Opinión

Tuve la gran oportunidad de vivir en una época maravillosa de cambios y transformaciones, de reivindicación y de fraternidad. Desde muy niña estuve expuesta a tíos jóvenes que querían cambiar el mundo, que querían revertir el orden y ofrecer otra perspectiva de vida. Ellos no escribieron textos, pero sí fueron grandes gestores al construir puentes para enlazar culturas en nuestro mismo país y hacernos creer que era posible realmente cambiar la historia y sembrar la equidad.

Mi relación con la muerte ha sido muy difícil desde niña, pero aprendí a ser resiliente. Sin embargo, todavía es muy triste y deprimente estar tan lejos de los seres queridos cuando algo de esta naturaleza sucede. Por eso, escribo para rendirle tributo a los míos, a personas que nos enseñaron y nos brindaron su amor de una manera sobrenatural hasta muchas veces mucho más que la familia de sangre.

Eran los 70, y en la esquina de Panamá con Ricardo Palma en un restaurante bastante conocido llamado el “¡Oh, Qué Bueno!” siempre se juntaban jóvenes, entre ellos, mis tíos, mi papá, mi familia. Tuve la oportunidad desde muy niña de conocer muchas personas buenas, pero mi tío Pedro Pablo era y es una gran influencia y por él empecé a conocer a gente extraordinaria, entre ellos al tío Italo Molinari.

Como colegiala y en mi juventud visitaba a mi tío Pedro en el Cuzco y eso significaba conocer gente preciosa que no juzgaba, sino que compartía. Siempre para el 16 de julio íbamos a la fiesta de la Virgen del Carmen en Paucartambo, nuestra gran Mamacha, y poco a poco conocí a cada amigo, a cada persona que componía esa gran familia comunitaria en el Cuzco entre ellos los tíos, Talo y Elisa.

Me fui del país, pero siempre volvía, todos los veranos gringos, regresaba y pasaba momentos increíbles, y veía en ellos que siempre estaban abriendo nuevas rutas, haciendo grandes proyectos. Realmente, fue por Talo y Pedro Pablo que conocí a los Ballumbrosio y cuando me casé con Filomeno, Talo siempre estuvo ahí, y para la familia.

Talo fue una persona que con su enorme amor llegaba hasta el sitio más recóndito, Él era la aventura personificada, era una persona que nos miraba desde lejos pero no perdía su objetivo, el de cuidarnos y protegernos. Realmente fue una época de nuevas conquistas y diferentes retos. Yo me enamoré de un afroperuano y para nosotros fue muy difícil convivir en el Perú por el racismo y clasismo que había. Talo nos enseñó que esas lacras sociales se combatían con amor, con convivir, con hacer sentir a otras personas lo equivocadas que estaban, y que la familia se hacía no solamente de sangre, sino de lazos más fuertes y poderosos. De ahí nació su gran amor por todos los Ballumbrosio, y claro para toda Chincha, para todo el Cuzco, para todo el Norte.

Hoy tío Talo ya no está con nosotros, trascendió y ahora se ha juntado con su Compadre Champita, con su Comadre Adelina y con su ahijado FIlomeno (quien fuera mi esposo, también fallecido). Desde esta esquina, le rindo homenaje a un Padrino-tío que ofreció todo su amor y que ahora está manejando su carro rojo a toda velocidad por el cielo. Gracias, tío Talo, por tus enseñanzas y sobre todo por tu amor.

Talo, ¡Presente!

Dentro de lo poco que gusta moverse el gobierno -ha consagrado la tesis de la inamovilidad como herramienta de supervivencia-, ayer se produjo un relevo ministerial parcial, que, sin embargo, implica algunas buenas noticias.

Los cambios de Álex Contreras del MEF y Oscar Vera del Ministerio de Energía y Minas, son bienvenidos. Su reemplazo por José Arista y Rómulo Mucho supone un upgrade. Y aunque habrá que verlo en la cancha parece venir bien también el ingreso de Juan Carlos Castro en el Ministerio del Ambiente. El ingreso de Walter Astudillo en Defensa, particularmente, no parece revestir ninguna acción modificatoria de las políticas del sector.

Se comenta que estamos frente a una división de poderes, que Otárola, premier superviviente, ha designado a Arista y Mucho, y que Nicanor Boluarte, a Castro y Astudillo. Puede ser. Entre ambos se distribuyen las cuotas palaciegas alrededor de la presidenta. Para el caso, no interesa mucho, en la medida que revelaría cierta coordinación pacífica de los respectivos ámbitos de acción. Si hubiera fuego cruzado en la cúpula del poder, éste se habría resuelto de manera amistosa.

