Opinión

[LA TANA ZURDA]  En su último poemario, El lenguaje que la nombra (Las Cruces, Nuevo México: Ediciones La Mirada, 2023), Enrique Bernales Albites (Lima, 1975) nos entrega una importante colección de textos en diálogo directo con la historia tanto personal como transnacional del autor. Bernales es uno de esos poetas peruanos de la diáspora, un intelectual que salió joven del Perú a inicios de este siglo XXI y concluyó un doctorado en literatura en la Universidad de Boston. Como tantos otros, vio más propicio quedarse escribiendo, enseñando e investigando en los Estados Unidos, donde forma parte del diverso conglomerado de poetas latinos, entre los que se dan valiosas innovaciones del lenguaje y a la vez originales exploraciones simbólicas por los países natales.

El peregrinaje de Bernales por los diferentes recintos donde se despliega su voz lírica o en los que vive situaciones extremases expresado mediante un lenguaje coloquial, pero a la vez formal y muchas veces renovador.

Influenciado por tendencias espirituales de la India, el discurso poético de Bernales contiene elementos tradicionales que surgen cuando su voz nostálgicamente nombra estos distintos conceptos y lugares de una «otredad» oriental que, sin embargo, no deja de tener rasgos comunes con el sentir latinoamericano. Con gratitud y con empeño, el hablante poético trasciende desde lo individual a lo global, desde la experiencia al accionar siempre bajo un sello de sorpresa.

El lenguaje que la nombra se encuentra configurado por cuatro secciones, que son: «Garden City», «Avenida Cuauhtémoc», «El Caníbal de Manhattan» y «Melodía de Belfast». Estos cuatro espacios (Nueva Jersey, México, Nueva York e Irlanda del Norte) tienen en común el recorrido de la voz lírica desde la filosofía hinduista, con sus experiencias y desarraigos, que expresa con un lenguaje que fusiona variadas culturas y generaciones.

Asimismo, Bernales nombra lúdicamente otros espacios populares y los pone en tela de juicio al resaltarlos con una pequeña dosis de clichés, como es la sección «El Caníbal de Manhattan». Aludiendo a Vincent Van Gogh, la sección irrumpe con un poema titulado, «The Starry Night: una visita al MOMA», el famoso cuadro donde se unen tiempos diversos, y lo real y la ficción se entrelazan para que finalmente la voz lírica pueda expresar su sensibilidad y estupor ante la monstruosa megalópolis del capitalismo postmodermo.

Uno de los grandes aportes de este poemario es la gran intertextualidad que permea cada página y todo nivel, tanto intelectual como tangencial. El lenguaje que la nombra es una invitación para situarnos en distintos espacios del mundo actual y también peregrinar sobre el pensamiento occidental uniéndolo a otras culturas.

Como señala la crítica Sarli Mercado en su esclarecedor prólogo: «Signada por una propuesta y reflexión filosófica, espiritual y po/ética, este nuevo poemario del escritor peruanoEnrique Bernales Albites nos entrega un peregrinaje pormúltiples y diversas geografías, épocas e identidadesculturales y sociales; un peregrinaje que se centra en la necesidad de recuperar el pensamiento mítico de sus o nuestros ancestros, el lenguaje de lo sublime, la vivencia del ritual como lugar de enunciación, y la experiencia colectiva y ética de la reciprocidad».

Escojamos un poema de los más representativos:

Desiertos

Huyo de la ciudad

huyo hacia el desierto

para escribir poemas a mi amada

 

Mi silencio retumba contra las paredes

mi escritura es esta casa sin cocina ni baño

mi escritura es mi cuerpo y no me pertenece

tampoco las orejas

mi escritura como un vendedor callejero

ofrece mi pronombre como un animal exótico

y es que todo lo que sirve no me pertenece

no existe el pronombre

y mi escritura sí existe

hasta una mesa tiene

 

Se extiende mi lengua amplia

y puntiaguda como un barrilete

que cubre toda la tarde

todos los cielos

no puedo imaginar sin miedo

¿mi cuerpo existe?

¿hasta dónde mi existencia

acaba o termina?

 

No hay peor poema que el que te cubre

en el sueño y convierte una tarde hermosa

en silencio absoluto

 

Enrique Bernales Albites fue co-fundador del grupo Inmanencia (1998-2000) y es autor de los libros 21 poemas: Cerridwen (2003), Regreso a Big Sur (2019) y Séptimo poema(2020). Con esta cuarta entrega se revela como uno de los poetas peruanos más importantes surgidos a fines del siglo pasado y principios del presente.

