Opinión

Decir que la moral es relativa se ha vuelto sentido común, y se suele tomar como una expresión de sensatez. Lo curioso es que muchas personas creen que esta es la postura predominante entre los filósofos académicos, a pesar de que son pocos los que simpatizan con ella (en un sondeo de philpapers.org, entidad financiada por la asociación estadounidense de filosofía, más del 50% de los filósofos profesionales que respondieron se identificó como realista moral). 

Un realista moral es una persona que considera que existen hechos morales, es decir, que existen acciones o situaciones que son en sí mismas buenas o malas, y que nuestras afirmaciones morales son verdaderas o falsas dependiendo si se corresponden o no con esos hechos. Por ejemplo, es un hecho que la esclavitud está mal, y la frase “la esclavitud está mal” es verdadera justamente porque se corresponde con ese hecho. Igualmente, es un hecho que torturar niños por diversión está mal, y la frase “torturar niños por diversión está bien” es falsa pues no se corresponde con ese hecho. 

Un antirrealista moral es una persona que considera que no existen hechos morales. Entre ellos, un relativista moral es aquél que considera que la verdad o falsedad de las afirmaciones morales es relativa al contexto cultural, social o histórico del individuo que expresa dichas afirmaciones. Por ejemplo, la frase “la esclavitud está mal” es verdadera cuando se profiere en el siglo XXI, pero en principio existirían algunos contextos culturales o históricos en los que la frase sería falsa. Asimismo, la frase “torturar niños por diversión está bien” es falsa desde la perspectiva del siglo XXI, pero podría ser verdadera desde otra perspectiva. 

¿Por qué el relativismo moral es tan popular entre los no-filósofos? Sospecho que la explicación tiene que ver en parte con lo odiosos e insufribles que suelen ser algunos realistas morales. Un ejemplo clásico son los fundamentalistas religiosos, que llaman ‘relativista’ a todo aquel que no piensa como ellos, y ‘tibios’ a los realistas morales que no comparten su fanatismo (además por supuesto de usar las reuniones familiares como tribuna para hablar sin parar sobre virtudes como la humildad y la importancia de escuchar al otro). Otro ejemplo son los darwinistas de pacotilla, que intentan justificar su egoísmo apelando a una noción primariosa de la selección natural, pero que si entendieran algo de evolución sabrían que esta se da no solo a nivel individual sino a niveles más altos de organización (ver, por ejemplo: Samir Okasha, Evolution and the Levels of Selection, Oxford University Press: 2006). 

Hartas de estas deformidades del pensamiento racional, muchas personas optan por el relativismo moral. Sin embargo, mi impresión es que si la gente supiera qué implica realmente el relativismo moral, dejaría de serlo, o por lo menos dejaría de pensar que es la postura más obvia. 

El problema con esta postura es que la clase de referencia suele ser difícil de definir. Tomemos el caso de la esclavitud. ¿Tiene sentido decir que estaba bien en el siglo XVIII solo porque era legal? No es difícil imaginar a algunos esclavos estando en contra de esta práctica. Entonces, ¿relativo a quiénes estaba bien la esclavitud? ¿Las clases de poder? No todos en una sociedad comparten los mismos valores, es más, ni siquiera al interior de una misma familia. Entonces, el riesgo es que este relativismo cultural termine colapsando en subjetivismo moral, la idea de que mis afirmaciones morales son siempre verdaderas porque se refieren a mi propio sistema de valores. Esto anula toda posibilidad de tener una conversación sobre temas morales, y hace que todo cambio de parecer sobre temas morales sea en sí mismo inmoral. El subjetivismo cancela toda posibilidad de emitir juicios morales, y disuelve la noción misma de moral. En ese sentido, el relativismo moral corre el riesgo de colapsar en una forma de amoralidad. 

Esta deconstrucción del relativismo moral no representa una victoria para el realista moral fanático. Tanto el subjetivista moral como el realista moral fanático anulan toda posibilidad de conversación. Ellos quieren ser escuchados porque son los dueños de la verdad moral, y esta deformación no les permite concebir la mera posibilidad de estar equivocados. 

El realismo moral, la idea de que existen hechos morales, puede ser muy difícil de tragar, pero esta dificultad no debe llevarnos automáticamente a adoptar el relativismo. En todo caso, no creo que sea más difícil de tragar que la idea de que existan contextos culturales en los que torturar niños por diversión esté bien. 

