Opinión

Siempre considera al Universo como a un ser viviente, con una sustancia y un alma. Observa cómo todas las cosas tienen referencia a una percepción, la percepción de este ser viviente; y cómo todas las cosas actúan en un solo movimiento; y cómo todas las cosas son las causas que cooperan para que todo exista. Observa el movimiento continuo del hilo y la contextura del tejidoMarco Aurelio (121-180 d.C.)

El encuentro de jefes de Estado sobre cambio climático, en Glasgow, llegó a acuerdos limitados, y sin garantías. Se logró un acuerdo entre 130 países para la reducción en 30% del gas metano hacia 2030, acuerdo del que participan Estados Unidos, la Unión Europea, y también Brasil, Indonesia, Canadá, Arabia Saudí, el Reino Unido. Aunque, al no incluir a países altamente contaminadores como China – sobre todo – y otros como Rusia, India, Australia, y no ser acuerdo vinculante, nos deja aún en vilo (sabiendo, además, de los antecedentes de varios de esos países, como Brasil, por hablar de un vecino, es fácil imaginar la fiabilidad de esas palabras empeñadas: nula). Algo sobre detener la deforestación, mínimos fondos para mitigación en países no contaminantes y con menos recursos monetarios, algo para pueblos originarios…No gran cosa. Como resumió la activista Greta Thunberg: “bla, bla, bla”. 

El problema es que lo relativo a cambio climático sigue siendo tratado, y de manera interesada, como un problema puramente técnico, atmosférico si se quiere decir así, que tiene, por lo tanto, soluciones tecnológicas a la mano. Y que es asunto de ponerse de acuerdo, aguzar la imaginación, buscar la voluntad, encontrar esas soluciones. 

Nada más lejos de la verdad. Obviamente que hay a la base un tema de buenas y malas tecnologías, de invenciones mal implementadas, de respuestas que se dan por ese lado, pero se olvida que el uso de la tecnología depende de criterios que van desde políticos hasta éticos, pasando por los de interés económico, y también de adecuación o inadecuación de su uso. Es decir que hay un diseño de vida, de sociedad, vigente, al que tanto el cambio climático como las pandemias (las que hubo, la que vivimos, las que vendrán indefectiblemente) cuestionan a fondo. Fenómenos todos que se originan en el maltrato a la tierra que nos nutre, para lucrar, para persistir en modos de vida a los que no se quiere renunciar. Y eso es el origen de todos los problemas, y la valla insalvable de todos los encuentros de las élites políticas y económicas, que acuden obligadas por la presión de la gente.  

Eso: replantear modo de vida, me temo, es el debate de fondo que no se quiere dar, que se impide dar. Sobre la intención de impedir ese debate no queda duda alguna, tras la intromisión de varios países y grandes empresas ante el Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático (IPCC). Los grandes poderes políticos y económicos buscaron modificar las conclusiones de los Informes para Políticos, luego que se filtraran los borradores, y que se podrían resumir aquí en una frase de esos mismos informes, que dio la vuelta al mundo:  «La vida en la Tierra puede recuperarse de un cambio climático drástico evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas. La humanidad, no.» 

La desaparición de especies, tema también central en esta situación grave, y sobre lo cual miramos distraídos alguna noticia que informa de la nueva extinción de otra especie, nos tiene a los humanos en lista de espera. Somos una especie en peligro de extinción. Mejor tenerlo claro. 

¿Libertad o igualdad?

El debate entre igualdad y libertad que suele darse entre izquierdas y derechas aparece de pronto obsoleto. Y ambos bandos discutiendo y tomando decisiones, en conjunto, que descuidan lo esencial. 

Dice el Papa Francisco en la encíclica Laudato Si que “…el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados. De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a ‘estrujarlo’ hasta el límite y más allá del límite.” Con ello subraya, desde la idea religiosa creacionista, y por lo tanto antropocéntrica, lo que la ciencia más biocéntrica, ecocéntrica, ha constatado hace tiempo: que el planeta es limitado, que debemos ser austeros, que no es posible hacer lo que nos viene en gana. Y que no hay razón que justifique ningún tipo de libertades que afecten al colectivo. 

La búsqueda de lucro no nos da derecho a depredar, y la pobreza tampoco. “Nuestra supervivencia supone un buen funcionamiento de nuestras organizaciones sociales en armonía con el ambiente, o, dicho de otra manera, supone el sometimiento a normas que nos protejan de la desmesura y de la ilimitación”, por ponerlo en palabras de Serge Latouche, teórico del decrecimiento. El cambio climático, las pandemias por patógenos, la extinción de especies, son todos problemas que se originan en ya centenarios diseños políticos globales, y que, por lo mismo, requieren de decisiones sobre nuevos diseños políticos para enfrentarlos. 

No hay intención de cambiar nada

El climatólogo Michael E. Mann, uno de los pioneros en difundir advertencias sobre lo que se viene, también nos advierte sobre otro mito difundido, en reciente entrevista en The Guardian: “Por supuesto, los cambios de estilo de vida son necesarios, pero por sí solos no nos llevarán a donde debemos estar. Nos hacen más saludables, ahorran dinero y dan un buen ejemplo a los demás. Pero no podemos permitir que las fuerzas de la inacción nos convenzan de que estas acciones por sí solas son la solución y que no necesitamos cambios sistémicos.” Obviamente, cada uno debe practicar lo que sea posible para ahorrar energía, agua, no contaminar, pero eso por sí solo tampoco nos sacará del hoyo. 

Se trata de que se convierta en política general la vida adaptada a un entorno que ya superó su capacidad de abastecernos y que, hagamos lo que hagamos, es imposible de reemplazar por ningún artificio. 

El sueño de los dirigentes mundiales que arrastran los pies para tomar medidas decisivas, radica en la fe ciega – como toda fe – en las virtudes de la inventiva humana para encontrar salidas artificiales, a la amenaza que se cierne sobre nosotros. Y así, dejan para la generación siguiente la solución del asunto, mientras se lavan las manos para proseguir con un modo de vida basado en el altísimo consumo en sociedades habituadas a ello, la prosecución en el uso de energía fósil, la producción de bienes con obsolescencia programada, todo lo que beneficia también a ciertas élites minoritarias de los lugares en los que se practica el despojo insensato de los recursos de la Tierra. 

