Opinión

UNO

No fue la primera vez, ni la segunda, ni la tercera. El racismo es normal en La Liga. La competición lo considera normal, la Federación también y los rivales lo fomentan. Lo lamento mucho. El campeonato que una vez perteneció a Ronaldinho, Ronaldo, Cristiano y Messi ahora pertenece a los racistas – Vinicius Jr

El presidente de la Liga española es un pelado llamado Tebas. Reconocido miembro de Vox. Una agrupación política xenófoba, racista y misógina. Hace cerca de un año, ante cerca de 50 medios internacionales, fue obligado a disculparse por criticar a Vinicius, ante un hecho de racismo en el partido entre Valencia y Real Madrid. Fue el 21 mayo de 2023, todo el estadio de Mestalla vociferaba al unísono.

  • Mono, mono, mono…

Incluso, los periodistas locales, trataron de hacerse los desentendidos. Indicando que la gente gritaba otra cosa. Carletto encaró a los hipócritas.

  • ¿Quieres hablar de fútbol?, yo no quiero hablar de fútbol. Quiero hablar de lo que ha pasado aquí, creo que es más importante. Lo que ha pasado hoy no tiene que pasar, es bastante evidente, un estadio grita a un jugador y un entrenador piensa quitar a un jugador por esto

Hace poco más de una semana, muchos ignaros y conservadores se indignaron con el llanto de Vini Jr, en plena conferencia de prensa. Quieren que reaccione como lo hicieron otros. Esto es, sin aspavientos. Como si todos fuéramos iguales. Ellos, los jugadores negros, deben bajar la cabeza y aceptar los insultos. O como hizo uno de ellos. 

  • Recoger la banana que le arrojaron, pelarla y comerla.

Reclamar es rebasar los límites. En Argentina se le llama equivocadamente folklore. Si protesto enérgicamente se enojan. Increíble. La cultura cambia. Los jóvenes de ahora tienen otra sensibilidad y protestan, no se quedan callados. 

España es un país racista. En Paraguay hubo una cantidad significativa que emigró a la Madre Patria. Conversé con varios, quienes me confirmaron la discriminación. Es un problema de la sociedad, no del futbol solamente. Este último domingo, un argentino fue blanco de burlas, por parte de hinchas de Getafe, que –insólitamente– tiene jugadores de color en sus filas. La Premier League, a diferencia de La Liga, es más enérgica con los casos de racismo. Así también, lo es Le Championnat en Francia.  Entonces tratar de atenuar o socavar las denuncias de racismo, es lo peor que se puede hacer. El racismo es un asunto serio. No es para ser tomado a la ligera. En absoluto.

DOS

Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas. Umberto Eco 

Cuando un oligofrénico manifiesta que el futbol es para hombres, está delirando. Antes que nada, pese a quien le pese, el futbol profesional ya lo juegan las mujeres. Ah, y también los gays, porque, aunque le joda al ex arquero paraguayo, también hay jugadores, que tiene esa orientación sexual y –por cavernarios como él– están en el closet. Eso lo saben muy bien, todos los que pertenecen al planeta futbol.

Encima, Chilavert sufrió insultos, agravios en Argentina y España, en múltiples ocasiones. Es evidente el contrasentido. Claro, que él nunca se quedó callado. Peleó, escupió rivales, insultó, agredió a todos, periodistas, incluido. Ahí está el caso de los hombres de prensa. 

  • Cazenave y Juan Pablo Méndez. 

En ambos casos, cínicamente, negó las agresiones. Siempre fue así. Trataba de intimidar a sus rivales. Era como si las carencias que sufrió de niño lo marcaron, en forma indeleble y pensaba que la agresividad era la única forma de sobresalir. Otros grandes arqueros de la historia, jamás tuvieron esa belicosidad. A las pruebas me remito.

  • Banks, Filliol, Gatti, Zoff, Pfaff, Buffon, Maier, Dasaev, Casillas, entre otros.

