Opinión

Dos tercios de los peruanos considera que estamos peor que hace un año, según revela la última encuesta del IEP publicada hoy en La República. Por cierto, tanto el Ejecutivo como el Congreso mantienen una altísima desaprobación (82 y 90%, respectivamente).

Esta situación debe cambiar. No se puede gobernar con relativa perspectiva de mediano plazo con tales precariedades ciudadanas. Dina Boluarte tiene que tomar las riendas de su gestión. Alberto Otárola es su mejor aliado en tanto no consiga un mejor reemplazo, pero el Premier es el as del área chica (resuelve conflictos sociales, maneja relación con el Congreso, etc.), no un líder de largo plazo. El 2026 no es su perspectiva sino la semana entrante.

¿Qué acciones puede tomar el gobierno? ¿Cómo romper el nudo gordiano de la desesperanza que cunde en el país? La más rápida y eficaz salida pasa, aparentemente, por la economía. Allí puede radicar una mejora sustantiva inmediata que cambie el ánimo ciudadano.

1.- Sacar al titular del MEF, Álex Contreras. Necesita de alguien que marque la cancha y otorgue confianza absoluta en los inversionistas privados. Sabemos que es ficha de Otárola, pero la presidenta debe empezar a imponerse dentro del Ejecutivo. Si quiere relanzar la economía debe cortar con uno de sus puntos más débiles.

2.- Convocar en el más corto plazo a los principales representantes gremiales de la gran, mediana y pequeña empresa privada, y persuadirlos de la seguridad macroeconómica existente y la perentoria urgencia de restaurar el optimismo en el país, que libere las amarras de la confianza y la inversión privada concomitante.

3.- Comprometerse, con una estrategia que no sea la de tierra arrasada, que tanto parece gustarle al Premier, en sacar adelante proyectos que se han convertido en emblemáticos en el país, como Conga y Tía María, detenidos en su momento por la reacción contraria de las poblaciones aledañas y un pésimo manejo gubernativo respecto de dos proyectos que no solo nos salvarían el año en términos de inversión privada, sino que reestablecerían un conducto normal del flujo capitalista en el Perú.

Hay otros problemas graves en el país, como la inseguridad ciudadana y la corrupción, que también deben ser atendidos, pero hay que saber que son problemas crónicos que no se van a poder resolver rápidamente. Lo más a la mano transita por los linderos de la economía y está al alcance del gobierno efectuar un giro radical al respecto.

La del estribo: estupenda puesta en escena de La doctora, obra de Robert Icke, magistralmente dirigida por Urpi Gibbons, con las sobresalientes actuaciones de Diana Quijano, Magali Bolívar, Augusto Mazzarelli, Gabriela Velásquez, Ebelin Ortiz, entre otros. Va en el Teatro La Plaza hasta el 29 de febrero. Entradas en Joinnus.

Cuando en octubre de 2015 Pedro Salinas y Paola Ugaz publicaron el libro “Mitad monjes, mitad soldados”, el Sodalicio comenzó a incendiarse. Los encargados de apagar ese incendio y resarcir los destrozos, sobre todo los daños infligidos a las víctimas de abusos, eran quienes tenían en ese momento las riendas de la institución, los integrantes de lo que se conoce como el Consejo Superior del Sodalicio de Vida Cristiana.

Si bien el P. Juan Mendoza Figari integraba el Consejo Superior en el año 2015 como asistente de espiritualidad, ya en el año 2016 no formaba parte de ese organismo y nos encontramos con la siguiente constelación de miembros:

Alessandro Moroni , Superior General
José Ambrozic, Vicario General
P. Jorge Olaechea, asistente de espiritualidad
Gianfranco Zamudio, asistente de instrucción
Javier Rodríguez Canales, asistente de apostolado
Fernando Vidal, asistente de comunicaciones
Carlos Neuenschwander, asistente de temporalidades

Sería este Consejo Superior el que enfrentaría el período más álgido de la conflagración en el año 2016, cuando comenzaron a aparecer más testimonios de abusos, la Comisión Ética para la Justicia y la Reconciliación —convocada por el mismo Sodalicio— evacuaba en abril un primer informe demoledor, y la segunda comisión de tres expertos internacionales (Ian Elliott, Kathleen McChesney y Monica Applewhite) —también convocada y contratada en régimen de honorarios por el Sodalicio— iniciaba su labor de control de daños y lavado de cara de la institución. A su vez, el Consejo Superior viajaba a Roma para ver cómo arreglaba el escándalo de los abusos ante las autoridades vaticanas.

El fuego no paró de arder y aparentemente terminó chamuscando a varios miembros del Consejo Superior, pues con el tiempo cuatro de ellos terminarían saliendo del Sodalicio, a saber, Alessandro Moroni, Javier Rodríguez Canales, Jorge Olaechea y Gianfranco Zamudio. Nunca antes en la historia de la institución se habían ido en un período tan corto de tiempo, por voluntad propia, tantos sodálites que llegaron a ocupar altos cargos dentro del Consejo Superior, si bien ninguno de ellos está incluido entre los denunciados por abusos. Anteriormente sólo dos integrantes del Consejo Superior se habían separado del Sodalicio: Virgilio Levaggi, por voluntad propia, acusado de abusos sexuales, y Germán McKenzie, que fue expulsado por una falta grave reiterada que nunca se quiso dar a conocer, pero que sabemos con certeza que no entra dentro de la categoría de abusos, pues la estrategia del Sodalicio frente a este tipo de faltas ha solido ser el encubrimiento y el silencio, nunca un pronunciamiento público admitiendo un delito de tal envergadura, aunque sea veladamente, en uno de sus miembros.