Lo cierto, sin embargo, es que las designaciones de Arista y Mucho revelan claramente una mayor inclinación hacia esquemas proinversión privadade la que existía con sus antecesores (particularmente con el nefasto exministro de Energía y Minas). La derecha se asoma con más fuerza como el camino que parece elegir el gobierno para recorrer el trance de acá al 2026.

¿Ello tendrá impacto en las elecciones de ese año? Sí, sin duda. Si lo hacen bien y recuperan la senda del crecimiento, habrán abonado en favor de los candidatos de semejante perfil ideológico. Pero si lo hacen mal, si se dejan arrastrar por la mediocridad rampante del régimen o cometen torpezas tecnocráticas que alienten la conflictividad social (es el caso del Minem), alimentarán, más bien, las fuerzas disruptivas agazapadas que alientan el fracaso del gobierno.

En la historia de la lucha por la justicia, la fraternidad, la solidaridad y el bienestar común, resuenan con fuerza nombres que encarnan la valentía, la determinación y la esperanza. Uno de estos nombres es el de María Elena Moyano, una figura emblemática que dejó un legado imborrable en la lucha por los derechos humanos y la democracia en el Perú.

Desde una edad temprana, Moyano demostró un profundo compromiso con su comunidad y una pasión por la justicia social. Esta pasión la llevó a convertirse en una de las líderes más prominentes de su tiempo, una mujer que creía firmemente en la democracia y en el poder del pueblo para transformar su realidad.

En un contexto marcado por la violencia de Sendero Luminoso y el fujimorismo, Moyano abogó incansablemente por el diálogo y la participación ciudadana. Su visión de la democracia no se limitaba a un sistema político, sino que abrazaba la idea de una democracia integral presente en todas las esferas de la vida de las personas.

Reconocía que la democracia solo puede florecer en un entorno donde se respetan irrestrictamente los derechos humanos fundamentales. Por lo tanto, dedicó gran parte de su vida a la defensa de estos derechos, especialmente los de las mujeres y los más vulnerables de la sociedad. En 1984, fue elegida presidenta de la Federación Popular de Mujeres de Villa El Salvador (FEPOMUVES). Su lucha incluyó la promoción de la educación, la salud y el bienestar de las comunidades, así como la denuncia de las atrocidades cometidas por Sendero Luminoso y las violaciones de derechos humanos por parte del Estado.

María Elena Moyano también incursionó en la política, siendo elegida en 1989 como teniente alcaldesa de Villa El Salvador por Izquierda Unida (IU). Se convirtió en una figura destacada no solo en su distrito, sino también en Lima Metropolitana. Su compromiso con la no violencia y la búsqueda de justicia la convirtieron en una figura respetada y admirada. Por eso mismo, desafió valientemente a Sendero Luminoso y a las fuerzas del orden que amenazaban la paz y la seguridad de su comunidad.

Trágicamente, su activismo social y político la convirtió en blanco de aquellos que se oponían a su mensaje de esperanza y cambio en democracia. El 15 de febrero de 1992, a la edad de 33 años, fue brutalmente asesinada por Sendero Luminoso.

Sin embargo, su legado perdura. María Elena Moyano sigue siendo un símbolo de coraje y resistencia, un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros, la luz de la esperanza y la justicia nunca se apaga por completo. Su vida y su sacrificio nos inspiran a todos a seguir luchando por un mundo donde la democracia y los derechos humanos sean verdaderamente universales y respetados por todos.

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Democracia, Fujimorismo, MariaElenaMoyano, SenderoLuminoso

Al hablar del cuidado del medio ambiente, suelen surgir varios términos relacionados con los protectores. Sin embargo, históricamente se han mencionado dos corrientes, ambientalistas y ecologistas que si bien para muchos parece lo mismo,  existen diferencias importantes entre ambos tipos de pensamiento.

La corriente ecologista

El ecologismo es un movimiento político y social que defiende la protección del medio ambiente poniendo al ser humano como el centro y buscando satisfacer sus necesidades sociales y de salud ya que lo consideran como parte de la naturaleza y no algo separada de ella.

Asimismo, el ecologismo cuestiona el modelo económico que rige a las sociedades actuales, ya que para ellos el capitalismo y la doctrina neoliberal causa graves impactos en los ecosistemas debido a sus prácticas que utilizan o abusan de los recursos naturales. Los ecologistas exigen cambios estructurales en el sistema económico y político. 

