Opinión

Falta poco para que termine el año y si miramos atrás, nos sorprende el haber sobrevivido a un periodo tan intenso: el dolor de la pandemia, la primera vuelta electoral, las vacunas, el desconcertante triunfo de Pedro Castillo, la búsqueda del fraude electoral, la lucha de Perú Libre por el poder en el ejecutivo, la ruptura de Perú Libre en el congreso, la información distorsionada por el periodismo peruano, la búsqueda de la vacancia presidencial, la caída de ministros, la profunda crisis de la educación nacional.

Y justo en el momento en que la crisis socioeconómica en la que se encuentra el mundo entero nos absorbe, Pedro Castillo sigue comportándose como si se encontrará en campaña electoral y aún no gobernara. Un duro desafío para la gestión de un Estado tan inestable, cuando en este contexto, las prioridades debieran tener claro cómo será el retorno a las clases presenciales, el tener listo el sistema de salud para atender al alto número de contagiados con la última variante del virus, el haber empezado un plan para conseguir el retorno de capitales y reactivar la economía de la manera más justa posible, el poner sobre el tapete nuevas políticas de seguridad para enfrentar al narcotráfico y la delincuencia urbana, el tener diseñadas con diversos medios campañas sociales y  culturales a favor de la convivencia sana y solidaria que necesitamos más que nunca.

Contra la urgido, el presidente cierra el año desaprobado, bajo la vigilancia de fiscales debido a sus desconcertantes reuniones fuera de palacio de gobierno, a sus vínculos con funcionarios de estado bajo sospecha de corrupción gracias a que la prensa se encarga de indagarlo. Y más allá de si la información es verdadera o no, la indiferencia del presidente nos desafía cada vez que en lugar de dar razones o justificar lo acaecido, responde tan solo mediante consignas de movilización popular, alimentando el misterio sobre las preguntas que nunca se responderán. Como contraparte, este año nos ha confrontado con un Congreso de la República que hasta la fecha ha realizado pobres y pocas propuestas legislativas creadas para favorecer la informalidad y la corrupción. El resto del tiempo, sus integrantes se han dedicado a deshacer y rehacer alianzas en contra del Ejecutivo y sus ministros. Por supuesto, más desaprobado que el presidente, se encuentra el Congreso.

Esta falta de representación recogida en las encuestas realizadas por diversas agencias, debe alertarnos porque el resultado en cualquier sociedad es sin duda la anomia, el sufrir la carencia de normas capaces de regularnos: los cultivos de coca para el narcotráfico se han multiplicado, los robos a mano armada y los homicidios han aumentado, la violencia de género en los hogares y los problemas de salud mental se han elevado de manera angustiante, la defensa de la informalidad y la evasión tributaria se han posicionado políticamente, la difamación y manipulación abusiva de la información se han vuelto pan de cada día.

Las únicas figuras públicas que han conseguido mantener cierta estabilidad en nuestra sociedad a pesar de esta inmensa ola alimentada por el conflicto de poderes han sido el ministro de Economía y la presidenta del Consejo de Ministros. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ya indicó que la economía peruana se encuentra entre las mejor preparadas para el próximo año en la región y el ministro Francke ha cerrado el año anunciando que el crecimiento del producto bruto interno del 2021 ha sido también el más grande en nuestro continente, superando las proyecciones al comenzar el año. La Primera ministra Mirtha Vásquez, reconocida como la auténtica encargada del actual gobierno, ha conseguido como el mayor logro de este año, el reencausar los conflictos con distintas mineras heredados de gobiernos anteriores. Las Bambas sea quizás el más difícil de todos hasta la fecha, pero los resultados mostrados desde el mes de octubre, nos dan esperanza para el desarrollo de la mesa de diálogo que mañana jueves 30 comenzará a trabajar. Que Renovación Popular con apoyo de la prensa no cese de pedir que Vásquez se retire es un ejemplo de cómo en un contexto tan delicado, la oposición política sólo se dedica a alimentar el caos y no nos permite responder solidariamente a las prioridades que tanta falta nos hacen.

