Opinión

Se trata de una realidad que plantea retos importantes: ¿cómo se va a definir e interiorizar la cultura organizacional, el sentido de pertenencia y lealtad?, ¿cómo se va a realizar la supervisión de los colaboradores y evaluar su desempeño, ¿de qué maneras se va a ejercer el liderazgo y la autoridad?, ¿qué significa ser colega y compañero de trabajo? y, sobre todo, ¿qué papel va a tener lo laboral en la definición de la identidad personal, el sentido de agencia y el nivel de bienestar con la vida?

Nadie tiene muy claro lo que todo lo anterior va a terminar significando, pero las organizaciones que no comiencen a pensarlo de manera desprejuiciada y creativa, van a perder la capacidad de reinventarse en un mundo que se anuncia precario, rudo e incierto.

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laboral, Trabajo híbrido

Esta denuncia en concreto hace referencia al caso del ya fallecido sacerdote Winfried Pilz (1940-2018), quien fue entre los años 2000 y 2010 presidente de la Obra Misional de Niños (Kindermissionswerk) con sede en Aquisgrán, organizadora de la mayor colecta de la Iglesia católica realizada por niños disfrazados de Reyes Magos durante la Epifanía, generalmente a beneficio de obras humanitarias en países del Tercer Mundo. También compuso canciones religiosas que se siguen cantando durante las celebraciones litúrgicas católicas en toda Alemania.

El 29 de junio de este año el arzobispado de Colonia dio a conocer públicamente que había acusaciones de abusos en contra del clérigo. Pilz habría abusado sexualmente en dos ocasiones de un joven adulto (nacido en 1956) en situación vulnerable, en la época en que fue rector de un centro de formación juvenil entre 1972 y 1989. En 1988 la víctima habría hablado sobre los abusos sufridos con un obispo auxiliar de la arquidiócesis y habría señalado que habría otras víctimas. Parece que esto no tuvo ninguna consecuencia. Porque según el arzobispado de Colonia, recién en el año 2012 se habría tomado conocimiento de la acusación, y tras la debida investigación y corroboración, el arzobispo de entonces, el cardenal Joachim Meisner, recién en el año 2014 le impartió a Pilz una amonestación, le impuso una multa y le prohibió cualquier contacto con menores de edad. La denuncia ante la fiscalía se hizo en el año 2018 y fue archivada por prescripción del delito. En el año 2021, tras la muerte del abusador, se habría tenido indicios de que había más víctimas.

Por supuesto, la víctima no sabía nada al respecto y tomó contacto con el arzobispado en el invierno de este año. Woelki declaró bajo juramento que recién había tomado conocimiento del caso durante la cuarta semana de junio. Sin embargo, el 6 de mayo la directora de la oficina arquidiocesana le había enviado a la víctima una invitación para una conversación con el cardenal, donde decía textualmente: «El cardenal me ha pedido…» Éste es el argumento principal en la denuncia de los tres sacerdotes que acusaron a Woelki del delito de mentir bajo juramento.

Pero todas estas cosas son solamente la cereza de la torta, pues desde hace tiempo el cardenal Woelki está en el ojo de la tormenta y la mayoría de los católicos de Colonia, incluidos sacerdotes, agentes pastorales y trabajadores de la arquidiócesis, han manifestado su descontento y exigen su renuncia.

Entre las perlas cardenalicias de Woelki que han causado malestar está la decisión expresada el 30 de octubre de 2020 de no hacer público el informe independiente sobre abusos sexuales en la arquidiócesis encargado al bufete de abogados Westphal Spiker Wastl de Múnich, aduciendo graves fallas metodológicas, encargando un nuevo informe a los abogados penalistas Kerstin Stirner y Björn Gercke, que fue presentado el 18 de marzo de 2021, y donde no se encontró ninguna responsabilidad en el arzobispo Woelki de haber encubierto abusos, a diferencia de los informes de otras diócesis alemanas, donde sí se determinó responsabilidad de parte de los obispos a cargo.

Los dos informes costaron en total 1.27 millones de euros, y si a eso se suma lo desembolsado por la arquidiócesis en abogados especializados en derecho de medios y consultorías de comunicación y relaciones públicas, se llega a la suma de 2.8 millones de euros. Mientras tanto, a las víctimas de abusos se les ha pagado desde el año 2010 en concepto de reconocimiento del sufrimiento padecido apenas 1.5 millones de euros.

Se sabe también que entre los años 2015 y 2016, por orden de Woelki, el arzobispado asumió las deudas de juego de un eclesiástico, que ascendían a la suma de 1.15 millones de euros. El dinero se tomó de un fondo arquidiocesano para necesidades especiales, que también sirve para pagar las reparaciones de las víctimas de abusos, ninguna de las cuales ha sido beneficiada con el monto concedido al afortunado clérigo.

