Opinión

No nos queda sino confiar en que alguien surgirá, que nos dé esperanzas de que efectivamente el Perú es más grande que sus problemas y que lo que hoy estamos pasando es una pesadilla pasajera, culpa de nuestros propios errores, pero que ya habremos pagado con creces en los cinco años desgraciados que vamos a tener a cuestas.

La del estribo: ¡qué tamaña puesta en escena la de El Cuidador, de Harold Pinter! El mejor Alberto Isola se despliega en las tablas junto a Eduardo Camino y Oscar Meza, bajo la dirección de Mikhail Page (se reivindica de Bull, dicho sea de paso). Va hasta el 24 de julio en el Británico. ¡De verdad, no se la pierdan!

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Gobierno, Perú, política peruana

Lo escalofriante no es solamente que la Corte Suprema haya decidido que el gobierno federal no debe regular este tema peliagudo (con lo cual la mitad de los estados del país –gobernados por republicanos– van a pasar a criminalizar el aborto en cualquiera de sus formas), sino que algunos de los jueces, particularmente el controvertido Clarence Thomas (el mismo acusado de acoso sexual hace tres décadas por la abogada Anita Hill), ya están anunciando que otras leyes conquistadas, como el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho a cambiarse de identidad sexual, deben ser derogadas.

Aquí quiero manifestar mi posición frente a esos temas y mi apoyo total a la comunidad LGBTQ+, porque no seré gay, pero sí soy una aliada que peleará y defenderá sus derechos como los de cualquier ser humano.

Así como se celebra este junio el Mes del Orgullo Gay y la inclusión en todas sus modalidades, pienso que debemos mostrar solidaridad por todas aquellas personas que se han visto discriminadas por su manera de ser y de sentir.

Después de haber sido maestra y profesora universitaria por muchos años, agradezco el aprendizaje que he obtenido de mis estudiantes escolares y jóvenes adultos. El mundo ya no se mide en blanco y negro; hay muchas más manifestaciones que podríamos tratar de entender en nuestros hijos, estudiantes, alumnos y aprendices.

En este Mes del Orgullo Gay debemos instar a los congresistas de todos los países (incluido el Perú, por supuesto) a que empiecen a implementar leyes para que los integrantes de la comunidad gay, lesbiana y trans se vean aceptados y protegidos con todos los derechos de cualquier ciudadano. Estamos viviendo una época diferente; ya no se puede hablar solamente del sexo tradicional o binario entre hombre y mujer. Ahora también vemos otras manifestaciones, y la mejor postura para una convivencia armónica es aceptar efectivamente otras maneras de ser y apoyarlas.

El cambio social lo empezamos por casa, con el amor al prójimo. Lo empezamos con nosotros mismos siguiendo el camino de la empatía, volviéndonos seres comprensivos y solidarios. Hasta el papa Francisco ha dicho «quién soy yo para juzgar las opciones de otros». Dios nos creó a todos con características especiales y, finalmente, el amor es el amor (salvo cuando se trata, claro, de abuso infantil o pedofilia). Pero estas son palabras muy grandes todavía para muchas de nuestras autoridades.

 

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Derechos de las mujeres, LGTBQ+

Pretender tamizar todo lo que los chicos van a leer en textos escolares o ver en películas, es como masticar previamente todo lo que van a comer. Revela nula confianza en ellos y, sobre todo en nosotros y en lo que nosotros creemos. Apunta a una vocación de control totalitaria que termina en uno de dos extremos, ninguno deseable: el sometimiento que anula o la rebelión que destruye. Y por último, es una pérdida de tiempo y energía impráctica que lleva al desorden.

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crianza, Padres, sociedad

Y el niño, con la urgencia del nacimiento en una circunstancia tan especial, no había sido registrado, no tenía partida de nacimiento ni DNI. La empresa de aviación que hace el vuelo a Jaén se negó a llevar al niño sin esos documentos, pues así lo manda la ley.

Las gestiones ante la RENIEC para obtener la partida de nacimiento del niño obtenían respuestas negativas dispares de las oficinas registradoras a las que el papá acudió. En una le negaban validez al certificado de nacido vivo que había emitido el hospital de Nieva, la otra respondía que debía registrarlo en su localidad de origen (esto último un absurdo, pues por algo hay un registro informático unificado para nacimientos y otros acontecimientos).