Le veo muchos puntos de concordancia con el chileno Vidal. Ambos venidos del mismo estrato social. En una ocasión, unos jóvenes uruguayos lo entrevistaron. Cuando en plena entrevista, sacaron a relucir el escupitajo a Roberto Carlos, dio por termina la misma, en forma abrupta. Eso sí, sin olvidar mencionar su lapidaria frase.

  • Tú no has ganado nada.

Ese es José Luis Chilavert. Un personaje que se cree un tótem en el Paraguay. Por tal motivo, nadie osa discutirle nada. Desde hace 20 años que está retirado del futbol. Reside en Buenos Aires con su familia. Vive de sus rentas y está bien. Pasado los años se ha convertido, en lo que tanto criticaba de Maradona.

  • Esto es, hablar al pedo.

Si tanto le interesa el futbol paraguayo lo invitamos a que entrene a un club de primera o segunda categoría. No tiene experiencia, no puede exigir nada. Una cosa fue su vida como futbolista y otra distinta sería una nueva etapa como entrenador. Claro, se pondría a filo para la crítica de la prensa deportiva. Él lo sabe mejor que nadie. En tanto, cumple el papel, que tan bien personifica Hugo Sánchez. Otro insufrible.

De manera discreta pero cada vez más firme se viene asentando la validez de una reciente edición de los Júbilos de Lima y Fiestas reales, crónica publicada originalmente por el polígrafo Pedro de Peralta Barnuevo en 1723 en su natal Ciudad de los Reyes.

Han pasado, pues, 300 años desde esas festividades inteligentemente descritas por Peralta, nuestro Doctor Océano como lo llamara Luis Alberto Sánchez, y pocos años más tarde autor del renombrado poema épico Lima fundada. Peralta compone una crónica social que a la vez resulta todo un manifiesto identitario de la élite criolla limeña.

Los responsables de esta nueva edición son los investigadores Enrique Cortez y José Eduardo Cornelio, ambos catedráticos en Portland State University (Oregon) y Ursinus College (Pennsylvania), respectivamente. Se trata de dos destacados intelectuales peruanos radicados en los Estados Unidos que forman parte de ese amplio archipiélago migratorio que caracteriza a la población peruana y peruano-americana en el coloso del norte. Como se recordará, la migración peruana se aceleró con la crisis política y económica de la década del 80 y pese a la pacificación del país revela aún volúmenes importantes de desplazados, entre los cuales sin duda se encuentran algunos de los mejores cerebros del país.

Cortez y Cornelio hacen un minucioso trabajo de cotejo de la edición original, aparecida en Lima a los pocos meses de las actividades que tuvieron lugar en la capital del virreinato. El texto es la crónica de las celebraciones hechas en la Ciudad de los Reyes a principios de 1722 por las bodas de Luis Fernando, príncipe de Asturias, con la princesa de Orléans, y de la infanta María Ana Victoria con el rey Luis XV de Francia.

El virrey del momento, fray Diego Morcillo Rubio y Auñón, arzobispo de La Plata o Chuquisaca, se encontraba en su segundo mandato, de 1720 a 1724. Ordenó que los alcaldes ordinarios encargaran a los gremios limeños las distintas fechas de las celebraciones. No se precisa el día de llegada de la Cédula Real del 18 de diciembre de 1721 con la noticia de «la unión de tan gloriosos y augustos himeneos». Pero Peralta dice que al llegar la noticia de las reales bodas «Lima se transformó en Madrid, con tal perfección, que hasta la distancia, que le disminuía la igualdad en la dicha, le aumentaba el exceso en la fineza». O sea, los criollos eran mejores que los españoles, aunque no del todo felices. Este discurso de la soberbia y a la vez de la franelería es un rasgo que hasta ahora puede verse en nuestra política vernácula.