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El lenguaje que la nombra, Enrique Bernales Albites, Espiritualidad en la poesía, Intertextualidad poética, poesía peruana

[PAPELES VIRTUALES]

Paraguay no es machista, si no que las mujeres malcrían a los hombres

Senadora Lizarella Valiente

UNO

Al terminar mi clase, un alumno me inquirió con respecto a lo vertido en clases. Tenía varias preguntas. Traté de ilustrarlo apoyándome en premisas, aun así, quedó un poco dubitativo. Entonces use referencias de novelas y me contestó que no leía novelas. Cite películas clásicas y tampoco sirvió de ayuda. El joven solo veía pelis de superhéroes y pensaba, lógicamente, que eso era cine. Ese es uno de los problemas –actuales– con los jóvenes. No son culturalmente voraces. De ahí, que su entendimiento sea lento. Y estoy hablando de jóvenes universitarios.

  • ¿Te imaginas enseñarle la belleza de la poesía, a alguien que solo escucha reggaeton?

El Parlamento es el lugar donde se legisla en beneficio del pueblo. Entonces, los senadores y diputados deben ser personas instruidas, con un amplio vocablo y un intelecto a la altura de las circunstancias. Sin embargo, en el Paraguay no es así. Los dislates y las incongruencias son el pan de cada día. Tenemos personajes caricaturescos. Uno, incluso amenazó al Fiscal de la Nación y no arrepintió.

  • Me ratifico en lo que dije. Nosotros podemos echarle cuando queremos si logramos la mayoría necesaria. Lastimosamente me van a tener que aguantar.

Recordarle que el Poder Judicial es independiente del Poder Legislativo, es una pérdida de tiempo. No lo entenderá. La gran mayoría de los actores políticos son la secuela lógica de una educación paupérrima heredada de la dictadura. Sé de lo que hablo. Enseñé en colegios secundarios y el nivel del profesorado era deficiente en su gran mayoría.

  • ¿Cómo puedes enseñar Castellano si tienes un léxico limitado?

DOS

Es rubia y atractiva. La joven y actual diputada es dueña de una cuantiosa fortuna – 21 millones de dólares– los cuales heredó de su difunto esposo. Vestida elegantemente – eso sí– toma el micrófono, nerviosamente, y lee titubeante.

Acá tengo que hacer un acápite. hay una buena cantidad de representantes del pueblo que evitan hablar. Y si lo hacen, leen un documento, previamente, preparado por sus asesores.

  • ¿Por qué?

Para evitar el ridículo. Al perorar –en el hemiciclo– queda expuesto su exiguo vocabulario.

La Diputada Virina Villanueva lo sufrió, después de leer –en las redes sociales– las consabidas críticas y burlas que recibió. Sabe –perfectamente– que tiene que hacer, cuando le vuelvan a ceder la palabra, musitar lacónicamente.

  • Paso.

Otro personaje es un diputado del partido de Payo. En algunas ocasiones, viene con un sombrero de campesino.  Se apellida Martínez. En su intervención –tratando de desacreditar el convenio con la UE– mencionó que se basaba en la filosofía de Foucault, a quien relacionó con Stalin y Simone de Beavoir. Un cambalache bizarro, en menos de un minuto y doce segundos.

Y hay más.

Meses atrás, en las calles de Ciudad del Este, había un cartel que invitaba a la degustación, imposible de eludir para el hombre de a pie.

  • Asadito con yuca.

Oriundo del Chaco, es el arquetipo del self-made político paraguayo. De vendedor ambulante pasó a ser Senador de la Nación. Más conocido como Chaqueñito. Todo gracias a Payo Cubas, quien lo sacó del anonimato y ahora engrosa las filas de los pudientes. Podrá llegar a fin de mes, sin problemas.

  • ¿Dónde se habrán conocido?
  • ¿Cómo lo convenció a unirse al partido Cruzada Nacional?
  • ¿Tan necesitado estaba el Líder orondo, que lo llevó a su lista de senadores?

Imagino una noche de verborragia política, con rostros conocidos y desconocidos, hasta altas horas. El hambre se hizo presente y ante la premura, el puesto ambulante de Javier Odilón Vera Medina fue la respuesta. Ante tal cliente, el anfitrión quedó deslumbrado y las frases lisonjeras brotaron por doquier. Paraguayo Cubas, con ego elefantiásico, quedó complacido y elucubró.

  • ¿Puede ser mi candidato ideal para senador?, ¿Porque no?