En esos términos, los ecologistas hacen una crítica social más o menos implícita, proponiendo la necesidad de reformas legales y concienciación social tanto en gobiernos, como en empresas y colectivos sociales. 

La corriente ambientalista

Cuando se habla de ambientalismo, es importante tener en cuenta que desde su enfoque los problemas ambientales se solucionan a partir de la racionalidad económica del mercado.  Así, plantean soluciones con normativas, nuevas tecnologías y es aquí donde surge el mercado verde y el desarrollo sostenible.

Es decir, un ambientalista se enfoca en problemas específicos del medio ambiente y busca soluciones para ellos. A menudo, trabajan en temas como la conservación de la biodiversidad, la protección de la calidad del aire y del agua, y la gestión de residuos.

Tanto los ecologistas como los ambientalistas son importantes para la protección del medio ambiente, pero tienen enfoques diferentes. Lo importante es que cada quien, pueda aportar algo y sumar esfuerzos para subsanar el daño que hemos causado al planeta.

Me volví un apasionado de la política cuando era un púber de doce años de edad y cursaba primero de secundaria, allá por 1980. El contexto eran las elecciones generales y la recuperación de la democracia 12 años después del golpe del general Juan Velasco Alvarado, del 3 de octubre de 1968. ¿Qué me volvió un apasionado de la política? Escuchar hablar a los políticos. Había, sin embargo, un problema, todos, o casi todos, eran hombres, los tiempos de la participación política de la mujer habían comenzado pero no se habían consolidado todavía. 

Recuerdo, sin embargo, una entrevista a la intelectual y literata Magda Portal, contando su separación del APRA: “Haya de la Torre dio un carpetazo en la mesa como diciendo no hay discusión y yo de allí deduje que ese era un partido machista”. Pero luego escuché al propio Haya levantar por primera vez los derechos de la mujer como un objetivo inaplazable para la nueva Carta Magna de 1979, en su discurso de instalación de la Asamblea Constituyente de 1978. 

Podían diferir, diferían, pero vaya cómo diferían, algunos de esos testimonios han quedado grabados en entrevistas subidas a la plataforma youtube, otros están publicados en libros de memorias, los más no dejaron registro. Hay uno en el que Hildebrandt logra reunir, en el mismo programa, a Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé, Armando Villanueva y Andrés Townsend. Aquella vez se usó un recurso técnico poco conocido entonces: Villanueva participó virtualmente, desde casa, los demás asistieron presencialmente. Pero lo central es que Villanueva y Townsend eran antagonistas en una pugna intestina al interior del APRA que nunca se había visto hasta entonces en la historia del viejo partido de Alfonso Ugarte. ¡Y vaya conversación! la confrontación convertida en placer estético. 

Queda también en youtube, la entrevista de Alfonso Baella Tuesta, un incisivo periodista “de derechas”, a la plancha de Izquierda Unida, encabezada por Alfonso Barrantes Lingán, esto ya en 1985. Vaya nivel de entrevistador y entrevistado, se dijeron de todo pero sonaba a poesía, con todos sus efectos, el ritmo, la metáfora y el símil, la exquisita ironía, el humor fino, la puya elegante y, por supuesto, la pasión por el país, por la propia cosmovisión del mundo enfrentada con otra pero con lealtad.

Los cuadros del PPC eran docentes de la política, además de Luis Bedoya Reyes, allí estaban Roberto Ramírez del Villar, Mario Polar, Ernesto Alayza Grundy. En AP, además de la oratoria cadenciosa de Fernando Belaúnde, destacaba la tenacidad de Manuel Ulloa, defendiéndose como una fiera enjaulada, en el Congreso, en su rol de primer ministro interpelado. Uno a uno derrotó a sus contrincantes; su arma principal: el argumento, pero también, la entonación, la gestualidad, la seguridad en si mismo. Las mujeres fueron apareciendo, recuerdo a Hilda Urizar en el APRA, una intelectual sin duda, daba gusto escucharla intervenir en los fueros parlamentarios, y más encendida y popular a Mercedes Gonzáles, del mismo partido, con su discurso antimperialista. 

En todo lo dicho hay algo importante, en la mayoría de los casos el motivo del debate era el país en general, o sectorialmente. Se discutía cómo solucionar sus grandes problemas y sacarlo adelante a través de una visión de país determinada. No faltaban los escándalos, ni la corrupción, pero lo central en esa generación de políticos era encontrar el mejor modelo de desarrollo para nuestra sociedad.