Que uno crea que existen hechos morales no implica que sepa cuáles son estos hechos. Si algo nos enseña la práctica científica es que la mejor forma de averiguar cuáles son los hechos es creando comunidades que tengan como principios rectores el diálogo permanente, el respeto por la evidencia, el buen razonamiento, y la humildad. 

* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. Obtuvo su doctorado y maestría en filosofía en la Universidad de Virginia, y su bachillerato y licenciatura en la PUCP.  

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En las últimas elecciones y durante la gestión del nuevo gobierno, hemos podido leer y escuchar comentarios sexistas, y hemos sido testigos de cómo candidatas al congreso o funcionarias públicas mujeres han sido víctimas de acoso político. Según el JNE, un 47% de candidatas afrontó acoso político en las Elecciones Generales del 2021.

Las últimas frases misóginas del premier Bellido contra la congresista Patricia Chirinos, nos demuestran que esta práctica es demasiado común y, aunque existe una ley, pareciera que prima la impunidad. Inclusive, en una sesión de la Comisión Agraria del Congreso, el congresista Héctor Valer usó la frase “que se ponga falda” luego de que un colega exigiera respeto para la presidenta de dicha comisión. Y entonces me pregunto, ¿es la política peruana un ambiente hostil para las mujeres?

Recuerdo que terminando la secundaria me quería dedicar a la política, y mis familiares, algunos de ellos expolíticos, me recomendaron estudiar otra carrera ya que consideraban que era un ámbito donde primaba el machismo. Definitivamente no se equivocaron con su afirmación, y justamente la política peruana es uno de los rubros en donde se pone en mayor evidencia este problema social que, lamentablemente, espanta a muchas mujeres capaces de involucrarse.

Por eso mismo, a veces me sorprende escuchar que la ley de paridad y alternancia es innecesaria, que las personas deberían ser contratadas por sus capacidades, no por el género. ¿Acaso hombres y mujeres están en igualdad de condiciones? Mirtha Vásquez reveló en el documental Peruanas del Bicentenario, que le ofrecieron un puesto en la Fiscalía de la Nación a cambio de tener relaciones sexuales con ella, y Maria Antonieta Alva declaró que durante su gestión como ministra de Economía fue blanco de críticas por su edad e incluso por su ropa. Me pregunto, ¿los hombres también tienen que pasar por eso?

Durante la última contienda electoral, también pudimos ver el acoso y comentarios sexistas que recibieron muchas postulantes al congreso en las redes sociales, la mayoría de ellos haciendo alusión al físico de la candidata. Comentarios como “por qué no te dedicas al mundo del porno”, “qué ricos melones”, “por tu belleza tienes un lugar en el congreso” abundaron, faltándoles al respeto y desacreditando sus capacidades para ocupar un curul en el Pleno.

Tenemos que dejar de normalizar estas situaciones. Es una realidad que el acoso político trae como consecuencia que las mujeres participemos menos en la política para no exponernos, cuando todos llegamos para trabajar bajo las mismas condiciones. Las ganas de trabajar por nuestro país no deberían verse vulneradas por el machismo ni por el miedo a ser víctimas de acoso. Tanto hombres como mujeres debemos alzar la voz ante situaciones de este tipo, y así, ojalá algún día dejen de ser necesarias las leyes de cuotas y paridad para motivar a que las mujeres se involucren más en la gestión pública del país.

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cargos públicos, Machismo, mujeres, política peruana

La enorme bastedad del presidente Castillo, puesta de manifiesto en sinfín de oportunidades discursivas -que al final sería lo de menos- y, como recientemente se ha conocido más a profundidad por un reportaje de Christopher Acosta, en el programa Punto Final, también en su desempeño gubernativo (su liderazgo en las sesiones de consejos de ministros es nulo), obliga a repensar fórmulas de gobierno alternativas.

Se necesita con carácter de urgencia un Premier que funja de jefe de gobierno. Claramente, Castillo es un hombre básico, al que si bien democráticamente corresponde darle tiempo para que ese ascenso meteórico de Tacabamba a Palacio haga posible que se genere un proceso paulatino de empoderamiento político, que le permita ejercer el cargo que ocupa con propiedad, es menester tomar acción prontamente.