Y si, fue el último en sumarse al circo parlamentario. Reemplazó a un impresentable acusado de violación. Se le notaba incómodo con el traje azul y la corbata mal puesta. Ninguneado por su bancada, sentose al lado del ilustre Bachi Nuñez, con la mirada extraviada.

Uno de sus primeros actos, cual oportunista, fue entregar víveres a los indígenas y niños que están frente al Indi (Instituto Paraguayo del Indígena). Por último, alzó un video en TikTok donde demostraba sus dotes para el baile. La gente, en las redes, le reprochó que esa no era su labor.

  • ¿Sería interesante preguntarle a Payo, bajo que parámetros eligió a sus representantes?

TRES

La globalización e internet derribó el paradigma de que el problema es la falta de acceso a la información. Se demostró que las personas, aun teniendo acceso a una gran cantidad de datos, ahondan en la estulticia.

  • ¿Por qué?

Porque, en las redes, hay una porción –interesante– de información sesgada o simples fakes news. Las cuales refuerzan las paranoias o maniqueísmos. Por ende, es casi imposible hacerle entender a una persona, con coeficiente intelectual bajo, su equivocación. Peor, si es un fanático. Es como hablar con la pared. Indicarle a la senadora Lizarella, que la homosexualidad no es un delito, ni una enfermedad, tal como lo dictaminó, hace 27 años, la OMS, no afectará su discurso. En absoluto. Si pudiera reviviría la Santa Inquisión, sin problema alguno. En un periodo de 10 años paso de bailarina, de un programa olvidable, a Defensora a ultranza de la Moral del Pueblo Paraguayo.

Por conveniencia política, denostaron contra el convenio de la UE. Fue tal el revuelo, que gente decente, como Blanca Ovelar, salió a desmentir las falacias que vertían sus correligionarios. El daño ya estaba hecho. Votaron en contra y después recién se dieron cuenta los ignaros, que el Parlamento no puede invalidar un Tratado Internacional. Encima, fue Paraguay quien lo solicitó. La declaración de los diplomáticos europeos fue de enorme sorpresa. Incluso la embajadora de Japón trató de explicar los alcances del convenio, fue insultada –de la peor forma– por un trasgó. Esa es la consecuencia de los fakes news, que usó el partido, que está en el poder.

Según los fariseos colorados, Europa está interesada en convertir a los nenes paraguayos en gays y lesbianas. Y nuevamente, la Lizarella.

  • Prefiero que mi hijo estudie bajo el árbol, en vez de usar las donaciones de los europeos.

Hay que aclarar que el personaje de marras envía a sus hijos en un colegio particular, en donde la cuota no baja del millón y medio de guaraníes. Incluso desayunan y almuerzan con los nutrientes necesarios para su crecimiento.

  • ¿Y el porcentaje de niños de colegios del Estado que no toman siquiera un vaso de leche?

Hace unos días, ante la ola de feminicidios. Los personajes caricaturescos de la política declararon.

  • Establecer mecanismos urgentes de prevención, promoviendo cambios culturales, a través de talleres y campañas de concientización de igualdad de género entre hombres y mujeres.

Increíble. Y esto recién empieza.

  • ¿Observan algunas equivalencias con el Perú?

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Cuando uno recibe encima una responsabilidad que excede sus propias capacidades, debe tener la hidalguía de admitirlo y dar un paso al costado. Es el caso de Dina Boluarte, exprimera vicepresidenta de Pedro Castillo, quien, ante la salida abrupta del poder del exmandatario chotano, tomó las riendas del Estado, al principio con mucha expectativa, pero paulatinamente con terrible decepción por su orfandad e inoperancia.

Boluarte vive pendiente de su propia supervivencia y por eso es una mandataria rehén del Congreso, poder del Estado que, sin responsabilidad política alguna, hace lo que le viene en gana, inclusive cambia ministros, y desde Palacio no hacen nada para confrontarlo. Es una “presidenta cogoteada”, como bien la ha definido la parlamentaria Flor Pablo.

Lo peor, sin embargo, no es la precariedad política de Boluarte y hasta podría ser explicable que haga lo indecible para sobrevivir en el poder. El problema mayor es que no está capacitada para gobernar y como resultado de ello, sufrimos un gobierno inerte, sin perspectiva de reformas, ni reacciones rápidas y eficaces ante problemas solucionables.

La inflación no es achacable a este régimen. Empezó por las políticas económicas globales seguidas frente a la pandemia y continuó con los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania. El planeta entero está en inflación y el Perú no podría ser indemne a ello.

