Opinión

Conforme avance el tiempo, la mediocre administración pública del régimen de Dina Boluarte, verá asomarse permanentes amenazas a su estabilidad política. Si nada cambia, ellas podrán ir in crescendo y amenazar inclusive la esperanza de vida política que la propia mandataria ha trazado hasta el 2026.

1.- Que la movilización del 19 de julio sea masiva. Que Lima, efectivamente, sea tomada por las huestes disidentes del statu quo y que se genere una turbamulta descontrolada que genere la sensación de que el pueblo ha tomado las calles para expresar su rechazo al proceder del Ejecutivo y del Legislativo.

2.- Que la respuesta represiva a dicha movilización sea torpe y desmedida, ocasionando muertos injustificados, como sucedió en las protestas de diciembre y enero. Que se engrose la lista fatal, podría azuzar las protestas y llevar al gobierno a una situación límite de movilizaciones continuadas, cuya precariedad no resistiría.

3.- Que el gobierno no maneje adecuadamente el fenómeno del Niño que se avecina y que veamos cómo los 1,400 millones de soles destinados a ese fin terminen dilapidados, sin ninguna supervisión ni liderazgo ejecutor. El impacto político y mediático de un fenómeno climático golpeando a miles de ciudadanos, sin respuesta eficaz del Ejecutivo, podría ser letal.

4.- Que la economía siga enfriándose. Credicorp Capital acaba de reducir sus proyecciones de crecimiento para este año a 1.3%. Inicialmente habían previsto un crecimiento de 2.3%, en marzo lo redujeron a 1.8% y ahora a la cifra referida, que es pobrísima y que solo implica aumento del desempleo y de la pobreza. El malestar popular ocasionado por ello puede alimentar protestas y mayor descontento del que ya existe respecto del orden establecido.

5.- Que el Congreso siga haciendo trastadas, como hasta ahora. De alguna manera, la ciudadanía percibe un cogobierno entre ambos poderes del Estado y el inmenso desprestigio del Legislativo irradia hacia el Ejecutivo.

6.- Que le vaya muy mal a la selección peruana de fútbol en los primeros partidos de la eliminatoria mundialista. La jornada empieza en setiembre y octubre y jugamos contra Paraguay de visita, Brasil de locales, Chile de visita y Argentina de locales, los cuatro partidos perdibles. El vínculo entre fútbol y política está sobradamente estudiado. El malhumor ante la ocurrencia de un contraste mayúsculo podría ocasionar, sin duda, irritación política.

 

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Argentina, Boluarte, Brasil, Chile, Credicorp, Paraguay

[EN UN LUGAR DE LA MANCHA] Por esa razón, me despierta mucho entusiasmo la aparición de Ausentes en cada sombra. Más de cien años de narrativa amazónica, antología realizada por el antropólogo Alberto Chirif, un muy reputado especialista en temas de cultura amazónica y autor, entre otros, de un hermoso libro: Diccionario amazónico. Voces del castellano en la selva peruana (2016). El título de la antología que comento ahora tiene, sin duda, sabor reivindicativo, en la medida en que visibiliza un corpus de textos que, de otro modo, seguirían durmiendo en el olvido. Marginada –y acaso exotizada por ignorancia–, esta narrativa va ahora en busca de lectores fuera de los ámbitos del trópico.

Son varios los ejes temáticos que atraviesan los textos reunidos por Chirif, construyendo un arco que va de la experiencia amorosa al sistema de creencias mágico-míticas, pasando por diversas ocurrencias cotidianas en el contexto urbano, la economía extractiva y expoliadora y sus consecuencias, o la presencia de elementos vinculados a la naturaleza y el medio ambiente. De alguna manera, esta antología es una invitación a un universo, a un mundo poblado de historias que pueden revelar una idiosincrasia, una manera singular de concebir su propio entorno.

Rasgo destacable es el hecho de que esta antología admita tanto textos de ficción como de no ficción. Entre estos últimos quisiera destacar un texto autobiográfico de Jorge Nájar, poeta nacido en Pucallpa en 1943. Cito un pasaje: “Y yo, en esencia, soy el nieto de un cauchero moyobambino que abandonó a sus hijos y se extravió en las estradas jeberas del Brasil. Soy el hijo de un maderero venido a menos. Los madereros de la época de mi padre eran los hijos de los trabajadores del caucho que se dispersaron en el llano amazónico cuando ese negocio cayó en la ruina por la competencia del jebe inglés producido en Asia. Era un mundo de cazadores de fortuna. Un mundo de traficantes de todo género. Un mundo violento” (p.181).