Mientras ese proceso psicopolítico ocurre, el presidente Castillo necesita que su gabinete sea presidido por un gestor, con un equipo ministerial que además sea homogéneo y que funcione como un reloj a la hora de tomar decisiones de políticas públicas.

El Presidente no maneja una asamblea sindical en la que las negociaciones y concesiones pueden ser múltiples y eternas, muchas veces en búsqueda de que nada se mueva, sino que se mantenga inmóvil. Un gobierno requiere acciones rápidas y decisiones que se monitoreen para que lleguen a su término.

Lo más parecido a la impropiedad presidencial vigente que se recuerde es el gobierno de Toledo, cuyos vicios personales lo hacían contraindicado para liderar un Ejecutivo a cabalidad (al final se supo que solo fue muy diligente para hacer que prosperen las obras que le redituaron jugosas coimas) y por eso tuvo, al menos, la inteligencia de rodearse de buenos gabinetes y Presidentes del Consejo de Ministros operativos.

Mientras siga Guido Bellido en el Premierato y mientras se mantenga la variopinta composición ideológica del gabinete (cerronistas, castillistas, filosenderistas, mendocistas, aranistas, caviares e independientes de izquierda), en pugnas constantes, no hay forma de que el gobierno funcione.

La mejor habilidad de una persona con cargos ejecutivos es saberse rodear de personas capaces de suplir con creces sus deficiencias operativas. Castillo no lo ha hecho así y los resultados saltan a la vista: un gobierno inoperante, en permanente crisis, desordenado, inactivo, en piloto automático, sin rumbo cierto. Con el peor pronóstico posible.

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Christopher Acosta, Premier, Presidente Castillo

El 24 de octubre, en el Hipódromo de Maroñas de Uruguay, se disputarán dos clásicos internacionales: el Gran Premio Latinoamericano y la Longines Cup Clásico Diana. El primero, de mayor tradición, es el que más momentos memorables ha brindado a la hípica peruana. Desde Galeno, hijo del recordado Santorín, que se coronó campeón del emblemático clásico en 1987 ante unas colmadas tribunas en el Hipódromo de Monterrico hasta Liberal —el último en conseguirlo en el 2015 en Palermo—, diez han sido los vencedores nacionales. Con la ilusión de inscribir sus nombres en la distinguida lista que encabeza Lutz, la semana antepasada se definieron a los representantes peruanos, en una jornada que se complementó con la Polla de Potrillos (G.I) y, su símil en la pista de césped, el Clásico Claudio Fernández Concha (G.III). 

Duelo que se ha consolidado como uno de los más atractivos en los últimos años, Nuremberg y Novillero —clasificados al ‘Latino’ y mejores fondistas de Monterrico— volvieron a enfrentarse en la primera de las pruebas clásicas de la tarde. Apenas se dio la partida, Matarani, del stud Arriba Arequipa, salió a correr fuerte y se estableció en la punta; enseñó el camino durante gran parte del recorrido, pero se agotó en la recta final, donde fue adelantado, tanto por primera como por tercera línea, por Nuremberg y Novillero. Ya en los últimos doscientos metros, ambos se quedaron peleando en un ‘mano a mano’; Nuremberg, por algunos segundos, pasó a comandar las acciones, pero fue rápidamente doblegado. Ejecutando una formidable finalización por el lado interior de la pista, cerca a la baranda —donde se siente más cómodo—  el defensor del stud Black Label pasó de largo y se adjudicó la victoria en el Clásico Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera del Perú (Gr.II). 

El jockey Martín Chuan tuvo que ‘mover’ y exigirle bastante al hijo de Southdale; así, logró encaminarlo para que saque lo mejor de sí y vuelva a superar, como lo hizo en el Clásico Independencia (G.I), a su rival más exigente en el doble kilómetro. ‘Crack’ total, Novillero, exhibición tras exhibición, no hace sino relucir sus excelsas aptitudes. Como bien indica Camilo Henríquez, periodista de El Turf, “cinco victorias, todas clásicas, en 13 salidas ostenta Novillero, que tiene calidad de sobra para ser una de las apuestas fuertes en Maroñas, y un contrincante de peso para cualquiera que se le ponga al lado”. 