De los anteriores, el primero en irse fue Javier Rodríguez Canales, actualmente Director de Cultura y Biblioteca del Centro Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa. Es hermano de Manuel Rodríguez Canales, un sodálite casado que jugó un papel protagónico ejerciendo una crítica institucional interna hacia la manera en que el Sodalicio manejó el tema de los abusos, aunque siempre ha preferido tener un perfil bajo y no hacer declaraciones públicas y transparentes sobre lo que sabe. Lo cual es absolutamente comprensible, si se entiende que toda su trayectoria profesional ha estado ligada a la Universidad San Pablo de Arequipa, gestionada por el Sodalicio.

Gianfranco Zamudio es actualmente subdirector de formación del Colegio Cumbres (Santiago de Chile), institución educativa fundada por los Legionarios de Cristo.

El P. Jorge Olaechea colgó los hábitos, llegó a ser director director académico de la Universidad Andina para el Desarrollo (Huancavelica) y actualmente es su director de investigación.

¿Y qué fue de la vida de Alessandro Moroni, el único Superior General del Sodalicio de los cuatro que ha tenido la institución que se ha separado de ella?

Actualmente vive en Santo Domingo, a unos 96 km por carretera al sur de Valparaíso y a 114 km por carretera al oeste de Santiago de Chile. Las Brisas de Santo Domingo es un paraíso para ricos, un lujoso condominio cerca de la costa chilena, con campo de golf incluido, y Moroni es gerente general de la Fundación Las Brisas de Santo Domingo, que se dedica a la promoción social de los trabajadores del condominio, incluidos sus familiares. Moroni está casado y parece gozar de la confianza de la clase pudiente que habita esos lares. Aparentemente se ha olvidado de su vida pasada. Pero quienes recordamos la gran responsabilidad que ostentó y su complicidad en defraudar y maltratar a las víctimas del Sodalicio, no olvidamos. Esperamos que aún tenga una conciencia que le recuerde la tibieza con que actuó y las vidas arruinadas que dejó la estela de su actuar mediocre y cómplice. Si quiere redimirse, algún día tendrá que decir lo que sabe. Su actual vida paradisíaca está construida sobre ruinas humanas.

Los cuatro que se fueron saben cómo se manejó el escándalo y cuáles fueron las estrategias de encubrimiento de los abusos y traición de la confianza de las víctimas. Y probablemente todo eso haya influido en la decisión que tomaron de separarse del Sodalicio. Pero hasta ahora ninguno ha hablado. Recae sobre sus hombros una inmensa responsabilidad. Y en la medida en que no hablen, serán cómplices de los crímenes cometidos por el Sodalicio. Sabiendo todo lo que pasó al interior del Sodalicio en los años 2015 y 2016, mantienen un silencio verdugo de las víctimas.

Lo curioso es que este incendio institucional fue precedido años antes por un incendio real de enormes proporciones y consecuencias desastrosas, donde uno de los miembros del Consejo Superior jugó un rol importante, a saber, José Ambrozic.

En el año 2011 Ambrozic era superior de una comunidad sodálite encargada de administrar el Centro de Retiros Religiosos y Conferencias que la arquidiócesis de Denver (Colorado, EE.UU.) había inaugurado en 1987 en Camp St. Malo, a unos 100 km al noroeste de Denver en un agreste paraje montañoso que invita a la contemplación y la meditación. Se trataba de una imponente edificación de tres pisos con 49 habitaciones, que recibía unos seis mil visitantes al año. El complejo incluía la Capilla de Santa Catalina de Siena, más conocida como la Capilla sobre la Roca. Terminada de construir en 1936 y designada en 1999 como un sitio histórico por el condado de Boulder, la capilla sigue siendo el núcleo de lo que es el centro espiritual de St. Malo.

El sitio había adquirido también una importancia histórica y espiritual por otra circunstancia. Durante la Jornada Mundial de la Juventud realizada en Denver (10 a 15 de agosto de 1993), el Papa Juan Pablo II había bendecido la capilla e incluso se había alojado en en el centro de retiros. La habitación donde había dormido era custodiada de una manera especial, mientras en un depósito aparte se conservaban las sábanas y cobertores que había usado amén de otras “reliquias”, entre ellas fotos relacionadas con la visita del Sumo Pontífice.

Pero de esta honorable visita no habían sido testigos ni José Ambrozic, ni los otros cuatro sodálites ni el aspirante al Sodalicio que habitaban el centro de retiros en el año 2011, pues —según la página web oficial de Camp St. Malo— recién en el año 2003 la arquidiócesis de Denver le había encargado la administración de las instalaciones al Movimiento de Vida Cristiana vinculado al Sodalicio, y en realidad fueron solamente sodálites quienes asumieron esa tarea.

El 14 de noviembre de 2011, a las 7:45 de la mañana, se desató un incendió. Ambrozic y los otros integrantes de la comunidad vieron las llamas cuando regresaban a su residencia después de la misa el lunes por la mañana. Hacia las 11 a.m. los bomberos informaron que habían logrado contener el fuego que comenzó con una explosión en el techo del edificio principal del centro de retiros. Pero el salón, el comedor, la cocina, la biblioteca y las áreas comunes se habían quemado y colapsado, junto con una pequeña capilla en el tercer piso del edificio. No hubo un muertos ni heridos que lamentar, pues ese día el centro no tenía huéspedes y estaba prácticamente vacío.

El fuego no afectó la histórica Capilla sobre la Roca, situada a cierta distancia del edificio, pero los bomberos declararon que el centro de retiros podría perderse por completo debido al daño estructural, aunque tres pisos del área de alojamiento aún permanecían en pie. La habitación 314 donde se había alojado el Papa Juan Pablo II salió indemne del incendio. Los contenidos de un clóset que contenía recuerdos de su visita sobrevivieron en su mayoría. Sin embargo, las pérdidas incluyeron un cuarto usado como depósito donde se guardaban la colcha y las sábanas que Juan Pablo II utilizó durante su visita, además de otros objetos recordatorios.