Desde 2006, la última vez que resultó elegido congresista por el Partido Aprista Peruano, el magistral constitucionalista Javier Valle Riestra dedicó su labor a buscar infructuosamente sacar adelante una ley que permitiese a los congresistas renunciar a su cargo. El tribuno se aburría con la representación parlamentaria 2006-2011 y lo digo sin alusiones, ni ofensas personales hacia nadie. Quería invertir el tiempo de sus entonces pasados setenta años en algo que pudiese resultar más productivo y útil que perder el tiempo en aquella cháchara. 

Resulta que el 2001 recuperamos la democracia pero no la política, no la aristotélica ciertamente. Y desde 2016 en adelante terminamos de destruir los ya ruinosos restos de lo que fue una clase política brillante. Alguna vez me constituí en defensor de los políticos ochenteros, de la generación que brilló desde 1978 en adelante, algunos de los cuales habían iniciado sus carreras políticas ya tiempos atrás. 

Señalé que el terrorismo, la aguda crisis económica, el déficit fiscal, la deuda externa,  el fenómeno del niño de 1983 y una transición demográfica que desbordaba absolutamente la capacidad del Estado hubiesen resultado imposibles para cualquiera. Qué pena que no se presentaron otras condiciones históricas como las que se advinieron desde 1990 con la caída del socialismo real. Así pues, como gran paradoja, vemos que los sindicados como responsables de una debacle fueron, en varios casos, parte de una clase política a la que hoy no alcanzamos ni en un sueño de opio.

Hoy nos peleamos por los dichos de un colaborador eficaz, con destemplados gritos que avalan o refutan sus declaraciones.  A su alrededor se enfrentan dos bandos avezados e irreconciliables, en una encarnizada pelea callejera que los tiempos de la virtualidad han trasladado a la jungla de las redes sociales. Mañana serán los dichos de otro, el nuevo destape, y así sucesivamente, hasta olvidarnos por completo de que nuestra política alguna vez se trató del país y de cómo sacarlo adelante. ¿Es que no podemos ofrecerle más que esto al Perú? Pensar que un día me gustó la política porque me sonaba a poesía.  

  1. Debate entre Armando Villanueva y Andrés Townsend, programa de César Hildebrandt, participan Luis Alberto Sánchez y Ramiro Prialé. Se debate la doctrina aprista. 1980

https://www.youtube.com/watch?v=aglRIiHkISs

  1. Alfonso Baella Tuesta entrevista a Alfonso Barrantes Lingan, el modelo socialista de izquierda Unida. 1985 

https://www.youtube.com/watch?v=tUdO9mAsf18

  1. Luis Bedoya Reyes, defiende sus tesis liberales en mitin en el Callao. 1979

https://www.youtube.com/watch?v=V5WbdxBEiek

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Apra, Barrantes, Velasco Alvarado

“Si los capos de las mafias mundiales, de la Yakuza, la Cosa Nostra, las mafias rusas, etc., tuvieran una reunión secreta anual para ver dónde invertir, seguro que analizarían los indicadores del Perú como muy atractivos: creciente desprestigio institucional, aumento de la corrupción, 35 partidos políticos, gran confusión, país difícil de gobernar”, responde Felipe Ortiz de Zevallos en reciente entrevista a Perú21.

Efectivamente, somos un paraíso para los “fondos de inversión” mafiosos. Ya algunos grupos delincuenciales regionales se han percatado de ello y por esa razón han movido sus portafolios a nuestras tierras. Pronto lo harán otros, más aún si se considera que se entrecruzan en el Perú todos los delitos pasibles de constelación criminal: narcotráfico, minería ilegal, trata de personas, contrabando, extorsión y secuestros, tala ilegal de maderas preciosas, etc.

Si se le suma que la institucionalidad dispuesta a combatir el delito está contaminada de corrupción y, por ende, brinda impunidad a las mafias, el panorama se cierra. Autoridades locales, parlamentarios, fiscales, jueces, policías, militares y cuanto burócrata con injerencia en la ruta del delito exista, yan han sido tocados por los dineros sucios de las mafias y prestan su concurso al libre desempeño de las mismas.

Acierta la ciudadanía cuando identifica a la corrupción, como uno de sus principales problemas. Probablemente, responda así más por el impacto político de casos emblemáticos como Lava Jato, los Cuellos Blancos, el club de la construcción o algunos recientes (como los de Vizcarra y Cerrón), pero solo acentuaría su parecer si tomara plena consciencia de cómo este problema ya ha atravesado todas las fronteras estatales, desde lo más alto del escalafón hasta su peldaño más bajo.