Woelki, además, desde una postura conservadora, ha sido muy crítico del Camino Sinodal, el proceso de reforma que ha emprendido la Iglesia católica en Alemania y que se encontraría ahora en un callejón sin salida, ahogando así las esperanzas de tantos católicos alemanes que quisieran una Iglesia más cercana a las inquietudes y preocupaciones de los mortales comunes y corrientes.

¿Es el cardenal Woelki un caso trágicamente excepcional dentro de la Iglesia católica? Ocurre frecuentemente que cada vez que se investiga a un obispo católico, aparecen turbiedades e inconductas difícilmente conciliables con las enseñanzas del Jesús de los Evangelios. Porque la crisis de la Iglesia católica no enraíza en las personas, sino en un sistema que propicia que ocurran estos escándalos y donde la mayoría de los miembros de la jerarquía eclesiástica parecen cortados en el mismo molde, aunque haya excepciones.

Mientras tanto, la fiscalía de Colonia ha decidido archivar la denuncia hecha por los tres sacerdotes, aduciendo que las expresiones que dan a entender que el cardenal Woelki sabía previamente del caso son usuales en la correspondencia burocrática y que no son prueba de que efectivamente tuviera conocimiento al respecto y, por lo tanto, no hay sustento suficiente para afirmar que ha mentido. La pregunta que queda pendiente es cuánto habrá tenido que pagar el cardenal Woelki a los abogados que lo libraron de este proceso judicial. Pero que no lo libran del escándalo que sigue representando ante los fieles católicos de su arquidiócesis y de toda Alemania.

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Woelki

Dadas las condiciones favorables de los mercados internacionales, la izquierdización regresiva de la región y las fuerzas y resiliencia de la economía peruana, un buen gobierno de derecha hubiera provocado una disparada fenomenal del país. Otro, muy distinto, sería el panorama, si el país hubiera elegido a Keiko Fujimori el 2021. No era la candidata ideal -no hay, ni siquiera, necesidad de abundar en ello-, pero en comparación a Castillo habría sido maná caído del cielo para un país que necesita a gritos crecer y solo así reducir la pobreza orgánicamente y disminuir las desigualdades, como ha sucedido en los últimos treinta años, proceso histórico e inédito, que ahora se ha congelado por el pésimo gobierno de Castillo.

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Pedro Castillo, vida política

A lo largo de su copiosa discografía, Frank Zappa dirigió muchas otras canciones a criticar, sin eufemismos ni poéticas digresiones, a los corruptos de cuello y corbata que usan el poder para enriquecerse. A pesar de que sus composiciones de tipo político son extremadamente localistas, varias de esas frases y razonamientos, realizados en contextos musicales que abarcan desde el rock hasta la música instrumental de vanguardia, pueden aplicarse a cualquier otra realidad incluyendo, por supuesto, la nuestra. Por ejemplo, al escuchar Dickie’s such an asshole (Roxy & Elsewhere, 1974), que dedicó originalmente a Richard Nixon y, una década después, a Ronald Reagan, pienso en prohombres nacionales como Alan García, Alberto Fujimori, Pedro Castillo o en alguno de los nombres que hoy pretenden llegar -o, como en muchos casos en todo el país, regresar- al sillón municipal, que gritan “¡no soy criminal!” cuando en las caras nomás se les nota.

Otra de esas canciones frontales que Zappa dedicó a los políticos de su país fue Hot-plate heaven at the Green Hotel (Does humor belong in music?, 1986), cuya letra va directo al corazón del sistema bipartidista estadounidense: “Los republicanos te tratan bien / si eres un multimillonario, / los demócratas son justos / si todo lo que tienes es lo que traes puesto, / ninguno de los dos vale realmente / porque a ninguno de los dos les importa / si hay calefacción en este hotel / porque nunca han estado allí”. O su clásico I’m the slime (Over-nite sensation, 1973), en que los disparos son para la telebasura: “Soy vulgar y pervertida, obsesiva y trastornada, / he existido por años pero nada ha cambiado, / soy la herramienta del gobierno para regularte… / Te hago pensar que soy deliciosa / con las cosas que digo, / soy lo mejor que puedes tener / ¿ya adivinaste quién soy? / soy la baba que sale a diario de tu televisor”. Que levante la mano quien no haya pensado en nuestra televisión de señal abierta, sus entrevistas políticas timoratas o sus programas de farándula ramplona.

Finalmente, dos joyas de la corona en el universo zappesco. The idiot bastard son (We’re only in it for the money, 1968), que habla de un personaje oscuro y tonto cuyo padre “es un nazi con un escaño en el Congreso y su madre, una prostituta de algún lugar de Los Angeles”. La compleja melodía de este tema cautivó tanto a Sting que le pidió permiso a Zappa, en 1988, para incluirla en su gira mundial (aquí podemos oír la versión del ex líder de The Police). Y Trouble every day (Freak out!, 1966), una crónica periodística en la que el autor nos habla de racismo, política, abusos policiales y más.

