Opinión

Este auto-publicherry busca resaltar la figura del «Flaco» en un contexto como el actual, en que la violencia ha vuelto a surgir en la vida cotidiana de los peruanos y peruanas. Para los que no se acuerdan, la violencia represiva del estado ha existido en mayor o menor intensidad desde siempre, pero una y otra vez constituye la triste constatación de que la legitimidad de los grupos dominantes (los que detentan el poder del estado) al final se manifiesta elocuentemente solo a través de la boca de los fusiles. Es decir, la violencia que Ribeyro supo ver en periodos relativamente más calmados, se actualiza cuando el estado criollo tiene que imponer su «orden» contra las masas indígenas y de provincia.

Más allá de la visión clasemediera que se puede encontrar en muchas de sus ficciones, Ribeyro deja ver las profundas contradicciones de la sociedad peruana en su conjunto. Por eso lo valoro y por eso me gusta trabajar con la maestría de sus narraciones.

Los invito a mi taller a partir del lunes 6 de marzo.

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Julio Ramón Ribeyro, Literatura peruana, talleres

Las últimas recomendaciones del Comité CEDAW señala  que permanecen obstáculos sobre todo económicos para el acceso a la AOE, reconociéndola como un servicio esencial.

Nos preocupa que en el actual contexto de retrocesos, oposición y estigma a las organizaciones de derechos humanos y feministas, por cuestiones políticas se atente contra los derechos humanos de las mujeres. Le recordamos a los magistrados que los derechos reproductivos son derechos humanos, y, que atentar contra la distribución gratuita de la AOE es una forma de violencia y discriminación que afectará a las poblaciones más excluidas del país.

Garantizar la AOE es tan urgente como garantizar la prevención de la violencia sexual y la educación sexual integral para que las mujeres, niñas y adolescentes puedan vivir una vida con dignidad.

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Anticoncepción Oral de Emergencia, feminismo, pastilla del día siguiente, Perú

Sin ningún ápice de evolución ideológica ni maduración doctrinaria, la izquierda vieja y anclada en los 80, tratará de hacerse del poder, como si nada hubiera pasado con la tragedia institucional, económica y política que supuso su llegada al poder de la mano del golpista y corrupto de Pedro Castillo.

Y la peor noticia para el Perú es que tiene chances de lograr sus propósitos, gracias a la confluencia de hechos acaecidos luego de la caída de Castillo y también merced a la complicidad de una derecha sin narrativa, sin ideas novedosas, encima de ello fragmentada y sin visos de consolidar candidaturas.

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izquierda peruana, Pedro Castillo, Perú

Problemas adicionales 

Como si la generación de residuos no fuese suficiente, tambien trae problemas en la salud ya que el 90% de los tickets hecho con papel térmico en los que la tinta se borra con el tiempo, están fabricados con bisfenol-A (BPA), un disruptor endocrino que según varios estudios altera el equilibrio hormonal en las personas expuestas y conduce a enfermedades de carácter hormonal.

Por eso, repite despues de mí: sin recibo por favor.

 

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papel térmico, residuos no aprovechables

Sin una reforma integral del Estado (lo que incluye, por supuesto, el proceso de regionalización), el Perú seguirá a la deriva con eventuales picos de crecimiento macroeconómico y reducción de la pobreza, si toca un gobierno proinversión en suerte, pero ya se ha visto que eso no basta. Sin un Estado que ecualice al mercado, y que asegure una digna provisión de servicios básicos, no hay viabilidad democrática duradera en el horizonte republicano del Perú.

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Perú

En todo caso, se ve positivamente, más allá de toda consideración, que la sociedad civil, de la cual los empresarios forman parte, empiece a darse cuenta de que nuestra clase política no está a la altura del desafío inmenso que supone remediar los grandes males republicanos, y que, por ende, hace falta que más peruanos independientes se animen a entrar en las fangosas arenas movedizas de la política peruana. Gestos como los de Roque Benavides, si se terminan por confirmar plenamente, deben ser bienvenidos en las actuales circunstancias.

