Opinión

No cualquiera merece llevar el epíteto de héroe o heroína. Para ello es necesario mostrar temple en situaciones terribles, tener agallas para enfrentarse con coraje y decisión a la adversidad y el peligro, ser capaz de sortear pruebas arduas y extenuantes, tener una conducta de altísima ética y si eso no fuera suficiente, poner en riesgo la propia vida por poner a buen recaudo la ajena.  

Dicho esto, es muy probable que algunos nombres de héroes peruanos no le digan (todavía) nada. Magdalena Truel o José María Barreto, por ejemplo, podrían perderse con facilidad en un olvido del que usted no sería necesariamente responsable. Pero déjeme decirle que estos son nombres detrás de los cuales hubo personas de carácter heroico y solidario, peruanos que durante la Segunda Guerra Mundial no dudaron nunca en dejar constancia de su valentía y su nobleza. 

Una singular investigación de Hugo Coya, Estación final, recupera para nosotros la memoria de esos peruanos que no esquivaron la posibilidad de ejercer el heroísmo como corresponde: sin interés, guiados únicamente por el compromiso ético y el amor por la vida. 

Se trata, pues, de un puñado de vidas ejemplares en un contexto que resultaba protervo no solo en la Alemania nazi, sino en toda la Europa amenazada por la demencia hitleriana. En el Perú (y esta es una de varias perlas), el 9 de setiembre de 1938, bajo la tiranía de Benavides (admirador de Franco y Mussolini), salía de nuestra Cancillería un oficio vergonzante que prohibía a nuestros consulados europeos conceder visas “a las personas que profesaran la religión judía o pareciesen serlo” y, aún más: “en razón de los nombres que lleven, de las señales étnicas que ostenten o de cualquier información verídica que pudiera haber llegado a su conocimiento” (p.32). 

Dos hermanos limeños, Eleazar y Jabijo Assa, detenidos en el campo de Sobibor, en la Polonia ocupada, participaron de un levantamiento que permitió la huida de trescientas personas en 1943. El resto de la familia Assa perdió la vida. 

Héctor Levy (ex combatiente en Verdún) y su esposa Irene, junto a sus pequeños Michel y Gerard, murieron en distintas zonas del temible campo de Auschwitz. A cuatro meses de la ocupación alemana de Francia, Jaime y Rosita Lindow fueron señalados como judíos, perdieron sus empleos y pesaba sobre ellos la prohibición de que se dedicaran nuevamente al rubro textil. Fallecieron en Auschwitz, igual que otra prima, Florita. La misma suerte correrían los miembros de la familia Barouh. 

José María Barreto, cónsul peruano en Ginebra, contraviniendo órdenes de la Cancillería, extendió pasaportes que salvaron muchas vidas en 1943. Fue destituido y logró retornar al Perú en 1946, donde vivió, en general, rodeado de indiferencia. La arequipeña Isabel Zuzunaga escondió a un niño judío y logró salvarlo de las huestes del nazismo. Jack Szarfscher, sobrevivió a la guerra, igual que sus padres, lo que propició un reencuentro difícil pero inolvidable. 

Magdalena Truel, de origen peruano, escritora y heroína de la resistencia francesa 8era una experta falsificando documentos) fue martirizada de manera extrema, pero no hubo nazi capaz de hacerla hablar. Su cuerpo fue convertido en una ruina, no su fortaleza moral; fue castigada con crueldad que excedía cualquier cosa imaginable, pero allí estuvo siempre, guardando un férreo silencio y dando ánimo a sus compañeros de cautiverio. Termina el recuento con la conmovedora historia de Victoria Weissberg (Victoria Barouh era su nombre de soltera), única persona nacida en el Perú en sobrevivir al Holocausto, como recuerda Coya.

Salvadores o víctimas, ningún homenaje será suficiente.

 

Hugo Coya. Estación final. Lima: Tusquets, 2021.

 

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Alonso Rabí Do Carmo es profesor ordinario de la Universidad de Lima, donde imparte cursos de Lengua, Literatura y Periodismo. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtuvo el Doctorado en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Colorado. Ejerce el periodismo desde 1989.

 

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Hugo Coya, Libro Estación Final

Hasta el momento de escribir esta columna los rumores respecto de la renuncia de la Premier, Mirtha Vásquez, circulaban con intensidad. Las razones serían la no aceptación de la renuncia del ministro de Defensa, Walter Ayala, por parte del presidente Castillo (quien, por el contrario, lo habría ratificado).

Sin duda, es un trago amargo que la Premier debe pasar, al aceptar ese despropósito mayúsculo, dada la inconducta evidente mostrada por Ayala respecto del tema de los ascensos y la injerencia política en ellos. Pero creemos que hay razones políticas de mayor envergadura que justifican que la Premier asuma el golpe y siga en la brega.

De mediocridades, dislates, torpezas del tamaño de una catedral e inconductas, va a estar plagado este gobierno. Y eso usted, Mirtha Vásquez, lo sabía antes de aceptar el encargo que el Primer Mandatario le brindó. Usted, señora Premier, aceptó formar parte de una mediocre coalición de izquierdas, con plena consciencia de que no ingresaba a un recinto de excelencia administrativa ni mucho menos.

