Opinión

[La Tana Zurda]  Carne cruda de María del Carmen Yrigoyen Arbulú (Lima, 1987) es un poemario publicado en abril de este año en Lima por la editorial Alastor como parte de su colección “Esplendor en la hierba” dedicada a novísimas poetas peruanas en la que ya han sido incluidas, entre otras, Victoria Mallorga, Gloria Alvitres Aliaga, Gabriela Atencio, Noraya Ccoyure o Guadalupe García Blesa. Esta colección no solo celebra la frescura y la originalidad de voces jóvenes, sino que también contribuye a la visibilización de perspectivas diversas en la literatura actual, ofreciendo un espacio vital para que estas autoras exploren y cuestionen la realidad desde su propia experiencia de escritura. A través de su lenguaje audaz y su mirada incisiva, Yrigoyen Arbulú se suma a esta rica tradición, aportando relevancia y frescura a la escena poética actual.

Carne cruda impacta por su visceralidad y su tratamiento del cuerpo como un campo de batalla donde lo físico y lo emocional se entrelazan de manera brutal y, a la vez, sublime. En esta obra, la autora explora los límites del lenguaje poético para expresar los abismos insondables de la existencia humana, recurriendo a imágenes potentes y sensoriales que evocan tanto dolor como belleza. Desde los primeros versos, se siente una intensidad que atraviesa cada palabra, como si la poeta quisiera arrastrar al lector hacia una experiencia de lo crudo, de lo no filtrado, donde la carne —metáfora del ser— es desgarrada por el lenguaje. Y es que precisamente el cuerpo es un tema recurrente en la obra, no como objeto pasivo, sino como un sujeto que sufre, goza y se enfrenta a su propia vulnerabilidad. Dividido en tres secciones (“Aéreos”, “Subterráneos” y “Submarino”), Carne cruda incluye poemas como “Órgano alado” o “Esqueleto” que convierten al cuerpo en un vehículo que transita entre lo material y lo metafísico, en una constante oscilación entre la realidad concreta y la metáfora poética. Incluyamos ambos poemas para que el lector aprecie de manera directa lo que estoy señalando:

ÓRGANO ALADO

No palpita

el corazón de papel 

pero aletea zumba

y se bate a duelo con las pestañas

ESQUELETO

Emerjo

vértebra por vértebra

¡crezco tanto!

Parece que tuviera

más huesos en la espalda

Mi cabeza juega a hacer ochos 

hasta soltarse

y rueda

rueda

rueda

junto a otras calaveras

a las que un extraño levanta 

les llora

y a todas les dice POBRE YORICK

Como puede apreciarse, María del Carmen Yrigoyen utiliza el cuerpo para explorar temas como la identidad, el tiempo y el desgaste, pero siempre desde una óptica realista y directa, sin adornos innecesarios. En “Órgano alado”, el cuerpo se presenta como un espacio de resistencia y vitalidad, donde el “corazón de papel” simboliza fragilidad y artificialidad, mientras que el aleteo y el zumbido sugieren un deseo de escapar o liberarse de las limitaciones físicas. Asimismo, el lector es llevado por las sensaciones a escuchar ritmos internos y externos.  Este dinamismo lúdico contrasta con el enfoque más sombrío de “Esqueleto”, donde el proceso de emerger “vértebra por vértebra” evoca la lucha y el crecimiento a través de la experiencia del sufrimiento. La imagen de la cabeza que “juega a hacer ochos” refuerza la idea de la búsqueda de identidad en medio del caos y la inevitabilidad de la muerte, simbolizada por las calaveras que ruedan en una danza macabra.

Ambos poemas, aunque distintos en tono y enfoque, comparten una preocupación por la transformación del cuerpo y su relación con el tiempo y la memoria. Yrigoyen desafía lo convencional, rompiendo con las expectativas del lector y lanzándolo a un viaje de imágenes provocadoras y, a veces, desconcertantes. La crudeza de sus palabras invita a una reflexión sobre lo efímero de la vida y la lucha por encontrar significado en un mundo que a menudo parece desvanecerse. La voz poética se convierte así en un medio para confrontar y reconciliarse con las experiencias de pérdida, crecimiento y renacimiento. El siguiente poema ilustra perfectamente lo que vengo diciendo:

LICÁNTROPO

Tu nariz empapada

me estremece los muslos

Puedo clavarte estacas 

sumergirme en vino

pero la zanja es más bella

 Aguardo la mordida

“Licántropo” evoca una mezcla de sensualidad y violencia, creando una atmósfera intensa y cargada de simbolismo. La imagen de la “nariz empapada” sugiere un instinto primal y animal, lo que conecta con la figura del licántropo, que simboliza la dualidad entre lo humano y lo salvaje. La primera línea establece un tono de intimidad y deseo, mientras que el estremecimiento en los “muslos” implica una vulnerabilidad ante una fuerza poderosa. La mención de “clavarte estacas” introduce una referencia a la figura del vampiro, pero en este contexto parece aludir a un intento de contener o enfrentar esa fuerza primitiva. La línea “sumergirme en vino” sugiere una búsqueda de escapismo o entrega, reforzando la idea de rendirse a la seducción de lo salvaje. De ahí la mención a la “zanja” que se menciona como “más bella” lo que se relaciona con el atrevido verso final —“aguardo la mordida”—, una declaración que encapsula tanto el deseo como la aceptación del riesgo. La mordida, un acto de consumo y de entrega, puede simbolizar la unión de lo humano con lo bestial, la atracción y la inevitable pérdida de control. En conjunto, el poema ofrece una reflexión sobre la atracción por lo oscuro y lo desconocido, donde el deseo y el peligro coexisten de manera intrincada en una escena de corte erótico-sexual.

Este tipo de temas se entrelazan con brillantez en el estilo preciso y, a la vez, abierto a la ambigüedad de María del Carmen Yrigoyen, lo que permite múltiples lecturas de sus poemas. La autora recurre a metáforas que juegan con la fragilidad del cuerpo y lo violento del mundo, invitando al lector a una reflexión lúcida (desde una madura conciencia del lenguaje literario) sobre la vida, el deseo, el sufrimiento y la muerte. Carne Cruda no es un libro fácil ni complaciente, pero precisamente en su sutileza y complejidad radica su belleza. A seguir con atención la trayectoria literaria de esta interesante escritora.

 

Tags:

Aniversario, Arte, barranco, Cultura

Hay tres pensadores peruanos cuya originalidad les ha generado crédito internacional más allá de las provincianas fronteras peruanas: Aníbal Quijano, Hernando de Soto y el tercero, Gustavo Gutiérrez, con su Teología de la Liberación.

No soy católico y por eso me importa poco el debate interno que genera pero de lo mucho que he leído sobre catolicismo y por la formación jesuítica recibida, me queda claro que la iglesia debía estar claramente más cerca de los pobres que de los salones de los ricos a los que gusta frecuentar órdenes como el Opus Dei y el Sodalicio (que, esperamos, pronto sea disuelto).

Gutiérrez vinculó la teología católica al marxismo y eso generó las iras del clero conservador. Me sorprende de verdad el espanto que produce en la derecha el marxismo. Una cosa es el comunismo y la aplicación política del marxismo anquilosado y otra cosa es el colosal cuerpo ideológico dejado por Carlos Marx que aún hoy es valioso y útil para entender fenómenos diversos (como la historia del arte, por ejemplo).

Fomentó la lucha de clases, grita la derecha. Eso no se fomenta. Existe simplemente. Es un hecho de la realidad. Y Gutiérrez la incluyó en su arsenal doctrinario vinculándola a la pastoral católica nacida de los propios evangelios.

Soy de derecha liberal y me repele el acercamiento del pensamiento cristiano a la política, pero me queda claro que si fuera católico, me sentiría compelido a ser más de izquierda. El mensaje cristiano no es de derechas y lo que hizo Gutiérrez fue resaltarlo rompiendo una tradición reaccionaria del pensamiento católico.

Su figura ejemplar, su inmensidad intelectual, su sencillez vital, lo convierten en un peruano universal al que hay que rendir homenaje por más discrepancias que uno albergue con su pensamiento. Tuve ocasión de conocerlo y una vez conversar largo con él. Enormemente dispuesto a escuchar y dotado de un sentido de tolerancia que ya quisieran muchos soberbios intelectuales tener, su personalidad merece también justa y ejemplar recordación.

Tags:

Gustavo Gutierrez, Teología de la liberación

[Agenda País] La Comisión para la Promoción de las Exportaciones y el Turismo – PROMPERU, es un organismo técnico especializado que se encuentra adscrito al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo-MINCETUR.