Pero la recesión, la falta de buena inversión pública y el desplome de la inversión privada, que explican la caída del PBI y de la confianza empresarial, sí son responsabilidad de este gobierno, quien no hace nada para resolver ese y otros problemas acuciantes (como el de la inseguridad ciudadana).

Si antes era deseable, hoy es imperativo que Boluarte renuncie y se proceda a un adelanto de elecciones. ¿Que la izquierda está mejor parada que la derecha? Bueno, es responsabilidad de la derecha y de su sostén empresarial, guiados por la indolencia y la torpeza, y eso no va a mejorar de acá al 2026. Al contrario, va a ir para peor.

Si mañana fueran las elecciones, podría pasar un candidato de la centroderecha a la segunda vuelta. Al paso que vamos, el 2026 van a ser dos candidatos de izquierda los que lo hagan.

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[EN LA ARENA] La educación es un dispositivo fundamental para el gobierno de un país porque hace real el vínculo que ha establecido, acordado o impuesto para su población. Nos pueden educar como ciudadanos pero también como súbditos. Ese es un gran reto que la República peruana en muy pocas ocasiones se lo ha tomado realmente en serio. Los niveles de analfabetismo y carencia de escritura en lenguas orales (valga la redundancia) fueron tan altos en los siglos XIX y XX que la Constitución de 1979 tuvo que explicitar que las personas analfabetas también podían votar, pues de lo contrario se estaba negando la condición de ciudadanía a grandes porcentajes de población.

También podríamos reconocer que en los últimos cincuenta años ya casi no existe población que no pueda leer y escribir, pero debemos admitir, como siempre nos lo indican las pruebas internacionales, que de poco ha servido, pues no se comprende lo que se lee y, lo que se escribe, no trasciende aquello que podemos compartir en un chat. Conocido como el analfabetismo funcional, lo que ha ocurrido en el país es que lo único que hemos conseguido es que este se expanda, al punto de llegar al mismísimo gobierno y conseguir el control del Estado.

Como evidencia tenemos a la actual Comisión de Educación liderada por tres congresistas sumamente cuestionados por sus ataques a la educación nacional: el Presidente de la Comisión, José María Balcázar, temido por su defensa al matrimonio infantil, es egresado y docente en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, una de las universidades cerradas por la Sunedu por no cumplir con los mínimos de calidad para obtener su licenciamiento. Ahora en el poder, socavando lo poco que resta del serio profesionalismo de la Superintencia, es uno de los autores del proyecto de Ley que busca que las universidades consigan un licenciamiento indefinido y permanente, con los nuevos criterios que ellos proponen. Y el Secretario Esdras Medina, pastor evangélico, activo integrante de Con mis hijos no te metas, acusado (pues la denuncia fue retirada) de maltrato a su esposa e hija, nos entrega el sustento: es que la Sunedu es una Gestapo, una suerte de policía nazi que persigue a las pobres universidades marginadas por su sencillez. Para completar el triunvirato, tenemos a Paul Gutiérrez Ticona, el Vicepresidente de la Comisión quien basado en la decisión personal que ha tomado de no dar pensión alimenticia su hija porque ha desaprobado cursos en la universidad, ha presentado un proyecto de ley para modificar las causales de exoneración de pensión de alimentos para los estudiantes de bajo rendimiento.

De esta manera se confirma que con docentes que no pasan las pruebas de nivel básico en las escuelas y universidades estafa que reciben a sus estudiantes, sí se puede llegar muy alto: se puede ser congresista, dueño de una universidad, dominar a las mujeres desde que son pequeñitas. De poco valieron el proyecto de modernización educativa de Manuel Odría o el proyecto de educación liberadora de Juan Velasco. Proyectos de esa magnitud, urgentes para transformar el país resultan hoy inverosímiles para un gobierno que ha conseguido, con el beneplácito de la oligarquía, dejar en manos de personas que sólo buscan el interés personal el futuro de nuestras niñas y niños. Ojalá algún día nos lo perdonen.

 

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La historia es corta: el nuevo oficialismo, conformado, como bien ha señalado el congresista Carlos Anderson, por Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Avanza País y Perú Libre (más los del Bloque Magisterial para la ocasión) se tiró abajo la meritocracia en la carrera pública magisterial. La ministra de Educación, como correspondía, salió a criticar la norma. A renglón seguido, la presidenta Boluarte saca a la ministra y se somete a los dictámenes y mandatos del Congreso.