Obviamente, entendemos que usted se ha propuesto enmendar en la medida de lo posible semejantes entuertos. Lo logró con el ministro del Interior, Luis Barranzuela y lamentablemente parece que no ha tenido el mismo éxito con el de Defensa, Walter Ayala. ¿Debe renunciar por ello?

Parece ser mucho más importante salvar siquiera el rumbo de moderación dialogante que usted le ha impreso a un gobierno que, con su antecesor en el Premierato, prometía necedad y confrontación radical.

Si usted renuncia no solo provocará una crisis política mayúscula sino que probablemente empuje nuevamente al Presidente a recurrir a sus viejos aliados cerronistas o a recomponer el gabinete con integrantes aún más impresentables de los que ya habitan allí (particularmente, los de Defensa, Transportes y Educación).

Usted ha merecido la confianza del Congreso. Ha tenido 68 votos, algunos de los cuales, no solo no eran de la coalición de izquierdas que integra el gobierno, sino del centro e, inclusive, parlamentarios de la derecha, como de Renovación Popular y Avanza País. Le corresponde responder a esa confianza y asegurarle al país, en la medida de sus posibilidades políticas, que se mantendrán las líneas maestras que le permitieron esa votación. Usted no se debe a un Presidente mediocre sino a la República, que atraviesa una severa crisis a la que usted no puede contribuir con una decisión atolondrada.

 

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Mirtha Vasquez, Premier, Presidente Castillo

Marité Ugaz y Mariana Rondón son directoras y también productoras cinematográficas. Se turnan estos roles en cada película que realizan. Están exhibiendo de manera alternativa su último film #Contactado. En donde Marité dirige esta vez y Mariana produce. #Contactado es la historia de Aldo, interpretado por Baldomero Cáceres. Quien fue líder de un grupo dedicado a buscar contacto con extraterrestres. 

La cinta se viene exhibiendo de manera gratuita en diferentes lugares. Quedan dos funciones al aire libre como lo han venido haciendo, una en la playa y otra en Barranco. Viernes 12 de noviembre en la playa Cantolao de La Punta y sábado 13 en el MAC de Barranco, a las 7 pm en los dos casos.

Pudimos conversar con ambas previo a lo que serán sus últimas presentaciones. 

Ante todo felicitaciones porque sacar una película en las condiciones que se presentan no solo acá sino en el mundo, es un gran logro.  Quería saber un poco de dónde sale esta historia sobre este personaje tan curioso que es una suerte de Mesías. 

Marité:  Primero quisiera decir sobre la coincidencia de nuestros nombres, nosotras somos sudaca films. Creamos esta empresa que se llama sudaca film en el 90 y fue mutando de lo que era. Al principio fue una multinacional andina que agrupaba varios países. Éramos dos peruanas, dos venezolanos, un ecuatorianos, una argentina, dos colombianos y al final fue decantando. Se deshizo el sudaca multinacional andino porque parecíamos una  red de narcotraficantes. No llegábamos ni a la esquina (risas) y entonces se creó uno en Venezuela y otro en Perú. 

La historia surge de querer trabajar sobre las presiones, las tentaciones del poder y la manipulación en torno a la fe, a las creencias tanto religiosas como políticas que son las que estamos viendo en el continente. Más que líderes políticos se transmutan en líderes religiosos en un punto. El juego del regador, regado, de alguien que hace 20 años más o menos tuvo un gran apogeo, que nos sirve para contar un poco lo que ha sucedido en este tiempo en la ciudad de Lima.  La casa donde vive el personaje se ha ido deteriorando como un espejo del deterioro de esa clase media dueña de esos espacios.

¿Podría ser una historia de desencanto?

Mariana: Yo no creo que haya ningún desencanto, creo que más bien es una mirada bastante objetiva de cómo se mueve el mundo y cómo se mueven los seres humanos. 

Marité: Una llamada de alerta.

Marina: Tener clarísimo como el fundamentalismo y el populismo están de moda en estos días es la moneda de uso de nuestros países. Ningún desencanto solamente con una visión realmente objetiva de lo que nos rodea.

Marité: No es muy alentadora nuestra visión.

Mariana: Yo soy venezolana además se de lo que estoy hablando. He visto lo que fue convertir la vida política y civil en religión. Justo el momento en que muere Chávez fue convertir todo eso en un culto.

¿Culto a la personalidad?

Mariana: Ya lo era estando vivo, cuando muere fue peor. Pero que no se escapa a ningún país. Como lo de Brasil que es el otro extremo. Me pregunto ¿cómo llegamos de pronto a esos discursos extremos?

Bolsonaro por ejemplo y su discurso antivacunas, con el mismo fundamentalismo. ¿Cómo puede tener cabida eso? 

Marité: En esta última década donde efectivamente la manipulación está a la orden del día y lo que queremos con esta película es que haya esa reflexión.

