Mauricio-Saravia

Parece julio

"Persiguen al presidente por su atuendo y su forma de hablar y no por su forma de gobernar."

No se confunda. No es por espíritu festivo. Es solo porque julio es el mes que llegan al fin los circos. Se plantan las carpas y los espectáculos comienzan. Nuestro país es uno permanente. Pase y vea los últimos. Tres funciones tres.

Ha sido una semana de encuestas. Que han pasado casi clandestinas en medio de otras noticias más calientes que nos han ido llevando de la mano hacia terrenos inimaginables. Pero no dejemos de mirar los datos porque reflejan buena parte de esas sorpresas que vemos día a día.

El retroceso de Maricarmen

El Congreso cumplió 199 años y entonces qué mejor que hacer un video muy mono contando su historia y la historia de sus presidentes. ¿Qué podría salir mal? Pues todo. Todo mal. El golpe de Fujimori casi casi que era una gesta histórica. Merino presentado como un mártir sacado por una turba azuzada por medios comunistas. Oye, una cosa bien escandalosa por todos lados.

Pero cuando todos esperaban de parte de la señora Alva la única respuesta que había sabido dar hasta el momento, una soberana encogida de hombros, no lo hizo, rectificó. Paró todo. Levantó la publicación, se comunicó, habló de castigo para los responsables (asumo que los conoceremos en el año dosmilnunca). ¿Y eso?

Un día antes se conoció la encuesta de Ipsos sobre la aprobación de autoridades. Digamos que si Bellido no estuviera en el gabinete, Maricarmencita sería una de las funcionarias con mayor desaprobación. Este indicador subió, para su pesar 10 puntos en un solo un mes. ¡10 puntos! Se está haciendo conocida la presidenta del Congreso pero para mal.

El ministro Francke

No recuerdo otro ministro de economía como Pedro Francke que tenga un ratio de aprobación positiva y que además supere al presidente de la República en ese indicador. Francke tiene 41% de aprobación, 36% de desaprobación y por lo tanto una aprobación neta de +5%. Castillo tiene mayor desaprobación que aprobación.

Claro, igual los noticieros todos los días entrevistan al pan, al aceite, a los fideos y les preguntan cómo los están torturando para que confiesen los más infames vejámenes de parte del gobierno. Además buscan que el dólar suba y suba. Pese a eso, no es un ministro mal evaluado. Llama la atención como así no se evalúa la gestión del gobierno en economía. Aunque Datum y no Ipsos si pone como la principal razón de desaprobación del presidente Castillo el alza de los productos en general.

Un terrorista, dos terroristas…

Estamos frente a una paradoja bien interesante. Para Datum, el 63% de la población nacional considera que en el gabinete Bellido hay  ministros vinculados con el terrorismo, mientras que la encuesta de Ipsos muestra que la opinión pública considera que Bellido y Maraví al menos tienen algún nivel de vínculo con Sendero Luminoso.

Pero también da la sensación de que esa misma opinión pública pasa por agua tibia esa opinión y no la considera trascendente para generar la evaluación de la gestión del régimen (que de a pocos se mantiene). De hecho, solo el 4% de personas considera que es una razón para desaprobar la gestión del presidente Castillo. 4%. 

Entonces, vale la pena preguntarse una vez más como hicimos durante meses de meses si es que gritarle terrorista a todo el que se nos viniera en gana no iba a resultar en un uso absurdo del término e iba a ser relativizado por la opinión pública. Los que se pasaron semana tras semana y aún lo hacen acusando sin prueba a todos los demás de ser “terrucos” quemaron una muy relevante carta de debate político. Ya el término no parece asustar ni confundir. Simplemente perdió significado. La pregunta es, ¿quién ríe al último?

¿Quién manda a quién?

El otro dato muy relevante de las encuestas de septiembre ha sido la medición del poder entre Cerrón y Castillo. Parece que es algo que a la oposición no la deja dormir permanentemente y que al buen Vladimir no lo deja descansar tranquilo tampoco, pues necesita reforzar su ego de manera permanente.

Hasta agosto teníamos a un presidente de la República minimizado, a la sombra de la figura de un Cerrón engrandecido, que manejaba los hilos del poder a su antojo y que en la práctica gobernaba a sus anchas.

Hoy esa figura ha cambiado mucho. Hace un mes el 40% creía que Cerrón tomaba las decisiones importantes y el 21% que compartía el poder con Castillo, para Ipsos. Hoy, esos porcentajes bajan a 31% y 19% respectivamente. Para Datum, en agosto solo el 42% señalaba que Castillo es el que manda en el país; hoy es 47% el que lo piensa así. 

Esa correlación de fuerzas puede tener repercusiones en el futuro mediato del gobierno y una recomposición interesante. Figuras como las del ministro de Justicia, Aníbal Torres, han acaparado titulares y también muchos mensajes furibundos desde Perú Libre y directamente desde Cerrón. Voces como la de la vicepresidenta Boluarte o la congresista Chávez se escuchan más ahora. Eso debe llevar hacia algunas redefiniciones en la relación de Castillo con el partido de gobierno. Tal vez.

Una oposición que juega para el gobierno

En el medio, una oposición que juega para el gobierno. Cuando hay tantos flancos para generar disputas legítimas, espacios de debate y de generación de interés público, deciden ser accesorios, superficiales, banales.

Convierten -otra vez- al Congreso en eso a lo que estamos acostumbrados los peruanos. Persiguen al presidente por su atuendo y su forma de hablar y no por su forma de gobernar. Piensan solo en Lima. Son una caricatura. Una pésima además.

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Tags:

anibal torres, Castillo, Congreso de la República, Perú Libre

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