Opinión

Normalmente, las redacciones periodísticas y columnas de opinión, suelen incluir en sus balances de fin de año, la elección de un ciudadano o ciudadana que simboliza lo mejor de esos 365 días y, en esa medida, es elegido como el o la personaje central del periodo mencionado.

Es muy difícil hacerlo en esta oportunidad. Lo normal hubiese sido que, estrenado un nuevo gobierno a mitad de año, el personaje de marras hubiese sido el elegido Presidente de la República, Pedro Castillo. Pero es tal la cantidad de entuertos, gazapos, estropicios y cuchipandas que este señor ha desplegado desde el poder, que su elección, más bien, es negativa. Es el antipersonaje del año. El símbolo perfecto de aquello que nunca debió ocurrir en el año que está a punto de culminar.

Ya sabíamos que era un personaje precario, poco preparado, sin experiencia administrativa alguna, cargado de prejuicios ideológicos radicales -la peor combinación de todas las habidas y por haber-, pero, a la vez, pensábamos, ingenuamente, que la capacidad influyente del ejercicio del poder iba a permitir que el sujeto de marras se imbuyese de la gravedad presidencial, que tuviera un upgrade personal-político, que le permitiera aprender rápidamente, en curso acelerado, cómo administrar el poder palaciego.

Nada de eso ha ocurrido. Por el contrario, el poder parece haber tenido el efecto perverso de hacerle creer al señor Castillo, que goza de absoluta impunidad. La circulina lo ha mareado. Así, cree que sucesos como los de Sarratea son normales y por eso no da, siquiera, explicaciones a la opinión pública de los estropicios que allí se han perpetrado (por cierto, no solo en Breña, también en Palacio, como ha sido revelado periodísticamente).

Pedro Castillo ha devaluado la investidura presidencial a niveles pocas veces vistos en nuestra República, y eso que hemos tenido personajes impresentables o demenciales ocupando Palacio. No ha sido capaz de armar gabinetes viables, no responde a la prensa, protagoniza conflictos de interés y negociaciones ilícitas sin empacho ni rubor, no toma las riendas del Estado para evitar el colapso minero, ni siquiera conduce -como fue revelado- los mediocres gabinetes ministeriales que ha armado, reacciona con sorprendente y punible lentitud ante los sucesivos escándalos que explotan casi a diario, en suma, un desastre mayúsculo. Es lo peor que nos ha pasado este atribulado año.

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Palacio de Gobierno, Pedro Castillo, Presidente del Perú, República

Virginia Benavides lleva publicados varios libros de poesía; el más reciente es una reedición remozada de Ejercicios contra el Alzheimer (2021), originalmente aparecido en 2019. Uno de los aspectos centrales en la poética de este volumen es la enfermedad y, más concretamente, la pérdida de facultades como la memoria, la lucidez, los vínculos que unen al sujeto con el entorno factual. Incluir el término Alzheimer en el título no es entonces un gesto gratuito, es más bien un reclamo, una interpelación al abandono, al deterioro, a la finitud y a la indiferencia. La poeta asume su trabajo con un lenguaje que puede combinar la visceralidad y la sutileza, el tono airado y la audacia metafórica. Cito un fragmento del que es, para mi gusto, uno de los textos más logrados del conjunto:

“Mi país no es mi país. Es un rencor, un dormirse con hambre, una puerta entreabierta al vacío donde una escalera de emergencia se espera. Mi país es una piedra que hemos pintado limada por un mar calmo, pero áspera, pero sura y certera cuando la arrojamos para no olvidarnos de gritar detrás de ella. Una herida que lloramos a solas, sin consuelo; un óxido, un miedo de niño, un caramelo vencido (…)” (p.47).

002666 Lapo Tencia, poemario de Guillermo Valdizán prolijamente editado por Vallejo & Co. nos devuelve a la ironía y el sarcasmo propios de la mejor tradición coloquial peruana, especialmente la de la década del 60, donde a una observación crítica de la cotidianidad se sumaba el gesto político, se insinuaba un camino de intervención a través de las palabras. Su actualidad es indudable. Leamos, por ejemplo, el poema “Proclama”:

“A poco de celebrar las fiestas patrias / se acabó el papel higiénico // Cuando afirmábamos que todo cambiaría / se acabó el papel higiénico // No pudimos crear los poemas urgentes / se acabó el papel higiénico // Tampoco la vacuna para el universo / se acabó el papel higiénico // Seguramente es un truco publicitario / se acabó el papel higiénico // O los heraldos negros que nos manda la muerte / se acabó el papel higiénico // Senta dos como próceres // Por fin máxima suavidad / y rendimiento” (p.32).