Asimismo, para obtener su boleto a la Longines Cup, Ola Perfecta se quedó con el Clásico Carlos Acuña Rey, disputado sobre la pista de césped en 1600 metros. Tras un largo descanso, la entrenada por Alfonso Arias sorprendió en su segunda incursión jerárquica en el año. Con un tranquilo Mariano Arenas en los estribos, Ola Perfecta se acomodó expectante, en la penúltima ubicación, hasta el ingreso a la recta final. En tierra derecha, aplicó una agresiva atropellada que, al restar doscientos cincuenta metros, le permitió pasar a liderar la carrera y, con un cierre en diagonal, contener la reacción de Sagrada, que llegó segunda a pesar de los contratiempos que experimentó. 

La «noción de carrera» del jinete Mariano Arenas, asimismo, fue fundamental para que, en el Claudio Fernández Concha (G.III), El Inquebrantable vuelva a imponerse de la misma forma que en su anterior presentación clásica en la milla. Conducido de forma serena, el pupilo del Tie Break se mantuvo como colero, mientras, adelante, Super Turco junto a su compañero de stud, Super Elías, seguidos de The Best Rimout, le imponían un ritmo fuerte a la competencia. Este último, en el tramo decisivo, se hizo de la punta y, cuando todo indicaba que iba a festejar, el criado en el haras Los Azahares apareció como un rayo por fuera para ponerse al frente y, en la propia meta, hacerse del triunfo. Mostrando un poderoso y sólido remate, El Inquebrantable, a partir de su nueva estrategia, ha encontrado un amplio horizonte de desarrollo, lo cual deberá refrendar en las más variadas y complejas condiciones que impongan las pruebas posteriores. El entrenamiento de Víctor Espinoza y la conducción de Mariano Arenas, al parecer, le permite sacar a relucir su máximo potencial. 

Para finalizar, recuerdo que, en este mismo espacio, comenté el nada auspicioso debut de Super Nao en el Luis Olaechea Dubois (L), clásico en el que llegó a nueve cuerpos de Milán Boy. Tras aquella perfomance, ganó una condicional y sacó un placé en el Hipódromo de San Felipe (L). Progresos mostró, pero, aún así, no fue considerado por la cátedra periodística como una carta de consideración para la Polla de Potrillos (GI), en la que el favoritismo fue para Eliitas, que se presentaba junto a sus compañeros de stud Super Rafito y Papá Chocho. 

Y fue este el que, desde la partida, se hizo de la punta e impuso rápidos parciales. No se quedó atrás Super Nao, exigido desde el arranque por José Reyes, que se estrenaba como su jinete. Escoltó a Papá Chocho hasta el cierre de la curva, en la que, sin mayores dificultades, se apoderó con solvencia de la primera ubicación y no la soltó hasta cruzar la meta. Si bien Eliitas, el gran favorito, insinuó con una súbita atropellada, el abanderado del stud Ju Ya se defendió con valentía su dominio. Por la manera en qué consiguió este logro, por  la soltura  y jerarquía con la que se empleó, lo de Super Nao, en términos de proyección, apunta bastante alto. La revancha por la segunda corona, en un contexto marcadamente distinto, será un escenario especial para observar la ratificación o, capaz, la aparición de otro contendiente en el liderazgo de la generación de los nacidos en el 2018. 

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Fondistas, hipódromo, jinete

No se confunda. No es por espíritu festivo. Es solo porque julio es el mes que llegan al fin los circos. Se plantan las carpas y los espectáculos comienzan. Nuestro país es uno permanente. Pase y vea los últimos. Tres funciones tres.

Ha sido una semana de encuestas. Que han pasado casi clandestinas en medio de otras noticias más calientes que nos han ido llevando de la mano hacia terrenos inimaginables. Pero no dejemos de mirar los datos porque reflejan buena parte de esas sorpresas que vemos día a día.

El retroceso de Maricarmen

El Congreso cumplió 199 años y entonces qué mejor que hacer un video muy mono contando su historia y la historia de sus presidentes. ¿Qué podría salir mal? Pues todo. Todo mal. El golpe de Fujimori casi casi que era una gesta histórica. Merino presentado como un mártir sacado por una turba azuzada por medios comunistas. Oye, una cosa bien escandalosa por todos lados.

