El Cancerbrero

Subamos sustancialmente el sueldo del presidente del Perú

"Una compensación más elevada permitiría atraer a personas con mucho mayor experiencia y capacidad a las cuales ni se les ocurre postular a la presidencia por ser una fórmula tan poco atractiva para una persona honesta."

Hace algunos años se hizo una encuesta en EE.UU. que preguntaba a los ciudadanos si preferirían ser presidentes o pasar cuatro años en la cárcel. La mayoría eligió la cárcel. Los estadounidenses parecen reconocer que ser presidente es un trabajo difícil. 

Estoy de acuerdo en que el trabajo de presidente implica una gran cantidad de estrés, poca apreciación por parte de la ciudadanía, alta probabilidad de juicios y una exigencia continua durante el mandato. Aun así me sorprendió el resultado de la encuesta.

Sin duda es un trabajo difícil y demanda gran responsabilidad, finalmente se trata de manejar los asuntos públicos de una nación, lo cuál incluye manejar un presupuesto muy grande, así como tomar todo tipo de decisiones complicadas en temas diplomáticos, militares, sociales, económicos, culturales, ambientales, empresariales, etc.

La compensación económica que recibe un profesional en una organización ya sea empresarial, académica, científica o de otro tipo, suele ser directamente proporcional a la responsabilidad del cargo que asume, el cuál puede ser medido por el tamaño del presupuesto que maneja, el tamaño de equipo que supervisa y las implicancias de las decisiones que toma. 

Otros factores que afectan la compensación son la oferta y demanda de profesionales con similar experiencia y capacidad así como la compensación que reciben posiciones similares en la misma industria. 

El presidente de Singapur tiene el sueldo más alto del mundo con aproximadamente un millón doscientos mil dólares anuales. El siguiente es el presidente de EE.UU. con cuatrocientos mil dólares anuales seguido del primer ministro de Canadá con doscientos sesenta mil dólares y el canciller de Alemania con doscientos treinta mil dólares anuales aproximadamente.

Creo que dice mucho que Singapur, quizás el país mejor administrado del mundo (que pasó de un PBI per cápita de cuatrocientos dólares en 1965 a sesenta mil dólares en el 2020), sea el que más pague a su presidente. 

Mientras tanto, el presidente del Perú actualmente gana quince mil quinientos soles mensuales, lo que equivale a ciento ochenta y seis mil soles anuales o aproximadamente cuarenta y seis mil dólares anuales.

Algunos entendidos aseguran que el gerente general del BCP tiene una compensación anual de varios millones de dólares. Los ingresos del BCP son de alrededor de quince mil millones de soles anuales mientras que el presupuesto general de la república del Perú en el 2021 fue de ciento ochenta y tres mil millones de soles, o sea más de diez veces mayor. 

Esta comparación nos permite observar que el sueldo del presidente del Perú es bastante bajo para el nivel de responsabilidad y presupuesto que maneja. 

Si como presidente vas a estar mal pagado para la responsabilidad que asumes, vas a tener un tremendo estrés por cinco años, vas a correr el riesgo de irte a la cárcel y que te persigan cincuenta juicios después de tu mandato pero, por otro lado, vas a manejar un presupuesto gigantesco y va a estar a tu disposición emplear a la gente que tu elijas. ¿Qué tipo de personas atrae una propuesta profesional de este tipo? 

El resultado es que los candidatos que se presentan al puesto son personas que tienen poco que perder, bajas calificaciones y que pueden estar más interesadas en beneficiarse del manejo de un presupuesto tan elevado y de decisiones cruciales para diversos sectores empresariales.

Una compensación más elevada permitiría atraer a personas con mucho mayor experiencia y capacidad a las cuales ni se les ocurre postular a la presidencia por ser una fórmula tan poco atractiva para una persona honesta.

Normalmente en altos cargos empresariales la compensación suele estar compuesta por una parte fija y otra variable relacionada a la performance del profesional y/o de la empresa u organización. Esta estructura permite que el profesional tenga un incentivo para esforzarse y asegurarse que su performance le permita obtener la bonificación ofrecida y/o que la empresa logre los objetivos de rentabilidad planificados.

Todos sabemos que si un profesional sabe que va a recibir el mismo sueldo sea que se esfuerce o no, en la mayoría de los casos el resultado es que el profesional no se esforzara más de lo estrictamente necesario.

La compensación del presidente podría tener bonificaciones anuales relacionadas con la mejora de la calidad de los servicios públicos, de la ejecución presupuestal y de otros indicadores de manera que pueda recibir un bono anual en función de la buena performance de su gobierno.

Los ofrecimientos populistas de reducir el sueldo al presidente y a los puestos de responsabilidad en el gobierno, incluidos congresistas, lo único que logran es reducir el nivel profesional y moral de las personas más relevantes para el buen gobierno del país.

Propongo incrementar sustancialmente la compensación del presidente de la república de manera que su sueldo se acerque al de posiciones de responsabilidad con similar complejidad en el sector privado así como estructurar bonificaciones por cumplimiento de objetivos de gobierno que sean cuantificables y relevantes.

 

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