Vanessa Martínez Rivero nos ofrece Arte-Facta, una selección de sus poemas traducidos, en la misma edición, a varias lenguas. Muchos de sus poemas están construidos bajo la premisa de una sencillez engañosa: detrás de ese orden y esos ritmos que la poeta sostiene con rigor, hay lugar para la revelación, para palabras que conscientes de su mordacidad reclaman su legítimo lugar en la enunciación. Así, tenemos, como muestra “Poema para una vaca en la plaza”:

“Si me podrías contar todas las estrellas / de esta casa universal / escogiendo desde mi norte y coleccionando las fugaces, / podríamos tirar el poncho a la grama y / yo jugaría a inventar sus nombres. // Te podría decir también / Un pecho henchido no es señal de amor, / sino de lucha. // Un toro posee a la noche y muge a las estrellas. / La vaca va parir” (p.64).

Calaveras retóricas, de Diego Lazarte, se ubica en una orilla desacralizadora, en la que las figuras del poeta y la escritura son invitadas a descender del Olimpo y sacudirse de sus más caros mitos. El autor imagina este aparato crítico a partir de ciertas categorías culturales populares de México, donde la calavera o calaca ocupa un lugar central. ¿Alguna nostalgia de los 60? Es posible, como es evidente también su autonomía. Dejo aquí este recuento y luego de decirles Feliz Año (en la medida de lo posible) entrego este botón breve y punzante de Lazarte, el poema “Calavera literaria”:

El crítico literario / Sobrínisimo de la cala / Becario de ultratumba / Monaguillo odiadísimo / Enterrador de vanidades / Ave de mal agüero. / Hay que persignarse / Tres veces / Si te lo topas. // El poeta es más bien / el espiritista. / Detrás de él se asoma / un Concilio Cadavérico. / Y hay que saber mantenerlos a raya. / El poltergeist de Adán / Prende y apaga las luces. / Los orbes de Moro / Dibujan un collage ectoplasmático. // Por eso ten mucho tacto, Sr. Crítico, / cuando escribas sobre los poetas / ¡Todos tienen un genio maligno! / No vaya a aparecerse / La calavera de Vallejo / y lo jale de las patas” (p.54). 

Virginia Benavides. Ejercicios contra el Alzheimer. Lima: La Purita Carne, colección La Trenza, 2021.

Virginia Benavides Libro

Guillermo Valdizán. 002666 Lapo Tencia. Lima: Vallejo & Co., 2021.

Guillermo Valdizán Libro

Vanessa Martínez Rivero. Arte-Facta. Selección y traducción multilingüe. Lima: Vallejo & Co., 2021.

Vanessa Martínez Libro

Diego Lazarte. Calaveras retóricas. Lima: La Strada, 2021. 

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2022, Fin de año, poemarios, poemas

Luego de estar cerradas por 16 meses, el 12 de julio las salas de cine volvieron a funcionar. Primero lo hicieron los Multicines Cinestar y Movietime y luego de varias negociaciones las demás cadenas como Cinemark y Cineplanet el 5 de agosto. 

Las pérdidas que el sector cinematográfico ha tenido como producto de la pandemia, superan los US $300 millones. Hoy con la reactivación económica, la producción cinematográfica también ha regresado y así como las salas de cine, esperan alimentar mejores cifras para su continuidad. 

La pandemia también afectó el estreno del film nacional Canción sin nombre. Cinta que venía cosechando múltiples premios en festivales alrededor del mundo y que no pudo llegar a las salas. Situación que la empujó a ser la primera película peruana en ser estrenada en Netflix. Su presentación el 15 de enero en la plataforma de streaming recogió aún más críticas favorables por su realización. Una historia desgarradora que en medio de una época de conflictos sociales como fueron los años 80,revela la vulnerabilidad de una mujer del campo al denunciar el robo de su hija. 

Algo similar sucedió con la película Contactado de Marité Ugaz y producida por Mariana Rondón, que decidió por una exhibición alternativa y se mostró de manera itinerante, así que tampoco llegó a las salas comerciales. Todos los estrenos previstos para el 2020, pasaron para este 2021 y otros en el camino decidieron por las plataformas de streaming. Pero aquellos que llegaron a las salas comerciales, se enfrentaron al problema de la escasa asistencia, quizás por temor al contagio. Sin embargo, los blockbuster como Eternals, permitieron que el público pierda el miedo de regresar al cine. 