Los países europeos occidentales se enriquecieron a costa de acumular mediante la trata de esclavos, el rapto de tecnología ajena, el saqueo de bienes del territorio de otros, idea que germinó en los Estados Unidos que siguió esa ruta, y luego la China más recientemente. Hubiera sido imposible que estos países llegaran a esos niveles de consumo con tan solo sus propios recursos. 

Entonces, negarse a ceder en temas tan cruciales como el consumo de carbón, no ceder en el tema del combustible fósil, ni siquiera asumir plenamente el apoyo solidario a los países afectados por el cambio climático y que no tienen responsabilidad alguna en ese fenómeno, es la decisión egoísta de quienes saben que, además, las afectaciones por cambio climático serán menores en el hemisferio norte que en el sur. Y qué importa que se esté ahogando, desapareciendo, ahora mismo el Estado isla de Vanuatu, si pueden seguir comiendo salchichas asadas con madera tropical africana de selvas devastadas, y arrojar al basurero toneladas de alimentos, o construir edificios lujosos que nadie habita en China, porque ese es su modo de vida, y para ese modo de vida es que se ha diseñado el soñado desarrollo. 

El indicador digital

Otra de las fábulas modernas sobre la modernidad salvadora, se refiere a las posibilidades de la digitalización del mundo. Es etéreo, se supone. El periodista de investigación Guillaume Pitron, resume así lo que es, en realidad, una amenaza: “El daño al medio ambiente proviene primero de los miles de millones de interfaces (tabletas, computadoras, teléfonos inteligentes) que abren la puerta a Internet. También proviene de los datos que producimos en cada momento: transportados, almacenados, procesados ​​en vastas infraestructuras que consumen recursos y energía. Esta información permitirá, a su vez, crear nuevos contenidos digitales para los que necesitaremos … ¡siempre más interfaces! Para realizar acciones tan intangibles como enviar un correo electrónico a Gmail, un mensaje a WhatsApp, un emoticón en Facebook, un video en TikTok o fotos de gatitos en Snapchat, hemos construido, según Greenpeace, una infraestructura que, próximamente, probablemente será la cosa más grande construida por la especie humana «.

Es decir que la famosa “nube” a la que enviamos nuestra información, como todo en la vida, es perfectamente tangible y se almacena en enormes infraestructuras que cada vez requieren de más espacio y que, además, se construyen por triplicado para evitar que cualquier incidente – un terremoto, no vaya a ser – interrumpa el proceso. 

Según Pitron “Los números son reveladores: la industria digital global consume tanta agua, materiales y energía, que su huella ecológica es tres veces mayor que la de un país como Francia o el Reino Unido. Las tecnologías digitales ahora movilizan el 10% de la electricidad producida en el mundo y emitirían casi el 4% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), un poco menos del doble que el sector de la aviación civil mundial.”¹

Esta certidumbre, que ya genera preocupaciones, nos confirma en los límites, incluso de aquello que dábamos por gratuito.  Y señala que la interconexión del mundo que comenzó, hace unas centurias, con unas cuantas carabelas y otros botes más o menos grandes o pequeños que, desde la pequeña Europa, salieron a conquistar el mundo y a plantear un solo modo de vida como ideal, una sola estética, unos valores únicos como deseables, un mundo de proveedores pobres y adquisidores cada vez más sofisticadamente ricos, ha llegado a su fin.  

Lo que se viene

Según el activista y pensador ecologista Eduardo Gudynas, tomando con realismo los compromisos asumidos por los países, los antecedentes en el cumplimiento de sus compromisos, y lo que efectivamente hacen – como los subsidios a los combustibles fósiles que se mantienen a un ritmo de cientos de miles de millones de dólares (11 millones de dólares por minuto, dice Gudynas) y sin perspectivas de remisión – lo más probable es que nos estemos acercando a los 2.7° Celsius de incremento de temperatura global para fines de siglo, bastante más de los 2° C que se afirman aún como objetivo máximo, y lejísimos de los 1.5° C que se esperaba como tope al inicio de los encuentros COP. 

Todo ello significa, casi con seguridad, miles de millones de personas víctimas de sequías, con hambrunas extendidas, y conflictos por recursos como el agua para beber, alimentos, además de catástrofes como la inundación de ciudades costeras, la desaparición de islas y quizá de archipiélagos enteros, y en general un mundo de migraciones constantes de millones de personas en busca de lugares donde sobrevivir. Sin dudas, también guerras de todo tipo, convencionales, de guerrilla, terroristas, lo que valga para prevalecer. 

Dice también Gudynas, ante ello, que “Hemos llegada a la situación donde el propósito de sobrevivir a la modernidad exige abandonarla. Ante esa misión, tal vez Nietzsche tuviese razón al decir que aquellos que desearan volverse sabios, en primer lugar, deberían escuchar a los perros salvajes que ladran en sus sótanos.”  Volver a los inicios, es decir, donde el contacto directo con toda la naturaleza, entendida como esa totalidad de la que somos parte y no un espacio ajeno, se convierte en el norte de nuestras decisiones y objetivos. 

Rediseñar la vida

Un contraste dentro de la literatura, creo que ayuda a entender lo que hay que pensar con la vida por delante. Frente al Robinsón Crusoe de Daniel Defoe, que llega a una isla y la domina, la controla, la hace suya, establece el imperio de su saber occidental con criado sumiso al que educa y saca de un salvajismo al que desprecia, el novelista francés Michel Tournier recreó la misma historia en una novela recomendable que se llama “Viernes o los limbos del Pacífico”, donde Robinson primero se deja acoger como feto en una hendidura profunda de la isla a la que llama Speranza, y luego de renacer de la Tierra, la desposa: “Su rostro cerrado escarbaba en la hierba hasta las raíces y con la boca sopló un aliento cálido en pleno humus. Y la tierra respondió: le envió al rostro una bocanada sobrecargada de olor que enlazaba con el alma de las plantas fenecidas y el olor a cerrado, pegajoso de las simientes de los brotes en gestación. (…) Su sexo agujereó el suelo como si fuera la reja de un arado y se vertió allí en una inmensa piedad por todas las cosas creadas.