Una manipulación ligada al poder. En la historia por ejemplo alguien que tuvo poder, es reemplazado por una persona más joven y contrario a traer nuevas ideas o prácticas es peor que el anterior. ¿No es un poco desencantada esa visión? 

Marité: El último personaje es peor que el anterior. 

Mariana: Claro, el primero es un tramposo y trató de hacer una tesis y fue probando y probando. Este último personaje ni siquiera viene con una reflexión y viene jugando con el pequeño poder de dominar a otros. 

Marité: A partir de una seducción efectivamente

Mariana: Y muy de partidos políticos. Que cada vez están abandonando más las ideas cívicas para mostrar algo de tipo amoroso, como cuidar el alma al prójimo. 

¿Pero eso no podría estigmatizar la participación política?

Mariana: Claro, el peligro es la antipolítica. Una de las razones por las que estamos acá es porque no le creemos más a los políticos. 

Marité: No es que la manipulación viene con la política sino que viene con el abuso de la política. A eso apuntamos. 

Mariana: Por eso nos fuimos por la idea del culto y no la del partido político. 

Ojalá los partidos políticos no pierdan la objetividad del todo para que la antipolítica no reine.

Entiendo que también se refiere a este personaje en el film que tiene un discurso con el que no es coherente. 

Marité: Justo eso es lo que más resuena en nuestro aquí y ahora

Mariana:  Yo tengo 6 años aquí pero cuando empezamos a hacer la producción y empezamos a buscar locaciones. Estábamos buscando esos espacios maravillosos frente al mar. De pronto nos dimos cuenta que estamos en el centro de un problema en esos terrenos frente al mar. Nos estaban siguiendo.

Marité: Nos soltaban los perros. 

Marina: Por más que sólo buscábamos una lomita frente al mar. Algo tan inocente, pero que la película nos mostró el riesgo que había ahí. 

¿Cómo han logrado esta exhibición alternativa? Al margen de las salas comerciales.

Marité: La película iba a tener su lanzamiento en el mes de abril en el Festival de Tribeca de Nueva York. En ese momento el 15 de marzo nos cae la encerrona total y Tribeca también cierra. Todo se cierra. A los meses, empiezan a aparecer alternativas de festivales online. Decidimos esperar y pensamos que serían solo 3 meses. No fue así. Al año, Tribeca planea hacerlo presencial y deciden hacerlo con funciones al aire libre en parques. La gente salía hasta con tres mascarillas con tal de asistir. Vimos que podíamos lograr una exhibición de muy buena calidad. No teníamos la certeza de lograrlo en Lima entonces volvimos a fines de junio.

Mariana: Era un cambio en la manera de vivir, de asumir el cine y el arte. Para nosotros era como una revolución de cómo vamos a volver a empezar.

Marité: La experiencia fue alucinante las parejas chapaban. Se sentía pura vida.

 Por suerte esta película tiene el apoyo de la Dafo (Ministerio de Cultura) 

Quienes tienen ese apoyo luego reciben otro para la distribución. Este año pandémico era un monto mucho menor que el que solía dar porque pensaban que iba a servir para que la gente distribuya por streaming. Entonces aprovechamos todo ese dinero y buscamos las condiciones técnicas que habíamos visto en Nueva York.  Efectivamente vimos a un grupo de chicas que tenían esta dinámica de hacer eventos públicos. Les vendimos la idea, nos miraron horrorizadas. (risas). Con muy poco dinero pudimos armar todo esto. Nos ha parecido una experiencia muy grata  Hemos estado en todas las funciones platicando después de las proyecciones con la gente. 

Mariana: Además ha sido en unos lugares magníficos. Cuando se acaba la película, se enciende la huaca atrás y el público dice: “wow” porque además era la misma huaca donde filmamos.  Anoche que nos tocó en Pucusana, teníamos el mar y en la pantalla el personaje corriendo olas.  

Marité: Tenemos otras formas de recaudar que es a través de nuestro agente de ventas. Él se encarga de venderla a otros países. Lo que normalmente sucede con el cine de autor que hacemos nosotras. Llevamos ya varias películas, tenemos ya un circuito de gente que espera nuestras producciones. Ahí ya hay una relación comercial real. 

En absolutamente toda América Latina el cine que se desarrolla en sus países se protege. Se hace a través de cuotas de pantalla. Asegurando que las películas nacionales no estén solo 3 días y luego desaparezcan. En Perú ha pasado una ley de cine super linda, pero ese punto no pasa.

Eso es lo medular finalmente, la exhibición.

Mariana: En esta experiencia por ejemplo es increíble cómo ha ido aumentando el público

Marité: Se ha desbordado, efectivamente. Es real el deseo de la gente de salir y encontrarse con los demás. La última función estaba llena de estudiantes y amas de casa.

Mariana: En Reducto también se nos desbordó y no sabíamos qué hacer. Teníamos 120 sillas y se nos agotaron. 

¿Cómo empezó este proyecto?