Una película de Tondero fue la encargada de abrir el calendario nacional de estrenos: Raúl con Soledad. Dirigida por Bruno Ascenso y grabada con equipo mínimo dentro de la pandemia. Otra de Tondero vendría después: Doble embarazada. Apostando ambas por la comedia ligera. En octubre llegó a las salas también La Cantera del director arequipeño Miguel Barreda. Actualmente también ha sido incorporada a la plataforma de Netflix. 

El 28 de octubre se estrenó Ainbo. El proyecto de animación más grande de la historia del cine nacional. Los hermanos Zelada, a través de su empresa El Tunche, lograron importantes contratos de distribución en todo el mundo que también se vieron perjudicados por la escasa asistencia del público a las salas, debido a la pandemia. 

Las mejores familias de Javier Fuentes-León, luego de su paso por el Festival de Cine de Lima, llegó a las salas de cine comerciales el 04 de noviembre. Un retrato social de nuestra Lima clasista y prejuiciosa de impecable manufactura, pero con grandes contradicciones en su desenlace. Sobrevivió 3 semanas en cartelera. 

El 11 de noviembre se estrenó Un mundo para Julius de la directora Rossana Díaz Costa. La obra de Alfredo Brice Echenique llevada a la pantalla con total libertad en su adaptación supera ya el mes en cartelera, con más de 40,000 espectadores. Importante cifra para un film nacional, en medio de cintas americanas de gran taquilla internacional. El retrato también de desigualdad social, tiene un componente especial en esta adaptación que es importante destacar. No lo hace desde el sentido irónico sino más bien dramático. Lo que no solo es válido, sino también permite una mirada más femenina a esta historia. Un film peruano de exportación.   

Medias hermanas, comedia de Tondero otra vez, alcanzó los 19,000 espectadores en su primer fin de semana. Su apuesta por figuras conocidas como Gianella Neyra y Magdyel Ugaz le ha dado buenos resultados a la empresa de cine más importante del país. Se estrenó el 19 de noviembre. 

El camino que Palito Ortega y Oscar Catacora abrieron para el cine regional ha empezado a dar sus frutos con películas como La Cantera, pero también con El viaje macho del huancaíno Luis Basurto. Un road movie desarrollado en el ande peruano, en el llamado “tren macho” y que llegó a las salas el 25 de noviembre. 

Manco Cápac fue el último estreno nacional del año a cargo del director puneño Henry Vallejo. Cinta seleccionada para los premios Oscar, que no terminó de pasar los filtros que la llevarían a una nominación. La historia de la llegada del joven Elisban a la ciudad de Puno, enfrentando la hostilidad que la pobreza provoca en una sociedad mercantil, también ha recibido las mejores críticas nacionales e internacionales. Esta es sin duda una de las propuestas más particulares y honestas que se han presentado. Se exhibe en las salas comerciales desde el 09 de diciembre.

Mientras la taquilla mundial, le sonríe a producciones hollywoodense como Spider-Man:No way home, en el Perú por primera vez, la producción independiente ha tenido más exposición y presencia en la cartelera local. Aún tenemos que descentralizar la exhibición, para que al hablar de cine regional, no solo nos referiremos al que llega a las salas limeñas, sino al cine que se realice en cualquier lugar del país y se vea en todos los rincones. 

El 2021 que se va, fue el año en que se reabrieron las salas, a pesar de continuar en la pandemia. Con nuevas medidas sanitarias y nuevas normalidades, volvimos a hacer colas para ver una película en pantalla gigante. La apuesta por este tipo de proyección, es todavía, la elección principal del expectador. 

salas de cine 2021

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Cine, cine peruano, Covid-19, Pandemia, salas de cine

-La cruzada de denuncias de fraude en el proceso electoral, que agitó medios y movilizó activistas dentro y fuera del Perú, y al final, como quedó demostrado palmariamente, no pasó de ser un bluff. Keiko Fujimori perdió, ajustadamente, pero perdió. Y lo lamentamos, porque seguimos creyendo que era mejor opción que el desastre de gobierno que tenemos ahora, pero la lideresa de Fuerza Popular no entendió razones, hizo una mala campaña en segunda vuelta y se dejó derrotar por un mediocre e improvisado como el candidato de Perú Libre.