Pero cuando todos esperaban de parte de la señora Alva la única respuesta que había sabido dar hasta el momento, una soberana encogida de hombros, no lo hizo, rectificó. Paró todo. Levantó la publicación, se comunicó, habló de castigo para los responsables (asumo que los conoceremos en el año dosmilnunca). ¿Y eso?

Un día antes se conoció la encuesta de Ipsos sobre la aprobación de autoridades. Digamos que si Bellido no estuviera en el gabinete, Maricarmencita sería una de las funcionarias con mayor desaprobación. Este indicador subió, para su pesar 10 puntos en un solo un mes. ¡10 puntos! Se está haciendo conocida la presidenta del Congreso pero para mal.

El ministro Francke

No recuerdo otro ministro de economía como Pedro Francke que tenga un ratio de aprobación positiva y que además supere al presidente de la República en ese indicador. Francke tiene 41% de aprobación, 36% de desaprobación y por lo tanto una aprobación neta de +5%. Castillo tiene mayor desaprobación que aprobación.

Claro, igual los noticieros todos los días entrevistan al pan, al aceite, a los fideos y les preguntan cómo los están torturando para que confiesen los más infames vejámenes de parte del gobierno. Además buscan que el dólar suba y suba. Pese a eso, no es un ministro mal evaluado. Llama la atención como así no se evalúa la gestión del gobierno en economía. Aunque Datum y no Ipsos si pone como la principal razón de desaprobación del presidente Castillo el alza de los productos en general.

Un terrorista, dos terroristas…

Estamos frente a una paradoja bien interesante. Para Datum, el 63% de la población nacional considera que en el gabinete Bellido hay  ministros vinculados con el terrorismo, mientras que la encuesta de Ipsos muestra que la opinión pública considera que Bellido y Maraví al menos tienen algún nivel de vínculo con Sendero Luminoso.

Pero también da la sensación de que esa misma opinión pública pasa por agua tibia esa opinión y no la considera trascendente para generar la evaluación de la gestión del régimen (que de a pocos se mantiene). De hecho, solo el 4% de personas considera que es una razón para desaprobar la gestión del presidente Castillo. 4%. 

Entonces, vale la pena preguntarse una vez más como hicimos durante meses de meses si es que gritarle terrorista a todo el que se nos viniera en gana no iba a resultar en un uso absurdo del término e iba a ser relativizado por la opinión pública. Los que se pasaron semana tras semana y aún lo hacen acusando sin prueba a todos los demás de ser “terrucos” quemaron una muy relevante carta de debate político. Ya el término no parece asustar ni confundir. Simplemente perdió significado. La pregunta es, ¿quién ríe al último?

¿Quién manda a quién?

El otro dato muy relevante de las encuestas de septiembre ha sido la medición del poder entre Cerrón y Castillo. Parece que es algo que a la oposición no la deja dormir permanentemente y que al buen Vladimir no lo deja descansar tranquilo tampoco, pues necesita reforzar su ego de manera permanente.

Hasta agosto teníamos a un presidente de la República minimizado, a la sombra de la figura de un Cerrón engrandecido, que manejaba los hilos del poder a su antojo y que en la práctica gobernaba a sus anchas.

Hoy esa figura ha cambiado mucho. Hace un mes el 40% creía que Cerrón tomaba las decisiones importantes y el 21% que compartía el poder con Castillo, para Ipsos. Hoy, esos porcentajes bajan a 31% y 19% respectivamente. Para Datum, en agosto solo el 42% señalaba que Castillo es el que manda en el país; hoy es 47% el que lo piensa así. 

Esa correlación de fuerzas puede tener repercusiones en el futuro mediato del gobierno y una recomposición interesante. Figuras como las del ministro de Justicia, Aníbal Torres, han acaparado titulares y también muchos mensajes furibundos desde Perú Libre y directamente desde Cerrón. Voces como la de la vicepresidenta Boluarte o la congresista Chávez se escuchan más ahora. Eso debe llevar hacia algunas redefiniciones en la relación de Castillo con el partido de gobierno. Tal vez.

Una oposición que juega para el gobierno

En el medio, una oposición que juega para el gobierno. Cuando hay tantos flancos para generar disputas legítimas, espacios de debate y de generación de interés público, deciden ser accesorios, superficiales, banales.