Promperú se ha caracterizado por contar con profesionales capacitados, con muchos años en la institución, y que conocen muy bien tanto a los sectores que representan como a las herramientas necesarias para una efectiva promoción.

En los últimos años, y especialmente, con la llegada del gobierno de Pedro Castillo y el nombramiento de Roberto Sánchez como titular del Mincetur, Promperú ha sufrido una infinidad de cambios en la alta dirección e incluso, en su plana de gerencia intermedia, que le ha ido quitando efectividad y consistencia a las estrategias y acciones que devienen de las políticas que se emanan del Mincetur.

Si bien Roberto Sánchez mantuvo a Amora Carbajal como presidenta ejecutiva de Promperú, nombrada por su antecesora, Claudia Cornejo, la presión política hizo que personas sin conocimiento técnico del sector, empezaron a ubicarse en puestos de alta dirección y otros en puestos CAS, que, ante los alcances de la nueva ley, no pueden ser removidos salvo por falta muy grave.

Con la llegada de la presidenta Dina Boluarte y el nombramiento de Luis Helguero a la cabeza del Mincetur, nuevos aires trajeron, de nuevo, profesionales conocedores del sector, tanto al Mincetur como a Promperú. Es loable que después de 3 ministros posteriores a Helguero, los viceministerios de comercio exterior y de turismo, continúan siendo liderados por las mismas personas que él nombró.

Sin embargo, en Promperú, pasa lo contrario.

Ante la renuncia de Amora Carbajal como presidenta ejecutiva de Promperú, se nombró a Walter Vizarreta en febrero del 2023, que, por razones que desconocemos, solo permaneció en el cargo un mes. El puesto quedó encargado por varios meses hasta que el flamante ministro del Mincetur, Juan Carlos Mattheus, nombró a Angélica Matsuda en esa posición en julio del mismo año.

Con Matsuda empezó una nueva era, con la experiencia adquirida en otras posiciones del sector público, como, por ejemplo, de directora ejecutiva del Consejo Nacional de la Competitividad, se intentó mejorar la organización interna y relanzar a las oficinas comerciales en el exterior (OCEX), pero, lamentablemente, las barreras administrativas burocráticas demoraron estas importantes acciones.

Con la intempestiva salida de Mattheus, la nueva ministra, Elizabeth Galdo, destituye a Matsuda cortando un proceso de nueve meses y nombra a Claricia Tirado como presidenta ejecutiva de Promperú. Tirado, de una importante trayectoria pública principalmente en el sector turismo, asume con responsabilidad y entusiasmo el encargo, pero ante el reciente cambio ministerial en el Mincetur, donde ingresa Desilú León, es invitada a renunciar con menos de seis meses de gestión. En menos de dos años vamos a tener cinco presidentes ejecutivos en Promperú.

Nuevamente Promperú ha encargado la presidencia ejecutiva a Ricardo Limo, funcionario con amplia experiencia en el sector y apreciado por el gremio exportador, y hasta la fecha, luego de casi dos semanas, no se oyen voces ni rumores de la designación de quien ocupe ese importante cargo. Esperemos que esta demora no refleje el runrún que corría en los whatsapps y en algunos medios que se iba a desaparecer el cargo de presidencia ejecutiva, algo que, confiamos, sea solo una especulación.

Promperú tiene que desligarse de los vaivenes políticos del Mincetur. Es un organismo técnico, no hace política, más bien transforma las políticas públicas en estrategias y acciones para incrementar nuestras exportaciones no tradicionales, atraer más turistas y captar inversión extranjera.

Los cambios constantes a la cabeza de esa institución no ayudan a una planeación y ejecución de mediano y largo plazo, e incentiva tanto la salida de buenos profesionales, como la entrada de personas sin conocimiento del sector.

Lograr que Promperú sea considerado un organismo autónomo ayudaría, no completamente, a que se respete la meritocracia y le permita actuar con mayor rapidez sin candados burocráticos o políticos. Si esta propuesta parece una utopía, entonces el camino de adhesión a la ley Servir debe tener el énfasis necesario para que la definición del Cuadro de Puestos de la Entidad (CPE) y sus respectivos perfiles, que se han debido presentar el pasado mes de mayo a Servir, sean realmente meritocráticos.