-Las campañas mediáticas y médicas contra la vacuna Sinopharm, que llegaron a asustar a un sector de la población, injustificadamente. En base a bulos o papeles, prejuiciosa y malintencionadamente leídos, se quiso hacer creer que dichas vacunas eran “agua destilada! (¡!). Hoy se sabe que la vacuna en cuestión es eficaz, ha salvado miles de vidas, sobre todo del personal de primera línea, y es aceptada, además, en casi todo el planeta. Los causantes del bulo siguen campantes haciendo periodismo o sentados en el Congreso perorando con presunta autoridad académica.

-La expulsión fallida de los venezolanos. Un operativo mendaz, encima fracasado porque no se hizo la coordinación diplomática debida, dirigido por el propio presidente Castillo y con la complicidad del titular del Interior, Avelino Guillén, sumándose a los ultras xenófobos que circulan, felizmente en minoría, por estos lares.

-La complicidad de la izquierda, dizque moderna y progresista, con los desaguisados contrarreformistas y conservadores de un gobierno como el de Pedro Castillo. Verónika Mendoza, su lideresa máxima, se ha prestado a brindarle apoyo a un inefable exministro de Educación, como Carlos Gallardo o un expremier como Guido Bellido. Ojalá la izquierda completa se achicharre luego de tan mediocre gestión y no reaparezca en el escenario electoral peruano por un buen tiempo, hasta que no haga suyos los criterios de modernidad y respeto a las libertades que, otras izquierdas, en diversas latitudes, sí exhiben, y permiten un saludable ejercicio de rotación política con las derechas nativas.

-La votación del Congreso otorgándole la confianza al gabinete presidido por Guido Bellido, que cayó al poco tiempo por su absoluta impericia y desmadres políticos causados por sus miembros. Fue un voto vergonzante del Congreso, particularmente de las bancadas del centro. Nos atreveríamos a decir que este ha sido el papelón político del año, por encima de los otros mencionados. Gracias a ese voto, el país perdió meses cruciales, la economía se deshizo y la confianza empresarial y ciudadana se vino por los suelos.

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2021, Congreso de la República, Guido bellido

Trabajando para diversas ONGs en New York, he podido constatar cómo muchas luchas sociales son moldeadas y sus agendas adaptadas a los intereses de fundaciones filantrópicas. Las ONGs existen debido al fracaso del capitalismo en crear sociedades igualitarias y justas, y de esa manera se convierten en el “colchón” del sistema capitalista ante las demandas populares. 

Existen más de 1.5 millones de ONGs en EEUU que emplean cerca de 13 millones de personas, siendo el tercer sector laboral. El sector “nonprofit” (ONGs) es muy poderoso, no solamente por ser parte del sistema dominante, sino también porque maneja miles de millones de dólares. En 1998, por ejemplo, las fundaciones invirtieron más de $175 mil millones en proyectos, dinero donado por corporaciones que las ONGs dicen combatir. 

A inicios de 1900, cuando el estado reprimía violentamente a la clase trabajadora organizada, se crearon las primeras fundaciones por familias multimillonarias como Rockefeller, Carnegie y Sage. Su principal motivación era acceder a grandes exoneraciones de impuestos y descarrilar estas luchas. Estas fundaciones crean organizaciones intermediarias, las ONGs, para evitar extremas regulaciones. 

Después de la segunda guerra mundial, las ONGs toman más relevancia. EEUU crea la USAID para promover su ideología capitalista liberal, atacar a la URSS y otras apuestas socialistas. Actualmente la USAID tiene un presupuesto de más de 40 mil millones de dólares que sirve para financiar proyectos en zonas populares urbanas y rurales en nuestros países e influenciar agendas políticas internas.

Hace unas semanas, V. Cerrón dijo en un tweet que “las ONG norteamericanas han capturado el gabinete”. En Perú, las críticas a las ONGs son satanizadas, pero en EEUU es un debate que lleva décadas. En 1916, la Comisión Walsh del Congreso de EEUU, advirtió que las fundaciones “concentraban riqueza y poder al servicio de ideologías que responden a los intereses de sus benefactores capitalistas”. 

El libro La Revolución No Será Financiada publicado en el 2007 por la organización INCITE explica la compleja historia de las ONGs en EEUU, y como han manipulado los movimientos sociales, censurado luchas como la palestina y servido para avanzar los intereses de EEUU en el mundo. Igualmente, Arundhati Roy ha llamado la «ONG-ización de la resistencia» al rol central que juegan las ONGs en los movimientos sociales y su activismo político que sirve a intereses capitalistas.

El auge de las ONGs empieza con la implementación del neoliberalismo. En 1980, Reagan disminuyó el poder del estado para priorizar el sector privado y el libre mercado, recortando derechos laborales y programas sociales en educación y salud, empujando a millones a la pobreza. Es así como las ONGs reemplazan al estado neoliberal en su responsabilidad para supervisar y solucionar demandas urgentes. 