Sin temor acepta que Viernes haya hecho explotar, jugando, con pólvora toda la civilización que había creado en la isla, en un afán dominador similar al del personaje original de Defoe, y se somete al aprendizaje al que lo lleva Viernes quedescubre de pronto a Robinson la realidad que lo rodea y que este no había podido percibir. Desde la relación con los vientos, la cocina simple pero creativa, el juego como poderoso medio de estar, el ocio necesario, la relación horizontal donde ya Viernes no es criado ni esclavo sino amigo, camarada, un igual. Las formas de aprovechar mejor de lo que se dispone, el uso y el no uso de las cosas para preservar el equilibrio, la pérdida de la noción del tiempo: el limbo. Y así, la compenetración con todo se vuelve total.”²

Los Viernes no literarios, más tangibles, son los protagonistas de los procesos a los que el ilustre economista catalán Joan Martínez Alier llama ecologistas populares, que son los que se movilizan con todas aquellas miles de organizaciones sociales, entre poblaciones en todo el mundo no rico, que reaccionan ante la invasión de sus tierras, la amenaza de sus fuentes de agua, de sus territorios, por actividades extractivas invasivas y descontroladas. Es indiferente si esas actividades provienen de iniciativas privadas o estatales, ese no es el debate, si acaso importa de dónde provenga cualquier invasión. Lo primero es proteger las fuentes de vida. 

Si hasta hoy son vistos como un estorbo para grandes inversiones dinerarias, quizá haya que tomarlos ahora como adelantados de un mundo al que hay que ir antes que se nos imponga por la fuerza. La recuperación del territorio, y la contención del desarrollismo desenfrenado al que nos llevan las grandes potencias, quizá pueda paralizarse cuando se les deje de aprovisionar de materias primas para sus excesos, al tiempo que ponemos en orden y cuidamos nuestro territorio. 

Emilio Romero, sabio peruano que estuvo entre los fundadores del legendario Partido Descentralista, a inicios del siglo XX, junto con Jorge Basadre, Hildebrando Castro-Pozo, y otros, y fue su representante ante el congreso como diputado, testimonia de sus discusiones con sus “amigos de la izquierda” sobre la necesidad de descentralizar y organizar la vida en el territorio peruano, precisamente para garantizar la justicia social. Eso va antes que lo otro. 

Esa descentralización, que supone mucho más que distribución de funciones y recursos, implica sobre todo la ocupación armoniosa del territorio. La monstruosidad de ciudades como Lima, donde 9 millones de personas viven apiñadas en 2500 kilómetros cuadrados, explica desempleo, delincuencia, pobreza, mucho más que cualquier evaluación micro o macroeconómica. Y garantiza desgracias venideras. 

Ahora sí, una re-evolución

No hay fantasma que recorre el mundo, no hay necesidad de comunismos, y tampoco de capitalismos. La revolución, entendida como un cambio radical en nuestras vidas, ya se está dando, la estamos viviendo, y es una re-evolución. O nos adaptamos a esos cambios, y mitigamos sus efectos, o rediseñamos la vida y obligamos a los grandes contaminadores a dejar de contaminar, o no habrá salida posible. 

La evolución implica aceptar, dice el sociobiólogo Edward O. Wilson, que “en la evolución social genética existe una regla de hierro, según la cual los individuos egoístas vencen a los individuos altruistas, mientras que los grupos de altruistas ganan a los grupos de individuos egoístas. La victoria nunca será completa; el equilibrio de las presiones de selección no puede desplazarse hacia ninguno de los dos extremos. Si tuviera que dominar la selección individual, las sociedades se disolverían. Si acabara dominando la selección de grupo, los grupos humanos acabarían pareciendo colonias de hormigas.” 

En tiempos de cambio climático, tras un proceso de primacía de los grupos egoístas, toca el equilibrio que ha de salvar la vida en el planeta, y no solo de los humanos, mediante la primacía de valores de los grupos altruistas.  O comenzamos otra vida juntos, solidarios, o no habrá vida.


  1. Artículo publicado en el mensuario “Le Monde diplomatique” – agosto 2021
  2. https://www.academia.edu/31075909/DE_ROBINSONADAS_Y_REALIDADES (texto de David Roca Basadre)

Tags:

cambio climático, nueva vida, re-evolución

Gracias a Personaje Secundario, una joven editorial independiente, los lectores tienen ahora entre manos el volumen Something going (1975) título que reúne muchos de los poemas primigenios de Roger Santiváñez. 

Escritos por confesión propia en un viejo cuaderno escolar entre los años 1975 y 1976 (años que coinciden con el ingreso de su autor a San Marcos, al entonces Programa de Literaturas Hispánicas), encuentran una de sus fuentes en los míticos cuadernos que escribía Luis Hernández, un poeta cuya lectura es no solo una necesidad sino también una especie de ritual iniciático.

No es para nada gratuito que el conjunto de estos primeros poemas tenga un título en inglés (pago al rock y a lecturas anglosajonas, seguramente) como tampoco son gratuitos sus posibles significados: algo en movimiento, una obra en progreso, el inicio de un proceso, el creativo, tan inasible a veces, tan difícil de encerrar de una vez y para siempre en un cómodo concepto de manual. 

Somtething going es entonces el inicio, el momento fundacional de la escritura, así, con mayúsculas, de Santiváñez. Su tono fresco, de coloquialismo franco que navega entre la irreverencia y la ternura, revela sin duda el influjo de Hernández, como deja ver el “Poema 3”: “O como el sol apareciendo desde tu risa / Como un juguete inservible sobre nuestras sombras / Pasando de verano a invierno en los bosques / La derrota acaecida como un amanecer invisible (…)” (p.35). 

No es el único referente, sin embargo. La música y el entorno urbano configuran un escenario en el que el lenguaje del en ese entonces novísimo poeta empieza a buscar su propio cauce de expresión, que se decantaría luego con los años, alimentado de experiencias como la bohemia, militancia, el activismo poético, el ejercicio del periodismo y la búsqueda expresiva que, por el momento, se encuentra afincada en territorio próximo al neobarroco. 