Marité: Empezó a cocinarse en el 2016 con el guion. Nos fuimos a unas residencias a escribir el guion en Estados Unidos. Lo terminamos, lo postulamos a Dafo. Ganamos y en el 2018 lo filmamos.  En el 2019 lo terminamos. A finales de ese año lo terminamos en coproducción con Brasil y también con Noruega.  

Mariana: Lo curioso es que en Noruega si estaba funcionando todo a diferencia de acá y ellos si la estaban viendo la película en cines.  

¿Cómo fue trabajar con Pauchi Sasaki? (compositora musical de la otra cinta peruana: Canción sin nombre)

Marité: Delicioso, ella es súper cómplice y es como que ya nos casamos con ella.  La que viene también, ya estamos conversando sobre tipos de sonoridades. Ella desde las primeras imágenes comenzó a sugerir ideas.  

¿Cómo se dio la selección para el personaje principal de Baldomero Cáceres?

Marité: Le pedimos al jefe de casting que lo buscara. Él tenía la energía que buscamos para la película. Fue un trabajo arduo, pero no distinto al que solemos hacer. Normalmente ensayamos mínimo un mes antes de rodar.  Los ensayos no tienen la presión del tiempo y dinero que si tiene un rodaje. Así que nos podemos explayar y adentrarnos en la construcción de ese personaje. Eso es lo que nos encanta hacer y digo nos encanta porque las dos somos directoras que nos vamos rotando de película en película. En Pelo Malo, Mariana fue la directora y yo la productora. Ambas también escribimos las historias. La que viene, Safari, la va a dirigir Mariana. 

Una sociedad que funciona por lo visto. 

Mariana: Buscamos discutir las ideas para que funcionen.

¿Además de Tribeca y los países nórdicas ha pasado ya por otros festivales?

Marité: Teníamos todo listo para asistir al Festival de Huelva en España y de pronto se cerraron las fronteras con pasajes comprados y todo. No ha sido lo mismo no estar allá.  Somos medio freaks con la calidad de la película. Mostrarla en un celular nos da mucha bronca y siempre tenemos el temor de la piratería. En Huelva la película se pirateó, Tuvimos que hacer miles de cosas y pagar mucho dinero para evitar que se siguiera pirateando. Una de las empresas más privilegiadas durante la pandemia han sido los piratas. 

Mariana: Y los cuidadores de piratas. Empresas que se dedican a limpiar de la piratería. 

Ahora la película sale en salas en Brasil para marzo del próximo año. Calculan que tendrán un 70% de vacunación en la población

Marité: En México debe entrar ahora en enero. Lo más lejos que ha llegado en un Festival de cine ha sido en Calcuta, en la India. 

¿Qué han logrado contactar Marité y Mariana?

Marité: Creo que urge una reflexión para los tiempos que estamos viviendo. La reflexión es de lo fácil que puede ser manipulada, un alma necesitada. En este momento la tentación de caer en cualquiera de los dos extremos está a la orden del día.  También es un signo de los tiempos el populismo y la manipulación. 

Mariana: Si caes no hay vuelta atrás.  

Marité: Hemos tratado de hacer una historia dinámica, pero que no deje de ser reflexiva y con un trabajo visual atractivo.  

Esta semana cerramos en La Punta, el viernes y en el Mac de Barranco el sábado. La presentación del Mac de Barranco va a ser nuevamente con pantalla led y con un sonido espectacular.  En La Punta tendremos un pantalón frente al mar que va a estar muy bonito.

Un último mensaje. 

Marité: Qué hace el cine no es difícil, pero si requiere constancia y perseverancia.

Mariana: Creo que vienen tiempos donde seguir igual que como éramos antes tampoco tiene mucho sentido. Creo que hay que replantearnos todo. Esta catástrofe debería ser una opción para repensarnos.

 

 

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Contactado, Marité Ugaz y Mariana Rondón

La polémica contratación -porque no es ningún delito o falta a la norma- de Carlos Cabieses Bertoni como técnico para el despacho congresal de María del Carmen Alva es un hecho que sucede en todas las bancadas y en cada despacho congresal. Por favor, señores congresistas y amigos «indignados» del Twitter, no nos digan que no lo sabían.

Defiendo una tesis distinta a aquella que nos demuestra el reinado del doble rasero. La contratación de Cabieses por la presidenta del Congreso es para un cargo de confianza. No es un asesor como quisieron venderlo; es un técnico y los requisitos para tener el puesto son muy distintos al perfil del asesor. Pero ya vemos el doble rasero de nuestra izquierda peruana, que sabe que tiene en sus despachos a los amigos más cercanos y de campaña de cada congresista, y que no son ni los más capaces y tampoco las mentes más brillantes del país, iniciando por una de sus congresistas.

La Hipocresía.

En mayo del 2018, el programa «Panorama» reveló que la congresista de izquierda del partido Frente Amplio, María Elena Foronda, había contratado como asistente en su despacho a la emerretista Nancy Madrid Bonilla, sentenciada a 18 años de cárcel por terrorismo, quien trabajó desde el 27 de julio del 2016 hasta mayo del 2018. Es decir, la ex congresista de izquierda -de los que se consideran la reserva moral del país- mantenía con dinero de nuestros impuestos a una terrorista.