En el Perú, las ONGs también tienen una gran influencia en los procesos políticos, y con más notoriedad desde 1990 cuando los partidos de izquierda se desmantelan y son reemplazados por una agenda liberal y de derechos humanos de fundaciones extranjeras. Ante una izquierda debilitada y segmentada, las ONGs se posicionan, al igual que en EEUU, como una izquierda domesticada, esencialmente anti-comunista y comprometida con la democracia liberal capitalista, subordinado una agenda popular a sus intereses. Se olvidan de la lucha anti-imperialista, y más bien repiten el libreto de EEUU contra Venezuela y Bolivia. Es lo que popularmente conocemos como la izquierda “caviar”. 

Las ONGs reproducen el elitismo de la sociedad capitalista como la falsa idea de la meritocracia. En Perú, las ONGS han sido fuente de empleo para egresados o practicantes de universidades privadas. La gran mayoría son hombres y mujeres blancas y con privilegios hablando sobre el problema de la clase trabajadora y racializada. Mientras la retórica para afuera era anti-fujimorista, muchos de sus proyectos eran con el gobierno fujimorista, como las ONGs feministas que fueron cómplices de las esterilizaciones forzadas.

Parte del clero y ONGs “pro-democracia”, como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Transparencia, entre otras, han intentado en procesos electorales utilizar la narrativa de derecha contra el candidato “anti-sistema”. El “juramento por la democracia” buscaba colocar a Castillo como un candidato “anti-demócrata”. Pero eso no es nuevo, en 2005, los representantes de Transparencia en NYC para las elecciones de segunda vuelta no tuvieron reparos en saltar hasta el techo de alegría cuando A. García venció a O. Humala, el “cuco chavista”, narrativa que varias ONGS utilizaron para impedir su triunfo. El presidente de la CVR y rector de la PUCP, Salomón Lerner, también apoyó a García, a pesar de su obvia responsabilidad en violaciones de derechos humanos. 

Las ONGs responden a una lógica colonial y cierto progresismo cree que debemos estar “agradecidas” a las ONGs. Cuando escribí un post en Facebook sobre el rol de la premier Mirtha Vásquez, de la ONG GRUFIDES, en la lucha de Máxima Acuña, explicando que esa lucha fue de la señora Acuña y no de Vásquez, y que, gracias a sus privilegios había podido utilizar esa oportunidad para ahora ser parte del gobierno, cierto progresismo mostró su indignación. Las ONGs han reemplazado a los movimientos sociales y se creen que merecen ser parte de cualquier gobierno debido a su “expertise”. 

En Perú, las ONGs van por el camino a seguir la narrativa estadounidense sobre crear una “democracia multiracial” y “cuotas de género”, siguiendo el libreto liberal capitalista e invisibilizando la lucha de clases. De esa manera se instrumentalizan el feminismo y los derechos humanos para jugar en pared con el poder económico. 

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“cuotas de género”, “democracia multiracial”, ONGs

UNO

Conocí Chile estando en Tacna, ¿cómo es eso? Pues vivía a inicios del 87 en dicha ciudad. Me encontré con una cantidad insólita de chilenos, que vivía allí o iban de compra los fines de semana. Interactúe con muchos de ellos. Pero lo que más me llamo la atención fueron los productos chilenos. Eran superiores a los peruanos, más grandes, más baratos y de mejor calidad.

Había conocido, un año antes, Santiago de Chile. Era una urbe más prospera y desarrollada que Lima. Probé las mejores empanadas del mundo. Lejos.

DOS

«Friedman solo se refería al crecimiento con estabilidad, que Chile alcanzó en los años 80, mientras el estancamiento y la inflación atormentaban al resto de Latinoamérica. «- Daniel Alciro – Analista Liberal

En 1975, Milton Friedman había convencido a Pinochet de aplicar un Liberalismo a Ultranza, en un país que sufría una hiperinflación. Los encargados de la cartera de Economía (los Chicago Boys) pusieron manos a la obra: reducción del gasto público, privatización de las empresas públicas, reducción del proteccionismo y fomento de la inversión privada. En otras palabras, aplicó un programa de Shock para reducir la inflación (algo que los peruanos, que vivimos los noventa, sufrimos). 

Dícese que, en 1985, Martin Buchi profundizó el modelo. Privatizó el resto de empresas estatales, sin transparencia alguna, perjudicando enormemente al Estado; siendo la Oligarquía Chilena, la gran beneficiada.