Pero, volviendo a Agency man. En la versión de 1993, sin cortes, aparece una estrofa más, de antología, dedicada a los políticos y sus campañas electoreras: “¡Vamos a California! / ¡Páganos antes de salir! / Conseguiremos a un nazi sonriente / y lo llevaremos marchando por el camino. / Contrata a un niño, besa a un niño, / invita a las damas el té, / y aquí tienes un par de discursos / que te pasaremos gratis”. Con esta canción, Frank Zappa nos muestra su absoluto desprecio por los políticos, sus financistas y asesores, por lo que se hace indispensable, para aquellas personas que sentimos lo mismo, conocer estas canciones que trascendían los límites del espectro rockero tradicional. En estos tiempos de Bad Bunnys y Chris Martins, que navegan entre la vulgaridad y la sofisticación como las dos caras de una misma moneda, la del escapismo individualista, envanecido y ostentoso, hace falta escuchar a artistas como Frank Zappa que, con inteligente rabia, no dejaban títere con cabeza en sus composiciones musicales. O entrevistas, como esta de 1990.

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#Rock, Agency man, elecciones municipales 2022, Frank Zappa, Música, Política

“La presidencia de Castillo intensifica un patrón de volatilidad. Ha habido cuatro presidentes y dos Congresos en los últimos cinco años. En el pasado, este tipo de estancamiento político habría provocado la intervención del ejército. Esos días parecen haber pasado en América Latina. Un candidato para llenar el vacío es Antauro Humala, un ex oficial del ejército con puntos de vista fascistas”.

“La inestabilidad de Perú es sorprendentemente estable. Algunos analistas están empezando a pensar que, de manera improbable, Castillo puede terminar su mandato de cinco años. Pero la incertidumbre está recortando la inversión y el crecimiento económico. El gobierno errático está socavando la eficacia de la administración”.

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Castillo, Elecciones

El humor y el ludismo tienen en la poesía peruana referentes ineludibles, como Carlos Oquendo de Amat, cuyo Cinco metros de poemas (1927) incluye un “Intermedio” que resuena en Alfaro Fonseca a través del poema cartel “Poema publicitario”; o Luis Hernández, muy presente en “Diálogo” (p.40) o “Joven de cuarenta años dirige videoclip” (pp. 41). Lecciones que el joven autor de estos poemas, por lo que se ve, ha aprovechado bastante bien. 

A estos elementos hay que sumar el poema “Palabras falsas (ensayo por corregir)” y la sección (o libro inserto) Bonus Track: ambos apelan a modales aforísticos y a una fragmentación intencional para internarse en temáticas apenas insinuadas antes, entre ellas una puesta a prueba del lenguaje (de su propio lenguaje) y un examen autocrítico de las posibilidades de los propios textos para internarse en la realidad y juzgarla. Aquí nos quedamos, esperando (tarde o temprano) más de Alfaro Fonseca. 

Quince minutos de receso. Cayre Alfaro Fonseca. Lima: Personaje Secundario / El Laboratorio. Lima, 2022. 

Quince-AlonsoRabí

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Literatura, poesía

La Fábrica Cassinelli era enorme. La curtiembre ocupaba el mayor espacio. Lo demás, estaba dividido entre oficinas y talleres.

Don Málaga era el jefe del taller de carteras y correas. Había un subjefe de la sección de carteras. Un voluminoso cincuentón de tez blanca y bigote mexicano. Se referían a él como Maestro Zuta. Ambos jefes, elaboraban las plantillas de los modelos, que los dueños le traían de revistas de moda. Eran sumamente diestros dibujando.

Mi trabajo consistía en pintar el borde de las correas con una maquina verde y que tenía sus años. Trataba de poder realizar mi labor sin el menor perjuicio posible, lo lograba a duras penas. Era intrínsecamente torpe para dichas labores.

Ahí conocí a Watanabe, inconfundible personaje del taller. Conspicuo bebedor y jodón de primera línea. Era una de aquellas personas que tenía la precisa en la punta de la lengua. De un metro sesenta cinco, ojos achinados, pelo negro, bordeaba la treintena y de complexión fuerte. Lunes era típico que llegara tarde. Irremediablemente. En más de una ocasión recibió reprimendas. Sin embargo, todo cambio cuando pasó a trabajar a destajo. Si bien, no llegaba a primera hora, trabajaba hasta bien tarde, para cumplir con el objetivo. Le convenía.