Convierten -otra vez- al Congreso en eso a lo que estamos acostumbrados los peruanos. Persiguen al presidente por su atuendo y su forma de hablar y no por su forma de gobernar. Piensan solo en Lima. Son una caricatura. Una pésima además.

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Si el viaje presidencial en curso, su contacto con otros líderes políticos y empresariales, su conocimiento de otras realidades, ir a los Estados Unidos (ojalá lo reciba Biden), codearse con el mundo capitalista, no sirve para que el Primer Mandatario reconvenga los términos fallidos, mediocres y banales con los que ha conformado hasta ahora su gobierno, nos asomamos a un horizonte sombrío para el país.

Se supone que luego de este viaje, el presidente Castillo anunciaría su alejamiento de Cerrón (vía una renuncia a Perú Libre), se desprendería del impresentable de Bellido, apartaría del gabinete a cualquier ministro vinculado a Sendero Luminoso o el Movadef (léase, Iber Maraví), renovaría algunos ministros claramente incompetentes e instruiría lo necesario para que permanezca Julio Velarde en el BCR.

A ello se sumaría un rebajamiento de la importancia estratégica de forzar una Asamblea Constituyente, dejando la suerte de la misma a lo que decida el Congreso, que, como se sabe, se opone mayoritariamente a su convocatoria.

Si este escenario, que algunos allegados a Palacio anuncian extraoficialmente, se plasma, el país daría un giro de 180 grados. Se tranquilizarían los ánimos ciudadanos, políticos y económicos. Probablemente, regresaría buena parte de los 14 mil millones de dólares que se han ido del país por el temor a un gobierno radical y posiblemente, también, se recuperen los niveles de inversión privada (que el BCR acaba de calcular en 0% de crecimiento para el 2022).

Habrá que ver si es cierto. Una dosis de optimismo no viene mal. Ojalá salgamos de esta situación maloliente de un régimen atrapado por la lógica radical anacrónica del cerronismo y del Movadef y atravesado por decisiones mediocres y absurdas, que nos llevan a paso firme hacia una situación pronta de desastre e ingobernabilidad, peor si se ve acompañada de una ausencia absoluta de liderazgo presidencial.

La definición del gobierno respecto de qué ruta tomar, será crucial para saber si viviremos cinco años infernales y perdidos para el desarrollo del país, o al menos construiremos una nación digerible por el lustro venidero. Al retorno de Castillo lo sabremos.

-La del estribo: notable el libro ilustrado, la novela gráfica En la cara no, del periodista y escritor Óscar Malca y el ilustrador y humorista gráfico Mario Molina. Una pieza de colección por la calidad narrativa y la excelencia gráfica. Un recuerdo ácido y crítico de los años terribles que pasamos hace pocas décadas en el país.

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Siendo la “Tana Zurda”, no podía menos que destacar esta semana el gran evento cultural del año, que reúne a connotados intelectuales internacionales y lleva nuestra producción académica al mismísimo corazón del Renacimiento: Florencia. Se trata del Décimo Congreso Internacional de Peruanistas, que finalmente se realiza desde este lunes 20 de setiembre en Italia, luego de dos postergaciones por motivo de la maldita pandemia.

La iniciativa forma parte de un largo ciclo de congresos sobre el Perú realizados por la Asociación Internacional de Peruanistas (AIP), una entidad sin fines de lucro conformada por académicos de diversos países bajo la dirección del poeta y crítico peruano José Antonio Mazzotti. La AIP comenzó sus labores en 1995 en Washington DC con algunas publicaciones, centralizando la enorme producción académica sobre nuestro país en una sola entidad de su tipo. Hoy agrupa a la mayor parte de los peruanistas del mundo.

El primer Congreso Internacional de Peruanistas se dio en la Universidad de Harvard en 1999. A este siguieron los de Sevilla el 2004, Nagoya (Japón) el 2005, Santiago de Chile el 2006, Boston el 2011, Washington DC el 2013, Poitiers (Francia) el 2015, Ottawa (Canadá) el 2017 y Burdeos el 2018.

En este décimo Congreso se cuenta con la colaboración del Centro Jorge Eduardo Eielson de la Universidad de Florencia, que dirige la destacada poeta y estudiosa Martha Canfield. Hay, como es lógico, algunas mesas dedicadas a Eielson, nuestro valioso poeta y artista plástico que vivió en Italia la mayor parte de su vida, pero también muchas ponencias que destacan la relación entre Perú e Italia. Como señalan los especialistas, Italia llega al Perú desde el mismo siglo XVI a través de comerciantes y navegantes que cruzan el Atlántico en busca de mejor vida.