Si a ello se le añadiese la terrible perspectiva política que se asoma para el 2026, con el único sector capaz de sacarnos de la crisis (la derecha propulsora del capitalismo democrático) dividido en por lo menos veinte candidaturas, entregándole en bandeja el país a la aparición de disruptivos neocastillistas o bukelianos de diverso pelaje, la situación alcanzaría ribetes de perfección para la mirada atenta y el olfato aguzado de los grupos mafiosos.

La derecha peruana, en lugar de andar buscando modelos disparatados como los de Bukele o Milei, debería verse en el espejo chileno, a propósito del lamentable accidente mortal sufrido por el expresidente sureño, Sebastián Piñera.

Hay que rescatar, por cierto, el ejemplo republicano de ver a exmandatarios de todas las orillas ideológicas sumarse a un homenaje universal, pero lo políticamente destacable es la identificación democrática de un gobernante de derechas, cosa poco frecuente en nuestra región.

Piñera formó parte de la derecha post pinochetista, que supo evolucionar de las cavernas dictatoriales y hacer de la democracia un valor esencial e irrenunciable. Pasó en Chile lo mismo que aconteció en España, donde la derecha franquista desapareció (aunque ahora busca resucitar) y le dio paso a una derecha democrática sin mácula.

Eso no ha pasado en el Perú, lamentablemente, con el fujimorismo, la fuerza derechista más importante de los últimos treinta años. A pesar de la trágica conclusión del mandato de Alberto Fujimori, sus huestes siguen enalteciendo los valores autoritarios por él exhibidos y, peor aún, han retrocedido en otros aspectos de políticas públicas.

Ya no se trata de crear un fujimorismo sin Fujimori, la cuestión política esencial en el Perú es la construcción de una derecha liberal, democrática, creyente en los derechos civiles y humanos, y defensora a ultranza no solo de las libertades económicas sino también políticas. Que el fujimorismo quede en el registro de la historia, con sus luces y sombras, pero ya en el pasado.

Piñera supo construir una relación magnífica con el Perú, a pesar del tránsito por el polémico fallo de La Haya. Fue un hombre pragmático y global, ajeno a cualquier nacionalismo primitivo y xenófobo. En el Perú no necesitamos un Bukele o un Milei, la derecha necesita un Piñera. Su aparición, entre la miríada de candidatos que asoman con ese potencial perfil, sería una gran noticia para la democracia peruana y su sostenibilidad por el buen sendero.

Si ello fuera acompañado de la generación de una izquierda moderna y no retrógrada, como la que hoy tenemos, el país avanzaría mucho no solo en la salida de la crisis política coyuntural que atravesamos, sino que podría dar inicio a un bicentenario efectivamente republicano.

Se analizaron 38,156 actas personales de sacerdotes y diáconos de los 27 obispados alemanes pertenecientes al período entre 1946 y 2014. Se halló 1,670 clérigos abusadores, lo que representa el 4.4% de todos los clérigos cuyas actas personales fueron examinadas. Se identificó 3,677 víctimas de abuso sexual infantil y juvenil. Se encontraron estructuras institucionales que permitían el abuso sexual, como relaciones asimétricas de poder y un sistema cerrado en sí mismo, característico de la Iglesia católica. Y esto sólo era la punta del iceberg debido a las limitaciones señaladas, pues los estudios independientes posteriores encargados por varias diócesis no han hecho más que aumentar el número de abusadores —no sólo clérigos, sino también religiosos y personal laico— y también el número de víctimas.

La Iglesia Evangélica en Alemania (Evangelische Kirche in Deutschland, conocida por sus siglas EKD), una federación de actualmente veinte iglesias protestantes regionales, creada en 1948 después de la Segunda Guerra Mundial, se enorgullecía en ese aspecto de ser mejor que la Iglesia católica. ¿Cómo iban a ocurrir abusos sexuales en las iglesias reformadas, que tenían como pilar principal la fidelidad a la Palabra de Dios expresada en la Biblia y cuyas autoridades eclesiásticas —obispos, pastores y vicarios de ambos sexos— no tenían la obligación de guardar el celibato, como sí ocurre en la Iglesia católica?

