Parodi, Aldo

El turismo en su hora más crítica

El turismo para el Perú no es solamente un motivo de orgullo para todos los peruanos al constatar cuánto aprecian los extranjeros el visitar nuestro país, sino, además, una fuente importante de ingresos para las familias locales.

En efecto, el sector turismo representaba antes de la pandemia del Covid-19 cerca del 4% del PBI, con ingresos de US$ 12 mil millones de dólares generados por turismo receptivo (extranjeros) y de US$ 6.2 mil millones por turismo interno. Con el efecto multiplicador de estos ingresos, se estima que alrededor de 1.4 millones de personas trabajaban directa o indirectamente en actividades relacionadas al turismo. De 4.4 millones de visitantes extranjeros en el 2019, hemos pasado a tener poco más de 400 mil, siendo diezmados por el fatal Covid-19 del cual felizmente, ya nos estamos librando.

Sin embargo, una epidemia que puede ser peor que el Covid mismo y que puede herir gravemente a nuestro turismo, viene del virus de la desidia y la incompetencia de nuestras autoridades gubernamentales. Hemos visto con horror los derrumbes en la hermosa ciudadela de Kuélap y las lamentables declaraciones del Ministro de Cultura, Alejandro Salas, quien es el responsable de nuestro patrimonio cultural, lavarse las manos por un supuesto abandono de varios lustros de esta joya arquitectónica, sin considerar que Kuélap fue puesta en valor desde el gobierno de Ollanta Humala, recibiendo a turistas con los más altos estándares de calidad, infraestructura y servicio. 

Pero eso no fue todo, a los pocos días y en pleno jueves santo, una huelga de controladores aéreos aprobada dos semanas antes por la Ministra de Trabajo, Betsy Chávez, interrumpió el flujo de turistas peruanos y extranjeros, con graves consecuencias económicas y el deterioro de la imagen de nuestro país. Y, por si fuera poco, el resto de Ministros ni enterados de esta huelga, es decir que los consejos de ministros más sirven para alabar a Hitler o cantar a lo Dina Páucar, que trabajar coordinadamente. Se cierra este pobre espectáculo con una huelga en el Cusco que impide el tránsito regional y hacia Machu Picchu, con el agravante de ver cómo son maltratados turistas extranjeros por parte de algunos malos ciudadanos, mientras que el Ministro Roberto Sánchez, titular del Mincetur, parece estar más preocupado en lavarle la cara al Presidente Castillo que velar por su sector. Esto último ya ha motivado que países como los Estados Unidos de Norteamérica y Francia, importantes fuentes de turismo internacional, recomienden ahora a sus ciudadanos, a través de sendos comunicados, no visitar el Perú.

Esta indolencia que indigna, hiere y entristece a todos, no debe desalentarnos en la búsqueda de alternativas para de un lado, seguir promoviendo nuestra riqueza arqueológica, cultural y natural, y por el otro, proteger y poner en valor a nuestro patrimonio.

La promoción del turismo, tanto interno como en el exterior, es responsabilidad de Promperú que cuenta con equipos técnicos competentes y una red de oficinas comerciales en los destinos de donde se origina la mayor cantidad de turistas extranjeros. Si bien es cierto que con la llegada de Rolando Sánchez al sector, han ingresado partidarios de Juntos por el Perú sin los pergaminos necesarios a puestos relevantes tanto en el Mincetur como en Promperú, la base técnica aún persiste y felizmente, las Oficinas Comerciales en el Exterior ( OCEX ) aún mantienen a funcionarios técnicos y especializados.

Sin embargo, es indispensable que todas las OCEX, sin excepción, cuenten con un/a especialista en turismo que interactúe con la cadena comercial y que tenga la responsabilidad de implementar las acciones necesarias, con el apoyo invalorable de los funcionarios de Promperú en Lima, para volver a lograr un flujo de turistas que nos encamine a los 5 millones para el 2025. Este trabajo debe ser coordinado y complementado por las misiones diplomáticas, pero siempre con el liderazgo de Promperú quien es la institución que agrupa el conocimiento del manejo de la cadena comercial de turismo.

El derrumbe en dos sectores de la muralla de Kuélap sí que nos hincó el hígado a todos los peruanos agravado por las declaraciones del Ministro de Cultura que reflejaron un desinterés insultante y la pregunta que debemos hacernos es si el Estado está realmente preparado para proteger nuestro patrimonio arqueológico y natural. Muy cerca de Lima está Caral, cuyo acceso en épocas de lluvia se hace a través de un desvío porque no hay puente construido para cruzar el río. Así estamos.

Entonces vale la pena discutir con todos los que integran la cadena del sector turismo, Estado, gremios, las regiones, academia y congresistas, alternativas no solamente para que no ocurra un nuevo desastre, sino también, sobre la puesta en valor que por consecuencia ayudará a recobrar el flujo de turistas y los ingresos por esta actividad.

Una idea es la formación de un fideicomiso con fondos públicos y mayormente privados, que tengan la responsabilidad de la conservación de sitios arqueológicos y parques naturales y que, con su manejo profesional, mantenga y ponga en valor nuestro patrimonio. El directorio debe estar integrado por uno o dos representantes del Ejecutivo ( Mincul y Mincetur ) siendo la mayoría de directores elegidos por las empresas aportantes al fideicomiso, de esta manera, se vela porque la gerencia del fideicomiso sea realizada por profesionales de la más alta calidad técnica y ética. Un ejemplo de esta alternativa es el National Trust de Australia que podría ser el camino a seguir ( https://www.nationaltrust.org.au/ ).

Lo que no podemos hacer es quedarnos sentados y observar, pasivamente, el deficiente manejo de nuestro patrimonio histórico. O nos ponemos las pilas, o sólo tendremos un montón de piedras como legado al mundo y a las nuevas generaciones.

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Asamblea, Gobierno, Pedro Castillo

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