Opinión

[MÚSICA MAESTRO] Si un grupo de artistas locales grabara, en el Perú de hoy, una versión en español de esta canción, cambiando la palabra «África» por «Abancay», «Huamanga» o «Juliaca» -o cualquiera otra empobrecida región de nuestro país- saldrían las Chirinos, los Thorndike y sus miles de clones/troles a bramar, furiosos, que se trata de una estrategia elucubrada por la «mafia caviar». «Al grito de «¡Alimentemos al mundo!» -reseñaría algún medio afín- los caviares y terrucos cojudignos intentan manipular sentimentalmente a la población esta Navidad. ¡No pasarán!» y en los grupos de WhatsApp de profesionales jóvenes y universitarios de zonas urbanas sin nexos directos con la política corrupta, circularían la nota adjuntando el sticker del presidente argentino Javier Milei gritando, puño en alto, una de las frases más populares de su campaña («¡Zurdos de m…!»).

Así de desenfocado y agresivo es el pensamiento de un grueso sector del público nacional, especialmente en Lima, incapaz de distinguir entre un genuino deseo de ayudar a quienes, por esas dinámicas socioeconómicas que son consideradas inamovibles, tiene menos/no tiene nada, y una postura ideológica desfasada que no posee ya la influencia ni las buenas intenciones que alguna vez tuvo. Es incomprensible tal desaparición del pensamiento empático en muchas de estas personas, que fueron niños o adolescentes cuando, en los ochenta, circuló el video de un colectivo de superestrellas del pop, jóvenes cuyas edades oscilaban entre los 21 y los 35 años, iniciando una cruzada musical solidaria que se convirtió en uno de los momentos definitivos de la cultura popular en esa década.

El proyecto Band Aid recaudó millones de dólares para dar un breve respiro a una situación de pobreza extrema que sobrepasaba todo lo imaginable e inspiró a otros artistas a hacer lo mismo. Y aun cuando este problema sigue siendo muy grave y hasta peor que hace cuarenta años, aquel nivel de compasión surgió de forma auténtica y espontánea, en una época caracterizada por los inicios del consumismo y la cultura pop occidental. Ahora, en estos tiempos de hedonismo idiotizado, vulgaridad reggaetonera y estigmatización, sería muy difícil que un movimiento similar, sin cálculos políticos -no como lo que hizo TV Perú con ese mamotreto llamado Peruanos de verdad-, genere los consensos suficientes para acallar las críticas nacidas de la ignorancia o la prepotencia de quienes desprestigian cualquier preocupación por los demás.

Todo comenzó con un desgarrador reportaje del periodista Michael Buerk acerca de la infernal hambruna en Etiopía, transmitido en el programa The Six O’Clock News de la BBC de Londres. El 23 de octubre de 1984, el cantautor irlandés Bob Geldof y su entonces esposa, Paula Yates -conductora durante años del programa musical The Tube- quedaron impactados y conmovidos después de ver las imágenes de hombres, mujeres y niños en estado cadavérico, con los cuerpos desfallecientes, las cabezas rapadas y los ojos a punto de salirse de sus órbitas, con aquella expresión moribunda e impávida, tan débiles que no podían ni siquiera levantar sus manos para ahuyentar las densas nubes de moscas a su alrededor. “Un desastre bíblico en pleno siglo XX” fue la descripción que hizo Buerk en aquel informe que mostraba el obsceno contraste entre el glamour de Occidente y la miseria al otro lado del mundo.

A la semana siguiente, Geldof se comunicó, a través de Yates, con el compositor, cantante y multi-instrumentista escocés James “Midge” Ure, le habló de lo que había visto y, a grandes rasgos, le explicó que quería hacer algo al respecto. Después de dos o tres conversaciones más, los músicos acordaron componer un tema cuyas ventas se destinarían íntegramente a la golpeada población etíope. Pero no podía ser una canción cualquiera, tenía que mover a la acción. Entonces Geldof concibió una idea que parecía una locura: reunir a los artistas más populares del momento para grabar un tema navideño que se vendiera durante diciembre. Todo en menos de un mes.

Bob Geldof (33) y Midge Ure (31), eran personajes muy conocidos y respetados en la escena británica. El primero como fundador y vocero de The Boomtown Rats, sexteto de actitud irreverente, sarcástica y bastante punk, con varios éxitos locales como I don’t like Mondays (1979) o Banana Republic (1982). El segundo, al frente de Ultravox, banda de synth-pop a la que había ingresado en 1980 -después de fundar Visage y pasar una breve temporada como guitarrista de Thin Lizzy- para imprimirle un estilo más sofisticado, colocando temas como Vienna (1980) y Dancing with tears in my eyes (1984), entre las favoritas de los seguidores de las nuevas olas que llegaban desde Inglaterra. Incluso Geldof había ganado notoriedad como actor, personificando al atribulado protagonista de The Wall (Alan Parker, 1982), la versión fílmica del clásico álbum doble de 1979 de Pink Floyd. Sin embargo, ninguno de los dos ostentaba un perfil alto, en términos de fama mundial, como para que las coordinaciones fueran un poco más sencillas, por lo que tuvieron que mover cielo y tierra para llamar la atención sobre su proyecto. Y así lo hicieron.