Eso sí, firmó Tratados de Libre Comercio con EE.UU., Europa, China y Corea antes que cualquier otro país latinoamericano. El cobre, la manzana y el vino chileno eran las estrellas de la economía.

A esto, Milton lo llamó “El Milagro Chileno”.

TRES

“Eat the Rich” Graffiti de las protestas de 2019

Todo estalló en 2006, con la Revolución de los Pingüinos que exigía una educación gratuita, algo que no existe en el país vecino. Si, fueron solo alumnos de secundaria y paralizaron el País. Más de medio millón de estudiantes se acoplaron a la manifestación. De ahí salió Boric, el actual Presidente.

Si bien, Chile es uno de los países con mayor Ingreso Per Cápita, esto no es suficiente como termómetro de bienestar real y la fragmentación socio-económica de un país.

“Si el proceso liberalizador hubiese ido acompañado por una mayor competencia económica, el bienestar resultante habría sido mucho mayor. Aquí, la riqueza se ha quedado en unas pocas manos” – Gonzalo Martner político chileno

Una clase media, descontenta, apoyó las protestas del 2019. La canasta familiar es cara, se llega incluso a comparar con las de países europeos.

En 1980, las AFP prometieron una jubilación digna. Muchos profesionales aportaron año a año. Recién se jubilaron esta década y el problema es lo que recibieron: la tercera parte de lo que ganaban. ¿Es eso justo? ¿Quién realmente se beneficiaba con las jubilaciones?

Esto fue otro de los caballitos de batalla de las protestas de hace 2 años. Salieron más de 600 mil personas a las calles. 

Igualmente, reclamaron una nueva Constitución. Y se llamó a una Asamblea Constituyente que reemplazara la Constitución de la Dictadura.

Todo lo hizo el Pueblo. Eso es Democracia Activa.

CUATRO

“Hoy es un día alegre para Chile, porque ya sabemos que amor es amor. Las personas somos iguales y al ser iguales tenemos los mismos derechos” – Jaime Bellolio – portavoz del Gobierno de Piñera

El 2004 no existía en Chile la Ley de Divorcio –increíble, ¿no? – y el aborto estaba prohibido en todas sus causales. Hoy todo eso es posible en Chile.

En mayo de 2004, la Corte Suprema determinó que la jueza Atala no podía tener la custodia de sus tres hijas, por ser lesbiana y vivir con su pareja. Fue el primer caso, de estas características, que se conoció en la opinión pública chilena y encendió el debate. Las niñas tenían tres, cuatro y ocho años cuando la Justicia se las quitó y entregó al padre, el exesposo de la magistrada, que la acusaba de no estar capacitada para ejercer su maternidad por ser homosexual. Las dos pequeñas todavía dormían con ella y la menor usaba pañales por la noche.

Es el noveno país en América en legalizarlo. 

A raíz de las protestas, Piñera destinó un punto del PBI en cheques para el 90% de la Población, en medio de la Pandemia. 

Al inicio de la misma, ordenó al subsecretario de Relaciones Económicas (el abogado Yañez), en mayo de 2020, que se dediqué a cerrar trato con laboratorios. Antes de la llegada, de la primera dosis de la china Sinovac, el Presidente habló, cara a cara, con Xi Jinping para evitar la burocracia. Lo logró. Antes que cualquier país latinoamericano vacunó al 50% de su población. Mientras acá, Vizcarra seguía peleándose con los secuaces de Keiko. Y miles de peruanos morían por falta de vacunas.

Y si, envidio a los chilenos. Tal como en 1987.

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Aborto legal, Chile, Ley de Divorcio

Es una lástima que Ricardo Márquez, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, no haya aceptado las invitaciones que le han hecho desde Palacio emisarios de Castillo para que aceptara ser Premier de este gobierno (es una lástima también que haya desmentido, presuroso, lo que diversas fuentes altamente confiables nos confirmaron como un hecho producido -la propuesta-, pero entendemos que existen algunos desvelos institucionales que ha preferido resguardar).

En todo caso, lo importante es que en Palacio hayan pensado en un personaje como él. Ello indicaría claramente que hay una posibilidad cierta de que se produzca un golpe de timón hacia posturas más centradas, más proinversión, y que se descartaría escenarios radicales o de confrontación política, como aún muchos sectores sociales del país temen.

