Opinión

Entonces, parece ser que este sería un caso donde lo principista podría ser enemigo de lo práctico. Al oponerse a esta propuesta, sabiendo que el matrimonio igualitario no será aprobado en este Congreso mayoritariamente conservador, se privaría a la comunidad LGTBQ+ de contar con las protecciones y beneficios mencionados arriba. ¿Es entonces lo perfecto enemigo de lo bueno?

Quienes se oponen a la propuesta, consideran que, una vez aprobada, se usará como argumento para no debatir el matrimonio igualitario. Sin embargo, los ejemplos de otros países, como Chile, nos dicen que la Unión Civil es muchas veces un paso previo al matrimonio igualitario, en el cuál las sociedades van evolucionando y comprobando que las uniones entre personas del mismo sexo no le hacen daño a nadie.

Lo que correspondería en un Estado de derecho con igualdad ante la ley sería que la ley sea igual para todos. Sin embargo, mientras el Matrimonio Igualitario no sea una posibilidad, creo que las bancadas progresistas deberían reflexionar sobre si realmente quieren privar a las parejas del mismo sexo de tener al menos los beneficios que ofrece este punto medio. En este caso el “todo o nada” pone mucho en juego.

*Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de las organizaciones a las cuales pertenece.

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comunidad LGBTQ+

Flaco favor hace el Congreso con este tipo de informes a las investigaciones que lleva a cabo el Ministerio Público, instancia donde se debe dilucidar el caso y que ha convocado peritos nacionales e internacionales para obtener claridad sobre lo que realmente ocurrió ese fatídico 15 de enero.

Hay sin duda un interés del Gobierno por aprovechar políticamente este caso. No se explica de otra manera la lentitud de la OEFA por reabrir las actividades pesqueras en la zona. En su Informe, OEFA señala que ya hay 28 áreas totalmente libres de residuos de hidrocarburo y, sin embargo, no decreta la reapertura de estas áreas de pesca. Los perjudicados son los pescadores que están sobreviviendo con los bonos que les entrega la empresa. La demora en la emisión de los informes de OEFA, con muestras desfasadas en el tiempo (muchas datan de hace cinco meses), solo perjudica al retorno de las actividades.  

Este desastre ha sido muy doloroso para el país y, sobre todo, para pescadores, comerciantes y vecinos de Ventanilla y alrededores que fueron directamente impactados. Ellos esperan una investigación seria y el retorno lo más rápido posible a sus actividades. El Informe de la Comisión que presidió Margot Palacios es una muestra más de que el Congreso no debe asumir causas que no le competen ni debe buscar aprovechamiento político y dejar que el Ministerio Público profesionalmente llegue a las conclusiones que todos demandamos.

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Repsol

Esto se puede ver más claramente con el ejemplo de las noticias falsas. Existen muchas explicaciones de por qué las personas comparten noticias falsas: tienen un sesgo a favor de lo que les da la razón, tienen expectativas sociales de convertirse ellos mismos en fuentes de información, no tienen la voluntad para ir más allá y averiguar, etc. Pero yo creo que existe, además de lo mencionado, algo que tiene que ver con la absoluta incapacidad de distinguir lo verdadero de lo falso. Si uno les pidiera a estas personas que averigüen si la noticia compartida es verdadera, ‘como si su vida dependiera de ello’, la gran mayoría no tendría ni la más mínima idea de por dónde comenzar. Pueden tener la voluntad de querer averiguarlo, y la integridad para hacerlo genuinamente, pero no poseen las herramientas adecuadas. Simplemente no saben qué hacer. Y esto es totalmente independiente de su nivel de educación, pues sucede también con personas provenientes de los mal llamados ‘mejores colegios y universidades de Lima’. Que esto sea así muestra que realmente el problema del Perú es la educación, pero esto incluye también a las personas que usan ese cliché de manera clasista.

Lo mismo sucede con el fraudismo. Más allá de la tira de fraudistas mentirosos (que son despreciables por varias otras razones), los fraudistas son la muestra viva del fracaso de la educación peruana. 


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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Fraude, verdad

De por sí estas mafias afectan la economía nacional. Algunos, cínicamente, creen que es mejor hacerse de la vista gorda y asumir que gracias a su actividad ingresan ingentes cantidades de dinero, pero olvidan que el “blanqueo” de tales dineros destruye la competitividad sana en muchos sectores donde estos mafiosos “invierten”. Los empresarios limpios no pueden competir con estas lavanderías.