Sobre la base de una letra que Geldof escribió mientras recorría la ciudad en un taxi, encargó a Ure los arreglos musicales para concentrarse en la ardua tarea de establecer contacto con un listado de prominentes artistas ingleses e irlandeses, a muchos de los cuales ni siquiera conocía personalmente, más allá de coincidir en los circuitos de conciertos y medios de la época. Poco a poco y usando las sencillas herramientas de comunicación de entonces -no celulares, no redes sociales, no WhatsApp- Geldof conversó, en persona o por teléfono, con sus colegas, saltándose con garrocha a los burocráticos managers y logró comprometerlos para participar en una única fecha de grabación. ¿El lugar? Los estudios Sarm West, en el barrio londinense Notting Hill, del reconocido productor Trevor Horn (The Buggles, Yes). El día pactado para aquella histórica sesión fue el 25 de noviembre de 1984.

Allí estuvieron, entre otros: George Michael (21), del dúo Wham! que ese mismo año lanzó otro tema pascuero, Last Christmas; Sting (33), bajista y líder de The Police que estaba en plena grabación de su debut solista, el extraordinario The dream of the blue turtles; Francis Rossi (35) y Rick Parfitt (36), voces y guitarras del legendario quinteto de rock clásico Status Quo. Duran Duran y The Spandau Ballet, bandas “rivales” dentro del movimiento conocido entonces como New Romantics, cuyos álbumes y canciones encabezaban las listas de éxitos en el mundo entero, fueron los primeros en aceptar la propuesta de Geldof.

También respondieron al llamado Boy George (23), el extravagante y andrógino frontman de Culture Club, cuarteto de reggae y new wave infaltable en cualquier recuento del pop de los ochenta. El cantante tuvo que volar, el mismo día de la grabación, desde New York hasta Londres en un Concorde pues la había olvidado por completo. Asimismo, estuvieron presentes Paul Young (28), quien un año después se convirtió en estrella mundial con Everytime you go away (balada original de Daryl Hall & John Oates); el trío pop femenino Bananarama, en pleno apogeo en 1984; tres integrantes del combo norteamericano Kool & The Gang, una máquina de éxitos radiales en esos años; y Paul Weller (26), cantante y guitarrista de larga trayectoria como fundador de The Jam que, justo en aquel 1984, se había reinventado con un grupo de pop-jazz llamado The Style Council.

Dos integrantes de U2, Bono (24) y Adam Clayton (24), llegaron también para colaborar. Para 1984, el cuarteto estaba en pleno ascenso, con cuatro álbumes en el mercado, poco antes de convertirse en un fenómeno mundial, algo que ocurrió con el lanzamiento de The Joshua tree (1987). El cantante, quien desarrollaría su propio camino como activista promotor de temas benéficos y búsqueda de reflexión entre los políticos y líderes del mundo, protagonizó una de las dos polémicas en aquella sesión. Cuando Geldof y Ure le mostraron la línea que le tocaba cantar –“Well tonight thank God it’s them instead of you…”-, al principio se negó pues no se sentía capaz de expresar la indignación contenida en esa frase, pero finalmente Geldof lo convenció tras confesarle que la había escrito pensando en él. Y el resultado fue más que elocuente. Por su lado, los Status Quo parecían estar más interesados en hacer bromas y no tomarse muy en serio las cosas, por lo que se limitaron a ser parte del coro final como puede verse en este documental del año 2004, preparado para conmemorar el vigésimo aniversario de Band Aid.

En total, fueron 37 artistas los que grabaron Do they know it’s Christmas?, lanzada finalmente el 7 de diciembre en Inglaterra. Al mes, se convirtió en el single más vendido a nivel nacional, desplazando a una canción de Paul McCartney & Wings, Mull of Kintyre (1977). Tres días después, el 10, la canción se publicó en los Estados Unidos, donde también causó gran impacto, aunque no tanto como en su país de origen. En su punto más alto, Do they know it’s Christmas? produjo más de 28 millones de dólares con ventas que superaron los 15 millones de copias alrededor del mundo.

Musicalmente, la canción es una melodía que evoca a la Navidad, con sonidos de campanas y ecos, enmarcada en la estética del pop sintetizado tan vigente en ese tiempo. Midge Ure había grabado y producido toda la base instrumental con teclados, sintetizadores y máquinas de ritmo para que, sobre esa pista, se montaran voces individuales, dúos y coros. El momento climático de la canción, el mantra final -“Feed the world! / let them know it’s Christmas time again!” le da el carácter de himno solidario con el que Geldof había soñado desde el comienzo. Para reforzar la base rítmica, Phil Collins (33) -otra de las superestrellas convocadas, aunque no fue incluido entre los vocalistas principales- colocó el sonido de su inconfundible y poderosa batería, dotando al tema de un pulso orgánico y vibrante.

El producto final es un tema muy emotivo y sentimental, con frases que apelan a la sensibilidad de quienes viven de espaldas al dolor ajeno. Sin embargo, en su momento, Do they know it’s Christmas? no motivó mucho entusiasmo en cierta crítica especializada, que llegó a catalogarla de efectista y poca cosa, a pesar del innegable altruismo que motivó su creación. Como lado B del single original, editado por los sellos Phonogram (en Reino Unido) y Columbia (en EE.UU.), se incluyó una versión instrumental del tema, reemplazando la letra por mensajes navideños grabados por los cantantes que participaron, a quienes se sumaron los integrantes del cuarteto escocés Big Country, la cantante irlandesa Sinéad O’Connor y los astros británicos David Bowie y Paul McCartney.