Una revisión del índice del volumen nos da una pista adicional: la intención –o necesidad– de construir un canon. Eso explicaría la extensión del arco temporal, por un lado y, por otro, la presencia de algunos autores paradigmáticos –y en más de un caso clásicos– como Arturo Hernández, Fernando Romero, Francisco Izquierdo o César Calvo de Araujo, de quien, según reza la leyenda, se extravió el manuscrito completo de un libro de relatos. Junto a ellos, se sigue una línea cronológica en la que van apareciendo otros autores como Róger Rumrrill, Arnaldo Panaifo, Arturo Ríos Ramírez, Dante Castro o Percy Vílchez, a quienes se suman escritores de obra más reciente como Paco Bardales, Miuler Vásquez, Melissa Mendieta o Patrick Pareja.

Es, pues, de suma importancia sumergirse en esta selva de autores y estilos. En especial para aquellos lectores que busquen tener una mirada más englobadora de la literatura nacional, incorporando a sus lecturas tradiciones importantes, pero lamentablemente invisibilizadas como la narrativa de la región amazónica. Un esfuerzo que sin duda vale la pena.

 

Alberto Chirif (Editor). Ausentes en cada sombra. Más de cien años de narrativa amazónica. Iquitos: Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica y Tierra Nueva, 2023.

[CASITA DE CARTÓN] No sé la razón ni en qué momento pasó, pero la palabra muerto ya estaba escrita en esta hoja antes de empezar a escribir esta columna. Acabo de entrar al Inicio de Facebook. Dicen que murió un padre. Alguien quien lo fuera cuando mi padre brillaba por su ausencia y negligencia, porque muchas veces la presencia no quiere decir presencia como la ausencia tampoco ausencia. Ha muerto, dicen los estados de la gente. Ha muerto, un lunes 26 de junio. Todos se lamentan con mucho penar. Pero cuando estaba con vida, ¿qué tanto lo valoraron como apreciaron?

Me desconozco ahora, me veo en el espejo. Soy un hombre frívolo, otro miserable. Pero yo no era así, en qué momento me convertí en esto… Las gentes transcurren, acaban de bajar decenas de personas en la 9 de julio. Caminan siguiendo su paso. Parece una pintura que alguna vez vi, la gente desfilando dentro de sus pasos cotidianos cuando alguien en un costado horrorizado los ve. Ese reflejo soy yo. Ese ser horrorizado, espantado y triste soy yo.

Dicen estación “Catedral, final del recorrido”. De nuevo soy yo bajando y caminando por el desfiladero donde todas las animas van. Una comparsa hermosa de tristeza en el desfiladero de la humanidad. Ahora soy yo el que va con ellos. Me han encaminado. No vivo. Así iré a parar al Cocito… con una moneda al infierno.

Aborrezco los pésames, son tantas veces las palabras básicas de la hipocresía. No pondré un pendón ritualistico de muerte. Seré sincero conmigo y con él. Y me pondré a oír las cumbias, rock o huaynos que me lleven a esos días en que íbamos hablando sobre fútbol a su casa. En esas noches en que desde su kiosco nos íbamos hacía los Olivos, allí esperan mis primos. Y que en noches tan desoladas como ésta, cuánto quisiera tener la dicha de volver a oírlas.

Porqué será que la muerte no tiene tiempo, se sostiene  entre los vientos de un pasado que pareciera ayer. Ayer, hoy y mañana. El presente eterno.

Por estos días estoy leyendo Pedro Paramo. Y sé que estoy yendo en paso lento a Comala. No sé si lo veré a él, pero mañana iré al Monumental y gritaré un gol y lloraré, probablemente. Porque parte de este fanatismo futbolero nacieron de esos días.