En declaraciones a la Catholic News Agency, Ambrozic dijo: «Ésta es una pérdida muy trágica, porque muchos elementos emblemáticos de la Iglesia en Colorado estaban aquí en St. Malo, y la mayoría de ellos se han perdido en el incendio. Sin embargo, la Iglesia es mucho más que sus edificios, así que volveremos cuando Dios lo desee, sirviendo como lo hemos estado haciendo en la comunidad católica de Colorado y más allá». Al igual que sus futuras promesas de resarcir justamente a las víctimas de abusos en el Sodalicio, esto nunca ocurriría, por circunstancias que veremos más adelante.

Un mes después, el 23 de diciembre, el incendio causante de pérdidas de hasta ocho millones de dólares en daños fue declarado accidental. Según dieron a conocer las autoridades del sheriff del condado de Boulder, los investigadores no pudieron determinar la causa directa del fuego que se originó en la estructura del techo, dentro y alrededor de la chimenea del edificio.

Sin embargo, parece que la compañía del seguro contra incendios tenía más información. En una bitácora web de la asociación Camp St. Malo Alumni aparece la siguiente anotación:

«December 2015:

Last day for the Archdioceses of Denver to receive insurance money from the fire or they would lose it».

Diciembre de 2015:

Último día para que la Arquidiócesis de Denver reciba el dinero del seguro por el incendio, de lo contrario, lo perdería»].

A decir verdad, el seguro nunca pagó nada. Téngase en cuenta que en estos casos una de las razones más frecuentes que esgrimen los seguros para evitar pagar un daño es que hubo grave negligencia por parte de los responsables del edificio. José Ambrozic habría omitido encargar el mantenimiento de rutina de la chimenea, que tiene que ser deshollinada con regularidad, y eso habría ocasionado el incendio. Por supuesto, esta información debía ser mantenida en reserva a fin de evitar perjudicar la buena imagen que el Sodalicio estaba buscando irradiar en los Estados Unidos. Esto no podría haberse logrado sin la complicidad de las autoridades eclesiásticas que protegían a los sodálites.

Para esa fecha el arzobispado de Denver ya había renunciado a reconstruir el centro de retiros. A inicios de septiembre de 2013, lluvias torrenciales devastaron gran parte del terreno en los condados de Boulder y Larimer. Las inundaciones y deslizamientos de lodo y escombros causaron daños significativos a la propiedad de Camp St. Malo, aunque la Capilla sobre la Roca permaneció intacta debido a su posición elevada en relación al terreno circundante.

En noviembre de 2014 se hizo de conocimiento público la decisión de no reconstruir el centro de retiros. «A la luz de los significativos costos de saneamiento de la propiedad, la continua incertidumbre sobre la estabilidad de Mount Meeker y el impacto desconocido de los futuros flujos de agua y sedimentos en la propiedad, se ha determinado que no es prudente reconstruir en la propiedad de St. Malo», declaró David Holden, director financiero de la arquidiócesis y presidente de la entidad corporativa de St. Malo.

¿Qué pasó con Ambrozic, quien había tenido responsabilidad en lo sucedido? Pues nada relevante. Aún siendo el integrante de mayor edad de la fundación generacional, teniendo una mente brillante de inteligencia superior unida a un carácter distraído y talante ausente, nunca habría gozado de la confianza plena de Luis Fernando Figari y, por lo tanto, por eso mismo nunca habría teniendo ningún cargo en el Consejo Superior. Lo mismo sucedió durante cuando, por corto tiempo, fue Superior General Eduardo Regal (entre 2011 y 2012), quien había sido mano derecha de Figari y la persona a través de la cual Figari habría seguido ejerciendo influencia en la conducción del Sodalicio. Ambrozic se habría convertido para Figari en el lorna que quemó el centro de retiros de Camp St. Malo.

Fue recién durante el período de mando de Alessandro Moroni como Superior General, quien pretendió romper con la influencia de Figari, que Ambrozic llegó a formar parte del Consejo Superior, primero como asistente de comunicaciones y después como Vicario General. Pero así como no pudo evitar ni apagar un incendio real, tampoco poco pudo evitar ni apagar el incendio simbólico que significó el escándalo de abusos del Sodalicio, incluso empeorándolo con su negligencia e incompetencia para tomar al toro por las astas y ponerse al servicio de la verdad y de la justicia.

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[MÚSICA MAESTRO] En la ciudad austriaca de Salzburgo, a casi 11 milkilómetros de Lima, se está produciendo en estos días la edición número 68 de la Semana Mozartiana (Mozartwoche), un festival de música, exposiciones y artes escénicas (teatro, cine, marionetas) que celebra la vida y obra del compositor Wolfgang Amadeus Mozart.

Entre el miércoles 24 de enero y el domingo 4 de febrerose llevarán a cabo conciertos, conferencias, representaciones y otras actividades organizadas por el Mozarteum, fundación internacional que desde 1880 reúne, conserva y exhibe todo lo relacionado a la producción artística del genio salzburgués durante su corta vida -falleció a los 35 años en diciembre de 1791- así como todos los estudios, grabaciones y obras derivadas de su legado musical.

Como personaje, Mozart ha sido fuente de inspiración no solo para otros músicos alrededor del mundo durante siglos, debido a la trascendencia de sus creaciones y a su inalterable vigencia, sino también para amplios sectores del público en general que, sin necesidad de ser especialistas o entusiastas de la música clásica en cualquiera de sus formas -sinfonías, conciertos, óperas, serenatas, etc.- son capaces de reconocer, por lo menos, una o dos de las más de seiscientas melodías -aunque algunos expertos aseguran que fueron más de ochocientas- que escribió desde su niñez y adolescencia.