Mis mejores deseos para que el 2022 tengamos un respiro con un Congreso y un Ejecutivo dispuestos a trabajar de verdad. 

Tags:

Congreso de la República, Gobierno, propuestas legislativas

Lejos están los años de protagonismo peruano en las mejores ligas de Europa, donde no era raro ver goles de Farfán, Pizarro, Guerrero e incluso Vargas en los resumenes deportivos de cada domingo. Aunque no fueron reemplazados por otra camada de estrellas, la selección de hoy sí funciona en lo colectivo, sí es competitiva y sí se juega una posibilidad de ir al Mundial. Paradojas. 

Los peruanos en el extranjero de hoy son más discretos. Pero pasa algo aún más importante: son más. Hoy Perú tiene un equipo donde casi todos sus jugadores militan en equipos del extranjero, lejos del alicaido y pisoteado torneo local. No importa si están en países desconocidos como Moldavia o Emiratos Árabes, o en los estadios vacíos de la segunda y hasta tercera división. 

La lista de migrantes relevantes empieza en Kluiverth Aguilar. No es poca cosa que un jugador peruano pertenezca al Manchester City. Algo le vieron, se lo llevaron y sin entrenar fue prestado al Lommel de la segunda división belga. En octubre participó en tres partidos, y luego ha sido borrado de las convocatorias. A pesar de los bombos, a Aguilar le falta un trecho largo de adaptación a Europa.

También sorprendió la decisión del Newcastle por comprar a Rodrigo Vilca, otro peruano con contrato en un grande europeo. Sin embargo, el extremo fue cedido al Doncaster de la tercera división inglesa. Ahí jugó trece partidos, marcó dos goles y ha vuelto a las reservas de los Magpies para entrenar y esperar su aún muy lejana oportunidad en la Premier League.

Y completa esta breve lista de grandes clubes (pero aún pequeños jugadores) Alessandro Burlamaqui. El mediocentro peruano juega casi siempre en las reservas del Valencia que compite en la tercera división de España. Sin embargo, el técnico del primer equipo lo tiene en el radar y a veces es invitado a entrenar con los mayores. Entrenamiento y perseverancia para llegar a La Liga española. 

Claro, ninguno de estos tres jugadores ha tenido un 2021 exitoso. Aún son jugadores promesa con proyección, aunque en el caso de Vilca y sus ventidós años el tiempo para demostrar se va acabando. Pero no tanto como a otros. Cristian Benavente no juega hace medio año en una cancha de fútbol y ha sido totalmente margido por su equipo, el Pyramids de Egipto. Su camino al éxito parece extinto. 

Paolo Hurtado a penas jugó dos partidos esta temporada en Chile, lejos de las grandes ligas. Matías Succar es suplente en República Checa y anotó solo un gol en el año. Fernando Pacheco acaba de regresar de Brasil sin pena ni gloria. Rhyner es turista en el Volos de Grecia. Y el gran Santiago Ormeño no se pudo ganar una titularidad en el León de México, siendo hoy el tercer delantero del equipo. 

No se asuste. Mejor encaminados también hay jugadores peruanos. Miguel Araujo, por ejemplo, cierra el año como titular indiscutible y figura del Emmen. El equipo holandés busca regresar a la primera división y está entre los punteros del ascenso. Otro titular es Gabriel Costa, estrella del Colo Colo campeón de la Copa Chile y subcampeón de la liga en el 2021. El volante cerró un gran año.  

Punto a parte en esta lista son los casos de Carrillo, Cueva y Cartagena. Juegan, son titulares y hasta brillan en sus equipos. Su presencia y valor en la selección es indiscutible, sobre todo por lo bien que están fisicamente. Pero las ligas de Arabia no son un termómetro realista para medir su trascendencia en el extranjero. El nivel de competencia es muy limitado. Y sí, eso, no hay mucho más por decir. 

