Silvia Arispe Bazán

Querida Manuela

Querida Manuela,

Soy Silvia Arispe querida compañera Manuela Sáenz. Te escribo esta primera carta para establecer contacto contigo, ya que creo que tú, como mujer luchadora e independista, debes saber lo que ha pasado en el Perú en los años previos al Bicentenario. Gracias a ti y a tus tertulias con Rosa Campuzano y otras ilustres damas en aquella casa de Pueblo Libre (Lima) llegamos a conseguir liberarnos de la Colonia. Allí recibiste a Simón Bolivar, Antonio José de Sucre y otros generales de Ejército Unido Libertador del Perú. ¡Qué épocas tan emocionantes! Tu sala conserva todavía los secretos de esas conversas e ideas revolucionarias, donde se diseñaban estrategias políticas y militares para ejecutar en el campo de batalla.

Las mujeres peruanas siempre hemos sido guerreras. Desde las rabonas que acompañaban a las milicias al campo de batalla; pasando por ti, que lideraste batallones a caballo con tu uniforme de húsar, espada en mano; hasta hoy, con el ejemplo de las dirigentes vecinales, organizaciones sociales de base y cocineras de las ollas comunes. Siempre adelante, cuidando a nuestra comunidad.

Soy abogada especializada en derechos humanos y comparto tus principios de libertad. Claro, ahora más mujeres podemos estudiar carreras profesionales, a diferencia de la educación que recibían en tu época las damas privilegiadas: bordado, elaboración de dulces, ingles y francés. Felizmente esto último te llevó a leer a los clásicos griegos y filósofos franceses que ayudaron a activar tus reflexiones y sembraron la semilla del cambio. Sin embargo aún nos queda mucho por avanzar.

Tu conocimiento y garra hizo que participes en la toma de Lima, mi ciudad querida, donde José de San Martín te dio el título de Caballersca de la Orden del Sol de Perú. No tuviste reparo en estar en las batallas de Pichincha, Junín y Ayacucho, con las que llegamos a nuestra independencia y a la de todo el continente. Combatiste bajo las órdenes del Mariscal Antonio José de Sucre en la división de Húsares de Vencedores y así ascendiste a ser Coronela del Ejército Colombiano. Cuántos méritos y cuánta ilusión por independizar al Perú.

Al igual que tú creo en lo mejor para mi país. Me formé con el sueño de realizar un cambio para el Perú. Por ello vengo trabajado activamente hace 20 años y quiero contarte en estas cartas como vamos llegando al Bicentenario en lo que se refiere a derechos humanos en especial para las mujeres, niños, niñas, adolescentes, pueblos originarios y comunidades vulnerables. Quedan dos meses para celebrarlo Manuela, ¿puedes creerlo? El tiempo vuela. En noviembre del año pasado fui por trabajo a Huánuco a inaugurar un hogar de refugio temporal para mujeres víctimas de violencia como Directora Ejecutiva del Programa Nacional Aurora-MIMP. De paso, paré frente al Obelisco de Chacamarca a ofrecer mis respetos. En mi regreso a Lima, por la radio de la camioneta oficial en la que viajaba, me enteré de que habían vacado al presidente de turno. Esto no es fácil Manuela, seguimos construyendo a pesar de dificultades. La independencia solo fue el primer paso y nuestra correspondencia recién comienza.

Un abrazo,

Sil

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Opinión

Mas artículos del autor:

"La ciudad, los perros y los niños"
"Las cifras no engañan: necesitamos un cambio"
"¿Por qué a nadie le importa?"