De otra opinión era Detlev Zander, quien en 2014 se convirtió en el primer denunciante de abusos sexuales contra menores en una institución asociada a la Iglesia evangélica. Zander fue víctima de abuso sexual, golpes y humillaciones por parte de varios agresores cuando era niño en un hogar infantil de la Comunidad de Hermanos en Korntal, cerca de Stuttgart. La Iglesia evangélica había ignorado su historia de sufrimiento y lo había difamado como mentiroso. Solo cuando decidió hacer público su testimonio, la Iglesia se preocupó en investigar. Actualmente, Zander es el portavoz del Foro de Participación Violencia Sexual de la Iglesia Evangélica, creado en 2022. El foro tiene poder de decisión en cuestiones relacionadas con la violencia sexual. Zander señaló que en los hogares y casas parroquiales evangélicas prácticamente no existen estructuras que permitan poner al descubierto o prevenir tales casos. En agosto de 2021 Zander había declarado en una entrevista: «Desde mi punto de vista no se puede decir que el contexto católico sea peor que el evangélico – en ambas iglesias no se hace nada. Ambas están igual de mal y son terribles». 

El tiempo le ha dado la razón. El 25 de enero de este año por fin fue publicado un informe multidisciplinario de más de 800 páginas sobre abusos sexuales en la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD), realizado por el Consorcio de Investigación ForuM, con el título de “Investigación sobre el tratamiento de la violencia sexual y otras formas de abuso en la Iglesia Evangélica y la Diaconía en Alemania”, entendiéndose por “diaconía” el servicio social que prestan cada una de las iglesias protestantes regionales. En la elaboración del informe, encargado por la misma EKD, participaron ocho universidades e institutos alemanes, cubriendo las áreas de trabajo social, historia, ciencias de la educación o pedagogía, psicología, sociología, psiquiatría forense, sexología y criminología.

La EKD encargó el estudio hace más de tres años por un costo de alrededor de 3.6 millones de euros. También hubo participación de los afectados. Los investigadores analizaron alrededor de 4,300 actas disciplinarias, 780 actas personales y alrededor de 1,320 documentos adicionales. Haciendo una comparación, en el Estudio MHG de la Conferencia Episcopal Alemana de 2018 se examinaron más de 38,000 actas personales, como ya se ha indicado.

El estudio realizado demuestra que ha habido muchos más víctimas de abuso de lo esperado, habiendo identificado a 2,174 afectados y 1,259 perpetradores. Sin embargo, Harald Dressing, uno de los investigadores —quien también colaboró con el Estudio MHG de la Iglesia Católica en 2018— explicó que, no obstante haber una obligación contractual, solo una de las veinte iglesias evangélicas regionales proporcionó actas personales junto con las actas disciplinarias. Ello significó una seria limitación al estudio, pues el análisis adicional de las actas personales de la única pequeña iglesia regional que las puso a disposición de los investigadores mostró que en las actas disciplinarias no había registro de aproximadamente el 60% de los abusadores y del 70% de las víctimas. Basándose en estos datos y en la experiencia de estudios similares, se llega a cifras mucho más altas. Según cálculos estimados, desde 1946 al menos 9,355 niños y jóvenes habrían sufrido abuso sexual en la Iglesia evangélica y en la Diaconía. Además, habría 3,497 abusadores, de los cuales más de un tercio serían pastores o vicarios. Se presume con razón que hay una cifra oscura muy grande. Muy grande y aterradora.

Según el estudio, alrededor del 64.7% de las víctimas eran hombres y el 35.3% por ciento eran mujeres. Casi todos los perpetradores son hombres (99.6%). Alrededor de tres cuartas partes de ellos estaban casados en el momento del primer abuso. La mayoría de los delitos son de naturaleza hands on, es decir, con contacto físico, desde tocamientos corporales innecesarios en clases de educación física hasta la penetración.

Por supuesto, las reacciones de los eclesiásticos y eclesiásticas evangélicos han sido muy similares a las que encontramos entre las autoridades de la Iglesia católica, resaltando más el impacto emocional en la institución perpetradora y el daño a su imagen que las terribles experiencias de las víctimas, con biografías destrozadas preñadas de dolor. «Esperaba mucho de la investigación, pero el cuadro general me ha conmocionado», dijo Kirsten Fehrs, presidenta interina del consejo de la EKD, en la presentación del informe en Hannover. Con respecto a las víctimas, Fehrs dijo: «No las protegimos en el momento del delito, ni las tratamos adecuadamente cuando tuvieron el coraje de denunciarlo». Hubo una tendencia a mirar hacia otro lado en las comunidades eclesiásticas y en las instituciones de la Diaconía.

El director del estudio, Martin Wazlawik, señaló que los casos de abuso en la Iglesia evangélica hasta ahora no han sido adecuadamente registrados ni investigados. El mal manejo de los casos de los afectados muchas veces se hizo desde una actitud que consideraba a la Iglesia evangélica como superior a la católica.