Las celebraciones tomaron lugar en 1722 y Peralta no desaprovecha la oportunidad de exaltar su patria limeña: «En sus hermosos Templos manifiesta vna sumptuosidad, que la hace una Peruana Roma: teniendo la magnificencia tan puesta en su lugar, que aun que en lo demás le asiste bien la Arquitectura, parece que solo en las aras ostenta sus realces». También «es la Salamanca de las Indias» y «la Atenas de America». Y «su Nobleza es vn extracto de toda la de España, y es el merito de todo el Perù; puesto que aquella le ha embiado su lustre, y este le debe su Conquista».

Y de paso hace el elogio del territorio, su abundancia, y especialmente sus enormes recursos mineralógicos: «El Reino del Perú es Paraíso y Mineral del Mundo: en cuyos montes, cadena de una vasta Cordillera, los pedernales son todos riqueza, porque se han convertido en Oro, y Plata: donde parece que el Sol con semillas de luz hace una continuada cosecha de metales; y donde (tan bien como se dijo de España antiguamente,) pudiera decirse, que habitaba Plutón, subterránea Deidad de la opulencia».

Por eso Lima no puede sino ser la joya más preciada de las Américas, superando incluso a Madrid: «Lima se conserva tan intacta a los rayos del Sol, como a los de la Esfera; pues como si en su fecundo Valle fuese cada mes un Abril, y tuviese cada árbol un Laurel, ni la abrasan ardores, ni la fatigan tempestades. Las flores, y los frutos, no se ausentan, sino se alternan en sus campos. Ella ve andar toda la América en sus calles: pues cuanto desde la Paz hasta el Darién se lava en oro, cuanto desde Potosí hasta el Marañón se funde en Plata, y cuanto desde Margarita a Panamá se cuaja en perlas, todo le sirve de tributo y de lustre: y haciendo su Oriente a Europa, y su Occidente al Asia, le amanece la una con lo más perfecto, y la saluda la otra con lo más precioso».

Todo este discurso de autoexaltación que el historiador francés Bernard Lavallé llamó «criollismo militante» se ve complementado por un desfile de «los originarios naturales», es decir, los indios de la zona de Lima, agrupados en tres comunidades. Ellos se salen de sus gremios y oficios para formar una sola representación que consiste en el desfile de los reyes incas. Los indígenas de Lima se vistieron de incas e hicieron una performance de la genealogía cuzqueña, con ricas joyas y vestidos. De este modo proclamaban su lealtad al rey por aceptar desde el principio su mandato.

Muchos detalles de esta publicación nos sirven para conocer mejor nuestro pasado y algunos rasgos culturales actuales de los limeños. El libro contiene sesudos estudios de Enrique Cortez, José Eduardo Cornelio y Rafael Cerpa Estremadoyro. Los editores revisan el texto cotejándolo con el de 1723 y lo fijan de manera definitiva, corrigiendo algunos errores de una edición española anterior de 2022.

Júbilos de Lima fue publicado por Pakarina Editores y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se presentó el año pasado en el Centro Cultural Inca Garcilaso, de la Cancillería, en el centro de Lima. La primera presentación internacional se realizará el próximo jueves 11 de abril en la Universidad de Tufts, en Boston, gracias a los auspicios de la Cátedra Rey Felipe VI de España que dirige el reconocido poeta y profesor José Antonio Mazzotti.

Si bien el Perú colonial alberga aspectos inaceptables (esclavitud, servidumbre, racismo, explotación económica, falta de soberanía, etc.) de los que provienen muchas de nuestras taras actuales, también guarda algunas joyas literarias y artísticas que es saludable revisar y estudiar. Este libro es prueba de ello.

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la colonia, lima jubilosa

Un día como hoy, hace 32 años, Alberto Fujimori dio un golpe de Estado, destruyó la democracia y estrenó uno de los periodos más oscuros de nuestra historia republicana en materia de institucionalidad democrática.

Cuando, a la luz del presente, se lee la historia del momento, sin las angustias de entonces (por la crisis económica y el avance senderista) se entiende que fue una medida innecesaria, premeditada con alevosía, y que solo dañó profundamente el desarrollo democrático del país. Fujimori pudo haber labrado sin problemas una mayoría congresal que le hubiera permitido hacer las reformas económicas que impulsó y queda más que claro que la derrota de Sendero Luminoso no se explica en absoluto por el 5 de abril del 92.