A fines de esa centuria inicial de la conquista europea viene nadie menos que el turinés Antonio Ricardo, que instala la primera imprenta de Sudamérica en 1584. Durante los siglos coloniales llegaron pintores como Bitti y virreyes como el príncipe de Caracciollo y más adelante, aún por iniciarse la república, músicos como Andrea Bolognesi, que firmaron nuestra acta de independencia. Uno de sus hijos, don Francisco Bolognesi, sería con el tiempo el héroe máximo del Ejército Peruano.

Y así los italianos, en su mayoría ligures y lombardos, han desembarcado en territorio peruano en sucesivas oleadas que han enriquecido nuestra cultura de manera importante. ¿A quién no le gustan, por ejemplo, unos tallarines verdes, o un mondonguito a la italiana? Estos platos ya aclimatados al paladar peruano son solo parte de una inmensa gama de aportes, que incluyen, sin duda, a los descendientes de italianos como el gran poeta Carlos Germán Belli, el novelista Manuel Scorza, las poetas Giovanna Pollarollo y Rosella Di Paolo, sin olvidar al mismo José Antonio Mazzotti, por destacar solo algunos de los más notables. Pero hay muchos más en campos como la arqueología, la música, la pintura, la investigación académica, etc. 

El Décimo Congreso Internacional de Peruanistas incluye también a catedráticos italianos que estudian las contribuciones de nuestros compatriotas en la hermosa península del Mediterráneo. Ya son hoy decenas miles de peruanos que viven en Italia y día a día la luchan para mejorar y aportar desde sus remesas a nuestra economía. Ellos han llevado al Señor de los Milagros a Italia y lo sacan a pasear cada octubre. Han llevado también nuestra culinaria, manifiesta en numerosos restaurantes peruanos en casi todas las ciudades italianas. Y no hablemos ya de los escritores y artistas peruanos que se han radicado o han pasado por Italia, asimilando su huella.

En la península hay una brillante estela de peruanistas como Antonello Gerbi, Ruggiero Romano, Roberto Paoli, Giuseppe Bellini y Antonio Melis, renovada hoy por nombres como los de Giovanna Minardi, Riccardo Badini, Stefano Pau, Alessandro Rocco, Paola Mancosu, Domenico Branca, Francesca Federico y muchos más.

En suma, este Congreso Internacional de Peruanistas, sobreponiéndose a todas las dificultades de estos tiempos de pandemia, está como se pide. Incluye un hermoso volumen titulado Perú-Italia: más allá del Bicentenario, con ponencias del Congreso, y cuenta con el apoyo de la Embajada del Perú en Italia.

En conclusión, un evento rojo, verde y blanco al que vale la pena acudir. Ya veremos las grabaciones en el debido momento.

 

Ci vediamo!

Mas allá del Otre

 

El interesante volumen Perú-Italia: más allá del Bicentenario, editado por César Jordan, José Antonio Mazzotti y Rafael Sánchez-Concha, puede descargarse en este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1HVjfe2QW50EHH2Hs5R6K08W2VfyLo7Ws/view?fbclid=IwAR1sm1D5OmHz1yycBvrtmybK2DBsrTXPD8XMzTI6OENIcgINi9JgqumWQuA

 

X Congreso Internacional de peruanistas en el extranjero

 

El Programa completo del Décimo Congreso Internacional de Peruanistas puede verse aquí:

https://asociacioninternacionaldeperuanistas.blogspot.com/2021/07/programa-del-x-congreso-internacional.html

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Abimael o Guzmán debían ser más consensuales, pero desde el modo de llamarlos ya constituyen dos sujetos distintos. Debían ser consensuales porque agredieron a nuestra sociedad como nadie lo había hecho antes, e iniciaron, ellos solos, una guerra que duró más de una década y que nos costó 70 mil vidas humanas. 