La diversidad de respuestas, hizo suponer que se trataba de limitaciones en la capacitación del personal de las oficinas registrales, y que debía acudirse a alguna autoridad. Se pudo conseguir el apoyo de la congresista Susel Paredes que logró conversar con las autoridades de la RENIEC, las que le dieron la razón a los solicitantes, con lo que se logró registrar al pequeño Gael, aunque con los nombres que los médicos le habían impuesto en medio del proceso, y que sorprendieron a los padres. Ni modo, ya podía viajar.

Una mano generosa, conocedora de asunto, aportó el recurso para comprar el pasaje del papá, con lo que lograron viajar a Jaén en avión. Desde allí a Bagua y luego descansar en esa ciudad, pues seguirían siete horas – a pesar de la cercanía – de viaje por tierra a Nieva en una carretera miserable, llena de baches y peligros.

La odisea terminó felizmente bien. Silbano, Micaela y el pequeño Gael Bikut (nombre elegido por sus padres que, tras un trámite, podrán reemplazar por los nombres provisionales) se encuentran finalmente en su comunidad. Sanos todos.

 

Nunca debió ocurrir todo eso

Esta historia nunca debió ocurrir. Aunque haya tenido un final feliz debido a una serie de intervenciones extraordinarias, pudo ser diferente. La tasa de mortalidad infantil en poblaciones indígenas alcanza el 49.2 por cada mil nacidos vivos, frente a la media nacional (alta) que es de 23 por cada mil nacidos vivos.

La ausencia de un hospital con todas las garantías de atención en Condorcanqui, es similar a la de muchísimas provincias de costa, sierra y selva que no existen en el mapa de las entidades estatales. Tampoco se puede hablar del primer nivel de atención que tantas veces se limita a un local precario, quizás un técnico enfermero y ninguna posibilidad de medicación, o de prevención de problemas que puedan presentarse. ¡Y hay recursos – no es que falten – estancados en el sector, destinados a atender esta situación!

El caso relatado permite también ver la casi imposibilidad de efectuar traslados urgentes si es que se presentan casos como este. Si este niño pudo salvarse con muchas ayudas, podemos también imaginar la suerte de los que no tuvieron apoyo alguno, que son la mayoría.

Las dificultades en el registro nacional de identidad llaman también la atención, pareciera que no se ha incidido lo suficiente en la capacitación de su personal que está al servicio del ciudadano, también si es indígena.

Las dificultades de supervivencia de los jóvenes padres del niño nos hablan también de una ciudad inhóspita, de una sociedad individualista y ajena a las necesidades de otros, que no tiene espacios de acogida para eventos singulares, pero no tan infrecuentes, como los de este caso.

Tampoco es que, una vez que han retornado a su localidad de origen, la tengan fácil. Destruidos los bosques por la invasión de taladores de árboles, por mineros informales, con ríos envenenados, las formas tradicionales de subsistencia no son de mucha utilidad para los pueblos amazónicos.

Las nuevas formas de vida impuestas por la llamada civilización occidental y cristiana, la sociedad del consumo, han generado hábitos, necesidades y enfermedades que requieren de dinero para ser atendidos, y si bien es posible subsistir – como en toda zona rural – del producto de la tierra y de la crianza de animales, estos no están libres de plagas y enfermedades llegadas con la colonización que, muchas veces, los dejan también sin la posibilidad de ese recurso.

Frente a esa circunstancia, los mismos destructores del bosque venidos de fuera – los mestizos, como los llaman generalmente – se convierten en ofertantes de empleo destructor para las víctimas del mismo proceso destructor que, tantas veces, no tienen más remedio que aceptar la oferta. Porque no hay más.

El bosque se ha ido alejando cada vez más de las comunidades, la caza y la pesca son más difíciles porque si no hay bosque ni agua limpia no hay ni una ni la otra. Los mijanos – que es el proceso mediante el cual los peces migran en grandes cantidades hacia los ríos y cuencas, un evento periódico que suele ser un gran acontecimiento – son cada vez menores. En Condorcanqui, el Pongo de Manseriche ya no tiene los mijanos de antes. Y el poco pescado que se consigue, muchas veces no tiene mercado que lo acoja.

La pobreza es un invento venido de fuera. Lo trajeron las miríadas de colonos y los curas y misioneros, al alterar el paisaje. También las nuevas enfermedades – como el VIH: Condorcanqui es la provincia con mayor prevalencia de este virus – para las que, al mismo tiempo, no llega la atención requerida.