Ninguno de ellos pudo llegar al estudio por problemas de agenda -de hecho, estaba planificado que Bowie cantara la primera línea, algo que finalmente hizo Paul Young. Al finalizar esta versión, se escucha a Bob Geldof dejar constancia de lo titánica que fue aquella sesión: “Este disco fue grabado el 25 de noviembre de 1984. Son ahora las 8 de la mañana del 26. Hemos estado aquí 24 horas y creo que es hora de irnos a casa. Midge y yo les decimos buenos días a todos y un millón de gracias a todos los que participaron. Feliz Navidad”. Además, un equipo completo de cámaras registró cada detalle de ese maratónico día. Con ese material grabaron el icónico videoclip que todo el mundo vio en 1984.

La onda expansiva de la canción convirtió a Bob Geldof y Midge Ure en abanderados del activismo musical en los ochenta. Si en la década anterior, el ex Beatle George Harrison había organizado el primer concierto benéfico de ayuda monetaria para las poblaciones de Bangladesh -el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden de New York-, el single de Band Aid fue la primera canción grabada por un colectivo de artistas famosos con propósitos caritativos. De hecho, inspiró otros dos proyectos benéficos: USA For Africa, que reunió a casi 50 superestrellas norteamericanas del pop, rock y R&B para grabar, en enero de 1985, We are the world. Meses después, hicieron lo mismo sus pares canadienses, con el single Tears are not enough, bajo el nombre de Northern Lights con gente de la talla de Joni Mitchell, Neil Young, Bryan Adams, Geddy Lee (Rush), entre otros.

La canción fue también punto de partida para la realización, 13 de julio de 1985 del megaconcierto Live Aid, otra vez con el dúo Geldof/Ure como principales organizadores, que pasó a la historia por la legendaria presentación de Queen en el estadio Wembley de Londres. Al final de esa misma jornada, conocida hoy como el Día Mundial del Rock, una versión ampliada de Band Aid, con varios de los artistas estelares del concierto que no estuvieron en la grabación original, como Paul McCartney, Freddie Mercury, David Bowie, Elton John, Roger Daltrey y otros, interpretó Do they know it’s Christmas? en vivo frente a más de 70 mil personas.

No obstante, el proyecto de Bob Geldof no estuvo libre de suspicacias. A pesar de todo lo recaudado, que llegó durante los primeros meses de 1985 en forma de donaciones de comida, medicamentos y ropa, a través de los años se han tejido conjeturas -todas sin mayor sustento- respecto de que buena parte del dinero habría ido a parar, debido a intermediaciones ajenas a los artistas, a los bolsillos del dictador etíope Mengistu Haile Mariam, quien gobernó dicho país catorce años, entre 1977 y 1991. También surgieron críticas sobre supuestos “trasfondos racistas y prejuiciosos” con respecto al África. Geldof, conocido por sus respuesta claras y directas, contestó así a sus críticos: “Es solo una canción, no una tesis doctoral. Así que pueden irse a la mierda”. Cáustico como siempre, también ha mostrado hartazgo por la popularidad del tema. En una entrevista del 2010 dijo que estaba “cansado de escucharla en todos los putos centros comerciales en Navidad”.

La canción ha sido grabada tres veces más, siempre bajo la supervisión de Bob Geldof (72) y Midge Ure (70). En 1989, como Band Aid II, con la participación de Bono, Cliff Richard, Lisa Stansfield, entre otros. Luego, en el 2004, como Band Aid 20, liderada esta vez por Chris Martin (Coldplay), Joss Stone, miembros de bandas como Radiohead y The Darkness. Y, en el 2014, con letra adaptada a la crisis del ébola, con figuras más contemporáneas como Sam Smith, Ed Sheeran, One Direction, junto con los experimentados Chris Martin, Bono y Sinéad O’Connor. Aunque todas cumplieron sus objetivos de recaudación, ninguna tuvo la calidad emocional y artística que convirtió a la versión original de Do they know it’s Christmas? en un clásico moderno de la Navidad, solidario, combativo y sincero, concebido y hecho realidad jóvenes idealistas que pusieron sus talentos al servicio de una causa humanitaria.

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1984, Band Aid, Bob Geldof, Canciones Navideñas, Live Aid, Midge Ure, Música de los ochenta, Navidad, Pop-Rock Benéfico

[PIE DERECHO]  El Congreso o el Ejecutivo harían bien en formar una comisión de la Verdad que investigue los sucesos que llevaron a que el Perú sufriera casi trescientos mil muertos por el Covid -la cifra más alta del mundo- y se establezca responsabilidades políticas y eventualmente penales de quienes condujeron a ello.

¿Quiénes negociaron pésimo la compra de vacunas y por qué demoraron tanto en llegar? ¿Quiénes permitieron que no hubiera oxígeno en hospitales y postas? ¿Quiénes no se dieron el trabajo de adecuar unidades de cuidados intensivos para atender los casos graves?

Murieron cinco veces más peruanos por el negligente manejo del covid, que por la guerra contra el terrorismo, y así como se establecieron responsabilidades y reparaciones para lo segundo, corresponde exactamente lo mismo en este caso mencionado.

Honda huella psicológica ha dejado esa inmensa cantidad de fallecidos. Familias enlutadas, huérfanos abandonados, proyectos de vida destruidos, por obra y gracia de un gobierno como el de Vizcarra que, sospechamos, actuó con negligencia punible, si no corrupción, aprovechando la tragedia.

Hablamos de por lo menos un millón de peruanos afectados por la indolencia estatal, que deben contener rabia y frustración porque en el momento que necesitaron del Estado, éste no respondió por ellos. Y, como suele suceder, fueron los más pobres los que terminaron sufriendo las peores consecuencias.