“Me retraía a los años en la casa del tío Tomás, que quedaba al límite de San Martín de Porres y Los Olivos, a pocas cuadras del cruce entre las avenidas Alisos y Universitaria. Cada vez que llegábamos se levantaban las arenas como centenares de escarchas al voltear por el jirón Los Jaspes, dejando atrás hoteles con luces de neón y ventanas sombreadas, las cuales siempre me causan nostalgia al pasar por alguna avenida con hoteles de la Lima profunda. Es un poco raro, quizá, pero cierto. Y en menos de dos minutos llegábamos a su pacífica casa. Eran la familia ejemplar. En su vivienda, de piso y medio de construido, esperaba mi tía Meche con una amabilidad beatifica, y con mis primos Robert, Abel y Junior.  Por esos años me acogían todos los fines de semana como en vacaciones. Eran mi segunda familia, después de mis amigos de la quinta”. **

Hoy acabo de descubrir que la muerte vence al amor. La hace polvo, piedras, arena. El vivir cuesta una vida, pero el morir no. El amor, que hasta ayer sentía, ha muerto.

“Y en el que no pudo evitar soltar unas lágrimas al despedirnos. Él fue como un padre, y me veía ahora con veintidós años encima. Recordaría seguramente cuando iba a repartir los periódicos de niño. Cuando sacaba y empalmaba a regañadientes cuando El Comercio salía grueso (como así le decíamos los canillas cuando llegaba con varias publicidades). Cómo aborrecía en esos momentos este oficio como a ese diario, ya que eran muy pesados llevarlos. Una y otra vez se tenía que regresar, y peor en épocas de lloviznas, por lo friolento que eran esas cuadras en las madrugadas”. **

Espero que mañana su Sporting Cristal le dé una alegría en el cielo, porque allá debe de estar. Porque él creía en ese Dios y porque Dios debe darle por obligación y por un mínimo de misericordia ante tanto sufrimiento que le hizo pasar en esta vida, una última alegría. Ojalá que ganen, ojalá para darle un poco de emoción a la vida. Te amo, tío. Y perdón.

 

*Esta columna fue escrita el lunes 26 de junio.

**Párrafos de la novela Generación Equivocada del presente autor.

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Generación Equivocada, los Olivos, muerte, Pedro Paramo, Sporting Cristal

[AGENDA PAÍS] Como peruanos orgullosos de nuestro legado, mi esposa y yo siempre tuvimos el plan de conocer Choquequirao, ciudadela del último inca, localizada a 3100 m s. n. m. en el Cusco, en el límite con Apurímac. Así que, aprovechando vacaciones, nos enrumbamos hacia la ciudad imperial a la cual llegamos vía aérea a principios de la tarde. Como a mí me choca un poco el primer día en altura, decidimos tomarnos el resto de la jornada con tranquilidad, pasear un poco y comer ligero.

Al día siguiente, y como aclimatación a la caminata que nos llevaría a Choquequirao, visitamos el valle sur donde conocimos una imponente y poco promocionada obra de ingeniería hidráulica inca llamada Tipón, la ciudadela Huari de Pikillaqta y la iglesia barroca de Andahuaylillas. Todo listo entonces y a dormir temprano porque nos recogen a las 5 de la mañana para empezar nuestra aventura camino a Choquequirao.

El tour que tomamos consistió en 4 días de caminata ida y vuelta, sin embargo, en este relato, recomiendo acomodar la ruta a 5 días, tanto para balancear el esfuerzo físico como para disfrutar más en la ciudadela de Choquequirao.

A las 5 a. m. en punto, nuestro guía Paul pasó por nosotros y nos enrumbamos por la carretera hacia Abancay. En la ruta, aprovechamos para visitar las ruinas de Saywite, donde se encuentra la piedra del mismo nombre, la cual tiene grabadas distintas costumbres de la vida de nuestros ancestros, así como habitaciones, andenes y figuras antropomorfas. Una réplica de esta piedra se puede ver en la av. Camino Real de San Isidro en Lima, esquina con Pezet. Luego de más o menos 5 horas, llegamos a Capuliyoc, que es desde donde se inicia la caminata a Choquequirao.

En ese lugar nos esperaba nuestro arriero Ronaldinho, un muchacho muy simpático que nos acompañó todo del trayecto, poniendo las mochilas encima de una mula y con un caballo de emergencia, en caso se requiera. Como también hay caminantes solitarios, una muchacha de Ayacucho, Edith, también con la ilusión de llegar a Choquequirao, se unió al grupo y nos acompañó todo el trayecto.