Márquez representa, además, una postura empresarial cercana al mundo emprendedor y alejada de los grandes grupos de poder, a los que probablemente Castillo ve con desconfianza. Es el empresariado cholo emergente el que simboliza el presidente de la SNI y al que, por lo conocido, el Primer Mandatario buscaba acercarse.

Si en este camino de Damasco -ojalá no pequemos de ingenuos-, que podría recorrer el Presidente, busca y encuentra alguien de ese perfil, cambiaría por completo la perspectiva política del país. Para bien. Nos alejaríamos del desmadre constitucional y el colapso inversor. Aprovecharíamos el boom global de la economía internacional y podríamos alcanzar niveles de recaudación fiscal de tal envergadura que se podrían hacer realidad los sueños institucionales de la izquierda que representa Castillo (una salud y educación públicas de primer orden), sin necesidad de transitar caminos revolucionarios autoritarios y antidemocráticos.

El problema es que muy pocos -también se ha invitado a tecnócratas de una línea promercado a ocupar el MEF- aceptan el encargo, porque Castillo tiene que dar muestras de sensatez gubernativa que hagan creíble su invitación. Con Sarrateas de por medio, con el círculo hiperactivo de lobistas chotanos y con la cercanía de cerronistas y fenatepistas, es difícil que alguien sensato crea que lo están llamando para poner en escena una conversión auténtica y no simplemente como un objeto decorativo de una escenografía mostrenca con la que no se va a llegar a ninguna parte.

Si Castillo, efectivamente, se ha dado cuenta que el camino de la gobernabilidad requiere de un salto cualitativo, político y económico, pues tiene que empezar a darlo, dando muestras claras y evidentes de que la limpieza ha empezado por casa.

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MEF, Pedro Castillo, Ricardo Márquez, Sociedad Nacional de Industrias, tecnócratas

El 2021 ha sido un año contradictorio para los derechos de las mujeres, por un lado, se han reflejado algunos avances normativos y en políticas; sin embargo, también se ha retrocedido en términos de paridad y ha quedado clara la tendencia a instrumentalizar la lucha contra la violencia de género en contextos de crisis y pugnas por el poder político. 

Centrándonos en lo positivo, podemos recordar que se aprobaron los “Lineamientos y la Estrategia nacional de prevención de la violencia de género contra las mujeres “Mujeres libres de violencia”; política de alcance nacional orientada a desnaturalizar la violencia de género y promover autonomía.  Así mismo, se han fortalecido las disposiciones en el contexto de pandemia para que las denuncias puedan hacerse por medios virtuales y en Plataformas Digitales, todo lo cual modifica y fortalece la ley de violencia 30364. 

A nivel del legislativo, vemos mayores avances en el primer semestre del año y un lamentable silencio en el actual congreso, lo que se debe a que la agenda del legislativo ha estado centrada en las pugnas políticas más que en los problemas que realmente aquejan al país. Salvo honradas excepciones, la producción normativa a favor de la igualdad no ha sido la esperada. Entre marzo y abril se aprobaron cuatro normas favorables a los derechos de las mujeres como por ejemplo: la ley que previene y sanciona el acoso contra las mujeres en la vida política (Ley 31155), la ley que permite el uso de canales electrónicos para la denuncia de los casos de violencia (Ley 31156), la ley que promueve la inserción laboral de las victimas de violencia en los programas que ejecutan las entidades públicas (Ley 31153) y la ley que promueve y garantiza el manejo de la higiene menstrual en niñas, adolescentes y mujeres vulnerables (Ley 31148). 

Sin embargo, se debe destacar un hecho crucial que podría contribuir a garantizar los derechos reproductivos de las mujeres; 22 congresistas han firmado el Proyecto Legislativo 954/2021 de la Congresistas Ruth Luque, que plantea la despenalización del aborto en casos de embarazos como consecuencia de violación sexual, gran pendiente del Estado para proteger la vida y salud integral de miles de mujeres y niñas. Este PL debe ser debatido en el 2022. 

Sin negar los avances o los intentos de avanzar en el camino hacia la igualdad por parte de algunos actores, preocupa la instrumentalización de los derechos de las mujeres en el contexto político, tanto de parte de la oposición al gobierno como las tardías reacciones de parte de este para separar a personas con actitudes abiertamente machistas de los espacios de decisión gubernamental. Así mismo, indigna que el partido oficialista Perú Libre, pretenda encubrir o desestimar las denuncias de una militante victima de un ataque sexual. Claramente no existe en este, ni en otras muchas agrupaciones políticas, una convicción auténtica para la defensa de los derechos de las mujeres.