Un grupo de expertos, independientes, puede lograr determinar si hubo responsabilidades y si las halla, elevar sus conclusiones al Ministerio Público y al Poder Judicial para que actúen en consecuencia. Mientras no haya justicia y atención a esa enorme cantidad de peruanos, tendremos una fractura ciudadana corrosiva y lacerante. Esa fractura se debe cerrar y eso pasa por establecer responsabilidades y disponer indemnizaciones.

Demasiadas fisuras cívicas existen en un país que no ha sabido acompañar el crecimiento económico con el cierre de brechas institucionales -entre ellas la de la salud pública-, como para soslayar la acción necesaria del Estado para recomponer ese tejido con acciones de verdad y justicia.

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Comisión de la Verdad, Covid-19, Gestión Pandemia, vacunas

[ENTRE BRUJAS] El 2023 ha sido un año complejo en donde hemos visto continuos retrocesos en materia de igualdad. A la vez que el fortalecimiento de alianzas anti derechos y, por lo tanto, el incremento de pensamientos retrógrados resistentes a las luchas para erradicar la discriminación y la agenda defensora de los derechos humanos.

La profunda crisis democrática que seguimos arrastrando, agudizada por factores como la criminalización a la protesta social, el racismo, el clasismo, el machismo y otros, ha debilitado la institucionalidad y puesto en jaque al Estado de Derecho. Este ha sido el escenario perfecto para que la corrupción avance a ritmos escandalosos y se deslegitime todo aquello que tiene que ver con promover garantías y libertades fundamentales para una adecuada convivencia social. Así, las narrativas que desvalorizan a los derechos humanos han avanzado, constituyéndose un ambiente hostil para el avance de políticas y normativas que garanticen estas libertades.

Lamentablemente en este contexto nada alentador, pierden las poblaciones más vulnerables. La precarización de la vida se relaciona con la pobreza económica, por supuesto; pero a la vez, con la falta de condiciones para el ejercicio de derechos concretos y garantías para vivir la vida que las personas necesitan.

Sin embargo, en medio de la incertidumbre, siempre existen quienes siguen dando la batalla. Tanto en la sociedad civil como en el Estado se encuentran defensoras de derechos que creen en una sociedad más igualitaria y apuestan por fomentar la implementación de políticas aprobadas en años anteriores y la construcción de nuevas estrategias y espacios de articulación para que no se siga retrocediendo y no se pierdan logros históricos. Las defensoras de derechos existen y están en la disposición de seguir incomodando.

En octubre pasado diversas expresiones del movimiento feminista nacional tuvieron un encuentro histórico, en donde se acordó una agenda pendiente por la que seguir luchando en los próximos años. En esta se resaltan muchos temas, imposibles de enlistar en una columna. Sin embargo, para quienes estén interesados/as pueden leer el Manifiesto del Encuentro, el cual se ha difundido por las redes sociales de distintas organizaciones y colectivos feministas[1]. Entre las demandas más urgentes están: el acceso a la justicia y reparación para las víctimas de desaparición y feminicidio y sus familiares; la creación e implementación del Sistema Nacional de Cuidados como una política pública integral; así como la despenalización del aborto en todas sus formas.

También son demandas urgentes el acceso a la justicia y reparación de las víctimas de la represión policial durante las protestas sociales que empezaron en diciembre de 2022; el reconocimiento de los derechos de las personas de la diversidad sexual y disidencias sexuales; así como la erradicación del racismo como una de las formas de discriminación estructurales más graves en el escenario reciente de vulneración estatal a los derechos humanos.

El 2024, sin duda, será un año en el que la crisis política, económica y el avance de los conservadurismos y las expresiones antidemocráticas no se detendrán. Desde los distintos territorios del país las defensoras de derechos humanos y la igualdad de género continuaremos resistiendo y haciendo frente a este contexto, defendiendo los avances que hemos logrado con mucho esfuerzo y exigiendo que el Estado, pese a sus distintas falencias, cumpla con sus obligaciones frente a la ciudadanía.

[1] Disponible en: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=122125286870040347&id=61551210415104&mibextid=WC7FNe

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Demandas 2024, derechos humanos, desafíos, Igualdad, Retrocesos

[EN UN LUGAR DE LA MANCHA] Por eso resulta imperativo saludar la aparición de una nueva publicación o la persistencia, siempre heroica, de las ya existentes. El caso que nos ocupa hoy tiene que ver con un nuevo proyecto, Pulsión, que reúne tres palabras en su identidad: sicoanálisis, sociedad y cultura, como para no dudar ni un segundo de su orientación.

Sin embargo, a riesgo de contradecirme, la nota editorial de la revista no comparte la idea quijotesca y señala: “Estamos convencidos de que existe una demanda ciudadana por el saber y anticipamos, por ello, una cabal respuesta de los lectores, a quienes desde ya agradecemos por su apoyo y compromiso.

Pulsión, como se sabe, es un concepto fundamental en el universo sicoanalítico, pues designa un estado de tensión interna del ser humano, que algunos equiparan, discutiblemente, con el instinto. Lo importante aquí es señalar que el nombre de la publicación asegura en el imaginario de los lectores un campo conceptual y temático definido con claridad, mérito inicial.

El índice resulta altamente tentador. La revista se abre con una indagación de Marcos Herrera en relación con las bondades terapéuticas del psicoanálisis, así como su papel de herramienta mas que útil en la búsqueda del bienestar emocional de las personas. Seguidamente Carlos de la Puente aporta valiosas reflexiones en torno a las relaciones entre dos campos; la filosofía política y el sicoanálisis y, a su manera, manda al diván a Donald Trump, caso elegido para ilustrar el tema. El mismo De la Puente conversa páginas más adelante con Matilde Ureta, una figura pionera del sicoanálisis en el Perú (fue la primera mujer en ejercerlo en nuestro medio).