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empresarios

En la Copa Intercontinental, a punta de combinaciones desde la línea e insistentes desbordes, Joya se hizo presente en el trámite de los partidos; y no solo ello, también impuso sus credenciales goleadoras con dos dianas al Benfica en aquel contundente 5-0 en el Estadio Centenario. Peñarol ganó por 2-1 el definitivo al cuadro que tenía a la ‘Pantera’ Eusebio como estrella, con doblete del ‘Pepe’ Sasía. 1961. Tetracampeón en el Torneo Uruguayo, campeón de la Libertadores y de la Intercontinental. Conseguir la gloria con el Carbonero: ese era el objetivo de Juan Joya y, finalizada su primera temporada, podría decirse que había dado el primer paso con firmeza. 

En 1962, Peñarol volvió a avanzar hasta la final de la Copa Libertadores, pero cayó frente al Santos  —Pelé, Pepe y Dorval eran sus referentes— en una violenta serie. A pesar de la desazón producto de no poder retener la máxima corona continental, ese año también fue de desaforada alegría para el club ‘mirasol’; significó, a su vez, la imborrable inscripción de Joya en la historia aurinegra, en tanto destacado integrante del equipo que logró el primer Quinquenio de Oro. Sin Roberto Scarone, el director técnico fue Juan Peregrín Anselmo, hombre identificado con Peñarol, ganador del Mundial de 1930 con Uruguay. Un 2-0 frente a su tradicional rival, Nacional, les permitió asegurar el trofeo a falta de una jornada; ¿los goles? de Joya y Spencer, esa dupla ofensiva que no solo se compenetraba a la perfección, sino que también entendía lo que era el trabajo colectivo junto a jugadores de la talla de Pedro Virgilio Rocha, el ‘Pepe’ Sasía, el ‘Pardo’ Abbadie, ’Tito’ Gonçalves y Roberto Matosas. 1962. ‘Negro el 11’ volvía a ser decisivo en un éxito más aurinegro. 

Joya siguió jugando por Peñarol en los años posteriores. En términos de actuaciones específicas, de las más recordadas por la hinchada ‘mirasol’ se ubican las cumplidas frente al Santos de Pelé y Coutinho en las semifinales de la Copa Libertadores de 1965. Para aquel año, entre los dos gigantes sudamericanos ya había una fuerte rivalidad. Cada choque entre ambos era dramático e intenso; encuentros realmente fundacionales que dotaron de su particular identidad a la Libertadores. El marcador del primero fue 5-4 para el Alvinegro en el ‘Pacaembú’; el del segundo 3-2 para los Mirasoles

Así narra los minutos finales de aquel partido Luciano Álvarez: “Faltando menos de quince minutos Peñarol perdía 2 a 1 y el empate clasificaba al Santos. A los 31 minutos, Joya, en extraordinaria jugada, eludió a Olavo y a Mauro y le hicieron penal.  Como tantas veces, Sasía asumió la responsabilidad y cumplió. Pero no era suficiente. Faltando nada, dos minutos Tito Gonçalves por enésima vez llevó a su equipo adelante; le pasó a pelota a Joya, este tiró, pegó en el palo izquierdo y, pescando —era una de sus características más salientes— el Lito Silva le dio el triunfo a Peñarol”. El match definitivo lo ganó Peñarol por 2-1 en el Monumental de Nuñez con golazos de Juan Joya y el ‘Pepe’ Sasía. Este es el episodio que incluye Lafferranderie en su nota. 

Peñarol no ganó esa Libertadores, pero se cobró la revancha en la siguiente edición. 1966 representó un año cumbre para el Carbonero.  Al mismo tiempo que demostró supremacía en América, se consagró en la escena futbolística mundial. Pero, más allá de ello, fue el de la temporada que quedó marcada por los partidos más inolvidables para el hincha peñarolense. Y siempre, en cada uno de ellos, con alguna acción diferencial, una jugada determinante de Juan Joya. Este aparecía por todo el frente de ataque y, cada vez que tenía la pelota, generaba algo que llevaba peligro a la portería rival. 