No satisfecha con ello efectúa una poda ministerial y se lleva de encuentro a varios ministros, algunos de los cuales, como la de Agricultura, tenía listo para aplicar un plan de emergencia del agro (¿habrá sido el frívolo detonante las poco felices declaraciones de la ministra sobre el limón?). No le interesa a Boluarte reforma alguna, solo contentar a las huestes mayoritarias del Congreso y en particular la voluntad de Keiko Fujimori, que, por vaya razones a saberse, la había puesto en la mira a la titular de Agricultura.

Lo cierto es que las reformas al tacho. No va a surgir ninguna de la actual clase política. Debemos ser los ciudadanos los que presionemos por ellas. Y en ese papel deberían jugar un papel importante los empresarios, quienes andan adormilados con que Boluarte signifique una “estabilidad mediocre”, pero estabilidad al cabo, y se cierran a la justificada crítica a su inoperancia pavorosa.

Hay sinfín de reformas institucionales y de sectores productivos que duermen el sueño de los justos, mientras el país se desangra en medio de la crisis económica y política. Se debieron haber hecho hace lustros. Este gobierno de tres años hubiera sido ocasión propicia para emprender algunas si hubiera alguna conciencia de su urgencia, pero, por lo visto, a ningún agente crítico le interesa retomar esas banderas.

Tendremos que ser los ciudadanos por las reformas, los que saquemos al país del marasmo en el que se encuentra, con un Congreso y un Ejecutivo indolentes y encerrados en su burbuja de confort irresponsable y políticamente punible.

Lo cierto es que tres años así no aguanta el país. Se vienen, además, desafíos importantes, como el fenómeno del Niño, y la falta de respuesta va a reactivar el polvorín social que es, parece, lo único a lo que le temen los empresarios y los hace reaccionar. Bueno, pues, estén advertidos: por su complicidad con la parálisis reformista eso es lo que se viene y con fuerza inusitada.

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[TIEMPO DE MILLENIALS]  Existen muchas conversaciones e interés alrededor de lo que es el cambio climático y la necesidad de hacer algo al respecto. Principalmente porque este año hemos experimentado las consecuencias con un verano mucho más caluroso y largo. Sin embargo, ¿realmente sabemos de qué se trata el cambio climático?

En primer lugar, aclaremos los conceptos básicos:

  1. El clima: se define como el conjunto de las condiciones atmosféricas típicas de una región específica durante un período de tiempo de mínimo 20-30 años. Por ejemplo, podemos decir que el clima de la sierra es frío.
  2. Cambio climático: es el cambio en el estado del clima que es identificado por la variabilidad en sus propiedades, que persiste por un período prolongado. El cambio climático puede ser causado de forma natural o por las acciones del ser humano. Por ejemplo, las olas de calor.
  3. Calentamiento global: resulta del aumento de temperatura de la tierra como consecuencia de la intensificación del efecto invernadero.

Así, es importante entender que el calentamiento global es la causa del cambio climático. Es decir, el aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad del ser humano que están provocando variaciones en el clima que de manera natural no se producirían.

Ahora entendamos:

  1. Gases de efecto invernadero: componente gaseoso de la atmósfera, que puede ser natural o por las acciones humanos y que sus propiedades causan el efecto invernadero. El aumento de estos gases se ha dado principalmente por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) para la generación de electricidad, el transporte, la calefacción, la industria y la edificación. También provocados por la ganadería, la agricultura (principalmente el cultivo del arroz), el tratamiento de aguas residuales y los vertederos entre otros.

¿Cómo nos afecta el cambio climático?

Este aumento global de la temperatura trae consecuencias que ponen en peligro la supervivencia de la flora y la fauna de la tierra, incluido el ser humano. Entre los impactos del cambio climático están, el derretimiento de la masa de hielo en los polos, que a su vez provoca el aumento del nivel del mar, lo que produce inundaciones y amenaza los litorales costeros.

El cambio climático también aumenta la aparición de fenómenos meteorológicos más violentos, sequías, incendios, la muerte de especies animales y vegetales, los desbordamientos de ríos y lagos, la aparición de refugiados climáticos y la destrucción de los medios de subsistencia y de los recursos económicos, especialmente en países en desarrollo.

Ahora que sabemos las consecuencias es necesario involucrarnos en las soluciones:

  1. Mitigación: acciones humanas que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o que buscan mejorar a los sumideros de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, segregar correctamente los residuos.
  2. Adaptación: proceso de ajuste de los sistemas humanos al clima real o proyectado. Los sistemas naturales también pueden adaptarse y la intervención humana puede facilitar ese proceso. Por ejemplo, nuevas variedades vegetales que resistan las sequías y el calor.

