Un silencio que blinda

"Una vez más Castillo vuelve a brillar por su silencio. Esto ha causado que uno de los mejores ministros de este gabinete, Avelino Guillén, renuncie al cargo de ministro del Interior ya que nuestro presidente no lo respaldó ante sus denuncias de presunta corrupción dentro de la PNP."

Desde hace unas semanas se inició una crisis en el Ministerio del Interior, cuyos protagonistas fueron el ex ministro del Interior, Avelino Guillén, y el ex comandante general de la PNP, Javier Gallardo. Guillén denunció en una entrevista en “Epicentro TV” una serie de ascensos y traslados policiales conducidos por Gallardo en la PNP, donde se ha tratado de remover a generales de reconocida trayectoria, reubicando a otros integrantes de la policía al mando de direcciones clave, y cuya trayectoria es cuestionada para ejercer esos cargos. Asimismo, ha buscado recortar el presupuesto y reducir miembros de la DIVIAC.

Al parecer esto sería parte de una mafia que cobra por estos movimientos en la PNP, y como denunció el general Javier Bueno, en varios casos se habría pagado, según la posición a la que se postulaba, desde 25 mil dólares para lograr el ascenso. Y lo más cuestionable es cómo llega Gallardo a ser comandante general de la PNP. Según IDL, el congresista cajamarquino por Perú Libre, Américo Gonza Castillo, lleva a Gallardo a reunirse con el presidente Castillo antes de ser comandante, y poco después se anuncia su ascenso.

No solo habría una mafia que cobra por ascensos, sino un escándalo de corrupción por presuntos contratos corruptos en la Policía durante la pandemia, por lo cual la ex suboficial de la PNP, Patricia Sovero, está siendo investigada por la Fiscalía. Aun así, ella se ha reunido varias veces con Pedro Castillo, y en una de esas reuniones estuvo presente el ex comandante general Javier Gallardo.

Avelino Guillén trató de luchar contra todo lo antes mencionado. Observó las listas de ascensos presentadas por Gallardo, aunque este último habría hecho caso omiso a los cambios solicitados, y al tener contacto directo con Palacio de Gobierno, pasaba por alto al ex ministro del Interior en todas las coordinaciones. Guillén denunció esto ante Castillo, sin recibir respuesta alguna, lo que llevó a su irrevocable renuncia, admitida el domingo pasado en la noche.

¿Qué hizo Castillo? Brilló por su silencio, un silencio que podría representar un blindaje a la corrupción, y de ser así, sería una puñalada en la espalda al “pueblo” que tanto dice representar. El pueblo pide a gritos seguridad ciudadana, el pueblo pide a gritos luchar contra la corrupción. ¿Esperar dos semanas para actuar y recién oficializar el pase al retiro de Gallardo? Muy tarde señor presidente. 

Avelino Guillén ha sido en mi opinión de lo más destacado de este gabinete. Trató de defender la institución de la PNP, fue un político fuerte que denunció las irregularidades de las que fue testigo, no se prestó a ser parte de la presunta corrupción organizada por Gallardo, y, para reforzar la lucha contra el crimen organizado en el país, buscó impulsar que la DIVIAC sea considerada como una dirección al interior de la PNP. Durante su gestión se han desarticulado diversas bandas criminales, y, aun así, no recibió el respaldo del mandatorio del Perú.

Nuestro presidente parece estar más preocupado por darle mar a Bolivia que por mejorar la seguridad ciudadana. Se olvida que representa al “pueblo”. Lamentablemente ya nos estamos acostumbrado a su silencio, a su falta de mano dura, a su poco accionar en temas relevantes para la ciudadanía. Parece que Castillo sigue usando al Perú como su escuela de gobernabilidad. Me pregunto, ¿cuánto más tiempo tiene que pasar para que se tome en serio su cargo y comience a gobernar en beneficio del “pueblo”?

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Avelino Guillén, PNP

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