La fecha recobra especial actualidad porque, al parecer, no hablamos solo del pasado del hoy indultado exmandatario. Sectores crecientes dentro del fujimorismo, nos informan fuentes directas, están pergeñando la posibilidad de lanzar a Alberto Fujimori a la presidencia el 2026, a pesar de que entonces el exgobernante tenga la friolera de 87 años.

Hay antecedentes diversos de mandatarios longevos. Hoy mismo vemos una contienda presidencial en los Estados Unidos entre dos octogenarios. Y, al parecer, la salud de Fujimori no está tan quebrantada como se vendió para lograr su indulto. La pregunta que cabe hacerse, sin embargo, es si tiene posibilidades semejante consideración.

De hecho, Alberto Fujimori es mejor candidato que su hija Keiko y el antikeikismo es hoy superior al antialbertismo (a pesar de todo lo sucedido en los 90, que para la mayoría del electorado no figura en el recuerdo activo). Tiene obstáculos legales que resolver primero (como el juicio por el caso Pativilca), pero de lograr salvarlos, hay que señalar que sería un candidato de fuste, capaz, además, de aglutinar fuerzas dispares en el sector de la centroderecha, hoy fragmentada en más de veinte pedazos.

Es un albur y quizás sea la desesperación del fujimorismo frente a una eventual cuarta derrota de Keiko -lo más probable- la que los esté llevando a lo que parece ser una solución desesperada que puede terminar siendo contraproducente.

Quizás el mejor aporte que el expresidente puede hacerle al país y reivindicar políticamente su nombre es contribuir a que se organicen dos o tres coaliciones de centroderecha que sean capaces de pasar a la segunda vuelta y evitar el amenazante escenario de tener a Antauro Humala disputando la jornada definitoria o, lo que sería aún más trágico, de persistir la fragmentación centroderechista, de llegar a una segunda vuelta con dos candidatos izquierdistas radicales.

El voto de confianza obtenido ayer por el gabinete Adrianzén no representa el respaldo político que usualmente acompaña estas decisiones. No le otorga fuerza política alguna, porque claramente está basado en una coalición negociada previamente, con concesiones ministeriales, con el ala quebrada por la aún inexplicada situación de los Rolex del escándalo.

Mientras no se explique claramente al país el origen y fundamento de las costosas joyas obtenidas por la presidenta Boluarte, este gobierno sufre de un menoscabo de legitimidad que irá creciendo con el pasar de los días en que esa explicación no llegue.

Ya antes del escándalo, la aprobación del gobierno era de 9%, según Ipsos. Hoy debe estar en una cifra aún menor porque los relojes de alta gama que han escandalizado al país tocan la fibra más sensible de la opinión pública, que ya veía en la corrupción el problema mayor del país, por encima, inclusive, del tema de la inseguridad ciudadana, lo que ya es bastante decir.

La frivolidad palaciega pasa factura. Recordemos cómo el gobierno de Ollanta Humala empezó su declive cuando la primera dama, Nadine Heredia, cayó, presa de sus aspiraciones sociales, en la trampa de la ostentación y los lujos inexplicados.

Los pobres del Perú, que son cada vez más por culpa de la crisis económica y el mal manejo de los programas sociales, que se sienten abandonados a su suerte por una salud pública indigna e inexistente, por una educación pública en estado de abandono, que ven sus escasos ahorros sustraídos impunemente por la delincuencia, observan con tremenda irritación y cólera las muestras de riqueza mal habida, sin duda, de una presidenta que llegó al poder por una casualidad del destino, en representación de una laboriosa clase media, sin capacidad de adornarse con lujos como los denunciados.