En ese sentido, Mozart comparte con su compatriota Johann Strauss (1825-1899) o los alemanes Ludwig van Beethoven (1770-1827) y Johann Sebastian Bach (1685-1750) esa privilegiada capacidad de haber superado las barreras del tiempo. Sus obras más conocidas como La marcha turca, tercer movimiento de la Sonata para piano en La Mayor, K. 331 (1783-1784); el primer movimiento (molto allegro) de la Sinfonía No. 40 en Sol Menor, K. 550 (1788) o la Pequeña serenata nocturna, cuyo título original es Eine kleine nachtmusik y catalogada como la Serenata No. 13 para cuerdas en Sol Mayor, K. 525 (1787)tienen una antigüedad promedio de 240 años y siguen siendo usadas actualmente en películas, comerciales y hasta como ringtones para teléfonos móviles. Un logro así no lo podría haber imaginado ni él mismo en susmomentos de exaltación más afiebrada.

Como cada año, orquestas sinfónicas y ensambles de cámara de diversas ciudades europeas se vienen dando cita en la Semana Mozartiana, un evento que, como los conciertos de Año Nuevo que se dan en Viena, capital deAustria, cada 1 de enero -el de este 2024 estuvo plagado de críticas por los comentarios controvertidos del director germano Christian Thielemann-, es toda una tradición en esta hermosa urbe, aunque para algunos sectores puedasonar anacrónico y desfasado, de viejos acartonados con sueños aristócratas, de frac, pelucas blancas y vestidos con bobos. Sin embargo, convoca también a generaciones de músicos jóvenes, amantes de lo clásico que llegan a Salzburgo, ciudad natal del músico, para disfrutar de nuevas interpretaciones de partituras cuyo valor es inobjetable.

En estas épocas, en que pareciera que saber apreciar el pasado ofende a las masas, es saludable que aun existan públicos que respondan a estas convocatorias, ajenos a las tendencias impuestas por el marketing, las modas de consumo masivo y esa propensión de las mayorías porabsorber/elogiar lo simple y desechar/denostar todo aquello que exija esfuerzo, tolerancia y concentración para comprender su importancia y belleza.

La música de Mozart transmite al oyente instantes mágicos de relajación y ensueño, pero también de misterio y tensión. Desde las finas oleadas de románticas secciones de cuerdas que encontramos en cualquiera de sus sinfonías o serenatas hasta los lamentos oscuros del Requiem en Re Menor, K. 626 (que dejó inconcluso pues falleció poco antes de terminarlo), todo en Mozart es demostración de cómo sonaban la pasión y la juventud en el siglo dieciocho.

La Semana Mozartiana tiene como director artístico a una de las personalidades más importantes de la escena lírica en los últimos veinticinco años. Se trata del famoso tenor nacido en México, Rolando Villazón (51), conocido por sus interpretaciones operísticas en dúo con la también famosa soprano rusa Anna Netrebko (52), en títulos delrepertorio italiano como La traviata (Giuseppe Verdi, 1853) y L’elisir d’amore (Gaetano Donizetti, 1832). Villazón, nacionalizado francés desde el año 2007, fue convocado por la Fundación Mozarteum para dirigir este evento en el año 2018, con un contrato de cinco años que acaba de renovarse por un lustro más. Esto significa que Mozart y sus seguidores continuarán recibiendo la tradicional Serenata Mexicana a cargo de Villazón y el conjunto El Mariachi Negro, hasta el 2028.

“Mozart fue revolucionario sin querer serlo -afirma Villazón-. No estaba buscando el nuevo lenguaje, estaba buscando hacer lo que su genio le decía”. Entre las obras que se presentan, bajo la dirección del tenor que se hiciera conocido en 1999 como intérprete de zarzuelas y arias de ópera bajo el padrinazgo del español Plácido Domingo -de hecho grabó, muchos años después, un exitoso disco llamado Gitano (2007, Virgin Classics) con una selección de romanzas zarzueleras- está Don Giovanni, una de las más famosas piezas de teatro musical que Mozart escribió a los 32 años, en 1788. Según Villazón, Don Giovanni “es la mejor ópera del mundo, con una libertad y una fuerza extraordinarias”.

Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de los expertos es que, en esta ocasión, además de la tradicional inclusión de obras del llamado “niño eterno de la música clásica”, esta Mozartwoche rinde homenaje también a uno de los compositores más asociados a la vida y obra del genio salzburgués: el compositor italiano Antonio Salieri (1750-1825).

La historia está llena de mitos. Algunos se han convertido en verdades aceptadas por las grandes mayorías que no tienen conocimiento de su origen real. A pesar de que hoyen día es extremadamente fácil para cualquier persona enterarse de datos y detalles con solo un click, la persistencia del desconocimiento en ciertos tópicos relacionados con la historia o el arte es un reflejo del absoluto desinterés del público por estas cosas. Y de los medios masivos, que nunca se toman el trabajo de extraer información interesante de internet para brindársela a su audiencia. Uno de esos mitos es el de la tormentosa envidia que Salieri sentía hacia Mozart.

Pero en realidad, este rencor es tan imaginario como la muerte de Paul McCartney en los sesenta o los rumores de quienes afirman haber visto vivos a Elvis Presley o Jim Morrison. La sensación de realidad que vendió una extraordinaria película estrenada en 1984 ha ocasionado que la palabra Salieri sea sinónimo de envidia y hasta un reconocido cantautor popular, el argentino León Gieco, compuso una canción llamada Los Salieris de Charly(Mensajes del alma, 1993), en la que dice que él y los demás de su generación “le roban melodías” a Charly García.