La nota autobiográfica inicial, aclara un poco el cúmulo de referencias iniciales: “El título que le coloqué, Something going, quería ser también un homenaje a mi adolescencia en rock (…) Todavía resonaban en mí los acordes de la canción de este nombre de la banda sicodélica The Telegraph Avenue (…) El rock and roll siempre tuvo que ver conmigo” (p.13). El espacio urbano es el Centro de la Ciudad con sus lugares de culto reservados a bohemios impenitentes. Bares como el Wony, lugares como el Patio de Letras o la Plaza San Fracisco –donde se gestan Melibea y La Sagrada Familia–, más que puntos en el mapa de la ciudad son espacios en los cuales la creación encuentra un punto de ebullición. 

Recorrer los versos de Something going es asistir de alguna manera al nacimiento de un poeta; es testimoniar, casi cinco décadas después, el origen de una aventura creativa constante y rigurosa, que ha acompañado con coherencia el camino emprendido por Santiváñez. Su escritura es también lectura. Desfilan Hernández, el rock y su lírica rebelde y desafiante, el tumulto oral de los bares, las imágenes de una juventud ansiosa y experimentadora. A la distancia, uno podría reconocer en estos poemas algunos trazos de la escritura contemporánea de Santiváñez y parte de su recorrido estético desde lo conversacional y la reescritura vanguardista, hasta el misticismo y la elaboración neobarroca. Poesía, finalmente. Reconocible, conmovedora, vitalista. Dejo aquí un botón:

 

Poema 8

Guardados están los poemas  

que de alguna ciudad desconocida enviaste   

adheridos a la risa tuya

a la forma de anudarte el pelo

frente al espejo o la ventana 

que nadie nos dejó nunca,

ahora que ya no me cuentas   

las horas que dedicas a pensar

en las playas en que estamos desnudos,     

veranos que esperas sumida en palabras.

No me es difícil

decirte que ya no sigas esperando

pero no lo hago 

prefiero que sigas haciéndolo, 

como yo o mis poemas 

sin saber qué es lo que esperamos. 

Hasta mi habitación 

llegan las noticias de  

automóviles de muchachas que ríen 

y es allí donde te encuentro,   

a veces que no tengo ganas de 

hundirme en la escritura, 

allí estás aunque ya no sea 

sino un verso que recuerdas en 

alguna calle muy sucia, huachafamente

asiática, y bajo tu blusa, erótica

Roger Santiváñez. Something going. Lima: Personaje Secundario, 2021.

 

1975

 


Alonso Rabí Do Carmo es profesor ordinario de la Universidad de Lima, donde imparte cursos de Lengua, Literatura y Periodismo. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtuvo el Doctorado en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Colorado. Ejerce el periodismo desde 1989.

Tags:

Personaje Secundario, Roger Santiváñez, Something going (1975)

Querida Manuela,

Tu no sabes lo que son micros, ómnibus, combis, custers; el Metropolitano y tren eléctrico; los colectivos, taxis, taxis por aplicativos, mototaxis, taximotos, bicicletas, scooters. Todos, estimada Manuela, son medios de transporte que tenemos los limeños para desplazarnos por la ciudad de Lima. La de los Reyes, como tú la conocías, que se ha expandido hasta el Callao por el oeste, al norte hasta Ancón, al sur hasta Pachacamac y al este pasando Amancaes hasta Chosica. Es una ciudad inmensa, con más de 13 millones de habitantes.

Puedes creer que no tenemos un sistema de transporte integral que nos lleve de manera cómoda por la ciudad. Somos la capital de la República y nuestros ciudadanos no pueden transitar de manera cómoda, eficiente, segura y limpia. Son grandes negocios que no quieren invertir en mejorar. El transporte es un servicio público, pero aquí lo manejan los privados y por ello vivimos secuestrados por sus gremios. Por cierto, la semana pasada, el ministro del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Juan Silva Villegas en una reunión con transportistas informales, ofreció la cabeza de las jefas de las instituciones reguladoras y fiscalizadoras que están llevando acabo la reforma del transporte en el país: la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran) y la Autoridad de Transporte Urbano de Lima y Callao (ATU). En el primer caso, Patricia Cama fue retirada de su puesto sin previa notificación mediante Resolución Suprema 010-2021-MTC.

Es una practica bastante común que las resoluciones ministeriales o supremas de cese de cargo de alto nivel no sean previamente comunicadas y que uno se entere por El Peruano, que es el diario oficial del país. He sido testigo del hecho de primera mano. Es una pésima práctica, no solo por la falta de consideración hacia el o la alta funcionaria del Estado, sino porque se pierde la continuidad del trabajo y de las metas de avance. Imagínate, cada dos o tres meses cambiar de titulares del sector y sus directores. No hay gestión que pueda soportar eso y peor si se trata de la reforma de un servicio público tan importante como el transporte. Es por este tipo de maltratos y accionares que hace 20 años se trata de reformar la Policía Nacional del Perú y no se logra. El último intento fallido fue hace un años luego de las muerte de Inti Sotelo Camargo y Jack Bryan Pintado en las manifestaciones contra el golpista Manuel Merino. Parece que las prioridades de gestión del Gobierno no somos ni los ciudadanos ni su bienestar.

Estas altas funcionarias forman parte del 47% de los servidores públicos mujeres y, cabe resaltar, que solo cuatro de cada 10 funcionarios o directivos del Estado son mujeres. El Estado es una fuente de trabajo para las mujeres, como te he mencionado previamente en una de mis cartas, pero no tienen puestos de alto nivel en el escalafón público. Los trabajos en los que se desempeñan, sobre todo, son en carreras especiales, como enfermería o docencia inicial o primaria. Estos datos son de marzo de este año publicados por la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) en el documento La Mujer en el Servicio Civil Peruano 2021. 

Este estudio también resaltó que la mayoría de las mujeres que trabajan en el Estado tiene entre 45 y 65 años de edad ( 42%) y que ha hubo una reducción de la participación de servidoras menores de 44 años. Bueno, Manuela, tu conoces bien el comportamiento masculino en el poder, no es complicado deducir el porqué de esa data. 