Resulta inexplicable que la derecha congresal no se dé cuenta del desprestigio inmenso que ello le ocasiona a sí misma. Entregarle un cheque en blanco a un régimen sobre cuya cabeza pesan fundadas sospechas de corrupción, que tranquilamente podrían poner sobre la mesa del debate una vacancia por incapacidad moral, es un suicidio compartido que va a pasarle factura política en los próximos comicios electorales. Lo que la derecha congresal ha hecho con el gabinete Adrianzén no ha sido extenderle un tamiz de legitimidad sino un manto de impunidad.

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El fin de semana en medio del allanamiento del domicilio de la presidenta Boluarte por el “caso de los Rolex”, el ahora exministro del Interior, Víctor Torres Falcón, concedió una entrevista en un noticiero dominical para cuestionar el accionar de la Dirección de Delitos de Alta Complejidad (DIVIAC), pero también para terminar de sepultar sus días a cargo del sector. 

Ante el cuestionamiento de la entrevistadora por la situación de la (in)seguridad en el país, el extitular respondió que la criminalidad había descendido sin decidirse entre si esta reducción era solo “un tanto” o “considerablemente” para, finalmente, aseverar que se trataría de “un tema de percepción”. 

Durante la gestión de Torres Falcón se produjo el robo de una laptop dentro del recinto del Ministerio del Interior (MININTER); el intento de sicariato en un popular restaurante San Miguel; el escandalo que involucró a tres agentes de la PNP (en estado de ebriedad) disparando sus armas reglamentarias al aire y apuntándolas hacía turistas nacionales en el balnearia de Cerro Azul. Y solo estamos hablando de ocurrencias del último mes. ¿Cuáles, por ejemplo, son los resultados de los estados de emergencia declarados en las provincias de Pataz y Trujillo ya hace más de un mes? 

Por lo general, cuando nos referimos a la seguridad hay dos dimensiones que debemos tomar en cuenta. 

La dimensión objetiva hace referencia a la ocurrencia material de delitos y la cobertura que puede tener el servicio de seguridad pública. Esta misma se puede medir mediante encuestas de victimización delictiva que permiten tener una idea de las características del victimario, como también la prevalencia e incidencia del mismo.

La dimensión subjetiva, a su vez, se basa principalmente en las percepciones sobre el miedo al delito y los niveles de confianza que la ciudadanía puede tener en las instituciones de control como la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Poder Judicial, que se miden mediante encuestas de opinión ciudadana. 

El exministro parece confundir ambas dimensiones de la seguridad ciudadana en un contexto de creciente complejización del crimen en el país y la región. No hace falta citar encuestas o presentar datos estadísticos cuando una situación es tan palpable como la que actualmente se vive en el país. En términos simples, la gente se siente insegura porque la calle se ha vuelto insegura. 

Y porque la crisis política desatada hace ocho años, cuando Keiko Fujimori decidió que iba a “gobernar desde el Congreso” con su mayoría absoluta parlamentaria, no ha terminado su espiral descendente. Una espiral que ha desembocado en un contexto donde la actual mandataria tiene el nivel de aprobación más bajo de la región y donde, lamentablemente, ya nadie cree en nada ni nadie. 

A lo mejor, la percepción a la que se refería el ministro era la suya: una percepción de la realidad completamente alterada. 

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Allanamiento, MININTER, Policía Nacional del Perú, seguridad ciudadana, Víctor Torres Falcón

Como una gran mayoría de peruanos, yo fui educada dentro de la doctrina católica, en un colegio de monjas, por añadidura, donde desde chiquita nos hacían leer la Biblia, ir a misa, escuchar las clases de religión y repetir las frases adecuadas para cada ritual.

La Semana Santa era uno de esos acontecimientos importantes, que desde la mirada infantil podía significar dos cosas: vacaciones cortas en la playa o recogimiento familiar para comer ese salado bacalao con garbanzos que –menos mal– solo volveríamos a ver en las mismas fechas el año siguiente.

Pero creciendo fui dándome cuenta del significado de la Semana Santa y por qué es una fecha que reabre muchas esperanzas, seamos practicantes o no.