 En los cotejos de la Final de la Copa Libertadores de 1966, además de poner su firma en el marcador de la ida —en Montevideo— tras internarse en el área riverplatense y definir con clase para asegurar el triunfo, fue clave en el desempate. Las escenas disponibles así lo demuestran, muy activo en la zona ofensiva, incluso participando de los últimos goles que definían el 4-2 a favor ante River Plate. Por cómo remontó Peñarol, mientras Ladislao Mazurkiewicz definió aquel título como “tal vez lo más grande que logré en una cancha de fútbol en toda mi vida”, Pablo Forlán dibujó una escena desde su observación privilegiada: “el golazo de Spencer, los gritos de Tito, la emoción del Mazurca, las lágrimas de Joya, las palabras de Don Roque”

Para cerrar aquel año perfecto, solo faltaba Real Madrid por la Intercontinental. Al igual que cada integrante de la máquina aurinegra, Juan Joya mantuvo el nivel mostrado durante la temporada. Respondió a la confianza de Roque Máspoli. Desbordes, piques, amagues; Joya y Spencer, el dueto fenomenal, tuvieron a mal traer a los defensores españoles en ambos duelos. Felizmente se puede ver el gol de Spencer que selló el 2-0 para los de Uruguay. En él, la notable jugada individual del ecuatoriano se ve complementada con un ‘taco’ de Joya; tras la recepción, Spencer remata con fineza, reluciendo su capacidad técnica en velocidad. Revancha saldada con el Madrid desde 1960. Imparable por la punta izquierda estuvo Juan Joya en toda la campaña. Y así intentó aportar hasta  su despedida en 1969.

Esto es hacer historia, engrandecer la tradición de un club. Juan Joya Cordero (25 de febrero de 1934-29 de marzo de 2007), leyenda del Peñarol y del fútbol sudamericano.

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Juan Joya

La gestión del Ejecutivo y el Congreso, ambos altamente desaprobados por la ciudadanía, puede ir minando el apoyo que las encuestas muestran a la fecha por un candidato de la centroderecha. Así como la continuación de Castillo en el poder iba a terminar por hacer trizas las opciones de una izquierda radical y moderada, la gestión de la dupla Boluarte-Otárola y un Congreso montoyista harán lo propio con la centroderecha que se pueda asomar, si ésta no marca distancia clara de los desmanes que se vienen cometiendo en su nombre en ambos poderes del Estado.

La del estribo: dos peliculones a recomendar. La primera The Whale, dirigida por Darren Aronofsky y con una actuación superlativa de Brendan Fraser. La segunda, Women talking, dirigida por Sarah Polley, con un reparto extraordinario donde destaca Frances McDormand. Como es habitual, ninguna de las dos llegará a la paúpérrima cartelera cinematográfica local, así que, sin temor, acuda a su proveedor habitual.

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Dina Boluarte

Cuando Corea, en otro movimiento inesperado, decidió desarmar al cuarteto en 1976, Al Di Meola -entonces de 22 años- encontró el tiempo y espacio perfectos para dar rienda suelta a su propia voz como compositor y guitarrista. Desde ese mismo año, acompañado por grandes músicos como Steve Gadd (batería), Alphonso Johnson (bajo), Barry Miles, Jan Hammer (teclados) y Mingo Lewis (percusiones), Di Meola convirtió los estudios de grabación de Columbia Records en un crisol en el que volcó todas sus influencias e innovaciones. Al jazz-rock que había desarrollado en Return To Forever le añadió su irrefrenable pasión por géneros hispanoamericanos como flamenco español, tango argentino y bossa nova brasileña, edificando un repertorio brillante y multiforme, pero siempre con ese frenético y articulado estilo que desenvuelve con limpieza y precisión. 

Su debut como solista, Land of the midnight sun (1976), tiene además una sorpresa, la participación de Jaco Pastorius (Weather Report) en un extenso jam, Suite Golden Dawn, que -según cuenta el mismo Al- fue la primera vez que el extraordinario bajista entró a un estudio de grabación. La sociedad con el tecladista checo-norteamericano Jan Hammer (The Mahavishnu Orchestra) generó clásicos del jazz moderno como Cruisin’ del disco Electric rendezvous (1982) o Elegant Gypsy Suite de su segundo LP, Elegant gypsy (1977), disco en el que además encontramos una vertiginosa pieza flamenca, Mediterranean sundance, la más conocida de su amplio catálogo, grabada junto a Paco de Lucía, nada menos. En 1982 aparecería su primer larga duración en vivo, Tour de force y al año siguiente lanzó Scenario, álbum en que Di Meola y Hammer experimentan con elementos electrónicos y un acercamiento más elástico hacia el pop-rock vigente en esos años. En ese disco participaron tres megaestrellas del prog-rock, el bajista Tony Levin y los bateristas Phil Collins y Bill Bruford. En medio, Casino (1978, con carátula que recuerda a Al Pacino en Scarface) y Splendido Hotel (1980), dos extraordinarios discos de jazz-rock y fusión latina, confirmaron su estatura musical.

