Mauricio-Saravia

El país de las paradojas

El diccionario define paradoja como: “hecho o expresión aparentemente contrarios a la lógica” o como “empleo de expresiones o frases que encierran una aparente contradicción entre sí”. Pocas cosas como las paradojas como argumentos para describir la realidad nacional.

1.

“El comunismo está avanzando, destruyendo la institucionalidad en todos los ámbitos” señala el congresista Montoya cada vez que tiene la oportunidad o un micro al frente o casi siempre. Parece que fuera el mantra con le que a diario se levanta y acuesta. Varios lo secundan, fijan la oposición frente al gobierno desde la lucha anticomunista, como si McCarthy fuera el presidente de USA.

Nada mal con hacer una guerra ideológica, pero la verdad es que se necesita un oponente que represente lo que se trata de combatir. El gobierno de Castillo no es comunista. Ni siquiera tiene atisbos de socialismo. No hay un control de los medios de producción, ni una lógica estatizadora, nada de eso. Ni siquiera hay control de medios de información.

Cuando al frente tienes no menos de 10 argumentos valiosos, razonables, por los cuales se puede plantear una oposición fundamentada, que razonablemente genere una corriente de indignación en la opinión pública; pues se prefiere ir por el argumento 11. El que da risa. El que no le importa a nadie. El que no va a sacar a la gente de sus casas ni de la playa ni de su paseo sabatino. Porque nadie se lo cree. Porque es ridículo.

¿Por qué la oposición decide centrarse en una ridiculez de esa magnitud? Tal vez la respuesta sea porque si prefiere enfocarse en alguno de los 10 argumentos válidos para enfrentarse a este gobierno, sus miembros también resulten salpicados por cada uno de los casos. Tal vez sea porque hay que buscarse molinos de viento, porque los molinos de verdad están llenos de su propia gente. Tal vez.

 

2.

Desde la izquierda cerronista durante la semana se han esmerado en desacreditar a los simpatizantes del presidente Boric, haciendo una analogía con sus pares nacionales, específicamente los que apoyaron la candidatura de Veronika Mendoza. Se ha logrado instaurar una guerra de izquierdas en el país, donde el único argumento por el que sienten superioridad es que Boric en el fondo es un caviar y no un sindicalista maestro rural.

En lugar de tratar de encontrar el rumbo de izquierda de un gobierno y de generar una coalición limpia (donde la pelea anticorrupción debería tener el papel más protagónico), se prefiere abrazar el rumbo tenebroso de un gobierno que transita por una cuerda floja gracias a sus riesgosas apuestas.

No existe una política nacional que pueda considerarse realmente de izquierda hasta ahora. Todos los esfuerzos que se pudieron considerar hasta diciembre se han venido desarticulando gracias al viraje en materia económica del gobierno hacia la línea de flotación que desde Toledo todos los gobiernos han tenido -con el ministro Graham- y la represión y lógicas anti derechos que los ministros del interior y defensa representan. Dejar a la feminista en el ministerio de la mujer y al caviar en la cancillería han bastado para que la crítica desde la organización social amaine.

Pero la izquierda caviar es el enemigo de la izquierda real que tiene su dirección en Junín sin número, pregunte por el doctor Cerrón. Dejemos hacer al gobierno, con un MTC cuestionado, con un MINEM cuestionado, con un MINSA cuestionado y ahora con un MIDAGRI cuestionado. Dejemos hacer al gobierno del pueblo. La transparencia y la coherencia ética son las nuevas pelotudeces democráticas. Además todos robaron, y nosotros robamos menos.

Parece entonces que lo único que defiende la autodenominada verdadera izquierda es la silla presidencial. En el juego de ganadores y vencidos se llevaron el premio mayor. Y el resto que apechugue. El problema es que los demás, apechugan nomás. Se han plegado al gobierno de Castillo como ventosas. Cuando era el momento del deslinde, de decir que hasta acá nomás, prefieren arriesgar su propia supervivencia por la hegemonía del poder.

En lugar de tener un enemigo común en las taras que tenemos y en los motivos que no dejan que este país se pueda desarrollar adecuadamente como un país de ciudadanos sin brechas, mejor es chancar de la manera más infantil posible a los que tengo al lado. Como una relación sadomasoquista en su apogeo.