En Promperú, según el Cuadro para Asignación de Personal Provisional – CAP, publicado por Resolución Jefatural el 26 de enero de 2024, existen 675 puestos de los cuales 50 son de confianza ( un 7.4%) que excede el 5% de personal de confianza establecido por Servir. De estos 50, 28 son los Consejeros Económico-Comerciales en el exterior, que ingresaron por concurso público y que no deberían ser catalogados de confianza. 

Finalmente, un perfil clave es justamente el del/la presidente ejecutivo/a. Este debería ser designado previo concurso público ante un jurado compuesto por el consejo directivo de Promperú, al cual se le puede agregar al presidente de la comisión de comercio exterior y turismo del congreso, solo para este efecto. El funcionario elegido, debería ser nombrado por resolución suprema por 5 años y sus causas de cese, así como de una posible renovación, explícitamente detalladas. Sería un primer gran paso para darle continuidad a Promperú.

Tags:

autonomía, continuidad, Ejecutivo, estabilidad, Gestión, Gobierno, MINCETUR, presidencia ejecutiva, Promperú, transparencia, trasciende

En reciente entrevista a la cadena Telemadrid en España, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha declarado que aún no decide si postula o no a la presidencia de la República.

Por el bien del Perú, no debería postular ni ella ni nadie en su reemplazo por Fuerza Popular, un partido político que se ha constituido en una rémora para la construcción de un Estado moderno, democrático y liberal.

Es de verdad una lástima que el encomiable esfuerzo de construir un partido se haya ido por la borda al conducirlo a la deriva autoritaria, mercantilista y conservadora, a la que Keiko Fujimori lo ha conducido.

Pudo ser -por ello el lamento- un partido liberal popular, con gran arraigo social en los estratos bajos, cosa que es un activo enorme para un partido de derecha, pero los gruesos errores políticos de su lideresa han aniquilado esa perspectiva.

La tremenda irresponsabilidad mostrada en el sabotaje al gobierno de Kuczynski, peor aún cuando se le habían abierto las puertas para firmar una alianza gubernativa, ya de por sí mostraba la entraña pueril del liderazgo keikista. Pero la actuación que está teniendo ahora la bancada de Fuerza Popular en el Congreso, sirviendo de sostén político de un régimen desprestigiado, mediocre, insolvente e incompetente como el de Dina Boluarte, nos revela que el error del 2016 no fue casual sino que el radar político de Keiko Fujimori está seriamente averiado.

Su abstención en las elecciones del 2026 podría permitir que algún partido o alianza de centroderecha coseche un caudal de votos que le permita pasar a la segunda vuelta (ojo que no viene en automático la cosa, que la matriz de transferencia del voto keikista es variopinta y va hasta a la izquierda) y nos evitaría el trance de tener que elegir entre un Antauro o similar y Keiko Fujimori.

Ya eso solo le otorga la valía suficiente a la abstención de Keiko de postular el 2026, quienpodría dedicarse ya con tiempo y tranquilidad a otros menesteres, que la política definitivamente no es lo suyo.

Tags:

Keiko Fuimori

La indolencia de las autoridades levanta la indignación de una población que quiere salir a trabajar sin temor, cuidar a sus familias y vivir con tranquilidad. No presa de extorsionadores y mafias. 

La gente está diciendo a gritos, basta a esa endemia que se llama corrupción. La cual se refleja no solo en la dramática inseguridad sino además en la cooptación de las universidades, la criminalización de la protesta y la vulneración del principio de separación de poderes. 

Culpables, todos. No se trata solo del gobierno central o el Congreso. Estamos frente a una clase política podrida, que con actitud carroñera espera la caída de una de las piezas para aniquilar a quien sea y seguir cooptando el poder, que, aunque muchos/as no lo tengan de manera formal, lo tienen de forma efectiva. Son estos actores, quienes han jugado perversamente por años, los responsables de la crisis que venimos arrastrando. 

El poder de esta corrupta clase política se apoya en la inacción ciudadana, en el temor, en la desidia o el miedo frente a la protesta. Escenario que viene cambiando drásticamente con las últimas movilizaciones de los gremios de transportistas, de los comerciantes y las y los estudiantes. Aunque las demandas son diferentes, el origen del descontento es el mismo: una corrupción mafiosa que está copando el Estado, generando un retroceso en derechos y un escenario de sangre que nos atemoriza.