Lo cierto es que Salieri no odiaba a Mozart y mucho menos le robó melodías. El maestro italiano, seis años mayor, mostró siempre gran admiración por el talento de Mozart e incluso impulsó el estreno de varias de sus creaciones desde su posición como Kapellmeister (maestro capellán) de la corte austriaca. Incluso llegaron a componer juntos una cantata para voz y piano, titulada Por la salud de Ofelia, que lamentable no llegó hasta nuestros días.

Aunque para mucha gente es un hecho real, la visceral envidia de Salieri –quien a la sazón fue uno de los compositores más importantes del siglo XVIII– fue una creación del dramaturgo ruso Alexander Pushkin (1799-1837), que en 1831 escribió Mozart y Salieri, sobre la base de ciertos rumores de la época sobre una supuesta rivalidad entre ambos. Años más tarde, en 1898, el compositor ruso Nicolás Rimsky-Korsakov (1844-1908) adaptó la pequeña tragedia del genial escritor y compatriota suyo a una ópera bajo el mismo título, la cual tuvo regular éxito.

A fines de los años setenta del siglo XX, vale decir, hace poco más de 40 años, el director de teatro inglés Peter Schaffer (1926-2016) llevó a las tablas la obra de Pushkin y su versión alcanzó una popularidad muy grande, lo cual motivó al cineasta checo Milos Forman (1932-2018) a llevarla a la pantalla grande. Amadeus se convirtió en una de las películas más taquilleras de la historia del séptimo arte y presentó al mundo el mito de la envidia de Salieri, de una manera extraordinaria e impactante. El film recibió ocho premios Oscar en las categorías más importantes y con los años ha ganado el status de película de culto. Incluso fue inspiración para el éxito radial Rock me Amadeus (1985), compuesto e interpretado por Johann Hölzel, más conocido como Falco (1957-1998), estrella austriaca de new wave y pop electrónico. Amadeus, la película, será proyectada hoy sábado 27 de enero, fecha central de la Semana Mozartiana por ser el día exacto en que nació Mozart, hace 268 años.

A partir de la película, Mozart pasó a formar parte de la cultura popular y se le dotó de particularidades afines a las superestrellas modernas: vulgaridad extrema, alcoholismo y una actitud irreverente. Aunque algunas de estas características personales de Mozart tienen base en la realidad, la exageración del guion cinematográfico busca enfatizar el contraste que atormenta a Salieri: Mozart, joven promiscuo y procaz, había recibido el don divino de la genialidad (“Amadeus” = el amado de Dios” en latín) mientras él, religioso y metódico, no era capaz de crear su propia música sin padecer enormes esfuerzos. Así, en el imaginario colectivo popular, Salieri se convirtió en unvillano, quizás uno de los mitos más famosos en la historia de la música y su periodo clásico.

Otra de las estrellas de la música orquestal que participará en esta edición 68 de la Mozartwoche será Anne-Sophie Mutter (63), a través de un documental -Mutter & Mozart, del año 2006– en que se mostrarán las mejores interpretaciones de la alemana de diversos conciertos para violín compuestos por el salzburgués, como este (click aquí). Con una carrera sostenida y vigente desde 1977 -fue alumna del connotado director Herbert von Karajan (1908-1989)-, Mutter ha grabado más de cincuenta álbumes y DVD, la mayoría de ellos bajo el prestigioso sello discográfico especializado en música clásica Deutsche Grammophon y ha sido violinista principal (concertina) en las más reconocidas orquestas sinfónicas del mundo.

La permanencia de Mozart en el imaginario colectivo moderno tiene también que ver con la infinidad de publicaciones y estudios que se han realizado a lo largo de todos los años posteriores a su temprana muerte. Una de las biografías más completas y detalladas acerca del compositor fue publicada en el año 1996, con motivo del aniversario 240 de su nacimiento.

En el libro, titulado Mozart: A life (Harper Collins), el reconocido musicólogo y psicoanalista norteamericanoMaynard Solomon (1930-2020), fundador de Vanguard Records, uno de los sellos discográficos de mayor importancia en los albores de la industria musical y uno de los expertos en Mozart más respetados a nivel mundial, explora a lo largo de 32 capítulos los aspectos humanos más profundos de la personalidad del músico, brindandonuevas e interesantes claves para entender su proceso artístico y el poder de su creatividad, la cual continúa vigente en nuestros días.

Esta vigencia puede comprobarse tanto en las representaciones de sus óperas a cargo de los artistas más importantes de la música clásica como en las modernas técnicas de estimulación temprana a través de su música, más conocidas como “El Efecto Mozart”, buque insignia de esta tendencia de la educación y la psicología moderna que recomienda hacer escuchar melodías suaves a las madres gestantes, o mejor dicho, a los no nacidos mientras aún están en el vientre materno. Aunque tiene también sus detractores, “El Efecto Mozart” es una de las ramificaciones más populares del uso actual que se da a estas composiciones que, en siglos pasados, fueron fondo de salones de baile y ceremonias religiosas.

La Semana Mozartiana seguirá todos estos días hasta el domingo 4 de febrero. En esa última fecha se presentará la ópera La clemenza di Tito -la penúltima que escribió, estrenada un par de meses antes de su muerte, en 1791, casi en paralelo con La flauta mágica– y un concierto especial a cargo de la Mozarteum Orchestra con un programa de obras de Mozart, Salieri y Johann Sebastian Bach. Aunque esta clase de espectáculos parezcan totalmente ajenos a nosotros, son también una demostración de todo lo que nos perdemos por andar mirándonos siempre el ombligo, incapaces de abrirnos a aquellas propuestas que unen historia con modernidad, con elegancia y talento, en las antípodas de lo que hoy conocemos como entretenimiento masivo.