Algo similar pasa con los de la MLS de Estados Unidos. El nivel es muy inferior al de Europa o incluso Sudamerica. Ganan bien, juegan, están a tope en lo físico. Pero Flores, Gallese y hasta Reyna podrían estar luchando su presente a un nivel de mayor competitividad. Ruidíaz y Callens son campeones y los mejores en sus puestos en todo el país gringo, ¿pero eso es todo? El único rescatable de esta lista es Marcos López, titular y joven figura que ojalá use la MLS como trampolín.

Y luego están los dos de México. Aquino y Yotún. Gran año para ambos. El primero fichó por el más grande del país, el América, y es el volante ancla titular. Se dice que iría al Manchester United el próximo año, nada menos. Y Yotún fue campeón en el Cruz Azul, habitual titular y jugador clave en tanda de penales. Ojalá decida bien y no vuelva a Estados Unidos, porque aún le queda gasolina.

Un peldaño arriba está Miguel Trauco. Su equipo anda último en la liga francesa, pero el lateral va por su tercera temporada en una de las mejores ligas de Europa siendo titular y ganándose el respeto de la gente. ¿Cuántos laterales peruanos han logrado algo similar? Solo se viene a la memoria Percy Olivares que jugó entre Alemania y España a inicios de los noventa tres años. Hay que apoyar a Trauco.

Dos peruanos jugaron la Champions League este año. Gustavo Dulanto hizo historia al ser el segundo capitán de un equipo desconocido que venció en tres fases preliminares, llegó a fase de grupos, le ganó al Real Madrid de visita y se clasificó a la Europa League. Pero valgan verdades, la liga de Moldavia es aún menos competitiva que Arabia y Estados Unidos. Casi es fútbol amateur. Mención honrosa para el defensa que por tres semanas hizo vibrar al país. 

Me parece más relevante lo de Sergio Peña, quien fue figura en el último tramo de la primera división de Holanda y por poco logra evitar (casi solo) el descenso del Emmen. Luego fue comprado por el mejor equipo de Suecia para ser titular en la Champions League. También levantó la Copa local como figura en cancha. Por todo ello es mi elección como el tercer mejor peruano en el extranjero del 2021. 

Carlos Zambrano es un fracaso en su paso por Boca Juniors. No juega nunca y es más notorio por peleas y escándalos. Pero para no dejar al Perú tan mal, llegó Luis Advíncula. El lateral había sido pieza clave del Rayo Vallecano en lograr el ascenso a La Liga española en julio. Lo compró Boca y ha sido titular indiscutible. Se dio el lujo de levantar la Copa Argentina en cancha. Es mi segundo lugar. 

Y para el primer puesto, todavía quedan Gianluca Lapadula, Renato Tapia y Luis Abram. Empecemos por el último. Cerró una etapa exitosa en Argentina siendo titular indiscutible de Vélez, se casó y fue vendido al Granada, un buen equipo de La Liga española. Pero no se ganó la titularidad a pesar de la lesión de su principal competencia. A veces entra y a veces juega bien. Tiene todo para adaptarse bien.

El caso de Lapadula es extraño. Jugó bien la primera mitad del año en la Serie A, a pesar del descenso de su equipo el Benevento. Anotó algunos goles. Después de la Copa América, debió quedarse en primera. Pero no quiso irse de Italia, tampoco bajar su salario, y no encontró equipo. Se fue a jugar a la segunda. Ahí es el goleador del torneo, pero parece más un premio consuelo para un delantero top. 

Y, entonces, el primer puesto no lo puede tener otro. Renato Tapia es, por lejos, el peruano más exitoso del 2021. En la primera mitad del año se consolidó como titular indiscutible y figura del Celta de Vigo en La Liga española. Subió su ficha a 20 millones de dólares y fue comparado con Casemiro. En la temporada actual, mantiene el mismo nivel. Si fuera un volante de ataque, haría goles y sería un presente más cercano al recuerdo de Pizarro, Guerrero, Farfán o Vargas. 

Pero, bueno, quizás mejor que no lo sea. 