Hago la siguiente pregunta: ¿Cuál de esos hechos es una falta grave? y ¿cuál es una polémica mal armada? Aquí la respuesta: Foronda fue suspendida por 120 días y sin recibir sus haberes durante todo el tiempo de la suspensión. Ella cometió una falta gravísima al contratar a una terrorista.

María del Carmen Alva contrató a su personal de confianza con los requisitos que se pedía para el cargo. ¿Cometió una falta? No. ¿Alva es poco inteligente para responder y argumentar una pregunta tan fácil? Sí. ¿No controla su energía? Sí. Es evidente que saben que la presidenta del Congreso es una pieza clave para el proceso de vacancia que ya se está cocinando y van a buscar bajarla del coche para seguir jugando al poder.

En el 2018, no se vieron tantos insultos y calificativos fuertes y toscos en las redes contra Foronda por su gravísima falta cometida. Pero hoy, han llevado a otro nivel el calibre de insultos contra una mujer, que como no es de izquierda, no recibe el apoyo de los que se rompen por dentro y sienten morir cuando a sus amigas congresistas de Juntos por el Perú las critican por su doble rasero. Para nuestros amigos de Hugo Chávez, la lucha contra la violencia a la mujer es selectiva.

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contratación de Cabieses, María del Carmen Alva

UNO

En primer lugar, hay que indicar que Lombardi filma a la manera clásica, con una narración lineal y sin mayores efectos visuales. Su fuerte está en el desarrollo psicológico de sus personajes y en la trama. Gustavo Bueno, actor fetiche de Pancho, resalta como el insano teniente Iván Roca. Incluso, sus personajes secundarios (Aristóteles Picho esta genial), en su gran mayoría, no tienen desperdicio. El guion es de los mejores. Hay un punto insoslayable: Nunca muestra a los senderistas. Lo cual es un acierto y un arma de los grandes directores del suspenso o terror (Polanski, Hitchcook, Ridley Scott, Spielberg, etc)

La película se inspira en la matanza de Socos (Ayacucho), ocurrida en inicio de los ochenta, donde las Fuerzas Armadas torturaron (violaron a las mujeres) y mataron a más de 30 personas (hombres, mujeres y niños) que celebraban una pedida de mano. 

La influencia de “The Deer Hunter”(1978), Apocalipsis Now (1979) y Platoon (1986) es obvia. 

Al llegar a Chuspi (un pueblito de la serranía como muchos) Vitín Luna, el joven naif, quien, para más inri, fue quien solicitó ir al corazón de la lucha armada. Lo acompañamos a su posterior desencanto y un lento descenso a los infiernos, junto a sus compañeros de armas. Al inicio Luna apoya y se inspira en Roca, luego lo desconcierta. Su moral se ve cuestionada por la violación a la dueña de la tienda de comestibles, por parte de su amigo (un repulsivo arquetipo del limeño avivado, pero cobarde, a fin de cuentas). El posterior accionar del teniente lo termina enfrentando con la autoridad. Convirtiendo la peli en un western, en donde el enemigo, no solo no se le ve, sino que está dentro de ellos. El ultimo fotograma muestra su huida ante la mirada de la niña (simbolizando un recodo de inocencia) campesina, quien también abandona (no tiene otra opción), con su rebaño, el pueblo fantasma. Ambos escapan del horror. Como lo hacía Lima, en los ochenta, hasta que en 1992 sucedió lo de Tarata.

DOS

Entre los años 86 y 88, conocí distintos partes del interior del país. Distantes y olvidados como Chupaca y San Jerónimo en el departamento de Junín; el populoso Alto Misti y Lara, o la mesócrata Selva Alegre en Arequipa. Por último, la rojiza San Jerónimo en el Cuzco. Ahí pude comprobar que el Perú no era un país, sino varios. Diseccionado y escindido. Uno empobrecido y tercermundista. 

Estuve los primeros meses del 88, en lugares como Nueva Esperanza, los arenales de Tablada de Lurín o el desierto de José Gálvez – lo más parecido al far west fordiano – en aquella Lima ochentera. Comprobé una mayor pobreza, de la que había percibido en el interior. Y me encontraba a 50 minutos del centro de Miraflores. De ahí, que deduzco que Chuspi (pueblo de Ayacucho) no era una excepción, sino la regla. Un Estado ausente, sin infraestructura adecuada para Salud, Educación o Autoridades; creándose así un caldo de cultivo para los ideales del grupo guerrillero. Y que terminó, convirtiendo el país en una distopía, de la cual emigraron cientos de miles.

TRES

Muchos consideran que el cine está obligado, por ende, también la literatura o la poesía, la música, el teatro y demás formas de expresiones artísticas, a solamente a ensalzar las buenas costumbres de un país o ser positivos. 