Luego de registrarnos en el módulo del Ministerio de Cultura empezamos los 7 km, todos de bajada, que nos llevarían a nuestro primer destino, Chiquisca, caserío a unos 2000 m s. n. m. en ceja de selva, condiciones que permiten cultivar tanto bananos y paltos como maíz. Llegamos a eso de las 2 de la tarde después de unas 3 horas y media de caminata, con algunas picaduras de mosquitos, incipientes ampollas y una inoportuna picadura de avispa en el brazo de mi esposa que el alcohol a 95 grados pudo rápidamente atenuar.

En Chiquisca nos alojamos en unas habitaciones que los pobladores de la zona han acomodado para los visitantes, pero también se puede acampar y se ofrece además alimentación. La sopa de olluco, de campeonato. La vista desde Chiquisca, a media montaña, permite ver tanto el cañon del Apurimac, su río, la frondosa vegetación de la zona y nevados eternos que nos vigilan y protegen a la vez. Aprovechamos la tarde para reponer energías, una buena ducha fría y a dormir, ya que, al día siguiente, muy temprano, continuaría la aventura.

Antes de las 6 a.m. iniciamos nuevamente la caminata, primero continuando la bajada del día anterior por poco menos de una hora (2 km) hasta llegar a la Playa Rosalina, desde la cual se cruza un puente para pasar de Apurímac al Cusco. Aun cuando muchos turistas acampan allí por haber amplios espacios y la comodidad de los escasos 1400 m s. n. m., la batería de mosquitos que aprovecha el agua y el calor de la zona es impresionante. Harto repelente es más que necesario.

Después de un breve descanso iniciamos el ascenso hacia Marampata, caserío a 2900 m s.n.m., que sería nuestra base para la segunda noche. Desde la Playa Rosalina hasta Marampata, todo es subida, en un zigzag interminable de 5 km luchando contra el sol, los mosquitos y la sed. De allí que la hidratación en todo el camino es vital, no solamente es necesario llevar mucha agua sino también energizantes en polvo (para mezclarlos con agua) o las gomitas que comen los maratonistas.

Cuando llegamos a Marampata fue un gran alivio, 5 horas de pura pierna con un par de paradas para descansar, la más importante en Santa Rosa Alta donde se puede usar el baño, asearse y comprar refrescos o agua. En Marampata dejamos nuestras cosas, comimos una nutritiva sopita de quinua y con las mismas continuamos la caminata para llegar a Choquequirao.

Decía al comienzo de esta crónica que nuestra recomendación es que la caminata se haga en 5 días en vez de 4, por ello que, en este segundo día, es mejor no continuar a Choquequirao sino descansar en Marampata y al día siguiente (el día 3) salir temprano a Choquequirao, pasar todo el día y regresar para nuevamente dormir en Marampata.

Nosotros no lo hicimos así, sino que continuamos hacia Choquequirao el segundo día, lo que supuso otros 3 km de subidas y bajadas, pero con la recompensa de que 2 horas después ya estábamos ingresando en esta ciudadela inca. Lo primero que divisamos fue el descubrimiento de nuevos andenes, que por su cantidad hacen suponer que hubo una población importante en esa época. Ya entrando a la ciudadela, se bordea unos andenes de piedra perfectamente construidos que nos dirigen hacia la plaza principal.

Allí, en la plaza principal de Choquequirao, se siente la misma energía que en Machu Picchu, aquella inexplicable que te llena el alma de regocijo y los ojos de un puñado de lágrimas. En esta plaza, uno se encuentra en la cima de la ciudadela, con vista a los cuatro puntos cardinales, teniendo a la espalda un complejo de habitaciones de la nobleza inca y al frente, lo que sería un templo de adoración.

El plan era visitar la cima y regresar al día siguiente para conocer la parte oeste, donde se encuentran otros andenes con 24 representaciones de llamas en piedra blanca, pero nos llegó el segundo aire y decidimos hacerlo esa misma tarde. Qué emoción tan grande ver a las llamitas en piedra, las 24 mirando hacia el norte y una de ellas, mamá llama, con su hijita llama al costado.

Ya se acababa la tarde, era momento de empezar el retorno a Marampata porque se venía la noche. El regreso fue retador, casi todo de noche y realmente cansados, pero valió la pena el esfuerzo, nos esperaba una buena ducha caliente, una rica cena preparada por Michael, el dueño del hospedaje y una cama cómoda donde descansar.