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[DETECTIVE SALVAJE] La obra y vida de Roberto Bolaño late en cada rincón de su prosa. El ojo Silva, un cuento del libro Putas asesinas, comienza con las siguientes líneas: “Lo que son las cosas, Mauricio Silva, llamado el Ojo, siempre intentó escapar de la violencia, aun a riesgo de ser considerado un cobarde, pero de la violencia, de la verdadera violencia, no se puede escapar, al menos no nosotros, los nacidos en Latinoamérica en la década del cincuenta, los que rondábamos los veinte años cuando murió Salvador Allende.” Bolaño nació en el 53. Veinte años después Salvador Allende se quitaba la vida antes de que los militares, comandados por Pinochet, entraran a la casa de gobierno.

Esas líneas casi son un resumen de la obra de Bolaño, que no se puede resumir, por ser tan vasta y tener un lado oculto que crece con cada releída. La violencia está en sus cuentos y novelas, pero muchas veces es difícil señalarla, determinar su fuente o su propósito; es como un dedo que baja del cielo y se entretiene forjando el caos, para luego desaparecer sin dar explicaciones.

El ojo Silva se vuelve cada vez más representativo. El narrador es chileno, pero se mudó a México, como hizo la familia del autor cuando él tenía quince años. Bolaño conoció la dictadura de Pinochet porque visitaba Chile cuando se dio el golpe. El régimen, que en un acto de venganza ejecutó a poetas y artistas de izquierda como Víctor Jara, lo encarceló por ocho días. Bolaño, que también vivió en España, se considera a sí mismo ciudadano de una patria inventada, o, mejor dicho, una que abarca todas las que han sido su patria: extrangilandia. Es difícil situarlo en chile, pues ha escrito tanto sobre Mexico y España; es difícil situarlo en México porque es chileno y es imposible imaginarlo español, porque es latino como el Boom, que lo precedió, como las dictaduras y como la incertidumbre de la que escribe.

En México, el narrador del cuento conoce al Ojo, cuya migración ha sido la misma, con escala en Argentina, que fraguaba su propia dictadura. El Ojo trabajaba en la redacción de un periódico, el narrador no recuerda cual, y se sospechaba que era homosexual. “En los círculos de exiliados chilenos corría ese rumor, en parte como manifestación de maledicencia, y en parte como un nuevo chisme que alimentaba la vida más bien aburrida de los exiliados, gente de izquierda que pensaba, al menos de cintura para abajo, exactamente igual que la gente de derecha que en aquel tiempo se enseñoreaba de Chile.” Así dice el cuento, y no es la única vez que Bolaño critica a la izquierda, por la que simpatizaba sin fanatismo ciego. Cuando el Ojo finalmente le confiesa al narrador su homosexualidad, añade que “había llevado con ¿pesar?, ¿discreción?, su inclinación sexual, sobre todo porque él se consideraba de izquierdas y los compañeros veían con cierto prejuicio a los homosexuales.”

El Ojo se marchó de México. Lo habían contratado en una agencia de fotógrafos en París. Se fue sin despedirse y el narrador pasó años sin verlo. Esos años se resumen en pocas líneas, pero en la vida de Bolaño, los sucesos abundan desde que fue un joven poeta infrarrealista en México hasta ser un escritor hecho y derecho en Europa, a donde llegó por primera vez en 1997. Antes de llegar a Barcelona, la describió como una mugre de ciudad, pero al conocerla quedó encantado. Ahí se reunían los autores del Boom, Vargas Llosa, García Márquez, y el ambiente tras el fin del franquismo era esperanzador. En Cataluña fue pobre, pero aprendió a no avergonzarse por eso. “Poeta y vago”, se describía a sí mismo, aunque trabajaba como loco para sobrevivir.

A la madre de sus hijos la conoció en Gerona. Cuando llegó a Blanes, su situación no mejoró. Su pobreza era tal y su higiene tan precaria, que empezó a perder los dientes. En todo ese proceso, en su tiempo en España, tan cerca de los libros, de las editoriales y de los futuros nóbeles, aguantó rechazo tras rechazo. Su poema Mi carrera literaria, de 1990, comienza así: “Rechazos de Anagrama, Grijalbo, Planeta, con toda seguridad también de Alfaguara, Mondadori. Un no de Muchnik, Seix Barral, Destino… Todas las editoriales… Todos los lectores”. Tan imposible parecía ser un escritor reconocido, que cuando finalmente alcanzó la distinción, le dijo a su amigo Rodrigo Fresán que todo lo que había ocurrido en los últimos años era un sueño. Fresán protestó, pues si eso era cierto, entonces él no era real, sino un personaje de Roberto Bolaño. Bolaño contestó: “Podría ser peor. Podrías ser un personaje de Isabel Allende”.