Cuando uno hace cine o escribe una novela puede hablar de lo que considera pertinente. Puede ser un tema personal o que estriba en problemas sociales o lo que se le antoje. O hacer películas como los que produce Tondero: nimias y cojudas. El cine vive un momento especial. Como nunca los, jóvenes o no tan jóvenes, directores tienen formas de difundir sus trabajos. Ya sea través de las redes o festivales, e incluso plataformas. Netflix, Amazon, Apple, etc. En Netflix visualicé, bellas películas como “Retablo” y “Canción sin nombre”. En Youtube, encontré, el buenísimo documental, “La revolución y la tierra”. Ya lo dijo Scorsese en una ocasión: “Lo más personal, es lo más creativo”.

Las películas o series que perduran en el tiempo son las que te golpean íntimamente. Esas quedan en la retina del recuerdo. “La Boca del Lobo” es una de ellas. Y pasaron más de 31 años de su estreno.

Gracias Pancho.

 

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“La Boca del Lobo”, 31 años, cine peruano, Francisco Lombardi, Gustavo Bueno

Algunas de las virtudes que toda democracia debe exhibir son las de la tolerancia y la paciencia concomitante respecto de los decires y haceres del adversario. Pero Castillo juega al límite de los niveles propios de una democracia que se precie de tal.

La sumatoria de errores groseros, gazapos, declaraciones insensatas y procedimientos irregulares que este gobierno ha cometido en apenas cien días de gestión, rompen los récords históricos de gobiernos aún tan inexpertos como éste (Alejandro Toledo y Ollanta Humala no tenían ninguna experiencia de gobierno cuando llegaron al poder y no mostraron el rosario de barbaridades que esta administración derrocha).

Castillo juega aún con el viento a favor, con niveles de aprobación si bien decrecientes, todavía importantes (alrededor del 40% de la ciudadanía lo respalda), pero se avecina un año horroroso, donde se van a juntar todas las piezas del rompecabezas del descrédito: crisis sanitaria con la tercera ola, crisis económica con el bajonazo de las inversiones privadas, producto de las desastrosas declaraciones ideológicas del Presidente, crisis política con mayores fricciones entre el Ejecutivo y el Congreso, y crisis social, con conflictos desatados por su inercia natural, a los que se sumarán aquellos originados por las expectativas frustradas de un régimen que prometía un cambio que no se aprecia ni se va a apreciar.

Va a llegarse a un “momento destituyente”, donde la vacancia va a estar a flor de piel de la oposición congresal. Y si en esas circunstancias, por ejemplo, ocurriese algo semejante a lo que acaba de acontecer con los ascensos militares y la destitución irregular y caprichosa de los comandantes generales del Ejecito y de la Fuerza Aérea, lo más probable es que la ola vacadora sea indetenible (el caso se ha agravado con -hasta el momento de escribir esta columna- la permanencia insostenible de Walter Ayala, como titular de Defensa).

La vacancia no es una opción deseable. Lo correcto, en términos políticos y sociales, es que Castillo dure los cinco años. Va a ser, inevitablemente, un gobierno mediocre, sin mayores logros, y que llegará exhausto al final de su mandato, pero el pueblo lo eligió, se equivocó garrafalmente, y es bueno que el país aprenda democráticamente lo que implica votar por la izquierda. Sería una gran lección histórica que una vacancia descartaría y nos asomaría, más bien, al riesgo de que en el futuro vuelva a aparecer triunfal una opción de este perfil.

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Crisis política, crisis social, Democracia, Presidente Castillo, Vacancia

Nunca antes el proceso de Ricardo Gareca como técnico de Perú depende de un resultado. Tanto está supeditado a la consecuencia, que no basta con una victoria, sino con dos. Y caen las estadísticas de siempre: rara vez la selección ha ganado dos partidos seguidos en Eliminatoria. El Perú de hoy está caminando en la cuerda floja. Miles de hinchas peruanos alistan los ansiolíticos. 

Suena injusto decirlo, porque Gareca ha producido una cadena de milagros en el fútbol peruano que han reenganchado a la afición con su equipo. Pero en este momento, además de que aún queda la esperanza de siempre por lograr dos triunfos al hilo, la realidad es la de una selección al borde del abismo. No se juega por la clasificación, se está próximo a caer en la eliminación.  

Hace veinte años, en la ciudad de San Cristobal de Venezuela, el equipo local le metió tres goles en veinte minutos a la selección de Julio César Uribe. Ese día, el suplemento de deportes de El Comercio publicó una portada negra. Negra por completo. En la parte inferior, el resultado del partido: 3-0. Venezuela nos había eliminado del primer mundial del nuevo siglo luego de una década, los noventa, donde la selección peruana no compitió. 

Ese partido fue la conclusión exacta no de una generación de futbolistas, que siguieron un tiempo más dando pena en las canchas, sino de una expresión futbolística que se había apagado por completo. El verdugo era la peor selección del continente, aquel equipo que nunca ha ido a un mundial, donde el deporte principal es el beisbol y al que siempre le habíamos ganado. 