 

Madereros, mineros ilegales, cocaleros

Ese es el marco general de las recientes movilizaciones de integrantes de la organización de la Nación Wampís contra madereros ilegales, y hace poco también contra mineros. Es la expresión desesperada de un sector lúcido de comunidades que intentan gobernar allí donde no hay gobierno, hacer la labor que la policía y todos los agentes del Estado debieran hacer. Estos hechos replican luchas en la selva central, en la selva de Ucayali y Madre de Dios, que se enfrentan a la ausencia total del Estado o, en su defecto, a agentes corruptos que desafortunadamente ocupan cargos públicos.

En ese marco hay incluso, con gran empeño – dentro de una lógica que marca la destrucción de la Amazonía desde el inició – una iniciativa poderosa que busca debilitar la ley PIACI, o ley que protege a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y contacto inicial. En todo el proceso de destrucción de la Amazonía, se parte siempre de negar la existencia de los pueblos amazónicos para luego arrasar con su territorio. Lo hacía el arquitecto presidente cuando promovía su desastrosa carretera alegando que la selva estaba vacía.

Luego, la negación es inminente o es constante mediante la desatención y abandono, la intromisión de formas de vida diferentes, generando poblaciones empobrecidas sin su hábitat natural para sobrevivir con elementos culturales que siempre conocieron y ya no encuentran mucha utilidad, mal integradas así al país que tantas veces, además, les niega su identidad.

La informalidad y la ilegalidad aparece de pronto como la única posibilidad de supervivencia para muchos. Frente a la nada, sin bosque de sustento, es así que la tentación es grande entre los mismos indígenas de sumarse a la actividad de los destructores, que de tal manera promueven el suicidio lento de los pueblos amazónicos.

 

Más promesas

Hace pocas semanas, funcionarios del gobierno convocaron en Nieva a los apus awajún no solo de Condorcanqui, sino de provincias vecinas como Imaza, e incluso loretanas como del Datem del Marañón, con la clara idea de reunir a todas las comunidades awajún. Sin embargo, solo dejaron hablar a los alcaldes, la mayoría colonos, lo que frustró a los dirigentes indígenas. Esos funcionarios del gobierno central acudieron un par de veces, generando gran expectativa, se elaboró una agenda de necesidades, y muchas promesas, incluyendo uno la oferta de uno de esos consejos de ministros descentralizado que debió darse en Nieva, pero fue desactivado cuando ya los Apus habían viajado a Nieva, muchos desde lejos y con gran costo, y esperaban la llegada del presidente de la república y sus ministros.

Escepticismo, entonces, cuando el gobierno acaba de declarar en emergencia ambiental el territorio wampís, y se recuerda bien la declaratoria de emergencia ambiental de las zonas afectadas por el desastre petrolero de décadas en el circuito petrolero en Iquitos, por parte del gobierno de Ollanta Humala, y que no tuvo consecuencia alguna.

La verdad, debiera declararse en emergencia ambiental, de salud, educativa y de infraestructura adecuada a toda la Amazonía. Debiera haber un plan de inversiones de gran calado que reparen el daño causado durante ya más de cien años al bosque húmedo, pero bajo un gran fideicomiso de administración directa y con fiscalización indígena, que impida que esos recursos se pierdan en otras cosas y burocracia ociosa, entre las oficinas del gobierno central. Que asuma tan medida, claro, la expulsión definitiva de toda actividad extractiva ilegal. Y – sobre todo de todo – la presencia real del Estado que garantice esos procesos.

Para avanzar y evitar que historias como la de los jóvenes Silbano y Micaela, y del pequeño Gael, no se repitan jamás.

 

 

Un Premier que es capaz de decir, como sucedió en el último Consejo de Ministros Descentralizado, que la minería acapara toda el agua y deja sin ella a la agricultura, o de promover una ley mordaza contra la prensa (pena privativa de la libertad para quien revele información fiscal reservada), no puede seguir en el cargo.

La falta de seriedad con la que la opinión pública percibe este gobierno, más como un sainete malhadado que como un régimen serio, es producto, entre otras razones, de los gazapos de un Premier que claramente no está a la altura de las circunstancias dramáticas por las que el país transcurre.