Una de las grandes interrogantes de los seres humanos desde tiempos prediluvianos es qué pasa después de la muerte. La ciencia hoy no logra dar una respuesta absolutamente conclusiva. Cada vez es más creciente el número de personas que apuestan a que la vida de cada uno acaba completamente después de que dejamos de respirar, por lo que las causas de la vida misma en este planeta se reducen a una cuestión de simple casualidad. La vida en general y la humana en particular, luego de la evolución desde algún primate antiguo, es una simple cuestión de suertes y coincidencias. Nada de Dios ni un espíritu creador. Por lo mismo, nada de una vida después de la materia. Como dice el refrán, «la vida es una sola».

Sin embargo, muchos preferimos explorar el territorio de la creencia para poder mirar nuestra precaria existencia en este planeta como un camino hacia un final menos incierto y oscuro. Pese a los descreídos, seguimos siendo una amplia mayoría los que fijamos nuestras expectativas en que alguna forma de continuidad debe darse, porque, si no, sería realmente absurdo que estemos aquí.

A menos que seamos psicópatas, en términos culturales las sociedades contemporáneas le dan un espacio a la empatía y a la solidaridad con los menos aventurados. Se supone que la política misma debe estar dirigida a mejorar las condiciones de vida de la población menos favorecida. Es decir, a pesar de que podamos creer que nada pasa después de la muerte, nos empeñamos a que en esta vida algo pueda hacerse para hacerla más llevadera.

Y esta tendencia que parecería no tener nada que ver con la religión, sino con los simples derechos humanos establecidos en un mundo secularizado, remite sin embargo a la idea que, según el mito cristiano, Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Por lo tanto, una existencia digna es lo mínimo que tendríamos que lograr para lograr cierta coherencia con ese origen, al menos desde el punto de vista de los creyentes.

La Semana Santa nos recuerda el martirio y muerte humana de Jesús, ese enviado de Dios en forma humana para redimirnos del pecado original, es decir, el que cometieron Adán y Eva al morder la manzana del paraíso y por lo tanto perder su inocencia primigenia. Creamos o no en esta narrativa cristiana, lo cierto es que Cristo (el ungido, título que se le añadió a posteriori a

Jesús) se las vio negras entre soldados romanos, fariseos y clavos que a cualquiera le causarían dolores insoportables.

Pero además de toda esa tortura (pensemos en las víctimas del genocidio en Gaza) lo curioso es que al tercer día volvió a la vida material, en carne y hueso, y los testimonios de sus discípulos y otras personas que lo rodearon apuntan a que subvirió el orden biológico a través de un poder que la ciencia de entonces y de ahora difícilmente podría explicar.

Creamos o no en esta historia, la simple posibilidad que que continuemos de alguna manera en este universo después de la muerte debería darnos fuerzas para seguir adelante en el mejoramiento de esta vida.

Quizá no resucitemos en carne, como dice el mito cristiano, pero algo podría quedar si nos conducimos según valores mínimos de convivencia y amor al prójimo.

Que la Semana Santa no sea solamente para ir a la playa y parrandear. Dentro de nosotros despertemos al Jesús que nos insufle de esperanza. 

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la resurreccion, Semana Santa

En las redes sociales hay un fenómeno muy interesante, seguro estudiado y con nombre, pero en el que recientemente he reparado, que es el de comentar artículos y noticias de periódicos y revistas especializadas guiándose tan sólo del encabezado que lo acompaña. Páginas de noticias, de divulgación científica y análisis político y social, atraen a un mar de comentaristas que cuestionan el contenido del texto inspirándose tan sólo en la sumilla y el titular. 