Al Ojo volvió a verlo en Berlín. El narrador visitaba la ciudad para dar una conferencia y vio a su viejo amigo sentado en la banca de una plaza. No lo reconoció hasta que se introdujo: “Soy yo, Mauricio Silva, dijo. ¿El Ojo Silva de Chile?, dije yo. Él asintió y sólo entonces lo vi sonreír”.

El Ojo se había mudado a Berlín y conocía los bares que abrían la noche entera. Ahí conversaron hasta el amanecer. Entonces aparece la firma que Bolaño garabatea en el rincón de toda obra suya: en un plano de absoluto realismo y cotidianidad se abre una grieta. El Ojo Silva empieza a contarle al narrador sobre un viaje que hizo a la India. Lo habían contratado para fotografiar un “barrio de las putas de una ciudad de la India cuyo nombre no conoceré nunca”.

Al comienzo, el reportaje parecía uno más sobre un tema exótico. El Ojo visitaba los burdeles, tomaba fotos, conversaba con las prostitutas, “algunas jovencísimas y muy hermosas, otras un poco mayores o más estropeadas”.

Una tarde, uno de los chulos lo invitó a “tener relación carnal con una de las putas”. El Ojo declinó y su homosexualidad quedó en evidencia. La noche siguiente, el chulo “lo llevó a un burdel de jóvenes maricas”. El Ojo volvió a rechazar el ofrecimiento y el chulo lo llevó a un tercer local, “una casa cuya fachada era pequeña pero cuyo interior era un laberinto de pasillos, habitaciones minúsculas y sombras de las que sobresalía, tanto en tanto, un altar o un oratorio.”

Entonces el Ojo se salió, aparentemente, de su historia, y se puso a contar una historia paralela. “Es costumbre en algunas partes de la India, me dijo el Ojo mirando al suelo, ofrecer un niño a una deidad cuyo nombre no recuerdo”. En resumen, el ritual es así: eligen a un niño, lo castran, y por la duración de las fiestas encarna al dios. Es colmado de regalos, que la familia recibe. Pero cuando la celebración ha acabado, el niño vuelve a la pobreza de la que vino. Peor aún: los padres ya no lo aceptan por estar castrado. Entonces, la mayoría de los niños que, por semanas, meses, quizás un año, fueron dioses, son enviados a burdeles.

Ahí lo llevaron al Ojo Silva, a uno de esos burdeles. Él hablaba y el narrador escuchaba, solos en una plaza berlinesa, pero el Ojo parecía aún ver al niño castrado que le trajeron. La ironía es evidente: el Ojo estaba en lo más alto de su carrera, era suyo el trabajo soñado de ser un fotógrafo afincado en París, y de la nada, del puro azar, todo se quiebra. Lo mismo pasó con Bolaño: cuando empezaba a conocer el éxito literario fue diagnosticado con una enfermedad hepática que lo mataría en once años.

Tener el tiempo contado lo motivó a escribir empedernidamente y a toda velocidad. Entre 1993 y 2002 escribió ocho novelas, entre las que destaca Los detectives salvajes, que ganó el premio Herralde y el Rómulo Gallegos. Póstumamente, en el 2004, publicaría 2666, otra obra de gran magnitud. Los dos libros de cuentos que publicó en vida fueron Llamadas telefónicas y Putas asesinas.

El Ojo Silva tiene un final triste. Trágico, escalofriante, de alguna forma reivindicador, pero por encima de todo, triste. Lo fue también la muerte del autor que, después del Boom, dio un repunte a la literatura Latinoamericana; el que comenzó una ola que hasta hoy muchos montan. En abril de este año se cumplieron 70 años de su nacimiento, y en julio, 20 de su muerte. Si no alcanzaba el éxito, Bolaño hubiera seguido escribiendo hasta que terminaran de caérsele los dientes. Si estuviera vivo hoy, si viviera para siempre, hasta el final escribiría. El poema Mi carrera literaria continúa así:

Bajo el puente, mientras llueve, una oportunidad de oro

para verme a mí mismo:

como una culebra en el Polo Norte, pero escribiendo.

Escribiendo poesía en el país de los imbéciles.

Escribiendo con mi hijo en las rodillas.

Escribiendo hasta que cae la noche

con un estruendo de los mil demonios.