El tercer día, ya sin apuro, emprendimos la caminata de regreso por el mismo camino, tuvimos incluso tiempo de refrescarnos en el río Apurímac hasta llegar a Chiquisca, donde nuevamente pernoctamos. Al día siguiente, muy temprano (para que no nos pegue el sol), partimos nuevamente, esta vez de subida por 5 horas más, para terminar esta aventura donde comenzamos, en Capuliyoc.

En este hermoso trayecto a Choquequirao nos acompañaron siempre los Apus, (que nos protegieron todo el camino), los amaneceres y atardeceres de intensos colores, el cielo estrellado repleto de constelaciones que casi podíamos tocar y la amabilidad y generosidad de nuestra gente, a la cual, con profundo cariño, le retornamos nuestro respeto y gratitud.

Ya pronto vendrá el teleférico, planificado para el 2026, se hará más fácil acceder a Choquequirao y mi esposa y yo, con unos años más, regresaremos con nuestros nietos para ver qué otras maravillas se habrán develado en esta ciudadela inca. Pero estos 4 días de caminata por los senderos de ceja de selva del cañón del Apurímac quedarán por siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones. ¡Gracias Perú!

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Apurímac, Apus, Capuliyoc, Chiquisca, Choquequirao, Marampata

Exultante, el vocero de Perú Libre, Flavio Cruz, declaró que la izquierda puede llegar a tener 70 votos para conquistar la Mesa Directiva del Congreso. La verdad es que sumando a las cuatro bancadas de izquierda, Perú Libre, Bloque Magisterial, Perú Bicentenario y Cambio Democrático, más un sector de la guardería de Acción Popular, Somos Perú, Podemos y no agrupados, llegarían, hasta el momento, a 62, pero, en todo caso, es una candidatura que con un golpe de suerte y buenas negociaciones podría aguarle la fiesta a la derecha, en principio mayoritaria en el Parlamento.

Por ese temor es que se apreciaron declaraciones acomedidas hacia la figura de Waldemar Cerrón por parte de congresistas como Hernando Guerra García (Fuerza Popular) o Alejandro Cavero (Avanza País), pero ayer, el portavoz extraparlamentario del fujimorismo, Micky Torres, zanjó a medias la incertidumbre al señalar que Fuerza Popular jamás respaldaría a Perú Libre para la presidencia o primera vicepresidencia de la nueva mesa directiva (no aclaró si para otras vicepresidencias ello sí era factible).

Lo cierto es que el centro y la derecha, que tienen la mayoría formal del Legislativo, no deberían abrirle la cancha a los derrotados del 7 de diciembre del 2022, comparsas del nefasto gobierno castillista y azuzadores de la desestabilización. No es un tema de principismo obtuso. Eventualmente, para una mesa directiva congresal sí es admisible un pacto plurideológico, pero en este caso, el mismo es inaceptable en la medida que se le estaría concediendo un triunfo a quienes casi llevaron al país a su colapso político, social y económico.

Al final de cuentas, la mesa directiva no es tan relevante, como sí lo es la Presidencia, que ejerce un papel decisorio en los temas que se ponen en agenda, pero aún a pesar de ello, el llamado bloque democrático debe hacer todo lo posible para reagrupar fuerzas y evitar que de Acción Popular, Somos Perú o Podemos haya migración interesada hacia la izquierda. Con la misma generosidad con que pensaban conquistar a Waldemar Cerrón, deberían tratar a las bancadas díscolas que por no recibir nada son capaces de aliarse al extremismo izquierdista.

En el desenlace que la crisis política tenga en los meses y años venideros influirá mucho lo que ocurra en el Congreso. Tener una Mesa Directiva de izquierda sería el primer paso hacia la anarquía.

 

 

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Acción Popular, Alejandro Cavero, Congreso, Hernando Guerra García, Micky Torres, Perú Libre, Somos Perú, Waldemar Cerrón

[EL CANCERBERO] El crecimiento actual de las autocracias se revela de dos formas:

La primera es la influencia que estados autocráticos como China y Rusia ejercen sobre países que por distintas razones se acercan a su órbita. Es posible que deseen obtener beneficios económicos a través de grandes inversiones y preferencias comerciales. También pueden buscar formas de colaboración que los ayude a perpetuarse en el poder, como por ejemplo apoyo militar, tecnologías de vigilancia, técnicas cleptocráticas, tácticas de propaganda, entre otras.