No son trolls que lo hacen por motivos laborales, sino por contemplarse como víctimas de una agresión moral contra la veracidad de sus creencias. Los distingue esa predisposición de que les da razón para atacar.  Si se aborda un tema de género o peor aún su autor es mujer o de la población lgbtiqa+, el titular debe ser cuestionado pues alimenta la cultura woke, la violencia feminista, la confusión de la identidad sexual. Todas artimañas que buscan derrumbar la familia provida. Cuando se anuncia que una obra literaria llevada al cine será interpretada por actores de fenotipo distintos al de su autor, sea Shakespeare u Homero, la obra es un sin sentido que busca agacharnos ante razas que ahora imponen los medios comunistas y antinacionalistas de entretenimiento. Cuando se publican fotografías de nuestro planeta desde el espacio, resulta que es un engaño porque el cielo no es más que un domo que cubre una tierra plana con límites aún por ser establecidos. La física, la matemática, los estudios culturales, la literatura y las ciencias de la vida, usualmente albergados en universidades y otros circuitos de arte y conocimiento, para estos comentaristas son un enemigo creado contra el fundamento principal de sus creencias: la Biblia. 

Es cierto que la modernidad sacó del juego a la escolástica de las universidades y de los centros de conocimiento, una corriente dedicada a demostrar científicamente la existencia de Dios, sus obras y naturaleza. En oposición, la modernidad impuso a la producción industrial y a todas las ciencias el conseguir un progreso económico y social que sin duda cambió el sentido de la humanidad y que hoy nos tiene en vilo ante una debacle medioambiental. Pero criticar a la modernidad retornado a la escolástica es retornar a un estado premoderno, anterior a los tiempos de la independencia del Perú, cuando teníamos población esclavizada y no éramos siquiera los dueños de nuestro suelo. ¿Cómo puede ser deseo de algunos comentaristas el retornar a ser colonia de un imperio transatlántico? ¿Cómo puede ser razón para restar con orgullo importancia a la costumbre de leer, de distinguir al mito de la evidencia y la comprobación? Porque si de la modernidad con algo se quedan, es con las explicaciones que justifican el racismo y la discriminación de todo aquello que no sea ícono de una brava masculinidad. 

En Estados Unidos hasta el año 2019, el 40% de su población era creacionista, seguros de la existencia de Adán y Eva y de que llevamos tan sólo seis mil años de humanidad (Gallup, 2020). Con el aumento de la formación universitaria (a la que accede ya cerca de la mitad de su población) aún hoy, el 80% de su población considera que la Biblia fue inspirada por Dios (Gallup, 2024). En Perú, las universidades tampoco podrían resolver que muchos peruanos y peruanas se opongan a la Teoría de la Evolución, pues existen casas de estudio que aún mantienen posturas escolásticas y defienden el creacionismo. Algunas lo llevan a extremos, pues al pertenecer a redes internacionales de centros de formación superior de su misma religión, retroalimentan entre pares los resultados de las investigaciones de sus docentes y estudiantes para sustentar la Biblia y las posturas que los comentaristas escolásticos defienden. Año a año, la creencia en Dios no se reduce en el Perú, y los fieles protestantes a la Biblia van en aumento, son ya la cuarta parte de nuestra población (Ipsos 2022). 

Si queremos pensamiento científico peruano, hay docentes, muchísimo qué hacer. 

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La evidencia científica señala que nunca ha habido tanta anchoveta en el mar peruano como ahora. Sin embargo, la miopía e indolencia de las autoridades están haciendo que la pesca de ese recurso no se produzca y perdamos cientos de millones de dólares.

En el sur del país, donde la situación es más crítica, entre el 98 y el 2011 se pescaba en promedio 668 mil toneladas; entre el 2012 y el 2016, 289 mil toneladas; y entre el 2016 y el 2023, apenas 169 mil toneladas, según informe de Macroconsult.

¿Cuál es el problema? El mantenimiento de la talla mínima de doce centímetros de la anchoveta para poderla pescar, bajo la presunción de que recién entonces es cuando ya se reproduce y, por ende, se puede pescar. Pero diversos estudios realizados por el Imarpe demuestran que factores climáticos han hecho que la talla mínima para que el desove ocurra vaya disminuyendo y, por ende, esa disposición lo único que hace es hacer perder la pesca de inmensos recursos y de aplicarse no se pondría en riesgo el ecosistema sostenible.