Juan Carlos Tafur examina un tema apasionante: la presencia cada vez más marcada del erotismo en diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana. ¿Qué significa esta insistencia y qué implicancias tiene en la sociedad? Pregunta que el autor del artículo intentará responder con suficiencia.

Conocido analista político, Hernán Chaparro se interna en un asunto que tiene estrecha relación con la manera en que los peruanos suelen ejercer su voto: la intervención de factores emocionales en la escena política, factores que muchas veces llegan a condicionar la conducta ciudadana.

La sección de arte ofrece un portafolio de Roberto Huarcaya, destacado fotógrafo contemporáneo peruano. Imágenes y textos que plantean un viaje a un fascinante universo creativo. Tres últimos artículos cierran la primera (e impecable) entrega de esta publicación: “¿Alguna vez sabremos lo que es la conciencia?”, a cargo de Ricardo Braun, “La actitud liberal”, de Gonzalo Gamio y “Tiempos apocalípticos”, certero diagnóstico de nuestros días según Miguel Giusti La Rosa.

El número despide a los lectores con una nutrida sección de comentarios de libros, donde se revisan novedades bibliográficas. Un primer número redondo y sin pierde. La revista está a la venta en las principales librerías de Lima.

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Arte Contemporáneo, Filosofía Política, Psicoanálisis, sociedad, Terapia

[PIE DERECHO]  Cuando Milei anunció que no dejaba flotar el dólar sino que, tan solo, elevaba el tipo de cambio oficial, muchos temimos que el suyo iba a ser un programa gradualista y, por ende, condenado al fracaso, como sucedió con el régimen de Mauricio Macri.

Pero hace algunos días anunció un paquetazo de reformas liberales, tendientes a destruir el populismo estatista construido a lo largo de décadas en Argentina y que ha sumido a dicho país en la crisis pavorosa por la que atraviesa.

Saludamos la energía transformadora de los anuncios, la posibilidad de convertir a Argentina en un faro de libertad económica exitoso tendría repercusiones regionales significativas y las expectativas de que ello ocurra cruzan todo un continente plagado de ejemplos negativos de gobiernos izquierdistas fracasados o mediocres (López Obrador, Lula, Maduro, Ortega, Boric, Petro, etc.).

El gran desafío que tiene Milei por delante es derrotar a la resistencia del peronismo, que es poderosa y se va a expresar en rutas legales, políticas y sociales (movilizando las protestas), aun cuando el peronismo es una fuerza dividida, llena de desencuentros y fricciones, porque hay conciencia del fracaso social, político y económico, resultado de una pésima gestión en las últimas décadas.

Argentina se juega mucho y la región entera con ella. Lo de Milei es el programa de reformas más ambicioso desplegado en América Latina, solo equiparable al que desarrolló Fujimori en los 90, aunque con mecanismos autoritarios. El desafío de Milei es hacerlo en democracia y para ello va a tener que desplegar habilidades políticas supremas.

Cuenta a su favor con el hartazgo ciudadano que lo llevó a la presidencia y que ya no tolera el engaño populista del que ha sido víctima de la mano de un peronismo ineficaz y altamente corrupto. En ese sentido, el ambiente psicosocial argentino lo favorece y tiene que hacer lo necesario en los tiempos fértiles de la luna de miel que todo gobernante posee. Esperar más de lo debido sería dilapidar ese apoyo popular y echar a perder la posibilidad de convertir a Argentina en sinónimo de libertades y progreso económico.

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Argentina, gran desafío, Libertad económica, Milei., populismo estatista

[AGENDA PAÍS]  Si estuviéramos a fines de los 90’s, 2024 podría ser el título de un libro o de una película de ciencia ficción anunciando la aparición de extraterrestres, la llegada de un cometa que acabará con la humanidad o una nueva era de hielo donde solamente sobrevivirán los que puedan llegar a refugios subterráneos construidos para que la especie humana subsista en la tierra.

Hoy, la llegada del 2024 está a unos pocos días y para los peruanos, es otro año que tiene más de incertidumbres que de esperanzas.

Los peruanos estamos viviendo tiempos marcados por escándalos políticos que vienen desde todos los poderes del Estado, ya no se sabe quién es el bueno o quién es el malo, hasta nos preguntamos si todavía hay buenos en este laberinto.

El congreso, cuna por excelencia del clientelismo y de la impunidad, brilla por sus desatinos, leyes a última hora, photoshops para justificar la semana de representación y una última lavada de manos, propia de los tiempos navideños, en la que el presidente del Congreso decidió aplazar hasta marzo de 2024 el pleno, para ver la suspensión de los miembros de la Junta Nacional de Justicia (JNJ).

El manejo económico del gobierno no ha dado frutos y seguir justificando que el PBI no va a crecer por las manifestaciones de principio de año y por el Yaku, ya parece una muestra de no saber qué hacer. El mismo ministro Contreras, desafiando las reglas fiscales, se enfrenta al mismo Consejo Fiscal, organismo puramente técnico que alerta y recomienda, más no dicta.

Por eso y muchas cosas más, como dice la canción navideña, el ministro Contreras tiene como regalo una moción de interpelación conseguida con esfuerzo por el congresista Carlos Anderson, pero al haber terminado la legislatura, también será vista en marzo del 2024, como si el pueblo con hambre, pudiera esperar 3 meses.