La segunda forma se revela a través del proceso de degradación de estados democráticos que no necesariamente desean acercarse a esa órbita. La influencia se da a través de narrativas y propaganda que por un lado favorecen ataques a las instituciones que sostienen la democracia, erosionando las normas democráticas y por otro, atizan las llamas de las guerras culturales, generando polarización. El modelo autocrático o autoritario se vuelve atractivo, lo cual influye en la elección de líderes y partidos abiertamente antidemocráticos en países de relevancia global como EE.UU., Alemania, India, Polonia, Hungría, Turquía entre otros.

¿Qué hay detrás del aumento de las prácticas autocráticas y la pérdida de creencia en la democracia?

A diferencia del siglo veinte, actualmente no son las ideologías las que impulsan la atracción por las autocracias, son más bien otros los factores. Wolf propone tres:

Primero, la globalización y la crisis económica del 2008 han generado el deterioro de los ingresos de clases medias y trabajadoras del mundo desarrollado, lo cual los ha llevado a desconfiar de las instituciones que gobiernan sus países y las personas que las lideran.

Segundo, los trastornos sociales causados por la migración, la afirmación de los derechos de las minorías étnicas, de las mujeres, así como los de las minorías sexuales, han generado una sensación de inestabilidad que lleva a muchos a la nostalgia de un pasado más familiar y predecible.

Tercero, esta situación genera una oportunidad para políticos que deseen captar a este grupo de votantes con una retórica populista y autoritaria que ofrezca un retorno al pasado, mejorar su economía y una posible revancha frente a los que sienten son responsables de su situación. Lo resume muy bien la frase “Make America Great Again” de Trump.

Para Applebaum, el factor unificador que explica el proceso es la desilusión con los cambios económicos, culturales y sociales.

¿Qué es lo que acelera este proceso?

La respuesta es clara: Las redes sociales son la pieza fundamental detrás del crecimiento de las tendencias autocráticas al permitir la constante presencia de posiciones extremistas que contribuyen a la polarización en la que vivimos.

El riesgo que se genera es que cuando la mitad de una sociedad polarizada gana un proceso democrático, la otra mitad no reconoce su derecho a gobernar.

¿Qué se puede hacer ante esta situación?

Applebaum hace varias recomendaciones:

Primero, regular a las redes sociales para que sean transparentes respecto a los algoritmos que gobiernan la difusión de la información. Segundo, adaptar las instituciones democráticas a la realidad actual. Tercero, reformar las normas electorales de manera que se restrinja la influencia del dinero en la política. Cuarto, priorizar la educación pública para fomentar el entendimiento cívico. Quinto, contrarrestar el impacto de los regímenes autocráticos neutralizando la influencia que las empresas chinas y rusas tienen en las empresas occidentales.

Dados los desafíos planteados por el poder político e influencia económica china y rusa, tanto Wolf como Applebaum consideran necesario se inicie un desacoplamiento estratégico del eje sino ruso cuanto antes.

Concluyen resaltando lo importante que es recordar que las libertades que se encuentran salvaguardadas en las sociedades democráticas se pierden en las autocracias y son muy difíciles de recuperar. Solo miremos a Venezuela o Nicaragua como ejemplos de esa posibilidad.

Twitter: @rafaelletts

 

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Anne Applebaum, autocracias, Globalización, Martin Wolf, Trump

[EMPRENDE] En las últimas décadas, desde finales del siglo pasado, el mundo ha cambiado sustantivamente, la economía global ha configurado un modo de vida que ha condicionado de distintas formas a las sociedades existentes en todas partes, las conductas y enfoques de convivencia se rigen por individualismos e historias que transcurren en tiempos reales y las particularidades que los pueblos generan, está entre los hermetismos culturales de algunas poblaciones o la aculturación total y disposición al cambio total. Clara realidad que la globalización ha permitido.

Estos fenómenos de cambio también se han trasladado al tema de las movilidades humanas y claro, las fronteras se han acortado, tanto internas como exteriores. Hace algunos años el considerar las migraciones internas como objeto de estudios era tener en cuenta la generación de redes sociales, aquellas redes que eran el componente más importante para el crecimiento, asentamiento y desarrollo de grupos humanos que se beneficiaban de un tipo de capitalización que significaba el posicionamiento en un mercado que era descubierto y los primeros emprendimientos utilizaban este tipo de estrategias. Esta estrategia generaba un impacto en la economía.  La red social vista como un instrumento de interacción con un claro objetivo: capitalizarse. Al acercarse los países con el traslado continuo de las personas a través de las fronteras y la movilidad continua que la coyuntura general obliga, las redes sociales tienen otro significado y siendo aún una estrategia, el objetivo de generar cambio es mucho más ambicioso, efectivo y global.