Di Meola se unió a otros dos gigantes del instrumento, el británico John McLaughlin y el español Paco de Lucía, para hacer una gira que quedó registrada en el disco Friday night in San Francisco (1981), un clásico del flamenco moderno que, el año pasado, se reactualizó con grabaciones nuevas de aquel tour que Di Meola rescató bajo el título Saturday night in San Francisco. La química entre ellos fue tal que ingresaron a los estudios para grabar Passion, grace and fire (1983) y luego, doce años después, repitieron la experiencia en el extraordinario CD The Guitar Trio (1995). Un año después, en uno de los shows benéficos organizados por el tenor italiano Luciano Pavarotti, en Bosnia, hicieron una versión relampagueante de Mediterranean sundance, una competencia sana entre tres guitarristas superdotados, que podemos ver en este enlace. En ese mismo tiempo, se reunió con su ex compañero en Return To Forever, el bajista Stanley Clarke, y el violinista francés Jean-Luc Ponty para una gira titulada The rite of strings que, a su vez, generó un álbum en estudio del mismo nombre. En el 2007, Di Meola, Ponty y Clarke se reunieron para varios festivales de jazz y llegaron a tocar en Sudamérica, concretamente en Chile, Brasil y Argentina. Y en el 2008 se produjo el esperado reencuentro de Di Meola con Lenny White, Stanley Clarke y Chick Corea, en el Festival de Jazz de Montreaux.  

Su camino musical prosiguió durante la década de los noventa y las siguientes, con más de veinte lanzamientos en las que explora su evolución como compositor y las fusiones con el tango -incluso grabó dos álbumes tributo a Astor Piazzolla, en 1996 y 2007-, y la música del Medio Oriente, a través de su proyecto World Sinfonia, una formación cambiante que incluye músicos de Turquía, Argentina, Cuba, Italia, Puerto Rico, Estados Unidos, entre otros, con quienes ha producido brillantes álbumes como Heart of the immigrants (1993), Orange and blue (1994), Morocco Fantasía (2011), concierto en un festival de jazz en la ciudad de Rabat, Marruecos; Pursuit of radical rhapsody (2012) o el extraordinario Elysium (2015) donde escuchamos cajones peruanos, bandoneones argentinos y progresiones que van del jazz a la música árabe, con la fluidez armónica y riqueza melódica propias de Di Meola, quien creció admirando a Larry Coryell y a los Beatles.

Precisamente, la música del Fab Four es una de sus más recientes inspiraciones. Los álbumes All your life (2013) y Across the universe (2020) contienen, cada uno, catorce clásicos de los Beatles, tocados por Al Di Meola en guitarra acústica, con arreglos que les dan vida nueva, como por ejemplo en Because, Dear Prudence, Being for the Benefit of Mr. Kite, Strawberry fields forever o Norwegian wood. En una reciente entrevista reconoció que los Beatles son los principales responsables de su decisión de querer convertirse en guitarrista y que hacer esas adaptaciones fue muy complicado para él, por el respeto que siente hacia el espíritu de esas entrañables canciones. 

Al Di Meola (68), la leyenda del jazz-rock, estará tocando en Lima, por primera vez, este 9 de marzo en el Gran Teatro Nacional, gracias a la productora de Jorge Fernández, a quien le debemos también la inolvidable tocada que hizo Pat Metheny hace unos meses. Y llega con una banda multinacional integrada por algunos de sus colaboradores más estables en los últimos años: Mario Parmisano (piano, Argentina), Paolo Alfonsi (guitarra acústica, Italia) y Sergio Martínez (percusión, España). Una cita imperdible para los amantes de la buena guitarra.

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Al Di Meola, Flamenco, Gran Teatro Nacional, Guitarra, Jazz-Rock
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