Se estima que, entre 2016 y 2023, el desembarque de anchoveta podría haber alcanzado las 963 mil toneladas si se tomaban en cuenta los datos de Imarpe y la talla mínima de captura se reducía a 10.5 centímetros. Además, se podría haber registrado una producción de 233 mil toneladas de harina de pescado y 24 mil toneladas de aceite de pescado.

En lo que respecta a las exportaciones, calcula Macroconsult que con la harina y aceite de pescado, se podría haber llegado a los 594 millones de dólares si se reducía la talla mínima de captura vigente entre 2016 y 2023.

Otro de los datos alarmantes que recogió Macroconsult revela que, actualmente, la zona sur apenas contribuye con un 8% al PBI de pesca nacional. Además, estas deficiencias han significado, desde el 2012 hasta la fecha, una pérdida que alcanza la alarmante cifra de 1.9 mil millones de dólares en el rubro de exportaciones.

Ojalá que con la salida de la obtusa ministra Ana María Choquehuanca, que prestaba oídos sordos a esta realidad saltante, cambien las cosas en un sector de crucial relevancia para la recuperación económica del país.

JOSE LUIS OLIVERA | Director de Unidad de Negocios – Grupo PRACDA 

En la era digital, la tecnología ha permeado todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, incluidas nuestras relaciones familiares. Desde la forma en que nos comunicamos hasta cómo pasamos nuestros tiempos juntos, la tecnología ha transformado radicalmente las dinámicas familiares, ofreciendo nuevas oportunidades, pero también planteando desafíos significativos. 

En primer lugar, es importante reconocer los beneficios que la tecnología ha traído a la vida familiar. La comunicación instantánea a través de mensajes de texto, llamadas de voz y videollamadas ha acortado las distancias, permitiendo que las familias se mantengan conectadas a pesar de la separación geográfica. Además, la tecnología ha facilitado la planificación y organización familiar, con aplicaciones y herramientas en línea que ayudan a coordinar horarios, compartir listas de tareas y administrar las finanzas del hogar de manera más eficiente.

Sin embargo, junto con estos beneficios vienen una serie de desafíos que no deben pasarse por alto. El uso excesivo de dispositivos electrónicos puede conducir a una desconexión emocional dentro de la familia, con cada miembro absorto en su propio mundo digital en lugar de participar activamente en las interacciones familiares cara a cara. Además, el acceso constante a la tecnología puede dificultar la desconexión y el tiempo de calidad en familia, ya que las distracciones digitales pueden interrumpir momentos importantes de convivencia y conexión genuina.

Para abordar estos desafíos, es fundamental establecer límites claros en el uso de la tecnología dentro del hogar. Esto incluye establecer períodos de tiempo específicos libres de dispositivos electrónicos, como durante las comidas familiares o antes de acostarse, para fomentar la comunicación interpersonal y el tiempo de calidad juntos. Además, es importante modelar un comportamiento equilibrado con respecto al uso de la tecnología, siendo conscientes de nuestras propias acciones y priorizando las relaciones familiares sobre las distracciones digitales.

Otro aspecto crucial es promover la educación digital dentro de la familia, enseñando a los niños y adolescentes a utilizar la tecnología de manera segura, responsable y consciente. Esto incluye enseñarles sobre los riesgos asociados con el uso excesivo de dispositivos electrónicos, como la adicción a la pantalla y el ciberacoso, y brindarles las herramientas necesarias para proteger su privacidad en línea y desarrollar hábitos saludables de uso de la tecnología.

En última instancia, encontrar un equilibrio saludable entre la tecnología y la vida familiar requiere una comunicación abierta, una planificación consciente y un compromiso compartido por parte de todos los miembros de la familia. Al aprovechar los beneficios de la tecnología mientras se gestionan los desafíos que presenta, podemos crear un entorno familiar más armonioso y conectado en la era digital.

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