Tags:

Fútbol, mejor jugador

La formación docente no debe concebirse como una actividad que genere aprendizajes teóricos, sino como una que genere buenos hábitos y estrategias de enseñanza. El modelo a seguir es el del aprendizaje de un deporte, no el del aprendizaje de una ciencia. 

Con esto no quiero decir que los futuros docentes no deban aprender contenidos específicos (matemáticas, historia, química, etc.) Por supuesto que deben aprender estas materias en la medida en que se adecúen al nivel de los que serán más adelante sus alumnos. Pero los aspectos pedagógicos tienen que aprenderse no como algo teórico sino práctico. Los futuros docentes deben ser entrenados en pedagogía al mismo estilo de un deportista, con ensayos, repeticiones, y supervisión de cerca. 

Tanto en las carreras universitarias de educación, como en los institutos pedagógicos, e incluso en los talleres de formación docente, el énfasis se suele poner en la teoría pedagógica de moda, esperando que este aprendizaje puramente teórico sea suficiente para que los futuros docentes sepan cómo desenvolverse en las aulas. 

Esto no funciona así: no importa cuántas veces le digas a un profesor que es importante, por ejemplo, iniciar una clase generando un ‘conflicto cognitivo’ en sus estudiantes, si no los haces practicar, no van a hacerlo rutinariamente en sus clases. Así como un tenista no necesita aprender la física que describe el movimiento de una pelota de tenis, los futuros docentes no necesitan leer treinta páginas de Piaget: necesitan aprender lo básico y practicar hasta que las estrategias para generar dichos ‘conflictos cognitivos’ surjan de manera natural. Esto no se consigue leyendo, sino con ejercicios prácticos y con un entrenador que los vaya corrigiendo. Creer que un docente debe educarse como teórico de la pedagogía es tan absurdo como creer que se puede aprender tenis sentado en un sillón viendo videos.

Una hora de formación docente sobre este tema debería dividirse así: diez minutos en los que se explica qué es un conflicto cognitivo (a saber, cuando los estudiantes reconocen los límites de sus conocimientos previos y la necesidad de aprender algo nuevo) y por qué es importante; diez minutos en los que se ponen un par de ejemplos; y el resto del tiempo se hacen ejercicios sobre el tema en los que los futuros docentes generen ejemplos en grupo. ¡Y que la siguiente hora de clase se base en puros ejercicios también! 

Mi punto aquí es que los aspectos pedagógicos de la formación docente deben enseñarse con el objetivo de generar buenos reflejos pedagógicos en los futuros docentes (buenos hábitos), y esto solamente se consigue practicando de manera constante. 

Es más, incluso los aspectos de contenidos específicos (historia, física, etc.), al menos en el caso de los docentes de secundaria, deberían enseñarse como si fueran una clase de colegio, para que los futuros docentes experimenten por sí mismos, desde la perspectiva de los estudiantes, cómo deberían ser sus propias clases. 

Se repite hasta el cansancio que el aprendizaje debe partir de la experiencia, pero los formadores de docentes olvidan ellos mismos aplicar este principio.

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

Tags:

docentes, Educación, Formación docente

Dada la tara política del gobierno, la misma que parece irreversible e irremediable, el Congreso opositor va a tener que tomar iniciativas que se entrometan en responsabilidades ejecutivas. Aquí, algunas sugerencias al respecto y otras, propiamente legislativas:

-Debe definir el tema de la incapacidad moral permanente. O se restringe a una perturbación psíquica inhibitoria de las responsabilidades presidenciales o se extiende a serios indicios de corrupción palaciega que comprometan la figura presidencial y justifiquen, sin mácula constitucional, el uso de la vacancia como recurso válido, tanto jurídica como políticamente.

-Precisar la prohibición de que el Estado ejerza función empresarial alguna. Hoy no se puede crear una empresa pública sin ley del Congreso, pero Petroperú y Sedapal sí pueden coexistir. Son, podría decirse, preconstitucionales. Pues bien, debería impedirse que sigan funcionando y que se proceda a su privatización. Eso puede ser tarea del actual Congreso y así nos evitaríamos el desastre que ha anunciado ayer el Presidente de hacer que Petroperú vuelva a explorar y explotar (cada pozo explorado será un colegio o un hospital tirado al tacho).