Hace algunos meses parecía muy difícil que la ciudadanía active su capacidad y poder movilizador, que vuelva a apropiarse del derecho ciudadano de protestar y exigir derechos. Aunque se han generado, en los últimos años diferentes esfuerzos, quienes hoy convocan al paro lo hacen con hartazgo de un gobierno y un Estado que no los protege.

 ¿Se ha llegado a un punto de inflexión?, quienes lideran este proceso sienten que no tienen nada que perder. “Es mejor perder un día de trabajo que la vida”, señalaba uno de los dirigentes del paro hace unas semanas. 

El paro de hoy convoca no solo a diferentes gremios de transportistas sino también estudiantes, comerciantes y organizaciones preocupadas por la debilidad democrática del país. Se han ido sumando actores. ¿Este es un síntoma claro de hartazgo, un punto de inflexión que empieza a aglutinar o un nuevo punto de partida?

Esperemos que la solución a la crisis estructural se encauce por canales democráticos y pacíficos. Esto requerirá madurez de los partidos políticos y – en lo inmediato- que las autoridades respeten el derecho constitucional a la protesta y no se genere más violencia de la ya vivida en las calles. 

¡Estemos vigilantes! 

Tags:

ParoNacional

La percepción que transmitió la presidenta Boluarte en su reaparición ante los medios de prensa, fue la de una persona soberbia, altanera, sobradora y, sobre todo, evasora de la verdad.

Boluarte, ese es el principal resumen de lo acontecido, no es consciente de la enorme responsabilidad que conlleva conducir las riendas de un país al borde de la ingobernabilidad por culpa del desborde delincuencial.

Para ella, su altísima desaprobación es producto de la mala prensa que tiene, que solo la critica y cuestiona en lugar de ensalzar los sonoros triunfos (¿?) que ha logrado.

El problema político que se desprende de este perfil psicológico de la primera mandataria, es que la lleva a ser refractaria al cambio y, por el contrario, a reafirmarse en lo que viene haciendo, creyendo que está bien hecho. En otras palabras, nada o casi nada va cambiar de acá a julio del 2026, si dura hasta entonces el régimen.

Boluarte se precia del crecimiento económico, cuando no es ese un logro suyo, sino de la resiliencia del inversor privado, producto de la estabilidad macroeconómica que el BCR ha logrado asentar a pesar de la crisis política.

En materia de seguridad ciudadana resalta avances que nadie de la población percibe (hoy justamente hay un paro de transportistas por este hecho) y, más bien, hizo gala de una gran xenofobia hacia los venezolanos, creyendo quizás que eso le da a dar algún rédito político, cuando todos los expertos coinciden en que la naturaleza del problema de la delincuencia no nace ni se asienta en la migración masiva de compatriotas venezolanos.

El problema es que no tenemos gobierno, sino solo uno de utilería, tan débil que depende de su alianza con un Congreso que también muestra tasas de desaprobación superiores al 90%.

Deberíamos crecer a 5 o 6%, no lo vamos a hacer. Debería haber un comando unificado contra la delincuencia encabezado por la presidenta, no lo va a haber, porque a Boluarte le importa poco resolver ese problema. Debería haber una lucha frontal contra la corrupción de los gobiernos regionales y municipales, no la va a haber porque Dina Boluarte les regala el dinero a cambio de su apoyo sin que le interese el destino de las generosas partidas presupuestales que dispone. En suma, estamos fregados hasta que venga un nuevo gobierno que ojalá no nos lleve a un disparadero mayor.

Tags:

gobierno de boluarte

El Instituto Peruano de Gestión – IPG, es una asociación civil sin fines de lucro, que fue constituida el 2024, con el propósito de proponer soluciones a los principales problemas de gestión pública del Perú, difundir las propuestas, contribuir a que estas soluciones se ejecuten y así intentar resolver problemas prioritarios del país. 

Sin embargo, también se tiene un objetivo más ambicioso, el poder convertirse en una plataforma de colaboración multidisciplinaria para especialistas con capacidad y experiencia, de todos los ámbitos y orientaciones políticas, que deseen contribuir en mejorar la gestión pública en el Perú.

En resumidas cuentas, se trata de un esfuerzo pragmático por buscar soluciones a los problemas del Peru, sin necesidad de adoptar posiciones políticas o partidarias, uniendo a todos los peruanos interesados en mejorar a su país.

El IPG ya empezó a trabajar y el primer tema que se ha abordado es el de la gestión municipal, por considerar que el gobierno local es el que está más cercano a la ciudadanía y que existen claras señales de que hay mucho por corregir y mejorar. 

