Jorge-Luis-Tineo

Fleetwood Mac I: La historia desconocida (1967-1974)

Fleetwood Mac pasó de ser una pequeña banda de culto a una de las más populares y millonariamente exitosas de todos los tiempos. Y, en el trayecto generaron, por un lado, canciones inolvidables y, por otro, algunas de las historias más bizarras del rock mundial, tanto en lo artístico como en lo personal

Para la gran mayoría de oyentes de radios convencionales de «música del recuerdo en inglés», Fleetwood Mac es un grupo que solo tiene cuatro o cinco canciones del periodo que todos reconocemos como «rock clásico» (décadas de los años setenta y ochenta), las mismas que dan vuelta una y otra vez en sus cabinas, todos los días (Don’t stop, Rhiannon, Dreams, Gypsy…) 

Este reduccionismo, que también es aplicado a artistas como Eagles, Elton John, Billy Joel, Queen, The Police y muchísimos otros, cuyas discografías extensas y diversas terminan injustamente invisibilizadas por discjockeys y programadores incapaces de explorar y brindar a sus audiencias una visión más amplia del rico panorama que ofreció en ese tiempo la industria discográfica anglosajona, en el caso de este grupo constituye un atropello atroz pues borra, de un plumazo, un interesante curriculum asociado a los más tempranos inicios del blues-rock británico como manifestación cultural y a su posterior fusión con elementos norteamericanos que le aportaron frescura y mayor atractivo para el público oyente de radios convencionales. 

Fleetwood Mac pasó de ser una pequeña banda de culto a una de las más populares y millonariamente exitosas de todos los tiempos. Y, en el trayecto generaron, por un lado, canciones inolvidables y, por otro, algunas de las historias más bizarras del rock mundial, tanto en lo artístico como en lo personal, una dinámica que puso a prueba a sus integrantes en varios niveles -físicos, mentales, artísticos, románticos-, llevándolos en más de una ocasión al borde del colapso.

Como también ocurrió con Chicago o Genesis, el caso de Fleetwood Mac es el de una banda con dos -y, en su caso, hasta tres- perfiles distintos, casi como si hubieran sido grupos diferentes con el mismo nombre. Los cambios estilísticos de Fleetwood Mac, sin embargo, se sienten más como una consecuencia de las transformaciones y relaciones interpersonales de sus integrantes y no como intentos premeditados por adaptarse a un sonido o una época, algo que sí ocurrió con el Chicago de Peter Cetera y David Foster o el Genesis de Phil Collins tras las salidas sucesivas de Peter Gabriel y Steve Hackett.

Los orígenes de Fleetwood Mac se remontan a la segunda mitad de 1967 cuando tres jóvenes músicos -Peter Green (guitarra, voz), Mick Fleetwood (batería) y John McVie (bajo)- deciden formar su propio grupo luego de haber trabajado algunos años con John Mayall, el padre del blues británico. Green, considerado un virtuoso de la guitarra, había reemplazado nada menos que a Eric Clapton en la banda de Mayall, The Bluesbreakers y se perfilaba como una superestrella de las seis cuerdas. Se sumó al trío Jeremy Spencer, experto en la guitarra slide y en el blues de Chicago, quien además compartía micrófonos con Green, líder indiscutible de la nueva banda a la que bautizó usando los apellidos de John McVie y Mick Fleetwood “para que nos quedáramos con algo, por si decidía renunciar”, como recuerda el baterista en su libro Love that burns: A chronicle of Fleetwood Mac (2017), acerca de los primeros años del grupo. Para mediados de 1968 ya tenían dos álbumes en el mercado, lanzados por el sello Blue Horizon, Fleetwood Mac y Mr. Wonderful, con algunos covers de clásicos del blues como Howlin’ Wolf, Robert Johnson y, sobre todo, Elmore James, y canciones propias, escritas por Green y Spencer.

En agosto de ese mismo año la banda se convirtió en quinteto con la incorporación de un tercer guitarrista y cantante, Danny Kirwan, quien además aportó una novedosa visión como compositor. Esto calzó a la perfección con las ideas musicales de Peter Green, quien se sentía preparado para apartarse del blues tradicional y explorar terrenos que se pasearan entre la psicodelia y el hard-rock. Sin embargo, su profunda pasión por el blues quedó plasmada en el álbum doble Fleetwood Mac in Chicago (1969), en que el grupo se junta con siete legendarios músicos de los estudios Chess Records, entre quienes estuvieron el guitarrista Buddy Guy, el bajista Willie Dixon y el pianista Otis Spann. Un disco de antología.

En esta etapa Fleetwood Mac produjo algunas de sus más importantes contribuciones al catálogo del rock clásico. Por ejemplo, canciones como Oh well Part I, un blues psicótico en el que brillan las guitarras de Green y Kirwan, o los instrumentales World in harmony, Oh well Part II y, especialmente, Albatross, hermoso tema de atmósfera tranquilizante. O la doliente balada Man of the world, en que Green da señales de la enfermedad mental que lo aquejaría poco después. Ninguna de estas canciones halló espacio en los discos oficiales de la banda y luego fueron incluidas en recopilaciones como English Rose o The pious bird of good men (ambos de 1969). De la misma manera, The Green Manalishi (With the two Prong Crown), compuesta por Peter Green en 1970, un poderoso tema cargado de distorsión y alusiones a la locura, fue versionado en 1979 por la banda británica de heavy metal Judas Priest. O Black magic woman, una composición de 1968, también de Green, que se hizo mundialmente conocida en la versión de Santana, quien la grabó para su segundo LP Abraxas (1970). En ambos casos, estas versiones terminaron siendo más famosas que las originales.