“La cara de izquierda, cuando es tremendamente radical, se hace infantil. El partido lo resuelven quienes están en el centro, que son la mayoría.” (José Mujica, a quien se cita tanto).

 

3.

“Sí, pueden darse alternativas en el hospital, en el seguro, pero sabemos cómo termina. La quimioterapia y todas esas cosas sabemos cómo terminan (…). Por ahí alguien apareció y me dijo: “Doctor, mi padre también tiene cáncer a la próstata, pero le he dado esto y se ve mejor” …

Las declaraciones al semanario Hildebrandt en sus 13 no las hace el familiar de un paciente con cáncer que, perdidas las esperanzas, recurre a cuanta solución le recomiendan para mantenerse con vida. Las hace nada menos que el ministro de Salud, el médico Hernán Condori que no tiene idea de lo que reflejan sus palabras.

Es un líder sectorial que en primer lugar se carga a la asistencia pública. SI el ministro nos dice que los casos en el seguro o en el Minsa terminan así, ¿qué esperanza nos queda a los demás? En segundo lugar, este líder nos señala que no importa la aproximación. Hay que probar lo que sea. Bajo esa perspectiva, y hubiera sido bueno que la línea de la entrevista lo confrontara por ahí, el uso de ivermectina, de lejía y tantas otras “soluciones caseras” que se asumieron en la pandemia y que costaron tantas vidas para el ministro estarían totalmente justificadas porque si no.

Ese es el camino que el gobierno enseña a los ciudadanos es el adecuado para dirigir los distintos problemas del país: ninguno. Pero además con un manto místico de parte de los aduladores y legalista de parte de los “aliados”: si no hay sentencias, no importa nada más. Cuando han defendido por tanto tiempo los argumentos contrarios a una acusada por corrupción y parte de su identidad sea construida por eso, ahora pretenden que consideremos que no hay problema con nadie si no tiene sentencia.

4.

En un gobierno que podría ser reconocido como el que menos importancia le ha dado al trabajo de cierre de brechas de género, que retrocede cada vez más en representación de la mujer en puestos de gobierno, que ha insultado la lucha por los derechos de la mujer con funcionarios de primera línea maltratadores y misóginos, en este gobierno, una feminista reconocida y de trayectoria intachable, hasta ahora, es la ministra de la mujer.

He planteado abiertamente la pregunta de si es que el movimiento feminista también habría aceptado la cuota en un gobierno fujimorista o de derecha extrema. Aún sin respuesta alguna. Porque es lo mismo. Porque la presencia de la ministra Milaslovich, por quien tenemos el mayor respeto por su lucha directa en la conquista de los derechos de las mujeres y las minorías sexuales, es una fachada, una manita de pintura, un brochazo que solo sirve para decir mira qué bonito lo hicimos. A diferencia de la gestión Durand, que sí podía tener el respaldo de una línea de gobierno encabezada por la PCM Vasquez, ahora el tener un ministerio progresista es una falacia mayúscula.

Respetamos al movimiento feminista y entendemos que hay espacios para el trabajo que deben poder aprovecharse. Pero también consideramos que este es un sinsentido mayor. En una entrevista para la Revista Ideele, otra dirigente reconocida, Violeta Barrientos defiende la posición señalando que “No ha significado una alianza o un respaldo al Gobierno del presidente Castillo”. Este argumento me parece de terror. No hay mayor alianza política que un ministerio de Estado. Negarlo es miope o tratar al lector de estúpido. Resulta que la ministra no apoya al gobierno. Pero es ministra. Recursos discursivos sin sentido que hieren mucho.

 

Los derechos siempre se conquistan por fuera del poder. Negociar una plataforma -en este caso la presencia del feminismo en el ministerio- considerándola una oportunidad en un espacio marcado por la sospecha de corrupción y la certeza de que es un gobierno al que la paridad y el cierre de brechas le interesa un pepino, es la mejor manera de traicionar esa trayectoria. Y las principales perjudicadas a la larga serán la mujeres de este país.

 

5.

Hay más. Todos los días, solo leyendo los periódicos o escuchando las noticias nos preguntamos siempre, ¿qué hay detrás? ¿Por qué son así? ¿Por qué jamás encontramos lógica en un discurso? Las paradojas del Perú son casos de estudio.

 

 

Tags:

Comunismo, Liberalismo, sociedad

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