Para esto, el IPG realizó su primer conversatorio sobre gestión municipal, el 26 de junio del 2024 en Lima, con la presencia de Aldo Facho, arquitecto urbanista especializado en planificación y gestión de ciudades, Saul Barrera, experto en gestión municipal con larga experiencia en posiciones públicas y Jose Tisoc, actual regidor de la Municipalidad de Lima. El moderador del conversatorio fue quien escribe, Rafael Letts.

Las preguntas que se abordaron fueron las siguientes: 

Primera: ¿Cuál es la situación de las principales áreas de responsabilidad municipal en el Perú? 

Segunda: ¿Como medir la calidad de la gestión municipal en el Perú? ¿Qué metodologías o criterios se pueden usar para evaluar la gestión municipal? ¿Cómo se diferencia la evaluación rural versus la urbana?

Tercera: ¿Qué factores afectan la gestión municipal? 

Cuarta: ¿Cuáles son las propuestas de solución?

Las respuestas que se obtuvieron a estas preguntas están lejos de ser completas y definitivas, pero podemos adelantar algunas líneas generales de respuesta a la primera pregunta.

La gestión municipal en el Peru está en una situación muy grave, un reflejo de esto son las encuestas que muestran altos niveles de desaprobación ciudadana respecto a los servicios municipales que reciben. 

En los últimos 10 años los gobiernos locales han pasado de manejar alrededor de 20 mil millones de soles anuales a manejar el doble de esa cifra, sin embargo, es preocupante que este incremento no se haya traducido en una mejora de la prestación de los servicios.

El transito es caótico. Las áreas comunes que se generan están lejos de ser suficientes. El estado de las vías empeora. Se ejecutan obras no prioritarias. La ejecución de los presupuestos es deficiente.

La planificación urbana brilla por su ausencia. Estudios recientes de GRADE muestran que el 93% del área urbana que se ha añadido en los últimos 20 años es informal. La huella urbana de Arequipa se ha duplicado desde fines de los noventa y ese crecimiento ha sido 95% informal. Mientras que en Lima el crecimiento informal ha sido cercano al 60%.

Las municipalidades no han desarrollado la capacidad para planificar y gestionar el territorio. La gestión del suelo es considerada como el principal problema de las municipalidades del Perú por muchos urbanistas.

En conclusión, la gestión municipal está en crisis y se necesitan plantear soluciones. 

El espacio de este articulo no permite delinear las respuestas a todas las preguntas planteadas en el conversatorio, pero ofrezco hacerlo en siguientes entregas.

Solo les dejo una reflexión: es indispensable poder medir la gestión municipal para poder administrarla debidamente. En este momento no existe ningún sistema apropiado que permita medir la gestión municipal y así poder comparar la gestión de distintos distritos y provincias, poder identificar cuáles son los aspectos en los que se necesita incidir prioritariamente, informar a la ciudadanía sobre la gestión de sus autoridades locales y permitir que así puedan elegir mejor.

Tags:

gestión pública

Puede discutirse el periodo de la sanción penal impuesta a Alejandro Toledo, pero que la sentencia final es histórica y marca un hito judicial significativo es indudable.

Los delitos están comprobados, el expresidente recibió sobornos para facilitarle la entrega de una concesión a Odebrecht, lo hizo apenas ingresado al poder, o sea que ni siquiera tiene el atenuante de que el dinero que desfila usualmente por los pasillos palaciegos terminó por envilecerlo. Toledo empezó su gobierno robando.

Y debería servirnos, además, de lección política, respecto de los falsos moralizadores, aquellos que como Toledo supuestamente irrumpía virilmente contra la marmaja corrupta del fujimontesinismo, pero que a la postre terminó siendo igual o peor de corrupto.

Es el primer exmandatario sentenciado por el caso Lava Jato y seguramente vendrán más, y por ello asume el rol significativo que le adjudicamos. Es un triunfo de la justicia, nos guste o no que su protagonista haya sido un fiscal politizado y altamente cuestionado, que ya no debería seguir en el cargo que ocupa.

Se espera lo mismo con Martín Vizcarra, Susana Villarán, quizás Ollanta Humala (su caso no es tan claro), Keiko Fujimori no está comprendida en el mismo saco y, por el contrario, con ella se viene cometiendo una tremenda injusticia.