Los representantes de los sobrevivientes de abuso exigieron estándares vinculantes para la investigación en todas las iglesias regionales, pues el federalismo inherente a la EKD —donde cada iglesia regional sigue sus propios procedimientos— obstaculizaban la elucidación de los casos de abuso. Aún hoy, dijo Detlev Zander, el trato hacia los afectados sigue causando retraumatización. 

El Ministro Federal de Justicia, Marco Buschmann, instó a ambas iglesias a comprometerse con el esclarecimiento de casos de abuso, la reparación y una mejor prevención. También dijo: «El esclarecimiento eclesiástico es importante, pero no puede sustituir al procesamiento penal estatal donde sea posible».

Internamente se habla en la Iglesia evangélica de una «debacle», aunque nadie quiera ser citado al respecto con nombre y apellido. Los investigadores independientes encargados denunciaron en la presentación del estudio y en entrevistas la «parsimoniosa colaboración de las iglesias regionales», y que sólo pudieran realizar un análisis de las actas personales en una de las veinte iglesias regionales. El hecho es que se había acordado contractualmente una inspección de las actas personales de forma aleatoria. Sin embargo, en algún momento los investigadores se encontraron ante la alternativa de interrumpir el estudio, o conformarse con las actas disciplinarias. Según ellos mismos, las iglesias regionales alegaron que no tenían suficiente personal para revisar las actas personales. Esto resultó en una disponibilidad «altamente selectiva» de fuentes, por lo cual los resultados sobre el número de abusadores —cuyos nombres aun no han sido revelados— y de víctimas sería sólo «la punta de la punta del iceberg».

El director del estudio, Martin Wazlawik, le comentó el 25 de enero al periódico semanal “Die Zeit” que los números aún no describen la magnitud total del abuso sexual:

«Lo que hemos hecho en el estudio ForuM es un comienzo, seguido de dos puntos [signo ortográfico]. Todavía hay mucho trabajo por hacer para que las iglesias regionales y la EKD rellenen el espacio después de estos dos puntos».

Todos estos resultados invitan a la reflexión. En las iglesias cristianas reformadas no existe la obligación del celibato para los clérigos, como en la Iglesia católica, y sin embargo los abusos sexuales son de igual o mayor magnitud que en la Iglesia católica. Incluso se aplican estrategias parecidas ante este problema: encubrimiento, protección de la imagen institucional, control de daños, maltrato de las víctimas —ya sea ignorándolas o desacreditándolas—, impunidad para los abusadores, omisión de denuncia ante la justicia civil.

El celibato no sería un factor determinante en el hecho de que haya abusos sexuales, pues los abusadores de la Iglesia evangélica no eran célibes. Incluso en la Iglesia católica un clérigo o religioso obligado al celibato puede transgredir esta obligación y llevar una doble vida, sin convertirse en abusador, ya sea teniendo un/a amante (en una relación hetero u homosexual), una relación estable —no oficial ni pública— con una mujer, o simplemente recurriendo al servicio de prostitutas. Ninguna de estas prácticas, si el sexo es consentido mutuamente, convierte a un clérigo en un abusador.

Aquí conviene citar a Alberto Moncada, exmiembro del Opus Dei:

«Yo no creo que el celibato eclesiástico sea la causa de la creciente inundación de pederastia sacerdotal. […] Los curas y monjas pederastas lo son no tanto por su eventual represión sexual cuanto por gozar de una situación de poder respecto de los menores que les están confiados. Es posible que si estuvieran emparejados hubieran sido menos pederastas pero también hay casados pederastas que tienen en común con los clérigos y monjas su fácil acceso a los menores y su situación de poder respecto a ellos».

Tanto en la Iglesia católica como en la Iglesia evangélica nos hallamos con estructuras similares de poder que propician la perpetración de abusos sexuales en perjuicio de menores y adultos vulnerables y donde en virtud de una autoproclamada misión religiosa se tiene acceso a la intimidad personal y a las conciencias de los creyentes en un supuesto ámbito de confianza. Y esto nos lleva a una tremenda paradoja: ser creyente no hace que uno esté más seguro y mejor protegido, sino que lo pone a uno en riesgo de sufrir abusos en las iglesias cristianas de las cuales se participa.

Después de muchos viajes y mi experiencia en mi propia ciudad puedo decir que el calor no es lo mío. Prefiero mil veces el frio, así sea intenso y tenga que abrigarme con lo que encuentre. Según mi memoria, no tengo recuerdo de sentir Lima así de caliente.