Ya pasó, hace veinte años. Y hace unas semanas también, donde la selección más floja que Bolivia ha presentado en los últimos treinta años nos quitó el partido de encima en una jugada al último minuto. Es por esa realidad del equipo peruano, y por la historia reciente del formato de Eliminatorias, que todos los partidos cuentan con el mismo nivel de competencia y probabilidades de éxito. 

Hay una máxima en el fútbol sobre la presión. Cuando a un equipo chico se le quita la presión frente a una cuesta alta, puede esto producir resultados inesperadamente positivos. Es el arte de la sorpresa, el “underdog”, ese que intenta desde quitarse el miedo al fracaso de conseguir un resultado sin precedentes. La cumbre de la confianza. 

En estos dos partidos, Perú debe jugar como si la pelota no doliera el patearla y los músculos fueran flojos. Con la desfachatez de Carrillo y la hidalgía de Lapadula. Sin esa sensación de que con esta nos quedamos fuera. Porque nos hemos quedado fuera mil veces y estamos en la cuerda floja, pero esta es la oportunidad de oro para demostrar que aún damos pelea. 

La mochila es pesada, pero no pasa nada si perdemos. El ciclo de Gareca se termina y empieza otro, con nuevos jugadores. Las viejas glorias se retiran, tocará respirar y buscar nuevos referentes. Vendrá un nuevo técnico. No pasa nada si perdemos el partido, y pasa mucho si lo ganamos. Y no habrá portada negra, tendrá que haber una página entera escrita sobre el futuro. 

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FPF, fútbol peruano, Partidos, Ricardo Gareca, Selección peruana de fútbol

Solo las propias víctimas y sus familiares saben el difícil camino que se emprende cuando se busca justicia en un caso de violencia de género. Una ruta plagada de barreras y de situaciones complejas que puede extenderse por años.

Y creo que es importante visibilizar esta problemática, pues cuando se difunden los casos, cuando se abordan los mismos, cuando se piensan en acciones para hacer frente a la violencia parece que el horizonte común es promover que las mujeres denuncien y punto.  Y aunque la denuncia es importante, perderá poco a poco su legitimidad si es que la respuesta final sigue siendo la indiferencia y por lo tanto la impunidad. 

Una ruta difícil para acceder a la justicia, la demora en el procesamiento de los casos, en las investigaciones y finalmente la impunidad refuerzan el estatus en el que el patriarcado a situado a las mujeres.  El mensaje que se envía es que nuestras vidas no importan, los agresores perciben la tolerancia social y se sienten ganadores, con ello se fortalece y reproduce el orden de género.  

Recordemos el caso de Solsiret Rodriguez, víctima de desaparición y feminicidio; su caso se ha topado con decenas de barreras, desde los estereotipos de género que impidieron una búsqueda rápida hasta diligencias que tardan absurdamente hasta la fecha; en tanto, sus agresores siguen con prisión preventiva sin una pena que garantice justicia. La familia de Sol ha atravesado años de sufrimiento. 

Recientemente la madre de una víctima de feminicidio se contactó con el CMP Flora Tristán buscando ayuda para exigir una respuesta adecuada de Medicina Legal, en donde le habían señalado que no se podía hacer un examen necesario para la investigación por falta de insumos y recursos. Nada más indolente.

O también el caso de DB, una joven víctima de violación sexual – hace 14 años – por un ex integrante de las Fuerza Área del Perú (FAP) quien sigue prófugo y su caso en permanente litigio. Como no recordar el caso de JH, una mujer que fue victima de tentativa de feminicidio hace más de 8 años, producto de la agresión su rostro quedó desfigurado; su vida y la de su pequeña hija cambiaron para siempre. El agresor no ha sido capturado, porque no se han desplegado los esfuerzos necesarios para lograrlo.

Para prevenir la violencia hay que erradicar la impunidad; es decir promover el acceso efectivo de las mujeres a la justicia, esta es una demanda que debe ser priorizada por el Estado.

La violencia contra las mujeres es un atentado contra la dignidad, tal como lo ha señalado el Comité de la CEDAW en su Recomendación General 35, no es un asunto individual, ni un problema de las víctimas, es un asunto colectivo y estructural por lo que el Estado tiene la obligación de desplegar los máximos esfuerzos para sancionar, prevenir y erradicar este grave atentado contra la humanidad. 

En el mes por la eliminación de la violencia contra las mujeres, seguramente se visibilizarán casos, cuando tengamos conocimiento de estos, no solo nos indignemos preguntándonos por qué las víctimas no denunciaron antes, exijamos al Estado que genere un contexto de confianza para ellas, demandemos que las víctimas accedan a la justicia por ser este un derecho humano fundamental y una condición para lograr que la violencia de género sea erradicada. 

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Fuerza Área del Perú (FAP), mujeres, Recomendación General 35

Luego de complicaciones iniciales, el gabinete del presidente Castillo sigue firme por el camino de la inclusión. La designación de Rocilda Nunta Guimaraes, líder shipiba-koniba, como viceministra de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, así como las anteriores designaciones de Betssy Chávez y Mirtha Vásquez, demuestran la intención de crear un gabinete con más mujeres y representantes de pueblos originarios en altos cargos. 