No creemos lamentablemente que esta sentencia sea disuasoria de casos futuros. Ya vimos cómo la trama judicial que llevó presos a decenas por la corrupción de la década fujimorista, fue sucedida por gobernantes corruptos por el caso Lava Jato. Y ya vimos también cómo ni siquiera eso inhibió a un gobernante como Pedro Castillo a resistir la tentación de meterle uña al erario nacional, sin ningún rubor y con absoluto descaro.

Pero sin importar ello, es ejemplar para el país que se haga justicia y que la ciudadanía vea que se castiga a los gobernantes corruptos. Es una lección democrática de primer orden y constituye, sin duda, un desfogue a la indignación popular por el grave problema de la corrupción generalizada en el país. Tarde o temprano, la mano de la justicia podrá llegar a sancionar al pillo.

Tags:

sentencia de Toledo

[El dedo en la llaga] «Tienes que pasar la página» es un consejo que hemos escuchado repetidamente quienes hemos sido víctimas de abusos, consejo proveniente de personas que carecen de una comprensión de la vida más allá de sus costumbres burguesas y de sus aspiraciones a una existencia donde pasarla bien es el objetivo supremo, aunque el mundo y el entorno social se derrumben a su alrededor. Como decía Charles Bukowski, escritor estadounidense con fama de maldito: «La mayoría de la gente va de la nada a la tumba sin que apenas les roce el horror de la vida».

Y entienden ese “pasar la página” como un olvido de lo sucedido, que permite el inicio de de una nueva etapa en la propia biografía, sin influencias negativas del pasado, guardando silencio y dejando de hablar de las experiencias de abuso sufridas y de sus consecuencias. Como si esto fuera posible en la realidad.

Si bien creen que es necesario que uno “pase la página” por el bien propio de uno mismo, en el fondo son ellos los que no quieren escuchar esas historias, ya sea porque les resultan incómodas, ya sea porque no sabrían cómo lidiar con ellas, ya sea porque desestabilizan su percepción de la realidad y resquebrajan sus frágiles seguridades. Como, por ejemplo, su creencia de que la Iglesia católica, por definición, no puede dejar de ser “santa”.

A decir verdad, uno nunca pasa la página. Porque ello es imposible. Porque nuestro historial de abusos forma parte de nuestra identidad. Porque pasar de ser víctima a sobreviviente es un triunfo encomiable. Porque queremos tener siempre la libertad de poder relatar a qué hemos sobrevivido, sin que la gente promedio sienta que tenga que taparse los oídos o te pida que no hables de “eso”, de aquello de lo cual no se debe hablar, como si se tratara de una cosa obscena. Porque seguimos luchando y tenemos una responsabilidad hacia otros que han sufrido abusos y todavía no se atreven a hablar. Porque no hay página a la que darle la vuelta mientras sigan existiendo las condiciones que permiten los abusos. Porque nuestra historia no es sólo nuestra, sino que debe formar parte de la memoria colectiva de la humanidad, para que no se vuelva a repetir aquello por lo que dolorosamente hemos pasado.

Y a fin de cuentas, porque dejar el libro abierto para narrar las transgresiones contra nuestros derechos fundamentales es también una vía terapéutica que nos permite sanar y cicatrizar las heridas. Heridas que ciertamente tenemos, pero que ya no constituyen el núcleo de nuestras vidas desde el momento en que decidimos salir adelante, enfrentarnos a los retos que afrontan los mortales comunes y corrientes, y experimentar gozos y alegrías en compañía de las personas a las que queremos y que nos aprecian. El aprender ha vivir ha sido duro, pero lo estamos logrando o lo hemos logrado, sin tener que pasar la página. Aunque para algunos la experiencia haya sido como lo que alguna vez señalara Charles Bukowski: «Hay veces que un hombre tiene que luchar tanto por la vida que no tiene tiempo de vivirla».

Hace poco he terminado de leer el libro “Verdades silenciadas: De los miedos y los pecados” de un tal Ángel Campos, autopublicado en noviembre de 2023, donde narra su infancia y adolescencia —desde los 2 hasta los 18 años de edad— en instituciones para huérfanos administrados por órdenes religiosas de la Iglesia católica en la España de los años 70 y 80. Su madre lo entregó desde pequeño a un orfanato gestionado por las Hijas de la Caridad, solamente porque había nacido fuera de una relación matrimonial. Según la mentalidad católica tradicional en la sociedad española de los 60, había sido concebido “en el pecado” y se había convertido en un lastre para su joven madre y sus abuelos, temerosos del “qué dirán” y de la discriminación que sufriría su joven hija por ser madre soltera.