CUATRO

El Apra, tanto había esperado para estar en el poder, que se acostumbró a ser oposición. Y si eso significaba arruinar al gobierno de turno, no había problemas. Sucedió con Bustamante y con el primer gobierno de Belaunde. Al segundo, le llegaron a censurar 5 gabinetes. Si, el propósito era joder a FBT. Nunca les importó que así –también- jodían al país. Tal como haría Keiko con PPK, décadas después.

Cuando le tocó gobernar, pues no estaba preparada para tal efecto. Increíble.

El año 87 fue el inicio del fin. Alan García se propuso privatizar los bancos y financieras, ante el asombro de todos (incluidos izquierdistas). Nunca pensó que esto ocasionaría una crisis mayúscula.

La economía es el imperio de las realidades. Tarde o temprano. Ante la decisión –demagoga- de solo pagar el 10% de la deuda externa, pues el FMI declaró al país como inelegible. Para 1987 las reservas se estaban agotando. Y la Hiperinflación esperaba agazapada.

CINCO

En una ocasión se organizó un torneo de fulbito en la fábrica. El taller participó y ganamos. Fue la única vez que salí campeón de algo. No, no era el 9 del equipo, era el arquero. Incluso, para mi suerte, llegué atajar un penal decisivo. Teníamos buenos players: Apaza era uno de los mejores: calladito y flaco, pero fino con la pelota y diestro con la cuchilla para cortar el cuero. Otro llamado Fajardo, junto a Watanabe eran los puntales en la ofensiva. Empero, el ídolo era Joselo, el hijo mayor del compadre Málaga.

Muchas veces al salir del trabajo, pasaba por la calle Francisco Pizarro. Y era un universo en sí mismo. Llenas de bullicio, tugurios y huariques.  Donde la reina y señora era la música criolla. Miraba muchos veces curioso e intrigado al proletariado, caminar presuroso; o a las prostitutas pintarrajeadas y viejas rondar, siendo vigiladas por sus cafichos; o gente de a pie, sin apuros discutiendo o compartiendo un vaso de cerveza y jugando cartas. Los huariques ofrecían comida de lo más diversa y para todos los bolsillos.

Siempre pensé que ese 85 fue un año olvidable y dolorosamente grisáceo. Ese microcosmos terminó en mayo de 1986, cuando renuncié y tomé otros rumbos. Me costó tiempo entender que era el inicio de un aprendizaje. Estaba empezando mi vida adulta. Las vivencias iban a ser de lo más diversas. En eso consiste la vida, ¿no? Cuanto mayores experiencias tiene uno, es mucho mejor. Tu aprendizaje es más completo. De ahí mi agradecimiento a Don Eduardo Málaga, por darme la oportunidad de trabajar junto a él. Si bien no le serví de mucha ayuda.

En ese ínterin, el país iniciaba una crisis, la cual tendría su punto más deprimente en los años 89-90.  Pero el que suscribe estaba transitando – una impostergable – etapa de madurez.

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Apra, Casinelli, Opinión

Pocas veces en nuestra historia republicana hemos estado en esta tesitura tan devastadora de tener a los dos principales poderes del Estado en plan de autodestrucción y de nimiedad corrosiva. Felizmente, el Ministerio Público y el Poder Judicial parecen estar en buenas manos y permiten cierto aliento respecto del porvenir institucional del país. Pero respecto de la dupla Ejecutivo-Legislativo no parece ya haber esperanza alguna.

Solo nos queda el páramo político y guardar la esperanza -por lo menos desde el centro y la derecha- que surja un candidato capaz de resolver, primero, la fragmentación existente en el sector, y, segundo, que sea capaz de armar una plataforma ideológica y programática lo suficientemente poderosa y disruptiva para hacerle frente a los ánimos antiestablishment y el predominio del rencor que después de cuatro años más de desgobierno absoluto que vamos a tener, van a crecer indudablemente.

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destruccion, Ejecutivo, Estado, legislativo

Hemos normalizado que nuestras autoridades apelen a la división de los peruanos con discursos de odio, de resentimiento étnico, social y económico, que sabemos solo llevarán a la desunión y al surgimiento de opciones radicales violentas como la de Antauro Humala, que ahora controla el Ministerio de Defensa a través de un correligionario. “Y el cadáver ay, siguió muriendo“.

He aquí la alarma que debería estar sonando por todas partes, sin doble moral, sin doble rasero, no podemos ser indiferentes ante tanta ineptitud, discursos de odio y la normalización de la corrupción y la amoralidad.

No podemos dejar que nuestro Perú sea un moribundo olvidado por su gente, es la tierra que nos vio nacer, y tomo el último párrafo del poema “Masa” de César Vallejo, que quizá, nos llene el alma con un poco de esperanza: “Entonces todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar…».

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Candidatos, Elecciones
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