Impávidos, los peruanos observamos una pelea sin cuartel por el control de la Fiscalía, atacada sistemáticamente por un sector político y sus aliados mediáticos, mientras que, por el otro, la Fiscal Benavides, suspendida de sus funciones, busca defenderse también con sus propios aliados políticos y mediáticos. Guerra de Tronos.

Secuestros, robos, violaciones, asesinatos, delincuentes liberados por jueces, algunos inescrupulosos otros por estar atados de manos ante plazos que se vencen, y nosotros, los ciudadanos, saliendo a la calle con miedo, como cuando fuimos atacados en nuestras calles por Sendero Luminoso a fines de los 80’s y principios de los 90’s. ¿Y ahora quién podrá defendernos?

¡Yo! Gritan más de 30 precandidatos presidenciales que aspiran a tener un 10% en las próximas elecciones y así acceder a la segunda vuelta presidencial. No habrá depuración previa de partidos políticos en las primarias (otro regalito navideño de nuestros congresistas) por lo que los votantes tendremos que enfrentarnos a una sábana llamada también cédula de sufragio, que en el caso de Lima tendría no solamente a 30 candidatos presidenciales sino, a 990 candidatos al congreso para escoger. De tin marín de do pingüé

El panorama del 2024 es oscuro. La presidenta Boluarte debe darse cuenta que su gobierno tiene que dar un shock de confianza interno, refrescando su gabinete con profesionales cuya trayectoria pueda generar confianza inmediatamente en el empresariado. Si ya hay una interpelación al ministro Contreras, seriamente cuestionado por el resultado económico, ¿por qué esperar la interpelación y posible censura en vez de agradecerle por sus servicios y poner una cara nueva, quizá algún exministro exitoso que nos devuelva la esperanza?

No sabemos si en el 2024 nos llegará un cataclismo, la nueva era del hielo o un encuentro cercano de tercer tipo, pero si nada cambiamos, nos podemos enfrentar, nuevamente, a una insurgencia ciudadana de consecuencias impredecibles.

 

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2024, Cambios Urgentes, Crisis política, desafíos, Escándalos

[CASITA DE CARTÓN]  Esta casita de cartón abre sus puertas recorriendo las calles peligrosas de Buenos Aires. Como bien saben los que me leen, el peligro es parte del latido de quien asume este trajinado oficio, el de escribir, y me gusta gastar las suelas siempre recorriendo y aprendiendo realidades, y más en aquellos lugares donde las cámaras no suelen llegar. Y si llegan, lo hacen para unos ‘likes’, amarillismo o por lucro. Al ver un informe sobre el maestro, la ‘lámpara’ de la curiosidad se encendió, así que no lo pensé dos veces, y me  adentré a las movidas calles de la villa 31, en Retiro, en busca de Nadie Huamán, quien saliera semanas atrás en famosos diarios del país del tango como Clarín, La Nación o Pagina 12 dando testimonio sobre lo que es ser el único librero en esta peligrosa villa, donde peruanos, paraguayos y argentinos luchan por la hegemonía de territorio, para hacer negocios turbios. Es un librero peruano, el único y primero, que imparte cultura en aquella tierra de nadie, como su nombre. Quien se ha hecho conocido como el ‘librero de la villa’.

Ante los rayos solares sofocantes de Baires en verano, nos dirigimos con mi amigo, el también escritor, Jairo C. Tokumine. Llegando de sorpresa al mediodía a la librería ‘Los libros de Nadie’. Ni bien nos vio Nadie, nos preguntaría en modo de prueba: ¿Qué les parece este lugar? Señalando alrededor. A lo que le respondería que un lugar con mucha pobreza y precariedad. Y me respondería: ‘Exacto. Y por mismo voy a permitirme hablar con ustedes. Mucha gente viene acá por entrevistas y le hago la misma pregunta, y cuando me responden que lo ven como pintoresco, hasta ‘lindo’, los rajo (boto). No saben la miseria y las cosas que se ven y se viven acá a diario’.