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Este es un nuevo programa de Luz Roja conducido por Juan Carlos Tafur

El Perú va camino a ser Ecuador en materia de inseguridad ciudadana. Tiene todos los elementos para serlo: precariedad del Estado democrático, corrupción policial y militar, matriz del narcotráfico y todas las mafias y proliferación de bandas criminales.
La ciudadanía ya percibe a la inseguridad ciudadana como el principal problema nacional. La ineficacia del actual gobierno para resolverlo, alienta, en el futuro político, la aparición de candidatos disruptivos autoritarios y poco democráticos.

 

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Estoy siguiendo de cerca lo que pasa en Argentina. En realidad, escribí sobre la crisis económica de este querido y entrañable país sudamericano antes del “fenómeno” Javier Milei. Lo que señalé entonces es que los peruanos, para ordenar nuestra economía en la década de 1990, tuvimos que pasar por el shock y reducción del Estado emprendidos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Indiqué entonces mi alta valoración del conjunto de la sociedad que supo comprender que, tal mal como andaban nuestras finanzas, había que hacer enormes sacrificios para salir adelante. Tres años después, en 1993, comenzaron recién a apreciarse los resultados, la inflación había sido controlada, la venta de empresas estatales había dotado al gobierno de reservas que invertía en programas sociales y el Perú, tras décadas de crisis, volvía a respirar. 

He apoyado y apoyo, en líneas generales, las reformas económicas planteadas por Javier Milei por razones análogas. Argentina se acostumbró a vivir gastando más de lo tiene, con un Estado que brinda servicios maravillosos que es incapaz de costear, por eso no hay reservas, por eso hay déficit fiscal, por eso hay inflación, devaluación de la moneda, dolarización de la economía. Por eso los argentinos son pobres en un país rico, por intentar lo imposible: vivir por encima de sus posibilidades, puro populismo para contentar a masas que, al final, son las que sufren las consecuencias. 

Luego, soy políticamente opositor al fujimorismo porque soy un demócrata. Para mi el golpe del 5 abril de 1992, como atentado contra la institucionalidad y la clase política entonces existente -buena o mala pero allí estaba- me resulta imperdonable, máxime porque, como sabemos, el GEIN ya estaba tras los pasos de la cúpula de Sendero Luminoso. Su caída era cuestión de tiempo y con esto no voy a entrar en la discusión de quien acabó con el terrorismo. Lo que señalo es que el sacrificio de la democracia nunca debió ser parte de la solución a la violencia política, de hecho no lo fue. 

Mi opinión no es mejor ni peor que la de nadie, pero quizá me ayude ser historiador y docente. Ello me obliga a enseñar, entre otras cosas, diferentes gobiernos o procesos históricos y analizarlos desde una perspectiva política, económica y social. Cuando hablo de Augusto B. Leguía debo resaltar su moderno concepto de Estado, el que desarrolló hasta donde pudo, pero también debo subrayar su carácter autoritario y su absoluta dependencia, no solo económica, sino también política, frente a los Estados Unidos de América. 

¿Entonces qué? ¿Soy un tibio por no sumarme a uno de los extremos que hoy rigen la política peruana, latinoamericana y mundial? ¿Debería escoger un bando y, desde él, ensalzar a los propios y denostar a los extraños? ¿A este esquema tan pernicioso debemos reducirlo todo? ¿tan rápido olvidamos los claroscuros de la democracia, del análisis político y de la búsqueda de consensos?

Perdón, pero abdico. Abdico de sumirme al maniqueísmo contemporáneo y me reafirmo en mis valores que colocan por delante la tolerancia, el republicanismo, los derechos fundamentales y la democracia como sistema de encuentro, de igualdad de oportunidades y principalmente de diálogo. Creo en el universo abierto, así lo llamó alguna vez Karl Popper, creo en que hay que evaluar cada cosa de acuerdo con su naturaleza, creo que la teoría debe adecuarse a la realidad y no a la inversa, y creo en la justicia, en mi justicia, si es que existe alguna y, lo más importante, no creo en verdades absolutas. 

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-Ha causado conmoción la contratación de Ricardo Gareca por parte de nuestro clásico adversario, Chile. No han faltado quienes han acusado al entrenador de traidor a la patria. Las cosas en su sitio. Gareca se fue porque el presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, no quería a alguien que le hiciera sombra. Habernos llevado a Rusia y casi habernos clasificado a Qatar le daban crédito suficiente para continuar al mando de la selección, y él quería seguir a cargo. No hay entonces razones para transformar la querencia positiva que existía hacia él en odio nacionalista infundado. Otra cosa, muy distinta, es que genuinamente deseemos que le vaya muy mal.

De pésimo gusto que la dirigencia de la U no haya considerado un espacio particular de homenaje al gran Roberto Challe en la Noche Crema, celebratoria del Centenario, y en donde se rindió homenaje a figuras históricas del club. No solo fue un jugador identificado con las sedas cremas sino que, en su calidad de entrenador, nos llevó al único tricampeonato logrado en nuestra historia. Merece un desagravio y, de paso, que la administración le preste mayor apoyo en su condición médica delicada. Hay que cuidar el patrimonio histórico de la institución. Una visita de Jean Ferrari al hospital donde recala el Niño Terrible correspondería.

-Es pertinente, a su vez, anotar la ausencia de Juan Carlos Oblitas y Chemo del Solar en la mencionada Noche Crema. No sabemos si fueron invitados y prefirieron no acudir, porque hay un sector de la hinchada que no les perdona que hayan sido entrenadores del Sporting Cristal, una insensatez mayúscula, o si fueron soslayados, lo que sería una inconducta de la dirigencia. Lo que corresponde, en todo caso, al respecto, es que el club busque la manera de establecer una reconciliación. Ambos son personajes del fútbol, símbolos de la U, y que merecen un sitial especialpor su trayectoria. Los apasionamientos tontos de sectores radicales de la tribuna no pueden soslayar su impronta. Es una estupidez soberana que se pretenda que los exjugadores identificados con la U solo puedan entrenar a este club. ¿Qué se quiere? ¿Condenarlos al desempleo eterno? Son profesionales y muchos de los hoy reivindicados, como Héctor Chumpitaz, jugaron, inclusive, en el Cristal, y nadie se hace bolas por ello. Chemo y el Ciego son parte ineludible de la historia merengue y merecen un mejor trato.

