Mauricio-Saravia

El Perú es un meme permanente

"La idea de futuro de Castillo es un acertijo sin respuesta. Cada vez que promete algo, decide jugar a la incógnita de cuando será."

Me he ausentado del país las dos últimas semanas. Vaya que se vive de una manera distinta la realidad de las cosas y la apreciación que se hace de las mismas. Pero estar fuera no ha hecho que perdamos conexión o información con lo que ocurre en este cada vez más lejano y extraño Perú, al que se quiere con todo y con nada.

Así que vamos al entendimiento de algunos sucesos que han marcado algunos días extraños y que me permito haberlos visto de costado.

Lo primero que llama la atención es esta suerte de ley matemática o acción recíproca entre los diversos elementos de la política nacional. Cómo si fuera un axioma aritmético, sin importar el lado de la ecuación que represente, lo que antes fue negro hoy es blanco y lo que hoy es blanco hoy es negro. Solo cambia el emisor, el mensaje y la interpretación, la misma.

Si se descubrieron chats del fujimorismo llamados “La Botika”, donde se daba cuenta de una estrategia de desestabilización del régimen de parte de una aplastante mayoría congresal; hoy han aparecido los chats de la bancada oficialista, haciendo lo mismo: tratando de tumbarse elementos que le dan solidez al régimen (claro, desde el oficialismo, faltaba más). 

Independientemente de lo que representan, el hecho es claramente grave. Una bancada afín al partido del gobierno que petardea a los ministros del gobierno que no son del partido de gobierno. Perdone si suena mal escrito, pero no da. Hasta la gramática es dura para tratar de entender este panorama.

Pero como si axioma -decíamos- se tratara, han salido hordas de afines al régimen a responder: que la investigación de Epicentro exagera, que no se dice nada que en chats grupales no se encuentre, que finalmente se trata de conversaciones privadas… Desde el otro lado se desliza la idea de llamar al premier al Congreso para que explique esto. Invertimos los papeles, pero el resultado es el mismo. Polarización, defensas absurdas, discursos que son memes. 

Porque en el fondo, no importa de qué se trate sino del efecto que queremos dar al hecho, para estar a favor o no. El espíritu de tribu que nos domina está haciendo que ya no exista perspectiva, sino que más bien todo el arsenal argumentativo se valore en torno apoye a una u otra posición. No me da la gana que así sea. Oh, entonces debo ser un “tibio”, esa neocategoría clasificatoria que no permite tutías.

El problema con ello es que ya parece no haber un camino devuelta en esta aventura. Si el experimento de Asch hace 50 años ya nos hablaba de que la conformidad social podía modificar nuestros propio juicio, imagínenselo ahora con redes sociales a tope donde los algoritmos de afinidad nos muestran siempre aquello que más de acuerdo está con esa percepción distorsionada.

Que haya personas que consideren que las cosas solo se pueden analizar en torno a una sola orientación hace que la discusión política pierda fundamento y se vuelva más una guerra de barras en la que quien grite más fuerte va a ganar.

Sin embargo, este fenómeno no ha pasado desapercibido para el oficialismo, o mejor dicho el total del gobierno, que prefiere la comunicación por Twitter antes que la llegada formal a los públicos. El problema con eso es que Twitter no es un ligar para comunicar ofíciela mente nada y es una hoguera donde las palabras llegan incendiadas antes de entrar.

Así las cosas, el PCM decide estar muy locuaz detrás de su cuenta tuitera. Pero parece movido más pro un afán provocador que por un intento de tener una llegada limpia de los mensajes a la población. Bellido suelta mensajes como un militar siembra minas en terrenos hostiles. Busca quien explote con ellos. Azuza a las juventudes del partido a usar la red del pajarito azul como una trinchera de combate. 

Pero es tan pobre de argumentos -y de data- que cae y cae. El ridículo (no encuentro otra palabra) sobre el uso de materia prima de parte de Qali Warma es sobresaliente. Lo interesante es que desde el mismo ministerio le respondieron al premier. Desnudar tensiones de esa manera solo tiene dos explicaciones: una falta total de impericia en el manejo de la cosa pública o mostrar a un público que no es el limeño cómo hay que luchar “contra todos”. Otra vez una narrativa victimiza desde el poder.

Mientras tanto Castillo juega ludo en palacio o esa es la impresión que causa. No toma acción ni pide protagonismo. Deja el piloto automático. Ese nivel de conflicto es adecuado para el, que viene de una vertiente asambleísta, desde donde la contradicción interna es la que permite avanzar.

Castillo exaspera. Pero estoy seguro que lo sabe mejor que nadie. Su estilo es esperar y tomar posición. Si la correlación de fuerzas se inclina hacia Bellido allí estará el. Si lo hace en contra, adiós gabinete.

Además, la idea de futuro de Castillo es un acertijo sin respuesta. Cada vez que promete algo, decide jugar a la incógnita de cuando será. Prometió cambios en el gabinete hace semanas, el gabinete sigue siendo el mismo. Prometió paridad, seguimos dando vergüenza en ello. Promete, promete, promete. Sin fecha de caducidad.

Prometió Reforma Agraria hoy. ¿Sabemos qué significa eso? Después de analizar un poco su discurso… la única respuesta posible es que no.

Pero la oposición sigue sin tomarse en serio y eso hace que proyecte una imagen más cómica que seria. Una encuesta reciente del IEP señala que hay más gente que considera que Cerrón es opositor al gobierno antes que ¡Lopez Aliaga!

Sería anécdota si no fuera el Perú. La oposición sigue devaneándose en lo mismo que la campaña. Fraude y terrorismo. Cómo si fueran argumentos que sean valiosos hoy. De bluf en bluf se avanza poco. Se pierde representación. Fuerza. Y no se articula discurso alguno.

Somos precarios. Pero no tenemos que andar demostrándolo a diario.

 

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pcm, Presidente Castillo

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