Una democracia real, transformar el modelo social de desarrollo social y económico para generar mayor bienestar debe hacerse priorizando los derechos humanos y estos incluyen los derechos de las mujeres. 

Esperemos que el 2022 sea un mejor año para avanzar en una transformación con igualdad real. Mientras tanto feliz año, la esperanza no se pierde. 

 

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2022

Falta poco para que termine el año y si miramos atrás, nos sorprende el haber sobrevivido a un periodo tan intenso: el dolor de la pandemia, la primera vuelta electoral, las vacunas, el desconcertante triunfo de Pedro Castillo, la búsqueda del fraude electoral, la lucha de Perú Libre por el poder en el ejecutivo, la ruptura de Perú Libre en el congreso, la información distorsionada por el periodismo peruano, la búsqueda de la vacancia presidencial, la caída de ministros, la profunda crisis de la educación nacional.

Y justo en el momento en que la crisis socioeconómica en la que se encuentra el mundo entero nos absorbe, Pedro Castillo sigue comportándose como si se encontrará en campaña electoral y aún no gobernara. Un duro desafío para la gestión de un Estado tan inestable, cuando en este contexto, las prioridades debieran tener claro cómo será el retorno a las clases presenciales, el tener listo el sistema de salud para atender al alto número de contagiados con la última variante del virus, el haber empezado un plan para conseguir el retorno de capitales y reactivar la economía de la manera más justa posible, el poner sobre el tapete nuevas políticas de seguridad para enfrentar al narcotráfico y la delincuencia urbana, el tener diseñadas con diversos medios campañas sociales y  culturales a favor de la convivencia sana y solidaria que necesitamos más que nunca.

Contra la urgido, el presidente cierra el año desaprobado, bajo la vigilancia de fiscales debido a sus desconcertantes reuniones fuera de palacio de gobierno, a sus vínculos con funcionarios de estado bajo sospecha de corrupción gracias a que la prensa se encarga de indagarlo. Y más allá de si la información es verdadera o no, la indiferencia del presidente nos desafía cada vez que en lugar de dar razones o justificar lo acaecido, responde tan solo mediante consignas de movilización popular, alimentando el misterio sobre las preguntas que nunca se responderán. Como contraparte, este año nos ha confrontado con un Congreso de la República que hasta la fecha ha realizado pobres y pocas propuestas legislativas creadas para favorecer la informalidad y la corrupción. El resto del tiempo, sus integrantes se han dedicado a deshacer y rehacer alianzas en contra del Ejecutivo y sus ministros. Por supuesto, más desaprobado que el presidente, se encuentra el Congreso.

Esta falta de representación recogida en las encuestas realizadas por diversas agencias, debe alertarnos porque el resultado en cualquier sociedad es sin duda la anomia, el sufrir la carencia de normas capaces de regularnos: los cultivos de coca para el narcotráfico se han multiplicado, los robos a mano armada y los homicidios han aumentado, la violencia de género en los hogares y los problemas de salud mental se han elevado de manera angustiante, la defensa de la informalidad y la evasión tributaria se han posicionado políticamente, la difamación y manipulación abusiva de la información se han vuelto pan de cada día.

Las únicas figuras públicas que han conseguido mantener cierta estabilidad en nuestra sociedad a pesar de esta inmensa ola alimentada por el conflicto de poderes han sido el ministro de Economía y la presidenta del Consejo de Ministros. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ya indicó que la economía peruana se encuentra entre las mejor preparadas para el próximo año en la región y el ministro Francke ha cerrado el año anunciando que el crecimiento del producto bruto interno del 2021 ha sido también el más grande en nuestro continente, superando las proyecciones al comenzar el año. La Primera ministra Mirtha Vásquez, reconocida como la auténtica encargada del actual gobierno, ha conseguido como el mayor logro de este año, el reencausar los conflictos con distintas mineras heredados de gobiernos anteriores. Las Bambas sea quizás el más difícil de todos hasta la fecha, pero los resultados mostrados desde el mes de octubre, nos dan esperanza para el desarrollo de la mesa de diálogo que mañana jueves 30 comenzará a trabajar. Que Renovación Popular con apoyo de la prensa no cese de pedir que Vásquez se retire es un ejemplo de cómo en un contexto tan delicado, la oposición política sólo se dedica a alimentar el caos y no nos permite responder solidariamente a las prioridades que tanta falta nos hacen.

Mis mejores deseos para que el 2022 tengamos un respiro con un Congreso y un Ejecutivo dispuestos a trabajar de verdad. 

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Congreso de la República, Gobierno, propuestas legislativas
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