-Modificar las leyes de descentralización. Es, la historia de los últimos 21 años lo confirma, un fracaso. No ha servido para darle mayor poder económico a las regiones, no ha generado una clase política provinciana educada y con solvencia técnica, no ha generado una tecnocracia pública, no ha mejorado los indicadores de salud y educación, salvo muy honrosas excepciones, y, más bien, ha alimentado una horda de caciques corruptos e ineficientes que han hurtado o dilapidado los recursos públicos.

-Disponer que los ascensos militares y designaciones diplomáticas pasen por decisión del Congreso. Si se precisa reformar la Constitución, pues habrá que hacerlo. Hay que poner todos los candados posibles a cualquier intento de copamiento de dos entidades tutelares de la República. Ya hemos tenido más que suficiente con éste y anteriores gobiernos que han deshecho el escalafón militar por puro cálculo político subalterno, bajo la creencia torpe de que controlando las Fuerzas Armadas se evita la posibilidad de un quimérico golpe de Estado.

-Censurar ministros con mayor rapidez. No puede ser que se demoren casi cien días en arreglar los entuertos de alguien como el exministro de Educación, Carlos Gallardo. Se necesita mayor celeridad. Por si los congresistas no lo recuerdan o saben, no se necesita interpelar previamente para censurar a un ministro descalificado moral o técnicamente para ejercer el cargo. Si Castillo no enmienda rumbos, esta potestad política de la censura va a ser determinante para evitar que el país se vaya al despeñadero.

Tags:

carlos gallardo, censura, censura de ministro, Congreso de la República, Educación

En estas fiestas tuve la suerte de poder regresar al Perú, después de un año sin visitar la patria. Junto a mi familia, decidimos pasar unos días en las playas de Tumbes.

Una mañana, un familiar mío salió a caminar, y estando cerca de un muelle fue atacada y mordida por un perro, que le dejó una herida bastante larga en una nalga. Como se deben imaginar, lo primero que pensamos todos fue que tenía que ir a vacunarse contra la rabia. 

Nos encontrábamos cerca al pueblo de Cancas, que no conocíamos pues acabábamos de llegar, y yo pensaba con curiosidad (y preocupación por mi familiar) en cómo sería la experiencia de enfrentarnos al sistema de salud pública peruano, especialmente en un pueblo bastante pequeño. Les cuento nuestra experiencia:

El primer reto fue que el incidente se dio un domingo. Para nuestra sorpresa, ningún centro de salud cercano se encontraba abierto, ni siquiera en Máncora que es bastante turístico. ¿Qué ocurre si un ciudadano de la zona tiene una emergencia un domingo? Nadie nos pudo responder esa pregunta. Felizmente, lo nuestro no era grave, pero se nos indicó que lo único abierto estaba en Tumbes, a una hora y media y por lo menos 150 soles en taxi de donde nos encontrábamos. 

Volvimos entonces el lunes al centro de salud de Cancas, donde nos atendieron amablemente. Allí le pusieron la primera vacuna a mi familiar, y nos indicaron se necesitarían 4 dosis más en los próximos días. En ese mismo lugar se puso sin problema la segunda dosis.

El siguiente reto vino al regresar a Lima. A diferencia de Cancas, en Lima hubo que probar suerte con varios centros de salud. Primero nos acercamos al de San Isidro, donde no tenían la vacuna. Nos dieron el teléfono del Centro Antirrábico, pero no contestaban. Nos dirigimos luego al Hospital Casimiro Ulloa, pero, aunque tenían la vacuna, indicaron que allí solo atienden emergencias (y eso no era considerado una emergencia). Luego, en el centro de salud de Miraflores, donde sí tenían la vacuna, nos dijeron que la fecha para la tercera dosis debía ser unos días después. 