También en este periodo apareció el tercer LP de Fleetwood Mac, titulado Then play on (1969) -la frase es una adaptación de una línea shakesperiana-, una colección alucinante de composiciones de Green y Kirwan de enorme creatividad y riqueza, que van del blues estricto de Show biz-blues, One sunny day, Like crying o Rattlesnake shake a fusiones con la psicodelia como en Coming your way, Closing my eyes o When you say. El disco, editado por Reprise Records, contiene además varios temas instrumentales como My dream, Underway y Fighting for Madge/Searching for Madge -estos últimos escritos por Mick Fleetwood y John McVie- que le dan a Then play on variedad y personalidad únicas. El aura profunda y luminosa de este disco se percibe desde la carátula, una ilustración naturalista del muralista británico Maxwell Armfield. 

Lamentablemente, el naciente éxito de Fleetwood Mac coincidió con la primera de sus crisis. Green, agobiado por la vida como estrella de rock, desarrolló una nociva adicción al LSD, lo cual afectó su salud mental al punto de retirarse por completo de la música. En mayo de 1970 fue su última actuación con la banda para después desaparecer casi diez años, aquejado por la esquizofrenia. En las décadas posteriores reactivó su carrera, de manera esporádica. El 25 de febrero del 2020, poco antes de la explosión pandémica, Fleetwood organizó un concierto de homenaje a su compañero, en el Teatro Palladium de Londres, con invitados de lujo como Bill Wyman (The Rolling Stones), Billy Gibbons (ZZ Top), Pete Townshend (The Who), Kirk Hammett (Metallica), Steven Tyler (Aerosmith), David Gilmour (Pink Floyd), entre otros, titulado Mick Fleetwood and Friends celebrate the music of Peter Green and the early years of Fleetwood Mac (también disponible en CD). Meses después, en julio de ese año, Green falleció a los 73 años.

El resto de aquel 1970, la banda grabó su cuarta producción discográfica, Kiln house (1971), -donde destacan las canciones Station man y el instrumental Earl Gray– sin reemplazar formalmente a Green, pero manteniéndose como quinteto por la incorporación, a tiempo completo, de la cantante y tecladista Christine McVie, quien venía colaborando con ellos desde sus inicios. A la larga, Christine sería fundamental en las siguientes etapas de la banda. Ese mismo año, Jeremy Spencer renunció intempestivamente, abandonando al grupo sin previo aviso. 

Con Danny Kirwan como principal fuerza creativa, la sólida base rítmica de Mick Fleetwood y John McVie y el gran talento de su esposa Christine como vocalista y compositora, la banda se reforzó con el ingreso del músico norteamericano Bob Welch, guitarrista de amplios recursos y, a su vez, cantante y compositor. Sin embargo, los problemas seguirían, esta vez por los desencuentros entre Welch y Kirwan, quien también comenzó a padecer de ataques de demencia e ira debido a las presiones de estar al frente de una banda con tantos compromisos. Luego de grabar dos álbumes -Future games (1971) y Bare trees (1972)- Kirwan tuvo una serie de graves episodios violentos que precipitaron su despido. A este periodo pertenecen temas como Morning rain, Lay it all down, el espacial Sunny side of heaven, Homeward bound y Show me a smile, ambas escritas y cantadas por Christine McVie.

Para reemplazarlo, Fleetwood escogió al guitarrista Bob Weston, con quien grabaron los discos Penguin y Mystery to me, ambos durante 1973, de los cuales destacan Remember me, Miles away y Hypnotized. Todo iba bien hasta que Mick Fleetwood descubrió que Weston sostenía un romance clandestino con su esposa, por lo que también fue despedido. Para el año siguiente, 1974, el álbum Heroes are hard to find -que contiene el tema-título y la excepcional Bermuda triangle– vio a Fleetwood Mac convertido temporalmente en un cuarteto liderado por Bob Welch hasta que, harto de sentirse extraño y marginado, el guitarrista de los lentes caídos decidió renunciar para iniciar su carrera como solista, la misma que tuvo regular éxito comercial en 1977 con la reversión de su composición Sentimental lady, originalmente grabada con Fleetwood Mac cinco años antes. Welch tuvo sus propias dificultades -divorcios, adicciones, enfermedades, líos legales con sus ex compañeros al punto de ser excluido de la inclusión de Fleetwood Mac en el Rock and Roll Hall of Fame en 1998- que finalmente lo llevaron al suicidio en el 2012, a los 66 años. Ese mismo año Weston falleció los 64, de cirrosis.

Hasta aquí la historia desconocida de Fleetwood Mac. La segunda parte, la de los éxitos comerciales y desastres personales, se las cuento el próximo sábado.

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