De otro lado, la propia ilicitud de estas mafias es la causante, en gran medida, de la creciente ola delictiva que sufre el país. Disputas por territorios o cuotas de poder, ensangrientan las calles del Perú a punta de sicarios y plomo. No es admisible que se le mire de soslayo y no haya conciencia plena del aspecto central que la lucha contra estas mafias debiera tener en los planes de gobierno de cualquiera que quiera regentar el Estado peruano, el mismo que está a punto de ser capturado por bandas criminales y convertir al Perú en una nación fallida.

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narcotráfico

En su posterior libro “Sociedad Emergente y Estado Desbordado” (Editorial Ricardo Palma, 2012), vuelve a retomar el tema de las barriadas, agregando la descentralización y el cambio de ciudades dormitorio a ciudades satélites, que se generaron en el mundo popular e informal. Brindó aportes.

Se nos fue físicamente hace unos años este gran sanmarquino, pero sus ideas quedan para seguir reflexionando sobre el Perú informal y sus posibilidades.

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ensayo, Informalidad, Perú

Me explico. Todas las campañas, sin ejes programáticos claros, apuntan a “resolver”, desde una posición vertical se actúa como sujeto clave en la resolución de necesidades de las personas. Pero eso nos genera un elemento ausente: las personas. No existe la voz ciudadana en esta campaña. Solo el “yo / nosotros, haré / haremos”. La voz del vecino está sin ser considerada porque los candidatos ya saben lo que queremos, porque la enumeración en encuestas de los principales problemas de las ciudades ya les dio la única fuente de información que creen que requieren para ofrecer cosas.

Esto es excluyente y desprecia algo clave: a quién representan. Sin identidad partidaria, menos ideológica, y sin considerar a los vecinos, ¿qué queda? Un tipo que dice que hará cosas. Todos iguales. Frente a eso, qué nos queda como electores. Votar por el que nos caiga mejor o el que se alinee mejor contra nuestros enemigos.

Porque ese es el nivel de debate de esta campaña. El despreciar al que tenemos en frente. El último domingo lo que hicieron López Aliaga y Urresti en Latina TV fue eso, burlarse de un espacio para plantear algo y atacar sin bases al otro. Aburrido e insustancial. Pero esa es, no lo queremos ver, la forma más fácil y evidente de burla de sus electores. El no considerarlos ni atender los -pocos- espacios de comunicación que tenemos para oírlos proponer cosas.

En esta campaña ha primado la falta de recursos imaginativos para transmitir, por otro lado. Se cree que por tener una cuenta en tiktok poniendo cualquier tontería (me consta, me pasé horas viendo cuentas de partidos y candidatos y ninguna vale la pena) ya están haciendo una campaña disruptiva que los conectará con una audiencia que los está esperando con los brazos abiertos. Nadie se salva. La ausencia de conocimiento sobre lo que la gente realmente valora es deplorable. Pero la indiferencia para asumir esto y no actuar es peor. La oferta es realmente un desastre.

Por eso esta campaña es mediocre. Por eso no levanta y no genera emociones. Porque revela un conjunto de falencias que la política nacional tiene y el fracaso de un modelo de representación que tenemos que repensar de manera detallada.

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elecciones regionales y distritales

Derecha conservadora, centro derecha, centro izquierda, vanguardia de izquierda “contrahegemónica” e izquierda comunista son los cinco bloques principales del espectro político-ideológico chileno que se han visibilizado claramente tras la victoria del “rechazo” en el plebiscito de salida de su trascendental proceso constituyente. La batuta en la Convención Constitucional la tomaron las vanguardias “contrahegemónicas”, pero acaban de constatar que esa no es la izquierda que quiere Chile. El vecino país  busca que los servicios del Estado se acerquen a la gente. Otras reivindicaciones como las relativas a los pueblos originarios deberán incluirse en un texto constitucional que deberá redactarse de nuevo pero con un enfoque distinto. Ese ha sido el mandato del pueblo chileno el pasado domingo 4 de septiembre.

En el Perú, la situación de Chile debe ser seguida con atención pues vivimos una enorme paradoja. Si más del 80% de los peruanos apoyó la caída de Manuel Merino hace dos años fue porque nuestro sentido común es bien parecido al de Chile. Es decir, contamos con una mayoría de centro o centro izquierda que cree en la democracia y quiere que los servicios del Estado satisfagan sus necesidades, a esto se suma el hartazgo por la farra perenne de las arcas estatales que explica el espectacular recibimiento a Antauro Humala en Andahuaylas. Sin embargo, solo hay representación política para la derecha conservadora y la izquierda radical antisistémica. Esta última, originalísima expresión de la peruanidad, y ausente en el espectro político chileno, cuenta con ribetes de conservadurismo arcaico que la hacen aún más sui generis.