Finalmente, nos acercamos nuevamente al centro de salud de Miraflores el día indicado, pero nos comentaron que no estaban vacunado hasta el 08 de enero porque estaban haciendo obras de construcción justo en la zona de vacunación, y nos enviaron al centro de salud de Surquillo. Nos acercamos entonces allí, y luego de mucho insistir, finalmente logramos la tan ansiada tercera dosis. Sin embargo, nos pidieron que, para la cuarta, no volvamos porque tenían muy pocas vacunas y no nos correspondía por no vivir en dicho distrito, a pesar de que les explicamos que el centro de Miraflores estaba siendo remodelado.

¿Tendremos más suerte con las dos dosis que faltan? No lo sabemos. Lo que queda claro es que se habla mucho de la mercantilización de la salud por parte del sector privado, pero todos los días se pone en evidencia la falta de enfoque en el usuario que tiene nuestro sistema de salud pública. El servicio requerido en este caso no era especialmente complejo, y sí era ofrecido por los centros de atención primaria públicos de manera gratuita. Sin embargo, un sistema de salud que pasea al ciudadano de centro de salud a centro de salud desperdiciando su tiempo y dinero, explica por qué tantas personas prefieren pagar por un servicio privado. La salud es en este momento un derecho constitucional, pero esto da totalmente igual si en la práctica se les da la espalda a los usuarios.  

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

Tags:

Cancas, cuidado de la salud, Fin de año, sector privado

A ver si después de sus inmerecidas vacaciones navideñas, que tomó aprovechando un privilegio de reunión familiar que le negó a los millones de peruanos, el presidente Castillo retoma sus labores con sentido de las prioridades.

Y una de ellas, en este momento la principal, es designar al reemplazo del inefable exministro de Educación Carlos Gallardo, por alguien que se comprometa con la reforma magisterial, la reforma universitaria, la defensa de la Sunedu, el respeto a la memoria sindical (sin afanes de otorgarle al espúreo Fenatep, merced al apoyo estatal, la primacía que en la realidad no tiene), y, sobre todo, con el retorno a las clases presenciales plenas el próximo año.

La gestión de Gallardo ha destrozado la trayectoria institucional del sector, y ha comprometido líneas maestras de acción históricas, porque su afán superlativo era otorgarle poder al sindicato vinculado al Movadef, del que el Primer Mandatario fue cabeza visible en la huelga magisterial del 2017, y todo lo demás era secundario.

El Presidente va a tener que ser capaz de empinarse sobre el respaldo que le brinda el ala magisterial de Perú Libre en el Congreso. Y así como ocurrió con la bancada cerronista, va a tener que ser capaz de convencerlos de que su apoyo en el Congreso no pasa por cuotas de poder en el Ejecutivo más allá de lo razonable.

Si Castillo cede a las presiones del ala cerronista y el ala magisterial, va muerto. Porque más temprano que tarde, las bancadas de centro que, hasta el momento, lo han apoyado, lo van a abandonar y cuando eso ocurra la vacancia caerá por su propio peso, al menor escándalo con indicios de corrupción presidencial, que seguramente se dará en los meses venideros si el jefe de Estado no corrige su gusto por los desarreglos contractuales, para decirlo elegantemente.

Un ministro de Educación independiente, técnico, con conocimiento del sector, convocante, comprometido con las únicas reformas desplegadas en las últimas décadas, como han sido la reforma magisterial y la universitaria, es lo que el imperativo actual señala.

Si desoye ese mandato, Castillo una vez más habrá demostrado la mala madera política de la que está hecho y colocará en perspectiva igual o mayor zozobra política de la que el país ha vivido en los últimos meses.

Tags:

Ministro de educación, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

He insistido en varias columnas en este diario sobre la necesidad de liderazgo presidencial para concertar con los diversos actores políticos del país las reformas institucionales de nuestra joven democracia. Obviamente, no es un asunto fácil, porque se necesita un buen desempeño político, que implique diálogo y negociación de reformas pertinentes para la institucionalidad democrática. Vale decir, se necesita política, buen gobierno, y no activistas en la gestión pública. 

