Es un gobierno que solo va a sobrevivir el tiempo que el Congreso demore en romper la línea claudicante que hasta el momento ha tenido, aguantando todas las majaderías del oficialismo, sin ser capaz de fiscalizar correctamente, ni de proponer salidas, que tiene a mano, para superar la crisis, y mucho menos con ánimo e impulso para emprender reformas legislativas relevantes.
No le deseamos buena suerte ni buen porvenir al expremier Aníbal Torres. Su paso por el Premierato ha sido vergonzoso y ha sido factor de discordia, profundizando, en lugar de aliviarla, la crisis política por la que el país transita. Ojalá nunca más tenga algún protagonismo político.