El mismo Ángel resume así su historia:

«Crecí en un orfanato desde los 2 años hasta los 18, y quiso el azar de la vida que fuese en un colegio donde además de educado, también fui maltratado física y psicológicamente, sufriendo abusos sexuales por parte de curas, alguna monja y gestores del colegio con cargos públicos».

Los abusos, más que nada físicos y psicológicos —aunque también en ocasiones sexuales—, que narra el autor en las más de 200 páginas del libro son estremecedores y configuran una historia de terror con varios remansos de paz que, sin embargo, no impiden que se originen traumas que le acompañaran por el resto de sus días.

¿Por qué a los 56 años de edad, cuando ya han pasado varias décadas desde los hechos ocurridos, decide Ángel Campos contar su historia? Él mismo lo explica:

«Durante años me he mantenido en silencio debido al miedo y la vergüenza, hasta que he conocido a personas que, al igual que yo, han experimentado el mismo sufrimiento. A ellos les estoy muy agradecido por darme la fuerza necesaria para dar el paso y hablar de ello.

Actualmente, estoy sumando fuerzas para seguir adelante y no volver a callar frente a ningún pederasta que cometa abuso sexual infantil y dañe de forma permanente la vida de menores en este país.

Escribir este libro ha sido la única forma que he encontrado de liberarme un poco de la pesada carga que durante décadas arrastro en una mochila que yo no pedí colgar a mis espaldas».

Cómo Ángel Campos, muchos de los sobrevivivientes del Sodalicio hemos vencido el miedo y nos hemos atrevido a contar nuestras historias. Tenemos el derecho a hacerlo, pues narrar lo sucedido es una forma de sanación, de superar los traumas y cicatrizar las heridas. Afortunadamente, el Papa Francisco en su carta apostólica “Vos estis luz mundi” (25 de marzo de 2023) prohíbe que se obligue al silencio a quienes denuncian abusos en la Iglesia católica y a las víctimas:

«Al que presenta un informe, a la persona que afirma haber sido ofendida y a los testigos no se les puede imponer alguna obligación de guardar silencio con respecto al contenido del mismo».

Pues obligar a callar a las personas afectadas es restringir no sólo su derecho a la libertad de expresión, sino también cerrarles un camino que lleva a la curación. Y eso resulta evidente en la experiencia de Ángel Campos, quien nos dice:

«Necesito compartir mi historia, liberarme de este peso invisible que he cargado desde niño. Aunque la voz tiemble y las lágrimas fluyan, debo sacar afuera el dolor construido palabra a palabra, golpe a golpe, abuso tras abuso. […]

Me rodearé de amor, perdonaré setenta veces siete, me levantaré las veces que haga falta. Volveré a confiar, a reír, a abrir los brazos sin miedo ni vergüenza. Y cuando mire atrás, ya no con ira, sino con compasión, me sentiré orgulloso del largo trecho recorrido. Y sabré que mi lucha no fue en vano, porque ayudará a otros a encontrar el camino para salir del oscuro pozo en el que un día otros nos arrojaron».

Vos estis lux mundi” del Papa Francisco señala que «la legítima tutela de la buena fama y la esfera privada de todas las personas implicadas, así como la confidencialidad de sus datos personales, se deben salvaguardar de todas formas». Es decir, las entidades y organizaciones de la Iglesia católica que reciben denuncias de abusos tienen ese deber de confidencialidad. Pero esa confidencialidad no obliga a denunciantes, víctimas y testigos —como ya se ha señalado—, que siempre gozarán del derecho a hacer públicos los abusos denunciados. La razón la señala muy bien un aforismo con el que Ángel Campos inicia su libro:

«El silencio sólo permite al abusador que abuse».

Por eso necesitamos seguir hablando y narrando historias, sin callarnos jamás. Pues quien pasa la página y se olvida de todo lo leído hasta ese momento, nunca logrará comprender en su totalidad el sentido del maravilloso libro de su vida.

Tags:

Abusos, ángel campos, Iglesia católica, Libertad de expresión, Sanación, sodalicio de vida cristiana
Página 50 de 434 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434
x