Jorge-Luis-Tineo

Señores (y señoras) de las ocho décadas

"Hace dos semanas, el 18 de junio, Paul McCartney cumplió ochenta años. Tan importante onomástico no pasó desapercibido en los medios convencionales, desde luego. Pero fue en las redes sociales en que se produjo una explosión de saludos y parabienes a una de las personalidades más queridos de la música popular contemporánea..."

Hace dos semanas, el 18 de junio, Paul McCartney cumplió ochenta años. Tan importante onomástico no pasó desapercibido en los medios convencionales, desde luego. Pero fue en las redes sociales en que se produjo una explosión de saludos y parabienes a una de las personalidades más queridos de la música popular contemporánea. En 1956, a los 14, Macca escribió una de sus primeras canciones, When I’m Sixty-Four (Cuando tenga 64) en la que narra, desde el punto de vista de una persona de esa edad, las preocupaciones de una predecible y reposada ancianidad. Hoy, que ya ha superado largamente esa edad -16 años para ser exactos-, tres matrimonios, cinco hijos y ocho nietos después, es evidente que el ex Beatle está muy lejos del personaje de aquella canción –grabada recién en 1967, en clave de vaudeville con un trío de elegantes clarinetes, para el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band- que, según los expertos, era un retrato de su propio padre, Jim.

En los últimos años estamos viendo cómo destacadas figuras del arte y el buen pensar –literatura, poesía, cine, historia, filosofía, cómic y, por supuesto, música- van abandonando el mundo físico debido a razones estrictamente cronológicas. En el caso específico del arte que me ocupa y obsesiona, estas pérdidas producen una sensación de desamparo entre los melómanos, quienes quedamos a merced de las vulgares tendencias de la industria musical moderna y del desprecio de los más jóvenes -artistas y públicos- por la cultura y el buen gusto.

A pesar de que, prácticamente en todos los géneros, desde nuestros acervos -criollos, afroperuanos, amazónicos y andinos- hasta estilos cosmopolitas y globales como pop, rock, jazz, música latina -salsa, baladas, boleros, cumbias-, electrónica, fusiones diversas, folklore de otros países -agrupados en el rótulo “world music”-, trova, música orquestal y sinfónica, etc., aun quedan bastiones de resistencia, la bosta reggaetonera, timbera y cumbiambera que esparcen a diario radios, programetes de farándula y YouTube se apodera de todos los espacios hasta asfixiarnos. Estos fortines de buena música se mantienen a flote tanto por artistas veteranos que siguen activos como por jóvenes que, a contramano de los dictados del mercado y la fama, realizan producciones valiosas que terminan siendo placer de minorías y públicos marginales.

Por eso hoy, que ingresamos a la segunda mitad del 2022, vamos a celebrar a aquellas personalidades de la música mundial que, como nuestro admirado McCartney, han llegado o van a llegar a las ocho décadas de vida. Algunos ya retirados y otros aun con esa flama de talento y creatividad que los mamarrachos famosos de hoy, nacionales e internacionales, no alcanzarían ni naciendo de nuevo ochenta veces.

Dos días después de Paul, el 20 de junio, por ejemplo, cumplió 80 también Brian Wilson, genio compositor, arreglista, productor, cantante y multi-instrumentista de los Beach Boys. Reconocido como el organizador de las fantásticas armonías vocales que caracterizaron las producciones de este quinteto norteamericano, Brian Wilson sufrió desde muy joven una serie de problemas de salud mental que causaron intermitencias en su desarrollo artístico. Sin embargo, el sonido clásico de temas de los Beach Boys como Help me Rhonda (1965), I get around (1964), Good vibrations (1966), y tantos otros, dejó una huella imborrable en la memoria auditiva de muchos. Otros dos integrantes del periodo más productivo y exitoso de la banda también soplan ochenta velitas este año, Bruce Johnston (27 de junio) y Al Jardine (3 de septiembre). Mientras que el primero se integró a la banda, como bajista y cantante, en 1965, para el LP Beach Boys party! –un álbum de covers que incluyó el exitazo Barbara Ann; el segundo fue integrante fundador junto con los hermanos Brian, Carl y Dennis, y Mike Love, primo de los Wilson.