No es un secreto entonces que hoy en día, las redes sociales juegan un papel muy importante en casi el 80% de las personas, de alguna u otra forma, y por supuesto esto también esta impactando en la economía. Supongo que estas redes sociales le han dado un giro de 360 grados al manejo del mercado o marketing. Las redes sociales, ahora son más que una estrategia, más que una herramienta, las redes sociales son un aliado no solo para las empresas, sino también para los negocios y para los clientes, pues establece una firme conexión entre ellos. Considerar las redes de mayor impacto ahora es casi una obligación y creo que nadie puede estar ajeno a ello, no hay componente cultural que lo impida y el impacto en la economía está en el Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp, LinkedIn y YouTube. La influencia es fuerte.

No podemos negar que la tecnología ahora tiene un rol dominante en la sociedad. La interacción social ha cambiado y es mediante las redes, lo que permite a las empresas poder vender, distribuir y promocionar sus productos o servicios; con mayor facilidad y sobretodo mayor alcance. Si bien es cierto un gran número de usuarios de las redes de las distintas plataformas, las usan para un tema personal, amical y familiar, estos mismos no son ajenos desde la experiencia diaria a utilizar estas mismas redes para comprar o vender algo. La capitalización va no de las redes humanas sino de las redes tecnológicas. Ojo con eso.

En estos momentos, podemos afirmar que la economía y las redes sociales van juntas, convirtiéndose ambas en un modo de vida en las personas en tanto empleados, emprendedores, amas de casa, en fin, de todo aquel que sea consumidor de algún producto, es decir, todos, se desenvuelven en clara aceptación de esta nueva forma de interacción. Muchos de nosotros deberíamos seguir esa corriente.

Entonces comencemos a considerar esta economía como una economía de redes donde se visualiza un sistema de producción, intercambio y consumo que está utilizando la tecnología en su modo más moderno y se nutre de la información y comunicando en red. Es decir, la economía tradicional ha cambiado, se ha transformado, ahora con el uso del internet la virtualidad genera y fortalece la producción, el intercambio y por ende el consumo. Sin duda, estas redes tecnológicas de información y comunicación han logrado la conexión de mercados y personas de manera más efectiva y algunas veces eficiente. Dando lugar a formas más simples y sencillas de intercambio de propiedad entre compradores y vendedores. Los costos, la inversión, los mercados, los proveedores y sobretodo los usuarios superan las limitaciones de los mercados en espacios físicos limitados.

Sin embargo, es importante hacer una precisión, debemos tomar en cuenta que no es lo mismo pensar en una economía digital que pensar en una economía de redes, pues la economía digital es un sistema de transacciones económicas puramente digitales; al comprar un producto por internet, por ejemplo. Otra cosa es cuando en una economía de redes las personas o las organizaciones transan económicamente pero el servicio es físico. Por ejemplo, los taxis por aplicativo. Clara diferencia que permite entender que en este mundo cambiante las opciones se siguen dando y las lecturas y aplicación de la sociedad aún sigue siendo importante. Este tema tiene para rato.

 

 

 

“Un partido nuevo” responde la gran mayoría de la ciudadanía, respecto de por quién votaría en una nueva elección congresal, de acuerdo a la última encuesta de Ipsos publicada en Perú21.

Un 28% responde así, por un partido nuevo, 11% por Fuerza Popular, 6% por Perú Libre, 5% por Acción Popular (¡increíble!), 4% por Avanza País, 3% por Alianza por el Progreso, 3% por Renovación Popular, 3% por el Partido Morado, 2% por Somos Perú, 2% por Juntos por el Perú y 1% por Podemos.

La encuesta no lo plantea, pero no sería excesivo atribuir que semejantes resultados ocurrirían también si se preguntase por la elección presidencial. La gente está harta de la partidocracia vigente, aquella instalada principalmente en un Congreso absolutamente desprestigiado.