El Perú es de centro, o de centro izquierda, podría apoyar a un centro derechista también, pero podría volcarse hacia un antisistémico radical si no encontrase a nadie que encajase en las primeras tres opciones. Sin embargo, no hay ni partidos, ni caudillos, ni de centro, ni de centro izquierda, ni de centro derecha que asomen en el horizonte. ¿Con quién nos encontraremos al final del camino?

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Perú

Se dirá que Nemesio Chupaca nació en un momento en que el indígena peruano apenas si tenía presencia en la televisión. Eran los años 60 y 70 del siglo pasado y el mencionado personaje destacaba como el «serrano pícaro» que podía hacer frente a los señorones criollos. Sin embargo, el acriollamiento de Chupaca era una reivindicación a medias, porque no dejaba de ser ridículo para lograr sus objetivos. Más bien se reforzaba la imagen del indígena ladino, oportunista, sin conciencia política y medroso finalmente del poder real. Es decir, la otra cara del estereotipo del indígena sumiso y llorón. Ambos, finalmente, resultan denigrantes, indignos: son creaciones desde una mentalidad colonial que sigue viendo en nuestros pueblos originarios a personas en condición de inferioridad moral.

En su propia defensa, el MinCul lanzó un comunicado que decía: “Precisamente, desarrolló un personaje basado en el perfil del típico inmigrante de provincia que llegó a la capital y lejos de ser pasivo e ingenuo, presentaba más bien actitudes de un burgués acriollado, avispado que no se dejaba ganar por nadie. Su fórmula original, de provinciano audaz, gustó mucho porque era algo que no se había hecho aún y que nadie imaginaba que podría existir algún día”. Vaya explicación. ¿O sea que ser «burgués acriollado y avispado» es un ideal al que aspirar? ¿Ese es el reconocimiento otorgado a nuestros milenarios pueblos andinos?

Para colmo de contradicciones, el derechismo de Loza es más que sabido, habiendo llamado al presidente Castillo un delincuente y comunista. O sea, el MinCul se hace de la vista gorda con respecto al trato denigrante que la derecha peruana viene machacando hasta el cansancio (golpismo y racismo de por medio) en la figura del primer mandatario.

Luego han surgido personajes como la Paisana Jacinta, el Negro Mama y la Chola Chabuca, que han continuado con diversos estereotipos. ¿Llegará también el día en que Jorge Benavides, el creador y actor que encarna a los dos primeros, y Ernesto Pimentel, a la tercera, reciban su reconocimiento por el MinCul?

Ya déjense de hacer el ridículo: el Ministerio De Cultura debería ser mucho más riguroso para entregar estas distinciones y mostrar más consecuencia en cuanto a qué se evalúa en la trayectoria perpetrada por distintas figuras de nuestra farándula. Qué tal manera de meterse autogol.

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Ministerio de Cultura

3.- Salud Pública. Uno de los rasgos de calidad de vida y dignidad ciudadana en el mundo es la provisión universal de un servicio de salud pública para los pobres, para aquellos que no pueden pagar una clínica privada o un seguro médico. El desastre conjunto de EsSalud y el Minsa requiere una cirugía mayor y cambios normativos importantes, que pasan por el Congreso. Fórmese una comisión de expertos que debata seriamente qué hacer con el entuerto y que se apruebe un paquete legislativo que remedie el problema. Recursos hay en el sector -se han multiplicado varias veces en las últimas décadas-, pero la trama corrupta de mafias enquistada en el mismo impide que el ciudadano de a pie reciba un trato mínimamente digno. Es éste uno de los servicios esenciales de inclusión social y su falla estructural es una fábrica de antisistema y de portavoces de rencores muy profundos.

La del estribo: muy recomendable, como siempre, el tercer número de la revista Ojo Dorado, que publica el ICPNA, bajo la dirección de Alberto Servat. Entre muchos otros temas, contiene este número el testimonio del cineasta alemán Werner Herzog haciendo un repaso de su relación con la Amazonía, a propósito de cumplirse 50 años de Aguirre o la ira de Dios; un adelanto de la autobiografía de Susana Baca; una conversación entre Ana de Orbegoso y Natalia Iguiñiz. Y mucho más.

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Congreso de la República, reformas
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