El próximo 7 de agosto sube al octavo piso Caetano Veloso, probablemente el cantautor brasileño más importante después de Antonio Carlos Jobim, pieza fundamental en el movimiento del Tropicalismo –o Tropicália, como se le llamaba también- a finales de los años sesenta, que enfrentó con poesía, cine y música a los inicios de la Junta Militar que dio un golpe de Estado en su país, en 1964. Con más de cinco décadas de ininterrumpida trayectoria artística, la música de Veloso, que cubre un extenso rango de estilos, desde el bossa nova tradicional hasta el rock experimental, pasando por baladas, fusiones y demás, ha influenciado a todos los grandes exponentes de la MPB (Música Popular Brasileira), desde Rita Lee hasta Tribalistas. Su cómplice y hermano musical, Gilberto Gil, también llegó a los 80, el pasado 26 de junio. Y Milton Nascimento, otra superestrella musical del Brasil, que ha grabado con grandes del jazz como Wayne Shorter y Herbie Hancock, lo hará el 26 de octubre. Aquí podemos verlos a los tres haciendo lo suyo, junto a Gal Costa y Sting, en 1989.

Hablando de jazz, cómo olvidarnos del guitarrista John McLaughlin, factótum de The Mahavishnu Orchestra, proyecto de jazz-rock que armó luego de trabajar para Miles Davis en históricos álbumes como In a silent way (1969), Bitches brew (1970) y A tribute to Jack Johnson (1971). En este grupo reunió a músicos de cinco nacionalidades diferentes: Jan Hammer (teclados, Checoslovaquia), Rick Laird (bajo, Irlanda), John Goodman (violín, Estados Unidos), Billy Cobham (batería, Panamá) y él, por supuesto, que venía de Inglaterra. Con esta alineación, la orquesta Mahavishnu publicó dos extraordinarios álbumes, The inner mountain flame (1971) y Birds of fire (1973). Luego su elenco cambió en dos etapas más, de 1974 a 1976 y de 1984 a 1987.

Paralelamente, entre 1976 y 1978, McLaughlin fundó Shakti, junto a tres músicos de la India, para explorar las lejanas sonoridades de cítaras y tamboras y mezclarlas con el jazz. McLaughlin, además, se unió a otros dos geniales guitarristas, el español Paco de Lucía y el ítalo-norteamericano Al Di Meola, para grabar dos inolvidables discos, Passion grace and fire (1983) y The guitar trio (1995). Aquí los vemos tocando Meditarranean sundance, en una de las galas benéficas que ofreciera el fallecido tenor italiano Luciano Pavarotti, denominadas Pavarotti & Friends, en el año 1996, en favor de los niños y familias damnificadas por la guerra en Bosnia. McLaughlin, cuya discografía personal supera los veinte títulos, cumplió 80 el 4 de enero.

Otra leyenda del jazz, el francés Jean Luc-Ponty, celebrará su octava década de vida el próximo 29 de septiembre. Pionero del violín eléctrico, Ponty ha lanzado más de cuarenta álbumes como solista, con melodías inmediatamente reconocibles como Egocentric molecules -del LP Cosmic Messenger (1978)- o New country –de Imaginary voyage de 1976-. Previamente, Ponty fue miembro de The Mothers Of Invention de Frank Zappa, entre 1973 y 1974 y estuvo en la segunda formación de The Mahavishnu Orchestra, para los discos Apocalypse (1974) y Visions of the emerald world (1975), verdaderas joyas del jazz-rock. Durante las décadas siguientes, Ponty produjo piezas en las que fusionó jazz, sonidos del África y del Medio Oriente, con música clásica y toques electrónicos.