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Castillo, Gobierno, pcm, Premier

En lo musical, Fleetwood Mac funcionaba a la perfección, una verdadera máquina de profesionalismo y creación de éxitos. A los super vendedores Fleetwood Mac y Rumours le siguieron el álbum doble Tusk (1979) y Mirage (1982), con sus correspondientes giras, accidentadas tras bambalinas pero brillantes de cara al público. Nicks, ya convertida en una heroína del rock, con sus vestimentas vaporosas, sus movimientos de derviche en trance giratorio y su ronca voz, inició un tortuoso camino de romances inestables e intensos a la vez, sazonados con una grave adicción a las drogas. Tras una relación de casi un año con Mick Fleetwood -también en medio del divorcio de los McVie y sus idas y vueltas con Buckingham- la cantautora estuvo con Don Henley, baterista y cantante de Eagles; el productor Jimmy Iovine, quien trabajó con ella en su primer disco en solitario; el guitarrista Joe Walsh, también de Eagles; y algunos más, lo cual encendía la ira de Buckingham. A este periodo pertenecen éxitos como Tusk, Hold me, Sara y Gypsy, una referencia autobiográfica a la vida bucólica que llevó como veinteañera en los años sesenta.

Luego vinieron cinco años de silencio para el grupo. Nicks desarrolló su carrera como solista con mucha proyección, a la vez que trataba de rehabilitarse. Los demás se mantuvieron también activos pero sin la resonancia de la cantautora. En 1987 el grupo se reunió para grabar el LP Tango in the night, que colocó siete temas en los rankings de todo el mundo, entre los que destacaron Little lies, Everywhere (de Christine), Big love (de Buckingham) y Seven wonders (de Nicks). Sin embargo, los desencuentros entre Nicks y Buckingham eran tan fuertes que el guitarrista no pudo más y, tras una acalorada discusión que terminó con Lindsay tratando de ahorcar a Stevie delante de todos, renunció a participar de la gira mundial de este brillante álbum que puso de nuevo a Fleetwood Mac en el mapa del rock mundial. Para reemplazarlo, Fleetwood contrató a dos guitarristas, Rick Vito y Billy Burnette.

Desde entonces, la carrera de Fleetwood Mac se mantuvo en un vaivén constante. En 1990 lanzó Behind the mask, que produjo un modesto single con el tema Save me. Stevie Nicks decidió concentrarse en sus propios proyectos y la banda la reemplazó con Bekka Bramlett, hija del dúo Delaney & Bonnie, conocidos en los setenta por liderar un conglomerado de superestrellas bajo el nombre Delaney & Bonnie and Friends, por el cual desfilaron personajes como Eric Clapton, Leon Russell, George Harrison, Duane Allman, entre otros. En este álbum, que fue vapuleado por los críticos, se unió al grupo el legendario guitarrista y compositor Dave Mason, ex Traffic. Discográficamente hablando, la banda desapareció hasta el 2003, en que salió al mercado Say you will con Nicks y Buckingham de vuelta pero sin Christine, quien decidió tomarse un descanso tras casi cuarenta años de carrera musical.

En medio, muchas cosas pasaron en la telenovela de Fleetwood Mac. Por ejemplo, en 1992 la canción Don’t stop (1977) fue himno de la campaña presidencial de Bill Clinton. Tras ser electo, Clinton convenció a Mick, Stevie, Lindsay, John y Christine para que la tocaran en su fiesta de inauguración. Esta reunión fue la semilla para una gira de reunión que quedó registrada en el disco y DVD The dance, otro éxito de ventas millonarias. Silver springs, canción grabada originalmente para el álbum Rumours pero que no se incluyó por ser “demasiado lenta y larga”, llamó la atención por la emotiva interpretación incluida en este álbum. El tema, compuesto por Nicks, es una agridulce reflexión sentimental tras su rompimiento definitivo con Lindsay Buckingham. En 1998 la banda fue ingresada al Rock and Roll Hall of Fame, en el que aparecieron junto a un irreconocible Peter Green. Kirwan y Spencer no asistieron a la ceremonia y Bob Welch, debido a sus líos legales con el resto del grupo, ni siquiera fue mencionado.