El 25 de noviembre es el Día de la No Violencia Hacia la Mujer, falta poco y este tipo de comportamientos califica como violencia. Qué clase de Gobierno tenemos donde los y las altos funcionarios no tienen claro cuál es su rol y no conocen la realidad de la mujer. El 25 de noviembre nos debe llevar a analizar las diferencias y desventajas, así como los retos de las mujeres en la política y en la gestión pública. La Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Anahí Durand, debe informarse y entender que la violencia no es solo física, sino que nace por la desigualdad latente que existe y los paradigmas de género.

Tags:

25 de noviembre, gestión pública, mujeres en la política

Resulta pasmosa la lentitud del presidente Castillo para tomar decisiones que no son tan complicadas de activar ni ameritan un profundo periodo de reflexión.

El caso del secretario de Palacio, Bruno Pacheco, debió haber sido resuelto hace más de una semana, cuando se conoció su irregular injerencia en los ascensos militares.

A la fecha, la premier, Mirtha Vásquez, y el ministro de Economía, Pedro Francke, han señalado que el referido funcionario debería dar un paso al costado, más aún si se tiene en cuenta información posterior que vincula al citado secretario en intentos de trasiego a favor de un contribuyente ante el jefe de la Sunat, como revelara el portal Lima Gris.

El presidente Castillo no parece ser consciente de que este caso es aún más tóxico que el que ha afectado a algunos de sus ministros (como el recientemente renunciante, Walter Ayala), porque se trata de alguien de su entorno más íntimo, de su entera confianza, y que conforme pasen los días sin que tome una decisión, la responsabilidad del referido funcionario empieza a convertirse en complicidad del Primer Mandatario.

Un signo distintivo de este gobierno es la pachocha ejecutiva, no se deciden las cosas rápidamente, se procrastina y se deja todo para más adelante, se dan vueltas y revueltas a las discusiones internas, se crean sinfín de comisiones de trabajo y mesas de diálogo, en suma, no se activan decisiones ni se avanza.

El caso Pacheco no es sino un síntoma de una peculiar característica de este gobierno, que flota, que navega en piloto automático y que no parece ser consciente del año tormentoso que se avecina, con la sumatoria perfecta de crisis sanitaria (tercera ola), económica (la inversión privada va a estar por los suelos), crisis política (por el desgaste del gobierno) y crisis social (por la proliferación de conflictos), el mismo que va a merecer acciones rápidas, decisiones ejecutivas, golpes de timón ante el cambio de las circunstancias, etc.

Un gobierno lento y dubitativo, puede ser un lujo que se permitan los países nórdicos o muy desarrollados, cuyas instituciones funcionan sin necesidad de voluntarismos personales, pero en un país como el nuestro, con un Estado burocrático, que de por sí no se mueve si no es a punta de empellones, la morosidad gubernativa trae consecuencias nefastas.

Tags:

Bruno Pacheco, pcm, poder ejecutivo, Presidente Castillo

Aristóteles, respecto de la filosofía, sentenció para siempre que “todas las ciencias son más necesarias que ésta; pero mejor, ninguna” y esto porque la caracterizó como la “única ciencia libre”. En suma, la filosofía no sólo es la obra suprema de la razón humana, sino, también la expresión máxima de la libertad humana. Una libertad que no conoce las ataduras del dogma, el interés, la ideología, los prejuicios, las opiniones y ni siquiera la de las inclinaciones. Es el actuar libre del pensamiento que muchas veces se vuelve contra sí mismo si ve la necesidad de corregirse, criticarse, encontrar nuevos y mejores rumbos. Es por eso, que la UNESCO acordó hace muchos años ya dedicar un día al año para celebrar a la más excelsa de todas las creaciones del hombre, la libertad que entraña el pensar.

Hemos dicho que la filosofía no conoce de ataduras porque su fin no es alcanzar sino buscar la verdad. El filósofo, a diferencia del sabio, no es aquel que pontifica desde una verdad petrificada, sino que es aquel que ha dedicado su vida a la búsqueda incesante de la verdad. Su sino es más trágico, pues se sabe en el interregno entre la sabiduría y la ignorancia en esa zona gris en la que sólo puede llegar a conquistas parciales y siempre precarias. Pues vive en la paradoja de que su sabiduría consiste no en lo mucho o poco que sea capaz de conocer, sino en saberse ignorante. Sin embargo, al igual que Sísifo, hay que imaginarlo feliz.

La recompensa, si alguna la hay para quien ha decidido dedicar su vida a la búsqueda de la verdad, es el poder sentir el vértigo de la libertad. Su contacto y diálogo permanente con los otros que como él pensaron, si es honesto, le permiten ver todo en perspectiva y en contexto. Por eso, es un error estudiar la filosofía históricamente, eso supone encerrar el pensamiento en los muros de la cronología. Seguimos dialogando con los tan contemporáneos Heráclito o Platón, cuando leemos un libro de filosofía están ahí, de alguna manera, presentes todos los filósofos que antes han pensado los mismos problemas más allá del orden en los que los pretendamos colocar.. La filosofía es el diálogo permanente inaugurado hace más de dos mil quinientos años en Jonia por unos hombres que maravillados por los fenómenos que a simple vista pueden ser los más comunes, imaginaron otra manera de abordaron y descubrieron la posibilidad de la búsqueda del conocimiento por el conocimiento mismo, planteándose los problemas más urgentes que hacen retumbar el sentido mismo de nuestra existencia.

La filosofía, como bien anota Heidegger, es “el extraordinario pensar acerca de lo ordinario”. Es decir, sus temas y sus problemas son los que aquejan a la humanidad en su diario vivir. Por ello, aunque muchas de sus gramáticas resulten obtusas, complicadas, abstractas y hasta estériles, esos son los difíciles caminos del pensar. No es posible abordar los problemas en torno al sentido de la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, de una manera baladí y simplona. Pensar los abismos de la existencia requiere no sólo un gran coraje sino también la exigencia de llevar a la razón hasta sus propios límites en los que lo inasible muchas veces no se puede instanciar en palabras. Como decía Demócrito las palabras son sombra de obras, pues petrifican lo que está sujeto al misterio del tiempo, tratan de atrapar el instante y crean la ilusión de lo permanente.