Es un mensaje para los actores políticos de centro y de derecha que pretenden encaramarse en el poder en las próximas elecciones. Los del statu quo, que se unan, para evitar la dispersión. Por el lado de la derecha, que vayan juntos Renovación Popular, Avanza País, el Apra y Fuerza Popular. Por el centro, que se alíen Alianza para el Progreso, Somos Perú, los morados y Podemos.

Y los nuevos partidos, liberales la mayoría de ellos (en este segmento del espectro ideológico), deberían repensar cuidadosamente si les corresponde ir como parte de un gran frente centroderechista o, más bien, ir por la libre. Por lo que señalan las encuestas, no les conviene en absoluto unirse al statu quo sino, más bien, marcar su propia agenda. Eventualmente, pueden unirse entre partidos nuevos (no se entendería que Rafael Belaunde no converse con Carlos Espá, por ejemplo, o inclusive con Jorge Nieto, tres precandidatos absolutamente nuevos como tales, si al final todos logran la inscripción, cosa que hasta el momento solo ha conseguido Libertad Popular).

A todos convendría que las elecciones fueran el 2026, porque les daría más tiempo para instalarse en el imaginario popular y adquirir cierta vigencia, y en general, ello ayudaría a fijar cierta estabilidad  política en la agitada vida nacional, pero lamentablemente, los errores del gobierno y del Congreso, contribuyen a pensar que puede llegar un momento de ruptura del orden establecido y forzar a elecciones adelantadas (escenario deseable si efectivamente nada cambia en los dos poderes del Estado). Los partidos nuevos, en todo caso, deben actuar también en función de ese eventual desenlace.

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Carlos Espá, centroderechista, IPSOS, Jorge Nieto, partidocracia, Rafael Belaunde

[TIEMPO DE MILLENIALS] El sábado se desarrolló la Marcha del Orgullo, y fue un éxito rotundo. Hace tiempo no se veía en Lima una marcha tan multitudinaria, después de unos años de apatía política, donde ni las marchas del «fraude», vacancia, o en protesta por la vacancia de Pedro Castillo tuvieron este poder de convocatoria en la capital.

La jornada se vivió como una verdadera celebración, llena de carros alegóricos, performances, y incluso conciertos en vivo de diversos artistas. Se pudo ver a muchas familias con niños participar en la marcha y celebrar el mes del orgullo, además de exigir avances en temas de derechos para los individuos de la comunidad.

No existe causa más liberal que la que aboga por que todos los ciudadanos de un país tengan igualdad ante la ley. Hoy, la comunidad LGTBQI+ en el Perú está muy lejos de gozar de dicha igualdad. Las parejas del mismo sexo en el Perú no pueden casarse, ni afiliar a su pareja como derechohabiente en su seguro de salud, tienen dificultades para dejar una herencia, abrir una cuenta en el banco, pedir un crédito hipotecario, entre otras cosas. Su proyecto de vida se encuentra totalmente limitado en nuestro país.

Lo más desesperanzador es que pasan los años, y las movilizaciones, pero no se ven avances en materia legislativa. El actual Congreso no ha podido ponerse de acuerdo ni siquiera para la ley de Unión Civil, ya ni hablar del matrimonio igualitario.

Durante la marcha, diversas personalidades políticas pertenecientes al progresismo se hicieron presentes e incluso salieron a hablar. Congresistas de izquierda como Ruth Luque, Susel Paredes, o la progresista Flor Pablo Medina. ¿Y los liberales? No se supo mucho de ellos.

A pesar de ser la igualdad ante la ley, y las libertades sociales tanto como las económicas banderas del liberalismo clásico, en el Perú los pocos liberales que hay les dejan el terreno vacío a las voces de izquierda, para que estas de adueñen de las libertades sociales. Así la derecha pierde la oportunidad de mostrar una cara moderna, que empatice con los jóvenes que buscan voces que apoyen causas como esta. Según la más reciente encuesta de Ipsos, el 44% de los jóvenes de entre 18 y 25% años apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo, siendo este el grupo etario donde más aceptación tiene dicha propuesta.

Ya vimos el sábado que la cantidad de gente que asistió a la Marcha del Orgullo no fue menor, e incluso logró movilizar más gente que la mayoría de las marchas convocadas por el conservadurismo. En regiones poco a poco el movimiento LGTBQI+ comienza a manifestarse. Y los liberales, ¿les van a regalar las causas de libertades sociales a la izquierda?

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