Del 2008 al 2013 la banda anduvo de gira sin Christine, como cuarteto. Ella decidió volver en el 2014 pero Buckingham fue, otra vez, despedido del grupo, en el 2018. Y también por segunda vez, reemplazado por dos guitarristas, los renombrados Neil Finn, de la banda australiana Crowded House; y Mike Campbell, el famoso lugarteniente de Tom Petty & The Heartbreakers (aquí, en el sintonizado show de Ellen DeGeneres, tocando el clásico The chain). En el 2017 Buckingham y McVie lanzaron un disco juntos, reuniendo material que venían componiendo a través de los años. Y, en el 2020, la generación de las redes sociales ingresó a la historia del grupo cuando un hombre llamado Nathan Apodaca publicó, en su cuenta de TikTok, un video manejando una patineta y haciendo fonomímica del tema Dreams (1977). El video se hizo viral y sobrepasó las 50 millones de reproducciones en el mundo entero, haciendo que el tema encabece las listas de popularidad y descargas en Spotify, 43 años después de su lanzamiento original. Danny Kirwan, miembro seminal del grupo, falleció en el 2018, a los 68 años. Un año después Lindsay Buckingham fue sometido a una cirugía a corazón abierto tras sufrir un infarto. Stevie Nicks, quien declara no verlo desde su segundo despido del grupo, le escribió una sentida carta para darle ánimo en su recuperación.

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Fleetwood Mac II

El caso recién sale a la luz cuando Peter (nombre cambiado) es expulsado del internado de la Casa San Antonio ocho días antes del inicio de las vacaciones de otoño de 1961. Un día antes de las vacaciones de verano, camino a casa de sus padres, había hecho una parada en Hamburgo y había tenido comportamientos no apropiados —según la moral católica— con una muchacha, lo cual traería mala reputación a la institución educativa en la cual estaba. Después de que su padre se enterara y lo hubiera disciplinado e interrogado, Peter contó que durante las vacaciones de verano en Lembeck «había sido abusado homosexualmente junto con los otros muchachos por Wielewski. Cada noche éste se llevaba a otros muchacho para dormir con él en su dormitorio». El padre presentó una denuncia ante la policía.

Pero Wielewski ya no se encontraba en Alemania. En el mismo año 1960 había solicitado permiso para realizar labor pastoral en Suecia durante dos años y se le había concedido. Ya el Vicario Genral de Münster, Laurenz Böggering, había sido informado a través de un sacerdote de los comportamientos inapropiados de Wielewski con los jóvenes, y busco mantener el caso dentro de los fueros eclesiásticos sin informar a las autoridades. Pero cuando la denuncia llegó a la fiscalía, Wielewski fue suspendido de sus labores sacerdotales en la diócesis de Münster y se le conminó a regresar para ponerse a recaudo de la justicia. Wielewski se negó y en 1962 huyó a Brasil, donde encontró acogida entre los Padres Palotinos. A petición de sus progenitores, que le enviaron una carta en el otoño, accedió a regresar a Europa a través de Holanda. En la Navidad de 1962 lo encontramos trabajando para Caritas en Roma, donde tiene un encuentro con Mons. Höffner, obispo de Münster, quien lo pone en contacto con Mons. Tenhumberg, obispo auxiliar, el cual lo recomienda a Mons. Andreas Rohracher, arzobispo de Salzburgo (Austria). Wielewski laboraría como cooperador en Austria entre 1963 y 1964.

Cuando solicita la nacionalidad austriaca, las autoridades alemanas, tomando conocimiento de esto, solicitan su extradición y Wieleswki es detenido, pero es liberado muy pronto gracias a una fianza pagada por la Sede Episcopal de Salzburgo y manteniendo la promesa de permanecer disponible en la ciudad. Promesa que no cumplió, pues a fines de 1964 huyó otra vez a Sudamérica, esta vez a Santiago de Chile para trabajar en Caritas Internacional. En 1965 lo encontramos en la diócesis de Villarica en Paraguay trabajando para la misma organización de ayuda humanitaria, y en mayo de 1966 asume una parroquia en Argentina, en la diócesis de Lomas de Zamora. Para entonces se había cambiado de nombre. Ahora era el P. Conrado Nadolle, de nacionalidad paraguaya.