Sin embargo, las políticas de identidad como cuotas de paridad y acciones afirmativas que no están acompañadas por un programa de izquierda de cambio social y económico corren el peligro de ser instrumentalizadas por el status quo, y de reforzar una narrativa superficial y limitada promovida mayormente por sectores feministas y progresistas ligados a ONGS y la academia.

Lo paradójico es que cuanto más inclusivo trata de ser el gabinete, más se va derechizando. Desde el 28 de julio, los cambios del gabinete han sido concesiones a la derecha y no para reforzar un programa de izquierda. La economía está a cargo de un ministro más preocupado por calmar al empresariado que explorar cambios macroeconómicos, un canciller que sueña con revivir el Grupo de Lima, una premier que se niega a elevar el tema del proceso constituyente, y una ministra de Trabajo que demanda la militarización del país. En este contexto político, un gabinete inclusivo no garantiza eliminar las desigualdades que afectan a las comunidades que esas identidades representan, más bien estas reivindicaciones no pasan de lo simbólico y terminan siendo manipuladas para lavar el rostro del sistema opresor. 

En los 70s, feministas lesbianas negras estadounidenses como Audre Lorde y Barbara Smith del “Combahee River Collective” fueron una de las primeras en utilizar el término políticas de identidad. Su posición buscaba resaltar las múltiples formas de opresión que las mujeres negras enfrentaban en los sistemas de poder. Esos eran los años de los movimientos clasistas para la liberación negra, puertorriqueña, chicana, nativa, gay, y blancos pobres que lograron remecer el poder imperialista estadounidense. 

Pero poco a poco la política de identidades empezó a ser apropiada por la derecha para dividir estas luchas, desviando la atención de su origen liberador del capitalismo racial y el heteropatriarcado. Se creó entonces una tendencia política mundial para formar gobiernos diversificados. 

Por ejemplo, los últimos gobiernos republicanos y demócratas en EEUU han tenido gabinetes con mujeres y minorías étnicas en posiciones de poder, mientras que sus políticas socioeconómicas se han ido derechizando. El actual gabinete del presidente socialdemócrata Joe Biden es el más diverso de la historia estadounidense con ministros y ministras de la comunidad gay, negra, Latinx e indígena, sin embargo, poco o casi nada se ha hecho para buscar cambios estructurales como reforma migratoria, avances laborales, paralización de la actividad minera en territorios indígenas, etc. 

Unas décadas atrás, Bill Clinton designó por primera vez a una mujer en la poderosa secretaría de Estado, Madeleine Albright. El sector progresista aplaudía con orgullo su designación hasta que Albright dijo que la muerte de 500,000 niñxs iraquíes debido al bloqueo contra Irak “valió la pena” para debilitar el régimen de Sadam Hussein. El republicano George Bush Jr. continuó esa línea escogiendo a Colin Powell y luego a Condoleezza Rice para dirigir la secretaría de Estado. El poder imperial más grande del mundo adoptó la diversidad racial para dirigir una guerra criminal e ilegal en el medio oriente donde murieron cientos de miles de personas. 

Sin embargo, fueron Barack Obama y Hillary Clinton la pareja ideal en el imperio, un hombre negro y una mujer blanca. Ambos no solamente continuaron la guerra empezada por Bush sino que la expandieron a Libia y Siria, Yemen, Honduras y aumentaron el apoyo a la oligarquía venezolana contra el chavismo, y a Israel para ocupar territorios palestinos y asesinar a su población. Obama es conocido como el “rey drone” por el uso ilegal y letal de los drones en países intervenidos por EEUU y “jefe” en deportación ya que durante su gobierno fueron deportados casi 3 millones de inmigrantes indocumentados. Tampoco ser el primer presidente negro significó eliminar el racismo. El movimiento Black Lives Matter apareció debido a su inacción frente al racismo institucionalizado en la policía y la justicia penal.

Las mujeres, grupos racializados y las minorías étnicas también pueden servir como instrumentos del poder opresor. Esa es la limitación de las cuotas de paridad y políticas de identidad. Un ejemplo es Martha Moyano, congresista negra, que se precia de su identidad, pero no le disgusta que su organización política desarrolle un programa clasista y racista.

Si la izquierda se queda solo en lo simbólico al llegar al poder, estará rumbo a su extinción. Será reemplazada por una posición centrista: progresista en los derechos individuales pero conservadora en lo colectivo y económico. ¿Para qué se necesita a esa izquierda si están los moraditos? 

La revolución o el cambio social será feminista o no será, siempre que devele las contradicciones de clase de la sociedad, antes que el acomodo que representan las políticas de cuotas. Por eso la izquierda debe evitar caer en el tokenismo, que es la instrumentalización del sufrimiento de los sectores más oprimidos para mantener la agenda de las clases dominantes. 

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Betssy Chávez, minorías étnicas, Mirtha Vasquez, mujeres, Poder, poder opresor, Rocilda Nunta Guimaraes, viceministra de Cultura
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