El calentamiento global es innegable y no entiendo cómo aún hay gente que defiende la postura de que no existe. El argumento que usan los que están en contra es que el planeta se está calentando hace tiempo, pero ese no es el problema. El problema es la rapidez con la que se calienta, eso es lo que ha aumentado significativamente debido al uso excesivo de combustibles fósiles. En julio del 2023, luego de que se registrase el mes más caliente en los últimos 120 mil años, el secretario de las Naciones Unidas anunció que la era del calentamiento global había acabado para dar inicio al Global Boiling. Mientras el primer término se refiere a la rapidez del calentamiento, el segundo se enfoca en la potencial aparición de olas de calor bruscas que ponen en peligro a las fuentes de agua, la biodiversidad y la salud de los humanos. Ya no es difícil imaginar ciudades enteras afectadas y gente muriendo por golpes de calor. 

Este calor es insoportable, no se puede comer ni dormir tranquilo debido a la temperatura. Cuando tenía 12 años viajamos a Roma con mi familia y se me quedó grabado en la memoria el calor calcinante, jamás imaginé que en Lima llegáramos a sentir algo parecido. Fuimos a una misa al aire libre en el Vaticano dada por el papa Juan Pablo II, que ya se encontraba en sus últimos años. La gente se echaba agua en la cabeza para poder soportar el calor, yo no entendía cómo el papa podía estar en ese calor y con toda esa ropa encima. Yo y mi hermano íbamos a hacer una cola para acercarnos y besar su anillo. Yo me negué porque pensé que me iban a hacer hablar frente a todos, no sé porque, pero pensaba eso. Mi abuela fue en mi lugar, en ese momento tenía casi 70 años, y bromeábamos con que iba a salir en las noticias que una señora peruana se desmayó en el regazo del papa. Nunca fui religioso extremo, nunca me aprendí ni el padre nuestro ni el ave maría, pero sí creía en Dios. Por esos años, aproximadamente, me arrimé más al pensamiento de mi padre y me volví ateo. Ahora mi abuela tiene 89 años y me da miedo cuando sale al sol porque a esa edad puede ser letal.

Lo peor es que las consecuencias que temíamos hace una década ya no son prevenibles, lo más probable es que ocurran. Las metas propuestas por las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP, no se cumplieron y ahora vamos a ver las consecuencias. Es probable que dentro de 10 o 15 años el mundo sea totalmente distinto. Ciudades inundadas por el aumento del nivel del mar, escasez de agua potable, problemas alimenticios en todo el mundo por problemas de agricultura y más. Pero a las potencias parece no importarles y siguen con sus actividades inconsecuentes. De hecho, le agregan más riesgos a la humanidad, ya no sé qué va a ser primero: una guerra nuclear, la inteligencia artificial salida de control o el calentamiento global. Espero que ninguno, pero es el temor que se siente en las personas. 

Otro viaje donde el calor se quedó grabado en mi memoria fue en Egipto con mis tíos. En ese momento aún se podía ingresar adentro de las pirámides. Fue alucinante. Aunque entre el calor y el miedo a que nos dejen encerrados ahí no pude disfrutar mucho. Ya más grande, con mi hermano en Florencia, subiendo a la cúpula de la catedral habré bajado un par de kilos solo por sudar, estaba empapado. Mi hermano me sigue molestando con eso. En ambos viajes estamos hablando de temperaturas mayores a 40 grados. Y en ambos viajes el gusto por la historia hacía que el calor sea pasable. Este año, en Lima, se han registrado temperaturas de 36 grados en cuanto a la sensación térmica. 

Mi relación con el sol nunca fue muy buena debido a mi piel sensible. Nunca me bronceaba, bastaban unos minutos bajo el sol para que esté todo el fin de semana con erisipela y luego me pelaba todo el cuerpo. Mi rutina cuando voy a la playa va del mar a la sombra. Si me quedo en el sol siento que me estoy sancochando y sumado a la sal del mar me pueden llegar a salir hasta ronchas de alergia. Igual con este calor es mejor tener el mar al lado, en las ciudades sin mar la gente debe pasarla horrible. Todo esto hablando de Lima, en Piura y Tumbes se esperan temperaturas de hasta 40 grados, esperemos que no se salga de control. La última vez que viajé al norte en el 2020 ya se sentía el calor bastante intenso. 

Ya debería quedar claro para todos que no se trata de una broma y comenzar a ser más exigentes con las medidas para evitar mayores daños por el cambio climático. Aun se pueden prevenir peores cosas, pero si la humanidad sigue el rumbo que está tomando va a llegar un punto en el que ya no habrá nada que hacer. Por el bienestar de las siguientes generaciones y nuestra vejez es necesario hacer algo al respecto.

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