Muchas veces se ha tildado a la filosofía de una actividad banal e inútil y a quien la practica como un hombre distraído y alejado del mundo. El hombre apresurado, acostumbrado a la inmediatez y reñido con el pensamiento lanza esa acusación desde su limitación. Es cierto que la filosofía no ofrece soluciones sino problemas. Nos abre la posibilidad de enfrentarnos ante aquello que nos subyuga por lo irresoluble pues en el fondo es lo que toca las fibras de nuestra existencia. Para qué queremos meras soluciones si con ellas vamos a tener meros hombres de hechos, gente incapaz de ver más allá de sus narices y que como cualquier ser irracional se conforma con aquellos que de alguna manera ya le ha sido dispuesto. Precisamente, para salvar lo que de humano hay en cada uno de nosotros es que existe la filosofía.

Pero, su realización también conlleva una enorme responsabilidad pues el filósofo, en su calidad de arconte de la verdad, es el que con la gravedad de su palabra y su pensar pronuncia aquello que los demás no pueden decir. Es por eso, que la filosofía debe siempre cumplir una función liberadora. Darle palabra a los que no la tienen, mostrar los horadados caminos por los que se pueda transitar hacia la libertad. Esa es la responsabilidad más importante del filósofo. No la de ser un mero profesional del argumento o un exégeta encerrado en una torre de marfil. Sino, una persona capaz de dialogar con otros modos de pensamiento, de sentir y vivir en el mundo, de confrontar su pensamiento y su saber con el de otros pueblos y tradiciones en una auténtica polifonía del logos. Esto, por supuesto, no supone –como afirman muchos enanos del pensamiento- una renuncia al estudio riguroso y meticuloso de los clásicos. Al contrario, no creo que haya experiencia más subyugante que la del gozo que puede significar enfrentarse, siempre dispuesto a aprender, a una de esas grandes conquistas del pensamiento que suponen los grandes libros que han escrito los filósofos.

Hay una belleza en el pensamiento, en el argumento bien construido, en una idea que nos saca de nuestro lugar de confort, en la gravedad que supone el salirse de la actitud cotidiana para poder reflexionar sobre ella. Todo ello, y más, es lo que permite la filosofía entrar en contacto con la expresión más sublime de la humanidad. Pero también, es riesgo permanente porque la verdad siempre incomoda. Los hombres, como los prisioneros de la caverna, prefieren siempre vivir encadenados de cara a las sombras. Por ello, la misión irrenunciable de la filosofía es la de educar para sacar a las personas de la ignorancia. Ya la ignorancia mató a la filosofía cuando condenó a muerte a Sócrates y con él a todos aquellos compañeros de ruta que se atrevieron a incomodar al poder con su pensar libre y crítico. Ese es el riesgo del filósofo, la incomprensión que muchas veces se paga con la vida y otras con la pobreza, la marginación, la postergación o simplemente con la indiferencia. Ante todo ello, en este día en que el mundo celebra a la filosofía, recordemos lo que nos legó como misión el sabio emperador Marco Aurelio: “Los hombres han nacido unos para los otros, edúcalos o padécelos.”

Tags:

Aristóteles, Filosofía, UNESCO

UNO

Empecé a ver futbol en 1974, y a escucharlo como hincha –por la radio – a partir del año siguiente. En esos tiempos no había ESPN, Fox Sports y menos You Tube. La radio era la estrella, ni siquiera la tv le quitaba el cetro. En ciertas ocasiones la tv transmitía partidos del torneo local o internacional, generalmente los domingos. Para lo demás, la radio se encargaba de transmitirlo todo, de ahí la importancia de gente como Pocho Rospigliosi. 

Pocho era dueño de una radio llamada “El Sol”, la cual contaba con un programa deportivo estrella llamado “Ovación” (“Un Perú en sintonía”, era el slogan) y una revista homónima. Dicha emisora transmitía la mayor parte de los partidos del fútbol local. Debo haber pasado de 1975 hasta 1985 pegado a la radio escuchando sus opiniones acerca de tal o cual partido. Igualmente se encargaba de otros deportes. Al término de los eventos deportivos tenía programada música: argentina y criolla. Incluso había un programa para Beatlemaniaticos. Estando en el último año del colegio, fui a dicha radio a hacer una entrevista para el pequeño diario que sacábamos en el cole. Realmente no tenía nada de extraordinario la radio. Estaba en un edificio, construido en los años cincuenta, y contaba con un ascensor, cuyas puertas tenían la inquietante costumbre de abrirse antes de tiempo. 

DOS

Pocho era pequeño y gordo; caucásico y con alopecia. Conocía y entrevistaba, con aplomo y solvencia, a ídolos de la talla de Pele, Maradona o Cubillas entre otros. A toditos los conocía PR. Tenía la técnica de hacer de la entrevista una charla amical. Él no era relator, fungía de comentarista, el cual daba su opinión en medio del partido. Ojo, que no era el mejor en aquella función. El más sobresaliente, en Radio el Sol, era Enrique Valdez (el chileno). Nunca me perdía sus comentarios sabrosos, punzantes y claros; aun lo recuerdo perfectamente. Pero Pocho era el dueño del circo, cuando hizo su programa dominical, por televisión llamado “Gigante Deportivo” (duraba 4 horas creo), insólitamente para mí, don Enrique no formaba parte del elenco. 

El que siempre estaba era Micky, su hijo, el cual tenía un año más que yo. Lo odiaba. Escuchaba sus declaraciones vacuas e incluso bizarras con respecto a un hecho o acción de un partido. Encima su viejo le seguía dando pelota para que siga comentando. Siempre que hablaba, trataba de encontrarle el punto negativo o denostarlo por lo simplón de sus comentarios. Al tiempo me di cuenta que era envidia. Visto en retrospectiva Micky, era un niño de solo 15 años, con las limitaciones lógicas de un pendex comparado con los otros integrantes del staff. Pero mi encono estaba justificado en ese momento, mientras él estaba en el gramado viendo el partido en directo, yo trataba de sintonizar, lo mejor posible, con la antenita que tenía mí pequeña y amada, radio a transistores, en mi cuarto, las acciones del juego. A veces, me paraba encima de mi cama para sintonizar mejor el partido. Años después me lo encontré. Fui a entrevistar a El Veco, famoso periodista uruguayo, y me lo topé en el ascensor de la radio. Al instante lo reconocí, me di la vuelta y no le di ni cinco de bolilla, él tampoco, dicho sea de paso, me la dio. 