Para mala suerte suya, en marzo de 1969, durante una estadía en Suiza por motivo de vacaciones, es detenido por un mandato de la Interpol y finalmente llevado a Alemania, donde sería juzgado y condenado por actos deshonestos en perjuicio de ocho menores de edad. Wielewski admitió todos los hechos. Pero lo que no dijo fue que había más víctimas, pues el primer denunciante, Peter, nunca fue llamado a declarar en el caso, y después del año 2010 hubo otras cuatro personas que testimoniaron haber sido víctimas de Wieleswki. Le dieron dos años y 6 meses de prisión, pero salió libre en 1970. Tras una cura de reposo, la diócesis de Münster le otorgó licencia para desempeñarse en Argentina, donde se dedicó a labores pastorales con niños y jóvenes hasta el año 1976. Posteriormente, necesitado de ayuda psicológica y aquejado por problemas de depresión y alcoholismo, realizaría labores pastorales en Berlín hasta su jubilación. En 1985 recibe la oferta de asumir una representación de la comunidad germanoparlante en Ciudad de México. El 29 de agosto de ese año muere en circunstancias no aclaradas: cae desde la azotea jardín del séptimo piso de la casa de la comunidad en Ciudad de México. ¿Fue un accidente? Según la policía, su ropa estaba desgarrada, y no se podía excluir la posibilidad de un crimen. No hubo ningún testigo.

Que el P. Wielewski pudiera sustraerse durante tanto tiempo a la justicia sólo fue posible con el apoyo de las autoridades eclesiásticas, no sólo de la diócesis de Münster —en la cual estaba incardinado—, sino también de las iglesias locales donde realizó su labor pastoral, quedando abierta la posibilidad de que hubiera cometido más abusos en esos lugares. En particular, el regente del seminario diocesano de Münster, Johannes Weinand, mantuvo en pie la comunicación entre el obispado de Münster, el P. Wielewski y las autoridades eclesiásticas locales donde estaba asignado. De este modo, la Iglesia católica manifestó una vez más una de sus facetas como organización criminal: la ayuda y protección a criminales dentro de sus filas para que puedan huir de la justicia.

 

 

 

 

 

 

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P. Wielewski

La tarea de Castillo es mejorar la calidad de su gabinete ministerial (ya ha hecho algunos cambios en esa perspectiva), demostrar que no es corrupto echando fuera de su entorno a todos los impresentables que rápidamente quisieron hacerse millonarios a punta de contrataciones y licitaciones irregulares, y darle prioridad a una o dos reformas (salud y educación públicas) y olvidarse de querer hacer más (su propia mediocridad le impide hacer algo superlativo adicional).

 

 

Hay responsabilidad de su entorno político ministerial, que debería hacerle entender ello e imponerse en los casos que sea necesario. Así como el ministro de Economía no está para hacer goles pero sí para impedirlos (que ya es bastante), el resto del gabinete debe fungir de contrapeso del pernicioso cerronismo que intenta volverse a apoderar de la agenda gubernativa.

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elecciones municipales 2022, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

Un punto relevante de esta biografía es la intención de explicar la concepción del poeta y la poesía que subyacía en el discurso de la poeta, más aún, la idea de una vida en cuya trama la propia Pizarnik alcanza la estatura de un personaje. Declaran sus biógrafas: “(…) el personaje, lenta y seguramente diseñado por Flora Pizarnik, nacida el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires, cumplió su destino textual sepultando a Buma, Flora, Blímele, Alejandra, Sasha, con cincuenta pastillas de Seconal sódico” (p.31).

Los nombres mencionados eran apelativos que utilizaban distintas personas para nombrarla. Surge entonces la pregunta: “¿Por qué hablamos de su destino textual? ¿Qué quiere decir esto del personaje que devora a la mujer de carne y hueso? ¿Qué significa esta nueva Alejandra que mata a las demás? Desde nuestro punto de vista está vinculado con a la concepción del poeta y de la poesía que tuvo Alejandra, al menos hasta poco antes de morir, concepción que incidió de manera definitiva en la configuración de su biografía personal” (p.31).

Explican las autoras que Pizarnik se inscribe en la tradición de Nerval, Baudelaire, Artaud y Mallarmé, por mencionar algunos poetas, en la medida en que comparte con ellos la idea de que la escritura poética es un acto de trascendencia, un gesto de búsqueda de lo absoluto y el asumir una ética que servía de base a la construcción del poeta maldito, que encuentra el descanso solo en la aniquilación, metáfora de la imposibilidad de conseguir el ansiado absoluto a través de las palabras.

Puede preguntarse el lector si esto nos devolvería paradójicamente al mito. Diría que no. La investigación paciente, la sobriedad de su escritura y la solidez de sus fuentes, prescindiendo de todo morbo o de toda exacerbación de la personalidad de Pizarnik, aseguran que esta biografía nos provea –incluso a riesgo de contradecir su título– una imagen con más certidumbres que vacíos.

Cristina Piña y Patricia Venti. Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito. Madrid: Lumen, 2022.

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Biografía, Libro, mito, poeta
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