Al pasar ese umbral, comenzamos la charla. Contándonos que llegaría acá en 1993, en plena época Menemista en busca de un futuro mejor, dejando su querida Chosica. Y como muchas veces sucede, se enamoraría de esta ciudad, donde hay un ‘un respeto por la cultura, algo que en nuestro país lastimosamente no’, señalaría. Su nombre proviene del clásico griego, La Odisea, donde Homero lo emplea, ‘Outis’, en el IX canto para librarse del Cíclope. Y su apellido, Huamán, que significa en quechua ‘halcón’, hace gala de él, como su mirada, frontal y sigilosa, como la de un halcón observando el panorama. Lo cierto que por esa conjugación de nombre y apellido, cuenta que le llevó a tener muchas situaciones dificultosas en la escuela. Como se sabe, ‘Huamán’ es un apellido que en la jerga es usado de manera despectiva: ‘Estás Huamán’, por ejemplo, en sinonimia a lo que sería ‘estás huevón’. ‘Lo que se conoce como buylling ahora, a veces lo pasaba, pero en ese entonces esa palabra no estaba ni en pañales’. Pero lo vivido, en vez de diezmarlo, lo volvería más fuerte y macizo como una piedra. Llegando estar en su momento en la marina, pero por distintas circunstancias trágicas con sus compañeros, lo llevaron a alejarse de la vida castrense, evitando seguir el linaje familiar como sus abuelos que fueron militares. Después de eso su vida daría una vuelta de tuerca, y se volvería con los años un artista versátil y vendedor de libros. Este último, sin querer queriendo, apoyado por los cartoneros que prácticamente le regalaban obras, sin saber el valor cultural como de dinero, por esas colecciones. Sin embargo, don Nadie, lo vendería a un precio accesible, ‘para así muchos tengan la oportunidad de culturizarse’. Y de eso puedo dar testimonio, ya que me vendería ‘joyitas’ de colección como el ‘Martín Fierro’, una edición especial con cubierta de cuero y ‘2666’ de Bolaño, a precio de remate. Además de un entrañable y preciado regalo, su segunda obra, ‘La grandeza del inmigrante’, libro que lo devoraría en pocos días por su interesante trama, y que está ambientada en la misma villa por hechos de vividos como contados. Y debo decir que ha sido de las lecturas más agradables que he tenido en este último tiempo, que inevitablemente por el ambiente y los hechos, me llevó a  reencontrarme con los callejones o cerro donde crecí, como Enrique Palacios o el cerro san Cristóbal, con las diferencias del país, claro está, más no la pobreza y miseria que yace en cada país de américa Latina. Y el escritor se viste con el traje de Porfirio, un hombre sencillo, que en busca de un mejor futuro emigra a la argentina del corralito. Siendo víctima en un inicio de una estafa por parte de un compatriota. Pero como reza el dicho, ‘no hay mal que por bien no venga’, y eso daría pie al inicio de muchas vivencias, trágicas, sorpresivas como realistas, donde el tiempo pondría las cosas en su lugar. No sin antes pasar por la cárcel por un hecho injusto, al ser hacedor de una fortuna casual, por su bondad y lealtad a un amigo ‘cartonero’, y por el cual cambiaría su nombre a Marcelo. Y donde una vez adentro, conocería, sin saber, a su hermano, quien quería ‘darle vuelta’ por encargo del capo de la villa, que Porfirio mataría en defensa propia al hermano cuando intentaron robarle. Mientras su bella esposa, con hijo en panza, como familiares y amigos, esperaban que saliera… Tantas emociones y pulsaciones sorpresivas entrega en sus hojas, que podría enmarcarse en una palabra: destino. Un texto imprescindible si se quiere conocer realmente lo que hay dentro del ‘pintoresco’ mundo de las villas.

Esta casita de cartón cierra sus puertas entendiendo aquella clásica frase en latín: ‘vox populi, vox Dei’. Que sería en castellano: ‘la voz del pueblo es la voz de Dios’. Y eso nos muestra su labor de artista comprometido con la sociedad a su vez de su obra, mostrando una realidad donde la cámara de Dios nunca llega, pero para eso está la literatura, para reflejar el otro lado de la realidad que existe detrás la cotidianidad ilusoria que cada día religiosamente ignoramos. No duden en darse una vuelta a la librería ‘Los libros de Nadie’, donde un universo de arte, pueblo y cultura les espera.

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Buenos Aires, Librero, Nadie Huamán, Realidad Social, Villa 31

[PIE DERECHO] Ayer comentábamos la encuesta del IEP, la misma que revelaba que en términos electorales, la inmensa mayoría del electorado no se siente representado por el establishment.

Luego de escribir ello nos enteramos de que se produjo una recentísima actividad que convoca a la élite empresarial y financiera, a la que fue invitado el comediante Carlos Álvarez, quien no ha ocultado su interés en participar en la vida política del país y en las elecciones venideras, y que en ese evento se expuso una encuesta reconocida, que mostraba que el candidato con mayor potencial electoral de la centroderecha era precisamente Álvarez, superando a Keiko Fujimori y a Rafael López Aliaga (después venían pigmeos, entre ellos, Carlos Añaños, la “esperanza blanca” de muchos despistados empresarios).

Carlos Álvarez tiene muchos activos: es popular, tiene años haciendo obras sociales, es querido por las fuerzas armadas, tiene un buen discurso y es elocuente, sabe manejarse en el mundo de la televisión, recorre el país de cabo a rabo. Pero también tiene pasivos: no tiene partido, tendrá que ir con alguno otro y no sabemos si logrará que no le impongan impresentables en la conformación de la lista parlamentaria, debe prepararse en algunos temas que le son ajenos, no se sabe con cuánta inteligencia estratégica manejará los temas de su vida privada, algunos de los cuales pueden ser polémicos en un país conservador como el nuestro, etc.

Pero está dando sus primeros pasos con enorme éxito, según la encuesta aludida, y dado el descrédito de la clase política, sus competidores eventuales provendrían también del espectro de los nuevos candidatos que emerjan, y, además, claro está, habrá que ver cuánto empaque alberga respecto de la pugna que deberá sostener con los disruptivos radicales de la izquierda que se asoman con gran expectativa (Aníbal Torres, Guido Bellido, Antauro Humala, etc.).

Hay mucho tiempo por delante para las elecciones del 2026. Sería suicida que Álvarez exponga sus cartas tan pronto, pero queda claro que ya está haciendo política en el cabal sentido del término (debe haber visitado el país diez veces más que el resto de contendores) y que ha elegido, con astucia, el tema que más preocupa a la población, el de la inseguridad ciudadana, como lema de identidad política. Tonto no es. Habrá que seguirlo apreciando en el andar.