Desde hace meses, diversos medios de comunicación presentaron notas periodísticas que exhiben de cuerpo entero al presidente Pedro Castillo. Sostienen los diarios que tenemos un político veleta, sin convicciones y que habla poco. Dichas notas me trajo a la mente dos frases geniales de “El Príncipe” de Maquiavelo, referente a los aduladores (Cap. XXIII), en el que se dice que por regla general “un príncipe que no es sabio no puede ser bien aconsejado y, por ende, no puede gobernar”, y acto seguido se dice que “quien no proceda así se pierde por culpa de los aduladores o, si cambia a menudo de parecer, es tenido a menos”. 

Estas viejas palabras de Maquiavelo retumban en Palacio sin que alguien recoja eco alguno. En efecto, Pedro Castillo deja la sensación de que no gobierna porque no tiene criterio de estadista (ni pretende parecerlo); también porque los consejeros que tiene son más teóricos o activistas políticos que conocedores de la realidad, el cual lo perjudica. A esto agregamos los vaivenes que ha mostrado en este lapso de gobierno para poder canalizar las protestas (léase loa diversos conflictos en torno a la minería, a sus controvertidas declaraciones y a gente vinculado a minorías activas terroristas como Movadef, brazo político de Sendero luminoso), y porque la organización política que del que forma parte da la imagen de un grupo de aduladores, que de políticos con visión de realidad. 

Así está la situación, pero Pedro Castillo no hace nada. 

  

Tags:

Pedro Castillo, política peruana

Si a algún sector ideológico, este gobierno debería agradecerle, es a la derecha. Ha sido gracias a ella, a sus voceros mediáticos y políticos, que se han conocido sinfín de entripados y sancochados, los mismos que han podido detenerse (como el último caso del contrato irregular de Petroperú), gracias precisamente a la fiscalización ocurrida.

Nombramientos injustificables, de gente con prontuario antes que curriculum, concesiones mal hechas y con sombras de corrupción, decisiones absurdas y calamitosas (como el anuncio de la Premier del cierre de cuatro operaciones mineras en Ayacucho), y así, todo un rosario de cuchipandas que merced a la labor de auscultamiento de la clase política y la prensa derechistas, este gobierno -suponemos que, con gratitud- ha podido enmendar.

La izquierda, por el contrario, normalmente vocinglera, sensacionalista e hipercrítica de los gobiernos de turno, ha jugado un papel vergonzoso de connivencia y cuasi complicidad con los estropicios cometidos por el gobierno precario e improvisado de Pedro Castillo. Movida por los intereses subalternos de pequeñas cuotas de poder, renunciaron de la peor forma a su anunciado “voto vigilante” por un candidato que ya en campaña insinuaba radicalidad extrema, cercanías filosenderistas y absoluta orfandad programática.

La derecha no ha hecho absolutamente nada que le haya impedido a Pedro Castillo gobernar. Los únicos dos actos de gobierno que se podrían considerar obstructivos, han sido claramente positivos: primero, la denegatoria de las facultades tributarias que el MEF solicitaba (¿cómo se le iba a otorgar carta blanca a un régimen que castiga la inversión privada, principal fuente de recaudación fiscal, para que encimara aún más a tan golpeado sector?) y, segundo, la censura a un ministro como el de Educación, que nunca debió ocupar ese cargo y que ojalá el gobierno encuentre un reemplazo cualitativamente superior y no más de lo mismo.

La derecha peruana, fuera de algunos grupúsculos golpistas, ha jugado un rol democrático fundamental para evitar que el país se descarrile y caiga en la deriva radical bolivariana a la que nos quería conducir, en sus inicios, este gobierno, que hoy empieza a entender, al parecer, que ese camino no le es posible de recorrer sin destrozar previamente el Estado de Derecho y la propia democracia formal.

