Mauricio-Saravia

Pérdidas y ¿ganancias?

"Termina abril y seguimos sintiendo al país con miedo. Con la sensación de que cualquier cosa pasará mañana, sino hoy, porque todo está mal."

Ayer se publicó la última encuesta del IEP sobre la que vale la pena esbozar algunas reflexiones.

El bloque duro

Castillo empieza su mandato con 38% de aprobación (medición de agosto del 21) y hoy está en 25%, trece puntos porcentuales menos. No es un dato menor visto en perspectiva porque no es su apoyo el que ha caído tanto; lo que ha sufrido una modificación sumamente importante es su desaprobación. La inició con 46% y hoy la tiene en 67%. Básicamente su gobierno se encargó de convencer a los dudosos más que llevarse a su base firme.

No es para celebrar desde luego. Que sólo uno de cada cuatro personas apruebe la forma en que Castillo maneja el gobierno es ciertamente un fracaso de gestión que no solo puede ser atribuido a los errores de la oposición, que hacen que ésta sea peor evaluada aún que el gobierno, pero que no le suma puntos. Desde luego que no es para alegrarnos. Pero lo que ha ocurrido es que ha mantenido el espacio donde siempre se ha sentido más respaldado. El tercio forme que tiene en la zona rural, en los NSE más bajos, fuera de Lima en general, con picos en el centro y el sur; entre los hombres y los mayores. 

Allí su aprobación promedia los 30 puntos y así allí ha centrado sus últimos discursos y estrategias. El lanzamiento de la iniciativa por la Asamblea Constituyente, más allá de que sea una cortina de humo o un manotazo desesperado, no es casual que haya sido desde el Cusco. Las señales a través de distintas imágenes de que se pide una nueva constitución a nivel general tampoco son una coincidencia. Falta conocer si ello tiene sustento o no realmente. Pero me animo a pensar que no. Que la aprobación de un cambio total de constitución ronda su porcentaje de aprobación. Esto seguramente lo veremos los siguientes días con más información sobre el tema.

El nuevo escenario

Sin embargo, algo que no puede pasar desapercibido es el cambio de estrategia de un gobierno que de la reacción pasa al contragolpe. Si algo sabemos de actos similares es que uno ataca cuando siente al otro débil. Poner el tema constitucional en manos del Congreso es una jugada táctica que le va a dar algo de tiempo como señalan varios analistas. Tiempo para poder generar algunas respuestas adicionales que le aseguran ese 25% a 30% que siente suficiente para sostenerse a flote.

Mientras que la oposición sigue su camino sin nada que decir o qué hacer. Son un conjunto vacío que terminan trabajando en pared con el gobierno en esta especie de competencia por ver quién lo hace peor. 

Curiosamente, en la encuesta del IEP se señala también que un cuarto de la población considera que el presidente durará los 5 años de su mandato. A veces escuchamos en redes sociales a grandes analistas hablando de la inviabilidad de esto y la verdad es que tampoco se siente al gobierno en una línea de flotación complicada. Esa cuarta parte de peruanos que creen que Castillo entregará la banda en el 2026, también considera que es lo más conveniente para el país. Son porcentajes muy similares y los mismos bolsones de aprobación los que sostienen al gobierno hoy día.

Pero no se debe despreciar un dato realmente relevante. Tres cuartos de la población nacional creen que la situación política es peor que hace un año y dos tercios que su situación económica ha empeorado en ese mismo período. Pero aún así la vida sigue, la oposición no actúa y el presidente y su gobierno se mantienen.

Tratando de explicar lo inexplicable

¿Por qué? ¿Por qué nos permitimos un gobierno (o varios ya), mediocre, con un aprovechamiento delincuencial del Estado, con copamiento de los puestos clave sin sustento técnico y con clara afectación del potencial operativo y productivo del país. Nomás basta ver el CV de los ministros que nos ponen en los ministerios que más presupuesto manejan para comprender como hay una intención de levantarse en peso todo. No basta con entender que a la oposición le conviene un juego así para aprovechar estos espacios y poder jugar con el gobierno a la gallinita ciega. Hago como que me molesto pero en el fondo te dejo hacer. No basta con eso para comprender este panorama.

Creo que, sin haber revisado aún los estupendos trabajos que en estos días se han publicado sobre el país, tarea pendiente[1], la respuesta que podemos encontrar está en la publicación la semana pasada del Barómetro de las Américas 2021 y su capítulo sobre Perú, a cargo también del IEP. Allí podemos resumir por qué el gobierno y la oposición pueden subsistir en este panorama: porque los peruanos ya no creemos en nuestro sistema. Aunque suene duro mencionarlo, ya llegamos al límite de nuestro propio límite. 

En este estudio[2] se puede apreciar, de manera comparada, cómo en el Perú no tenemos confianza en las elecciones, somos tremendamente tolerantes a la posibilidad de cerrar el Congreso, somos de los que menos apoyamos a la democracia como forma de gobierno y los que menso satisfechos estamos con ella junto con Haití… Por si fuera poco, somo el país que menos confianza interpersonal puntúa y que manifiesta que sólo confía en su familia.

Desolador. Pero buen marco de referencia para entender por qué en este país podemos tener este presidente y este Congreso, y estos jueces y estos alcaldes, y estos dirigentes y lo toleramos y no pasa nada. Porque ya sabemos que es así. Que así funcionan las cosas en este país. Que así es la democracia. Por eso solo en nuestra familia. Por eso no tenemos fe en nada. Por eso ya nada nos asombra.

Lo que también abre la puerta a algo peor. A la violencia o al autoritarismo extremo. El potencial para que una figura que nos lleve de la mano hacia el orden y la confianza está ahí, esperando que llegue. Afortunadamente, nadie del establishment tiene los pergaminos, aún. Castillo debió haber entendido eso. Que era una oportunidad para recuperar la esperanza. En lugar de eso, prefirió ser más de lo mismo.

[1] Populistas, de Carlos Meléndez; y La Distinción Silenciosa, de Mauricio Rentería y Patricia Zárate son materias obligadas

[2] https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2021/04/AB-Peru-2021.-Cultura-politica-de-la-democracia-abril-2022-1.pdf

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Encuesta, Gobierno

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