Solemos pensar en Ribeyro fundamentalmente como cuentista. No debemos olvidar que en otros géneros ha dejado huellas muy perdurables, como el teatro en el caso que nos ocupa. Ribeyro emplea aquí una idea fundamental de su cuentística: dar voz a quienes no la tienen, a esos personajes grises y pequeños que a pesar de estar fuera de los radares del poder no están impedidos de tener, a su modo, un perfil heroico. Santiago, el pajarero es un texto atesorable porque, entre otras cosas, nos regala a un personaje que pertenece a la estirpe maravillosa de los hacedores de quimeras, de esos que nos dejan inimitables lecciones de vida. Y eso se agradece.
Mención aparte para las ilustraciones de Julio Granados, que dan al texto no solo un adecuado ritmo visual al pasar las páginas, sino también un espíritu lúdico que acompaña a la perfección el carácter soñador de De Cárdenas. Recomendado sin reservas.
Julio Ramón Ribeyro. Santiago, el pajarero. Ilustraciones de Julio Granados. Lima: Revuelta Editores, 2022.