La del estribo: A ver si, llevados por los buenos vientos navideños, los amigos de la Asociación Alejandro Granda, dan alguna explicación sobre la presunta realización de la ópera Carmen, de George Bizet, que iba efectuarse a finales del 2020, que se suspendió por la pandemia, y que cuando uno se acercaba a pedir la devolución del dinero, respondían que no lo iban a hacer porque el evento había sido postergado para este año, 2021. Pues bien, ya este año tampoco se llevó a cabo, y las páginas oficiales del Festival Granda no dan señales de vida de qué es lo que piensan hacer con los cientos de consumidores que quieren, al menos, una respuesta que aclare el panorama.

Tags:

Derecha, Gobierno peruano, Izquierda

Se va el año del Bicentenario, corriendo y sin pagarle la cuenta a una historia engolosinada y jactanciosa. Antes de la Guerra con Chile pensábamos que estábamos en posición de castigar al vecino por invadir Bolivia; al final, el vecino nos hizo expiar cincuenta años de anarquía militar y despilfarro del guano, que sólo sirvió para enriquecer a la argolla civilista y no lo digo yo, lo dijo González Prada a gritos y luego Basadre con un poco más de ponderación ¿nos suena conocida la historia? 

Pero el agónico 2021, el debate no alcanzó a ser ese, ni siquiera los posibles derroteros del desarrollo nacional al inicio de nuestra tercera centuria de vida independiente, tampoco el Covid-19, pandemia fatal que asola el mundo y desnudó el carácter fallido de nuestro Estado. En realidad, la discusión de la vacancia presidencial, colocada en la agenda política mensualmente por la oposición congresal, ha acaparado la atención de los peruanos desde que Pedro Castillo asumiese la presidencia del país. 

En un contexto así, no sorprende que la controversia vargasllosiana ocupe regularmente el centro del escenario de manera reiterada y pueril. Mientras más leo los ensayos del nobel, más brillante me parece. Su Orgía Perpetua le otorga méritos más que suficientes para formar parte de la academia de la lengua francesa, pero mientras más declara más me parece que solo sirve para escribir, como se lo dijese alguna vez su excónyuge. ¿De verdad importa la versión más conservadora del escribidor aparecida al atardecer de su trayectoria? ¿le aporta al debate nacional?

A otra cosa, una conclusión compartida por casi todos en Chile es que el triunfo de Gabriel Boric representa un relevo generacional dentro de su propia izquierda. De hecho, Michelle Bachelet encarna la última representante de un pacto en esencia neoliberal suscrito en 1989 por la clase política chilena en su conjunto, de la que la vieja izquierda no pudo zafarse. Fue la generación de las grandes protestas estudiantiles de 2011, la que contó entre sus líderes con el propio Boric, Camila Vallejo y Giorgio Jackson, y que se levantó agitando la bandera de una drástica reducción de los costos de la educación superior, técnica y universitaria, la que hoy ha ingresado por la puerta grande a La Moneda con la votación más importante de la historia del país sureño. 

¿Tenemos realmente una generación que relevar en el Perú? ¿contamos con una generación capaz de reemplazar a quienes hoy constituyen la clase política? Para la mayor parte de la opinión pública el nivel del debate político y de la performance de sus actores es tan bajo que ameritaría su completo recambio, sin discriminación, ni excepción de carácter ideológico. Luego, una generación joven se mostró ante el país en las jornadas de protesta de noviembre del año pasado dejando tras de si a dos héroes, Inti y Bryan, que dejaron la vida luchando en contra de un gobierno cuya ilegitimidad refrendó la mayoría de los peruanos. 

Sin embargo, de allí a asistir a la génesis de un movimiento juvenil de recambio generacional que implique el destierro de las malas prácticas y de la pasmosa mediocridad que pululan, como lugar común, entre quienes nos representan en la función pública, existe un abismo, cuando no un inmenso signo de interrogación. Sin una nueva clase política, a nivel nacional, con una mínima conciencia del servicio público, no hay proyecto de república posible así vengan tantos bicentenarios como queramos. La que hace doscientos años se fundó, y tiene muchas ganas de quedarse, es la republiqueta criolla de Manuel González Prada. 

 

Tags:

Bicentenario, política peruana
Página 323 de 434 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434
x