TRES

Al tiempo, estando ya en Asunción, me enteré de su quijotesco accionar contra la mafia de Delfino y Burga y veía sus intervenciones televisivas. Había mejorado muchísimo, era otro y con una solvencia que era la secuela lógica de una personalidad interesante. 

Recuerdo que la revista Ovación se vendía como pan caliente en los setenta y ochenta. Toda la fanaticada del balón la comprábamos compulsivamente (bueno, mi viejo me la compraba). Debo de ser justo, a excepción de la columna de Pocho y de ciertos invitados (por ejemplo, Mr Huifa), la calidad de los restantes escritos era pobres, de muy bajo nivel. En cierta ocasión, supe que el gordo no corregía sus escritos, los pasaba inmediatamente a impresión. Ahora las fotos y demás datos estadísticos eran buenos, muy buenos. 

Comprar el diario “El Comercio” y leer la gran cobertura dedicada a los mundiales de fútbol era religión para mí. Vivimos con él los hechos más trascendentes del deporte nacional. En 1988 falleció. No vivió el declive del fútbol peruano y sus secuelas. Yo no volví a sintonizar por radio ni partidos de fútbol, ni música. Ahora cuando veo mi cuñado Nelson escuchar por radio, los avatares del juego de su querido club, me entra cierta nostalgia de adolescencia y los recuerdos de aquellos años se atropellan. Esbozo una ligera sonrisa recordando a Pocho Rospigliosi y su troupe.

 

Tags:

Pocho Rospigliosi, radio, TV

Se equivoca de cabo a rabo un sector de la derecha política, empresarial y mediática cuando cree estar enfrentando a un gobierno chavista, comunista o radicalmente socialista. Por tanto, equivoca su estrategia de lucha y por ello, mientras pide la vacancia como medida extrema frente al peligro que ve, se le pasan entre las piernas las interpelaciones y censuras ministeriales, que justificadamente ya debería haber ejecutado.

Es verdad que el gobierno de Castillo tiene esos gérmenes autoritarios en su interior (el leninismo de Cerrón -hoy expectorado- y el maoísmo de los sectores radicales del magisterio, presentes aún), y preventivamente hay que estar alertas, pero uno debe actuar, más si es oposición, conforme a las circunstancias.

No está el G2 cubano detrás de las acciones de Castillo. No están Maduro ni el Foro de Sao Paulo. Si lo estuvieran, habría cierta inteligencia estratégica en el Ejecutivo y lo que se aprecia, más bien, es enorme mediocridad e improvisación.

El gabinete Bellido parecía, sí, un intento de seguir ese rumbo y en esa perspectiva sí cabía anteponer el instrumento de la vacancia y colocarlo en ristre, además de extremar la beligerancia, pero hoy, con el gabinete Vásquez, lo que corresponde es afinar la puntería opositora. Es otra realidad política e ideológica la que se tiene al frente.

El escenario de que Castillo esté jugando a una primavera rosada y que luego sobrevendrá un verano rojo, y que los moderados (Francke y compañía) saldrán pronto del gabinete, que se reconcilie con Vladimir Cerrón, que fuerce la Asamblea Constituyente (¿cómo lo haría, ahora que tiene los dientes limados con la ley de la cuestión de confianza?), es altamente improbable.

Podría ocurrir, por supuesto, y en ese caso habrá que proceder conforme a ello, pero entre tanto, la radicalidad opositora de la derecha es estéril y no produce ningún resultado. Inclusive, la aleja de sus bases sociales que ven, sorprendidos, la discordancia entre lo que se denuncia y la realidad efectiva que se aprecia (por eso, los mítines “por la democracia” son tan ralos).

La derecha tiene dos tareas al frente: el de oposición a un gobierno de izquierda, por más moderado que éste sea, y la preparación para las justas electorales venideras (primero, regionales y municipales, y luego presidenciales). No va a tener éxito en ninguna de ellas si se deja guiar por teorías de la conspiración y paranoias inconducentes.

Tags:

derecha política, Foro de Sao Paulo, Pedro Castillo, Pode Ejecutivo

Pocos días atrás, el heroico sandinista Daniel Ortega, que regresó de su autoexilio en Costa Rica para gobernar su país en los años ochenta, ganó por cuarta vez consecutiva el gobierno de Nicaragua. Son catorce años en el poder y a la espera de cinco años más. Los pronunciamientos en contra de los resultados quedaron en manos de las cancillerías de los países de la OEA y trataron acerca de la transparencia de las elecciones y el encarcelamiento de sus opositores.  En el Perú Vladimir Cerrón de Perú Libre cuestionó duramente la decisión del gobierno peruano, resaltando que Ortega era víctima de los mismos cuestionamientos a los resultados electorales que vivió Castillo. 

Es preocupante la postura de Cerrón porque está apostando por un gobernante que si bien fue de izquierda en su primer gobierno tras el triunfo contra la dinastía de Somoza, el Daniel Ortega que retornó al poder el año 2007 para combatir la corrupción desfachatada de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, optó por establecer un claro pacto con la iglesia conservadora y los empresarios nicaragüenses. Contra todo lo esperado, su gobierno ayudó a impulsar una de las legislaciones más retrógradas en Latinoamérica sobre el aborto, pues criminaliza hasta el terapéutico, cuando este había sido un derecho protegido por la Revolución Sandinista e incluso antes, desde la dictadura de los Somoza. Económicamente, Ortega no solo no cambió el modelo neoliberal, sino que estableció una alianza con la gran empresa y el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP). Pero como en estas elecciones, algunos empresarios decidieron oponerse y postular sin formar un bloque opositor de defensa de la democracia, varios de ellos terminaron encarcelados por el gobierno. Nada más lejos del discurso de un auténtico gobierno democrático de izquierda. Leonardo Boff, desde la Teología de la liberación y muchos sandinistas, sinceros socialistas, han levantado reclamos desde la represión del año 2018 que dejó más de 300 muertos, de acuerdo con la CIDH por las protestas contra la reforma del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, otra de las entidades del estado que Ortega manipula a su antojo. 