Cuando se discute el tema de la corrupción, la pasiva gestión del estado, la toma del congreso por líderes de la economía informal e ilegal, el tema se suele abordar desde los hechos, la evidencia, las cifras:  les vendemos armas fabricadas por el estado peruano a las mafias ecuatorianas,  las negociaciones con la policía y el ministerio del interior son inútiles, una congresista inspirada en Milei está convencida de que debemos reducir nuestros ministerios de 18 a solo 9 para gastar menos 

El problema es que la discusión pocas veces consigue revertir aquello que critica, pues enfrentamos a productores y tozudos defensores de falsa información: por ejemplo, aumentan las cifras de violencia para que la compra de armas crezca y luego puedan comercializarla ilegalmente; o para impedir la fiscalización de las economías criminales nos quieren convencer de que es necesario reducir ministerios por el gasto público, cuando somos uno de los países con menor gasto en América Latina.  

Que nos gobiernen alzando la falsa información como bandera no es tan sólo un problema de cifras o evidencia, es también origen de un profundo problema que afecta directamente la construcción de nuestra subjetividad social. Pues crecer en medio del engaño, poniendo todo el esfuerzo en denunciarlo, y percibir que no se consigue revertir la situación, consume nuestros esfuerzos, agota nuestras esperanzas. Produce un profundo cansancio social que nos deja cruzados de brazos ante la agonía de nuestros partidos políticos y de todo el sistema democrático nacional. 

Como levanta la sospecha de que resulta más sencillo dejarse engañar, empezamos a ver en el otro un potencial mentiroso o un incapaz engañado, de forma que no podemos confiar en ninguno de ellos, sólo en uno mismo. De esa manera las redes sociales funcionan mejor que un partido político. Decido socializar virtualmente con quien me da la razón, sin necesidad de que nuestra presencia y aquello que escondo corra riesgo. El partido político, a diferencia, nos convoca a sesiones, a espacios de diálogo y de debate ideológico, a campañas y elecciones donde delegamos nuestra confianza en los candidatos. Nos hace socializar, conocernos y compartir nuestras diferencias y afinidades. No es que no se tome en cuenta la suspicacia, pues sabemos que se trata de una competencia por tener el poder, el control de un territorio, de sus fondos fiscales y de su población; pero aún aceptando este riesgo, seguimos fieles a las propuestas cómo un nuevo gobierno transformará nuestro entorno y condiciones de vida. 

En cada país hay sin duda candidatos de redes que prefieren manipular la información y engañar y candidatos de partidos que llegan con propuestas y equipos de trabajo dedicados a comprender nuestros conflictos y necesidades. Pero en Perú, pareciera que el copamiento del sistema democrático por parte de los candidatos y gobernantes aliados para engañar y corromper hizo de los partidos políticos espacios de alquiler electoral para conseguir beneficios personales. 

En medio de la desconfianza que alimentan los actuales poderes del estado, donde sus protagonistas están acusados de haber cometido crímenes y delitos, que puesto fin a los partidos y ahora regresa para retomar el control de las universidades ¿dónde podremos sentirnos seguros para debatir modelos de gobierno ante el futuro de inestabilidad climática y territorial del que depende la duración de nuestros recursos? ¿Dónde discutir el futuro de nuestras siguientes generaciones que tendrán que hacerse cargo del mundo nuevo con sus profundos retos que les tocará vivir?

Si en estos tiempos aparece un nuevo partido, el reto de recuperar nuestra confianza será grande, pero sin ella no podremos seguir. 

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A muchos nos agarró por sorpresa, justo entre Navidad y Año Nuevo, el 29 de diciembre último, la noticia de la súbita muerte de Iván Rodríguez Chávez (Cajamarca, 1941-Lima, 2023). Quizá su nombre no les suene a todos, pues no era amigo de salir en grandes medios de prensa ni de aspavientos políticos. Sin embargo, en el ámbito académico peruano e internacional se trataba de una figura que despertaba muchísimo respeto y admiración.

Iván Rodríguez Chávez era un académico y un humanista en el pleno sentido de la palabra. Se inició como educador en la década de 1960, llevado por su vocación de entrega al conocimiento y el aprendizaje en los más jóvenes. Sin embargo, por razones de diversa índole, entre otras el maltrato a los profesores durante la segunda fase del gobierno militar (1975-1980) optó por seguir estudios de Derecho y ejerció como jurista en los años posteriores. 

Esto no borró su vocación de maestro y su pasión por la literatura. Siempre mantuvo la mirada abierta hacia la magia de la creación verbal y hacia un entendimiento del Derecho más allá de las frías normas jurídicas y ese vocabulario muchas veces árido de las legislaciones.

Lo que el Dr. Rodríguez Chávez buscaba era el sentido primigenio de la ley, es decir, el objetivo principal, que debe ser siempre la justicia. Detrás de las constituciones, los códigos penales y civiles, los decretos y las normas vigentes, siempre debe prevalecer la idea del equilibrio entre las partes y del reconocimiento debido al mérito de cada uno.

Es así como empezó a elaborar ya desde esos años una serie de nexos que vincularían dos grandes disciplinas, sus pasiones: Derecho y Literatura como campos que tienen numerosos puntos de encuentro. Como el mismo Iván Rodríguez Chávez señaló en algún momento: «Si el Derecho se comprende como una normativa que se orienta a regular la vida social del hombre para alcanzar la justicia, y la Literatura como la expresión artística que simboliza los avatares sociales y culturales de la humanidad, de hecho que se advierte la importancia de una necesaria articulación entre ambas disciplinas para enriquecer el entendimiento del ser humano en sus distintas y complejas facetas de la vida social» (en su libro Vallejo para abogados, del 2014, p. 17).

