Rafael Letts-El Cancerbrero

La improbabilidad de existir

"Asumamos que tus padres viven, son pareja y deciden tener hijos. La probabilidad de que nazcas tu y no un hermano tuyo es de 1 en 400 mil trillones, es decir un grano de arena entre todos los granos de arena de playa de la tierra."

El Dr. Ali Binazir, biólogo de Harvard, hizo un cálculo de la probabilidad de que tu existas, el cual reveló que estas probabilidades son muy bajas. 

Es importante tener en cuenta que la probabilidad de que tu existas es distinta a la probabilidad de que cualquier hijo de tus padres exista. En el primer caso la persona existente eres tú mientras que en el segundo caso pueden ser todas las posibles versiones de hermanos tuyos.

Es un cálculo aproximado, pero nos da una buena idea de las magnitudes y nos permite entender todos los pasos que se debieron dar para que exactamente tú, y no otro, este aquí.

El primer paso es calcular la probabilidad de que tu padre haya conocido a tu madre (o que tu madre haya conocido a tu padre). Digamos que a través de 25 años tu padre podría haber visitado países que comprendan una población total de 200 millones de mujeres, pero que conoció alrededor de 10 mil mujeres. Por ende, la probabilidad de que tu madre estuviera en este grupo y conociera a tu padre es de 1 en 20 mil. 

El segundo paso es calcular la probabilidad de que tus padres, una vez que se conocieron, permanezcan juntos y tengan hijos. Hay una probabilidad de 1 en 10 de que hablen entre sí. Hay una probabilidad de 1 en 10 de que tengan una segunda cita. Hay una probabilidad de 1 en 20 de que después de esa segunda cita permanezcan juntos el tiempo suficiente como para tener hijos. Por lo tanto, la probabilidad de que el encuentro de tus padres resulte en hijos es de 1 en 2 mil.

Hasta ahora, las probabilidades combinadas de que estés aquí son: 1 en 40 millones.

El tercer paso es calcular la probabilidad de que el óvulo y el espermatozoide que te hicieron a ti (y no a tu hermano o hermana) se encuentren. Las mujeres tienen alrededor de 100 mil óvulos en su vida. Los hombres producen alrededor de 4 billones de espermatozoides durante los años en los que podrías haber nacido. Por ende, esta probabilidad es de 1 en 400 mil trillones (aproximadamente la cantidad de granos de arena en todas las playas del planeta).

Podríamos continuar con un cuarto paso que calcule la probabilidad de que cada uno de nuestros antepasados haya vivido hasta la edad reproductiva y se haya reproducido empezando desde el primer Homo habilis (es decir desde hace 2.5 millones de años, lo cual equivale a 100 mil generaciones). Y un quinto paso que calcule para cada generación la probabilidad de que las parejas correctas se encuentren y reproduzcan. Y un sexto paso que calcule la probabilidad de que el esperma correcto se encuentre con el óvulo adecuado para cada uno de esos antepasados. Y un séptimo paso que calcule lo mismo, desde el primer organismo unicelular hasta llegar al Homo habilis (es decir desde hace 4 mil millones de años). Y finalmente un octavo paso que calcule la probabilidad de que la vida se haya podido dar en el planeta Tierra. Pero creo que estos pasos adicionales son innecesarios. Está claro que la probabilidad de que tú, exactamente tú, existas es infinitesimal.

Me gustaría simplificar y que nos concentremos en el tercer paso. Asumamos que tus padres viven, son pareja y deciden tener hijos. La probabilidad de que nazcas tu y no un hermano tuyo es de 1 en 400 mil trillones, es decir un grano de arena entre todos los granos de arena de playa de la tierra. 

¿Cómo entender esa probabilidad? Antes de nacer no existías, naciste y existes. ¿Por qué naciste tu y no tu hermano? ¿Es que todas las personas que existieron y existen ganaron una lotería casi imposible de ganar? Había 400 mil trillones de versiones posibles de hermanos tuyos y la versión que apareció fuiste tu.

Las demás personas en este planeta pueden ser total o parcialmente distintas a ti, eso no suma ni resta a tu existencia. Lo relevante es que tu estés aquí y no una posible versión de tu hermano en vez de ti.

¿Cuáles son las implicancias de este resultado? 

La primera conclusión pareciera ser que somos increíblemente afortunados de estar vivos. Pero sin duda hay implicancias adicionales, más complejas, que no me quedan claras. 

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