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Carlos Alvarez, centroderecha, elecciones perú, Outsider Político

[EMPRENDE]  No es la intención mía, en estas colaboraciones, ser muy académico y repetidor de teorías, muchas de ellas clásicas que, valgan verdades (muchas, sino todas), devienen de otras realidades, otros tiempos y otros contextos (pero ese es otro tema), el Perú es un país llano a la investigación, a la búsqueda y construcción constante de elementos que podrían marcar pautas de mayores análisis a nivel social mundial, sigue siendo un gran laboratorio y muchos no nos damos cuenta. Sin embargo, estos no son artículos o ideas sueltas para expertos académicos o círculos de investigación cerrados, son muestras de temas que podrían constituirse en bases de futuras apuestas de cambio, comprensión y desarrollo asociado a los crecimientos deseados a nivel económico y por qué no, social, y está cordialmente dirigido a todo público en general, y en especial emprendedores de oportunidades evaluadas

En ese sentido, hay un tema que sigue dando vueltas en nuestra realidad pais actual, muy aparte de los avatares políticos y económicos, y es el tema social, el tema interacción humana, que construye y caracteriza un momento y lo dirige a un statu quo a veces muy particular. Para ello, es bueno recordar dos conceptos elementales para las ciencias sociales y la antropología en específico, uno con variadas y distintas definiciones y el otro en una construcción casi eterna, me refiero a “Cultura” e “Interculturalidad”, respectivamente.

Por cultura me limitaré a resumir una definición muy clásica pero que constituye la base que permite buscar la construcción del siguiente concepto, y es que a la cultura se la conoce como el espacio donde se construyen y manifiestan de manera particular y/u original las creencias, los valores o los comportamientos en un determinado lugar y un colectivo humano que ocupa ese espacio. Sumado a ello está la forma de expresarse lenguaje, las llamadas costumbres y todo lo que relaciona la interacción humana.

La UNESCO es más concreta y directa y más acorde, creo yo, a una definición global: “Conjunto de los rasgos distintivos, espirituales, materiales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social”.

Es una realidad global distinta y considerar esta definición y comprenderla nos ayudaría a entender mejor el concepto de las tolerancias y las convivencias, que mucho se diserta pero que en concreto no termina por facilitar el tratamiento debido a dicha definición a nivel de Estado. Se sabe quién es el encargado de tamaña responsabilidad, pero no lo hace. Menciono entonces lo que se trata de entender por interculturalidad, a considerarlo como un modelo social que pide y busca el respeto a la diversidad cultural, a la convivencia entre las culturas en los espacios necesarios. Es decir, la tolerancia y la convivencia, repito, dos elementos muy generales pero que definen claramente lo que busca llenar este concepto. Habrá siempre muchas interpretaciones, es tema de un debate mayor, pues existe el consenso en la idea que la interculturalidad va más allá de la coexistencia de culturas, pero ahí queda.

Sabido es pues, en resumen que, que hay dos formas de interculturalidad, una que es la interculturalidad deseada, o sea, aquella que es construida desde la academia y que adorna muy bien la definición donde destaca la tolerancia, la interacción entre culturas, de una forma respetuosa, donde se concibe que ningún grupo cultural esté por encima del otro, y que favorezca  la integración y convivencia entre culturas, propiciando al mismo tiempo el fortalecimiento de las identidades culturales, la autoestima como punta de lanza del crecimiento personal, el respeto y la comprensión de culturas distintas y  por otro lado la interculturalidad de hecho, que es aquella que se da cotidianamente en la sociedad y que los procesos migratorios de décadas en el Perú han permitido su multiplicación cultural y los encuentros entre culturas han propiciado algo nuevo y popular y sui generis que será motivo de otro análisis, pero que en la realidad esa interacción social se da todos los días, y más aún, cuando tenemos culturas nuevas que están introduciendo su presencia y fortaleciendo cada vez más rápido sus redes sociales, culturales y económicas en nuestro país, no es un secreto ver restaurantes o tiendas importadoras que son dirigidas por nativos de otros países, ahí la importancia de considerar este concepto para fortalecernos desde la cultura nuestra, la popular urbana, o la nueva cultura llamada peruana. Cabe la interculturalidad.

Pues este modelo social que se basa en el respeto a la diversidad cultural y promueve una convivencia entre las culturas presentes en un determinado contexto, implica también que estas relaciones se den de manera horizontal y equitativa. El hecho de poder relacionarse de manera simétrica con otras personas cuyas culturas son distintas, con saberes distintos y practicas distintas, requiere de un muy logrado autoconocimiento de uno mismo, de una fuerte identidad que sepa destacar lo propio de lo diferente. Por eso es innegable, que el sentido de identidad este muy asociado al concepto de interculturalidad. Para la UNESCO también, la interculturalidad “se refiere a la presencia e interacción equitativa de diversas culturas y a la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, a través del diálogo y del respeto mutuo”.

Estos dos conceptos, muy ligados entre sí, también permiten ser vistos desde el lente emprendedor, comercial y de mercado, y muchas veces facilita la mirada diferente para acceder a lo nuevo y mejor, evaluar las estrategias de los estándares diferenciados permite saber y entender la diversidad cultural, social e individual de las personas, por ahí entender sus objetivos, y conocer y reconocer sus mercados a nivel local, regional y mundial. Se estandariza un mercado.

El marketing intercultural y ahora a nivel mundial está desarrollando estrategias de normalización en la diferenciación, forma de posicionarse en un mercado. El conocimiento de esta diversidad cultural, la integración del conocimiento del mercado más un valor agregado que son los recursos interculturales identificados servirán para afianzar a las pequeñas y medianas empresas. Para planificar una estrategia de mercado, es importante aprender a diferenciar y en base a esa diferenciación el poder proyectar nuevos modelos. Lo intercultural ayuda.

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Diversidad cultural, Emprendimiento, Interculturalidad, sociedad
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