Que la izquierda peruana y latinoamericana no zanje con él de una vez y pueda considerar que Ortega ha traicionado el compromiso con su pueblo, también lo hemos podido observar en la lentitud con la que han aceptado que Nicolás Maduro lidera una dura e injusta dictadura en Venezuela o en el silencio acerca de Miguel Díaz-Cabel, el presidente de Cuba. Sin duda, uno de los malos síntomas claros que muestra la izquierda latinoamericana es no haber conseguido adaptarse plenamente al sistema democrático e incorporado principios que parecen desdecir el heroico método revolucionario de llegar al poder y luego tener que mantenerlo. Que el modelo soviético cayera hace ya más de treinta años, cuando ya se sabe que sus héroes terminaron convertidos en abusivos dictadores al llegar al gobierno, no ha impedido que siga en pie el principio revolucionario de que el pueblo primero debe tomar el gobierno con las armas, aprender a vivir el socialismo dictado por el líder gobernante para que una vez interiorizado, habiendo renacido bajo un modelo justo y amenazante para el capitalismo, pueda liberarse en un utópico futuro comunista. 

De esa manera, el principio que cree que la marcha de la historia sigue un orden que debe cumplirse, continúa siendo la razón por la que el partido que toma el poder debe quedarse hasta asegurar que ese orden lo puedan alcanzar las próximas generaciones. El partido Comunista de Cuba, el Partido Socialista Unido de Venezuela, el Frente Sandinista de Liberación Nacional no tienen ninguna otra justificación (como si lo fuera). 

Y a veces ni siquiera alcanza la vida para lograr la verdadera transformación de los pueblos, así que la cabeza de cada uno de estos partidos debe dejar preparado a un seguidor para que tome su lugar cuando la muerte (y solo la muerte) lo obligue a abandonar a su pueblo. Raúl Castro dejó a Miguel Díaz-Canel, Hugo Chávez a Nicolás Maduro (hay un pajarito que dio fe) y Daniel Ortega, preparado ante el inevitable destino, ya cuenta con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta en caso la muerte (y solo la muerte) lo sorprenda. 

 

Tags:

Daniel Ortega, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

Acabo de tener la siguiente conversación con mi hija menor:

  • Poki (su apodo), ya es hora de dor…
  • No quiero
  • Sí, ya sé que no quieres. Pero es hora de dor…
  • ¡No quiero!
  • Pero Poki, no te estoy preguntando lo que quieres. Te estoy diciendo lo que es. Y ya es hora de dor…
  • … 
  • ¿Es hora de jugar o es hora de dormir?
  • Domill (así, sin ‘r’ al medio y con ‘ll’ al final).
  • Entonces, es hora de dor…
  • Quiero jugar.
  • Sí, ya sé que quieres jugar. Pero es hora de dor…
  • …mill.

Mi hija acaba de cumplir dos años. Yo no soy especialista en psicología del desarrollo humano, pero creo que su silencio después de mi aclaración es un indicador de que está empezando a comprender la diferencia entre lo que uno quiere que sea verdad, y lo que es verdad realmente. 

A muchas personas les cuesta comprender esta diferencia. Podría citar el caso de los peruanos que creen que Pedro Castillo no ganó las elecciones limpiamente porque les gustaría que Castillo no haya ganado. O los que creen que Castillo está haciendo un buen trabajo porque les gustaría que estuviera haciéndolo bien. Pero me voy a centrar en las creencias relacionadas con el Covid. 

Jones cree que el Covid no existe porque a él le gustaría que no existiera. Pero eso no es verdad. El Covid existe y ha matado a millones de personas. 

Jane cree, porque le gustaría que fuera así, que el sistema inmunológico humano, por ser ‘natural’, funciona como una máquina perfecta. Por esta razón, piensa Jane, el cuerpo humano así solito es capaz de combatir el Covid. Pero la realidad no es así, y por eso es necesario complementar este sistema con vacunas. 

John cree, porque le gustaría que fuera así, que, entre todos los países del mundo, él justo ha nacido en aquél que tiene una tradición ancestral de medicinas que son capaces de combatir todas las enfermedades, incluso el Covid. Esto, desafortunadamente, no ha sido comprobado hasta hoy. (John también cree que lo importante en el fútbol no es ganar sino tocar la pelota con elegancia y picardía… pero estoy divagando. Sigamos). 

Julia cree, porque le gustaría que fuera así, que justo la doctora que está viéndola es muy muy inteligente, y conoce de un tratamiento suavecito que la va a proteger del Covid (por ejemplo, tomarse unas gotitas de ivermectina o dióxido de cloro). La doctora además es muy muy buena, y ha decidido compartir esa información con Julia (la doctora no es mala como los otros doctores, que trabajan en los mejores hospitales y centros de investigación del mundo, y que han decidido ocultar esta información para llenarse los bolsillos de dinero a costa de las vidas de millones de personas). Y como Julia es pura de corazón, tiene la disposición para comprender esta verdad revelada por su doctora, no como otros pacientes incrédulos que viven cegados porque son peones del sistema, y por eso permiten que les pongan vacunas y otras cosas que te cambian el ADN con químicos. No como Julia, que decide ingerir ClO2 (dióxido de cloro) o C47H72O14… (ivermectina) solo porque su doctora se lo dice. Pero la realidad no es así. La doctora que ofrece ivermectina o dióxido de cloro tal vez no sea ni muy buena ni muy inteligente. Lo más probable es que, o se esté aprovechando de Julia para alimentar su ego y su bolsillo, o no tenga la menor idea de dónde está parada, o ambos. 

Aceptar la realidad. Tan simple como eso. Y mi Poki de dos años lo sabe. 


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.

Tags:

querer, ser
x