Los demonios que han de llevarme al infierno,

pero escribiendo.

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El Congreso debería negarle las facultades legislativas solicitadas por el Ejecutivo en materia de seguridad. Son un mamarracho de normas inconducentes, apuradamente llamadas “Plan Boluarte”, que no van a resolver el terrible problema de seguridad que afrontamos -el peor de nuestra historia republicana- el que, el gobierno, sin necesidad de normas especiales, podría y debería enfrentar.

¿Va a ser servir una ley para resolver el inamovible problema del VRAEM, donde han muerto ya centenares de soldados y policías sin que se avance un metro en la expulsión de los narcosenderistas? ¿Va a detener al Tren de Aragua, banda venezolana que avanza imparable extorsionando desde pequeños comerciantes hasta microbuseros, sin que la policía mueva un dedo para contenerlos? ¿Necesita acaso una norma para ello? ¿Va a refrenar al Comando Vermelho, mafia del narcotráfico brasileña que ya se apoderó de enormes territorios para su causa delictiva? ¿Por qué necesitaría un paquete de normas para facilitar que la policía actúe?

¿El paquete de facultades va a refrenar la inmensa corrupción que reina en los institutos policiales y en las fuerzas armadas? ¿Va a mejorar la formación de mayor cantidad de efectivos policiales, hoy escasos y con subformación? Por supuesto que no. No sirven para nada las normas cuya facultad legislativa se ha solicitado.

Lo que se necesita, por el contrario, es un Congreso que le pare los machos a un Ejecutivo inoperante y mediocre, que no ata ni desata, y no hace absolutamente ninguna reforma importante. Vemos en el titular de Gestión de hoy que hay 38 proyectos mineros sin fecha de construcción. ¿Acaso el titular del Minem anda desvelado por ello? Si esos proyectos se destrabaran y entraran en funcionamiento, otras serían las cifras del PBI. Pero en este caso, como en el de la seguridad, la consigna parece ser no hacer nada para durar el mayor tiempo posible.

Volviendo al tema de la seguridad, lo que, en el mejor de los casos, correspondería, es que el Congreso le pida los proyectos al gobierno y los vaya discutiendo uno por uno, sin que ello sea óbice de tener sentado al ministro del Interior y eventualmente al Premier, con recurrencia, para que nos den una explicación cabal de por qué la delincuencia se ha apoderado del país sano que quiere prosperar en paz.

 

 

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Comando Vermelho, delincuencia, Plan Boluarte, seguridad, VRAEM

[EN EL PUNTO DE MIRA] Sobre el primer punto, para Guillermo Nugent en “El Orden Tutelar. Sobre las formas de autoridad en América Latina” (Desco, 2010), el ingenio nos ayuda a comprender la precaria invención de los peruanos en el último cuarto de siglo. A medida que pasó el tiempo, dicho concepto dejó su carácter inicial de respuesta a situaciones de emergencia económica para convertirse en un estilo cultural, con capacidad genérica de hacer actividades en un orden marcado por la naturalización de las desigualdades.

Sobre el tema de la innovación, en el artículo “Del ingenio a la innovación” de José Luis Chicoma en la revista Poder, que por cierto da título a este texto, se sostiene que debemos pasar de soluciones precarias a un sistema que incentive la innovación. Para tal caso, se debe pasar de administrar un sistema deficiente para pasar a institucionalizar la toma de riesgos para el desarrollo del conocimiento.

¿Cómo frente al ingenio visible como un problema, podemos pasar a la innovación partidaria? Actualmente, las organizaciones políticas pasan por un proceso de sobrevivencia en un contexto altamente informal y anti-política. Desde los años noventa en adelante, los partidos pasaron a administrar la crisis política -mediante el ingenio en trabajos electorales- para no perder la inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones, dejándose ganar por el presente permanente de soluciones generales para situaciones coyunturales y electorales, convirtiéndose en un estilo cultural o forma de hacer política en el país.

Frente a ese escenario, los partidos políticos deben canalizar creativamente a los grupos de intereses sociales/económicos (como asociaciones de mototaxistas, de consumidores, entre otros) y de ciudadanía (como los feministas, LGTBI, etc.) a través de una participación flexible (como los colectivos), en la que se combine causa colectiva con reconocimiento individual; también mediante el uso frecuente del internet en las actividades partidarias. Así, y por medio de reformas electorales realistas, se puede pasar a la innovación partidaria.

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Guillermo Nugent, innovación partidaria, José Luis Chicoma, Partidos políticos, reformas electorales
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