Muchos de sus escritos han abordado esta zona altamente interdisciplinaria, siendo que Iván Rodríguez Chávez se convirtió muy pronto en uno de los pioneros de esta nueva área de estudios a nivel continental. Con ese motivo se realizó en noviembre del 2023 el «Primer Congreso Internacional sobre Derecho y Literatura en América Latina: Homenaje a Iván Rodríguez Chávez» en el campus de la Universidad Ricardo Palma, institución de la que fue rector durante los últimos diecisiete años hasta su fallecimiento.

La primera publicación derivada de ese importante congreso, que reunió especialistas de Europa, América Latina y los Estados Unidos, es el volumen que se presenta en su homenaje este lunes 29 de enero a las 11 am en el mismo campus de la URP (Av. Benavides 5440, Surco, Lima). Ha sido editado diligentemente por la Dra. Gladys Flores Heredia, gran vallejóloga peruana, y el actual rector de la URP, el Dr. Félix Romero Revilla. Contiene sustanciosos artículos de destacados intelectuales peruanos y del exterior, como Francisco Távara Córdova, José Antonio Mazzotti, Javier Morales Mena, Gustavo Reynaldo Domínguez, Manuel de J. Jiménez Moreno, Ricardo González Vigil, Thomas Ward, Rosario Valdivia Paz-Soldán, Wilfredo Kapsoli, José Felix Palomino Manchego, Camilo Fernández Cozman, además de los mismos editores.

Iván Rodríguez Chávez ocupó también los cargos de Presidente de la Asamblea Nacional de Rectores del Perú (2004-2011), Presidente del Consejo Universitario Iberoamericano (2009-2010), Presidente del Consejo Universitario Andino (2009-2010) y Vocal en el Consejo Ejecutivo de la Unión de las Universidades de América Latina y el Caribe. Asimismo, en 2011 fue condecorado con las Palmas Magistrales con el grado de Amauta por el Ministerio de Educación del Perú.

Entre sus estudios académicos se cuentan La ortografía poética de Vallejo (1974), El derecho en «El mundo es ancho y ajeno» (1982), Entre la incomprensión y el deber. La universidad peruana hasta la década del 80 (1993), Introducción al Derecho (2002), Otra ventana sobre Ricardo Palma (2003), César Vallejo al pie del orbe (2006), Pensadores y forjadores de la universidad en el Perú (2009), Vallejo para abogados (2014), El pasado recurrente (2019) y Las buenas cuentas (2021). Además, publicó numerosos artículos en revistas profesionales del Perú y el extranjero.

Sus poemarios incluyen Melodía de la nostalgia (1999), Amortropía (compilación de varios libros inéditos, el 2005), Cusco, sinfonía pétrea en seis canciones y una melodía (2005), Vidamar, con pétalos de estrella en primavera (2009), Cardiomiel (2013), Jardín de cosas y de circunstancias (2017), entre otros. 

Si tiene  tiempo, vaya a la URP este lunes para empaparse de información sobre el creciente campo del Derecho y la Literatura y la gran figura de este peruano ejemplar que buena falta nos hará en el futuro.

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academico, Ivan rodriguez

La derecha radical latinoamericana y la reinvención de un enemigo común.  Así se titula el último libro de Farid Kahhat. En él señala tres características de la derecha radical: nativismo, autoritarismo y populismo político. En otras palabras, nacionalismo étnico creciente, vocación antidemocrática y uso del populismo -que no es una ideología sino una estrategia política- como mecanismo de acceso electoral y de supervivencia gubernativa.

Particularidades de la derecha radical en América Latina: a) post gobiernos de izquierda, b) conservadores que reaccionan a agenda más liberal en temas civiles; c) mano dura frente a explosión delictiva.

Y, por supuesto, necesita de un enemigo y lo ha encontrado en el llamado “marxismo cultural” o “neomarxismo”, que supuestamente nos viene invadiendo desde hace décadas, de modo silencioso. Luego de haber fracasado en la toma violenta del poder, la izquierda pretendería hacerlo a través del control cultural.

El libro redondea una faena analítica en la que desmenuza los avatares del denominado Foro de Madrid y su vinculación con la franquista ultraderecha española, el fetiche de Evo Morales, los vacíos conceptuales y políticos del fenómeno Milei y, finalmente, el capítulo más sobresaliente de esta publicación de Farid, que trata sobreBukele. Con una abundancia fáctica demoledora,desmonta los mitos edificados alrededor del autoritario gobernante salvadoreño.

Un libro imprescindible en el debate político del presente, que es parte de una saga estrenada con El eterno retorno, donde habla del mismo fenómeno, pero a nivel global y una advertencia de que si bajamos la guardia cívica, podríamos hacer que el Perú transite hacia una deriva autoritaria y conservadora que claramente nos haría retroceder décadas.

Abre temas de discusión: ¿la izquierda radical no es un peligro real (ya ganó el 2021 y amenaza con hacerlo el 2026)? ¿el surgimiento de esta derecha no será, en verdad, una revuelta antiliberal antes que antimarxista? ¿tiene posibilidades de crecer en el Perú, donde el nacionalismo étnico se diluye en la feliz integración de la migración que nuestro país despliega? ¿no es el populismo una herramienta inevitable para gobernar democracias disfuncionales como la peruana? Lo más interesante del libro es que permite polemizar con él y ahondar en el debate.

Un honor haber sido invitado a presentarlo anoche en una abarrotada librería El Virrey. Lo recomiendo a mis lectores.

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