Leo Dan (nombre real: Leopoldo Dante Pérez), compositor argentino de baladas y nueva ola, también cumplió 80 este 2022, 22 de marzo. Sus canciones –Cómo te extraño, mi amor (1964), Mary es mi amor (1970), Te he prometido (1969), Celia (1963)- son eco de un pasado en que las letras en español brillaban por su romanticismo y sencillez. También de Argentina, Mauricio Birabent, más conocido como Moris, alcanzará los ochenta años el 19 de noviembre. Moris es uno de los padres fundadores del rock en nuestro idioma, con canciones como Ayer nomás, De nada sirve o Esto va para atrás –de su primer LP, Treinta minutos de vida (1970)- que dan cuenta de un talento feroz, rebelde y contracultural, que sentó las bases de la escena bonaerense. El tema El oso, el más representativo de aquel vinilo del sello Mandioca, fue popularizado entre nosotros por Daniel F., quien lo grabó para el quinto disco oficial de su banda Leusemia, Al final de la calle (2001).

Andy Montañez, una de las mejores voces de la salsa, celebró sus 80 años el 7 de mayo cantando en Cuba, y repitió la faena el 5 de junio, en el multitudinario Festival Salsa al Parque realizado en Colombia, en la Plaza Bolívar de Bogotá. Montañez, conocido como “El Niño de Trastalleres” –en alusión al barrio de Santurce donde nació- fue vocalista de El Gran Combo de Puerto Rico entre 1962 y 1976, grabando incombustibles clásicos salseros como Un verano en Nueva York (1975), Julia (1972), Achilipú (1971), Esos ojitos negros (1968), entre otros. Después de un breve paso por la orquesta venezolana La Dimensión Latina (1977-1980), inició su carrera como solista registrando éxitos como Casi te envidio (1988), Boca mentirosa (1982), Cobarde, cobarde (1987) o Payaso (1985).

Barbra Streisand (24 de abril) y Carole King (9 de febrero), dos brillantes estrellas de la canción norteamericana, celebraron sus ochenta en plena actividad. La primera, poseedora de una voz increíble y una carrera impresionante en cine, teatro, televisión y más de cincuenta producciones discográficas, estuvo ofreciendo conciertos hasta 2018-2019 en Las Vegas, siempre a casa llena. Por su parte King, que escribió -junto a su primer esposo Gerry Goffin- canciones que fueron inmortalizadas por otros artistas como Chains (The Beatles, 1963), Will you love me tomorrow? (The Shirelles, 1960), The loco-motion (Little Eva, Grand Funk Railroad, Kylie Minogue) o (You make me feel like) A natural woman (Aretha Franklin) y, posteriormente, interpretó sus propias canciones como It’s too late, I feel the earth move o You’ve got a friend, fue incluida el año pasado en el Rock And Roll Hall Of Fame y Broadway hizo un musical con sus canciones, estrenado en el 2014 bajo el título de Beautiful: The Carole King Songs.

Otras estrellas de la música que estrenan el título de octogenarios este 2022 son: Graham Nash, vocalista británico de The Hollies y Crosby, Stills, Nash & Young (2 de febrero); John Cale, violista y bajista de The Velvet Underground (9 de marzo), Bill Conti, compositor de la banda sonora de Rocky (13 de abril); Roger McGuinn, vocalista/guitarrista de The Byrds (13 de julio); Jack DeJohnette, baterista de jazz, de la escuelita de Miles Davis (9 de agosto); Carlos Núñez Cortés, pianista de Les Luthiers (15 de octubre); Daniel Barenboim, pianista y director de orquesta argentino-israelí (15 de  noviembre); Andy Summers, guitarrista de The Police (31 de diciembre).

Y habrían cumplido 80, entre otros, Jimi Hendrix, Brian Jones, Jerry García, Aretha Franklin, Lou Reed, Manolo Otero, Juan Formell, María Martha Serra Lima, Tim Maia, Lou Reed y Marcos Mundstock.

A todos, a los que están y a los que no, feliz cumpleaños. Y muchas gracias por la música.

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Cultura, Música, Paul McCartney

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