Es cierto que hay causas estructurales como reza la CVR para que estos dos sujetos, que en sustancia son uno solo, armasen la grande en el Perú, pero pongamos las cosas en contexto. En 1980 recuperamos la democracia luego de 12 años de dictadura militar, y salimos de un fallido proceso de reformas radicales. A ello hay que añadirle la herencia de una inmensa e impagable deuda externa, esto es crisis económica, que toda América Latina había adquirido la década anterior desde que a los países de la OPEP, en 1973, se les ocurrió embargar el petróleo multiplicando cuatro veces su valor en pocas semanas. Por si fuera poco, el Perú atravesaba un vertiginoso cambio demográfico y una masiva migración del campo a la ciudad que el Estado, así, empobrecido como se encontraba, no estaba en capacidad de atender. 

El dato, en el que nadie repara, Constitución del 79 en mano, es que por primera vez en nuestra historia republicana teníamos algo parecido a una democracia gobernando el país, solo que a ese par de señores, que en realidad conforman una sola sustancia, no se les vino en gana regalarnos la oportunidad de construirla y lo petardearon todo, comenzando por la esperanza. ¿Y después vienen mis colegas a llamarla década pérdida?, podrá ser latinoamericano el mote, pero en el Perú se trata de una década petardeada por el terrorismo ¿por qué no llamar las cosas por su nombre?  

Y hablando de eso, los que me conocen saben lo lejos que estoy de la DBA, pero ¿por qué no puedo llamarle terrorismo al terrorismo? ¿cómo? ¿porque no incluye a las fuerzas armadas? ¿y porque tendría que ponerlas al mismo nivel que las bandas subversivas? Sé que las FFAA violaron derechos humanos, no hablo de errores o excesos, designo las cosas por su nombre, pero no por eso voy a caer en el maniqueísmo de plantear una guerra entre dos bandos en condiciones de igualdad, cuando de lo que debo hablar es de una sociedad atacada por bandas terroristas; a su turno, las FFAA deberán responder por sus crímenes, eso nadie lo discute, en todo caso, yo no lo discuto. 

Así veo las cosas y no voy a plantearlas de otra manera.  Y por favor que no me aplaudan las cruces de Borgoña, cuya mirada racialista del país, ya cumplido el Bicentenario de esta paradoja que llamamos república, contraviene, una vez más, el reloj de nuestro telúrico proceso histórico. ¿Velasco no les hizo comprender la sustancia del Perú? ¿Haría falta más o ya podemos sentarnos a construir un proyecto inclusivo para el país?

Termino hablando de la reconciliación que debe darse entre dos bandos, sí: las Fuerzas Armadas y los sectores sociales que fueron dañados por ellas. A este nivel, los voceros de aquellas deben tener la humildad (que hasta ahora no asoma) para reconocer que allí hay un gran trabajo por delante, desde dentro de las instituciones castrenses y proyectado hacia la sociedad. Pero ni Sendero, ni el MRTA tienen asiento en esta cena de paz.

Los dos sujetos, Abimael y Guzmán, han partido, junto a su única sustancia, la que debe esparcirse en sus cenizas, por los confines más remotos del planeta. Dudar en este punto es acuchillar, una vez más, la vieja herida que tanto le duele a nuestra sociedad y que aún no cicatriza.  

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Si la captura de Guzmán por parte del GEIN supuso el desmoronamiento del PCP-SL y el final de su guerra cruenta, la muerte debería significar la extinción definitiva de SL como actor de la política peruana,

La noche quedó atrás

La historia de terror y violencia política, como tal, quedó en siglo XX. Lo que hubo luego, fueron actividades de su remanente, frente generado MOVADEF, continuidad política cierto, pero claramente limitado a la memoria selectiva, la apología insensata y, en sus términos, a “resolver los problemas derivados de la guerra”, es decir a la liberación de sus presos vía una amnistía general. Algo que ningún actor político y la sociedad estaría dispuesto a aceptar.  Aquí obviamente excluimos al Sendero narcotizado que opera en el VRAEM que, como se sabe, rompió con Guzmán a fines de los 90, que por su naturaleza merece otro tratamiento.

Memoria histérica

Recientemente, en el marco de una disputa electoral hiperpolarizada, atizada además por la pandemia y de la mano del guión trumpista, se generó una histeria colectiva de dimensiones inéditas en nuestra historia. Ni en la época cuando existía una poderosa Izquierda Unida, el MRTA, Sindicatos fuertes, la URSS y Sendero Luminoso (quien odiaba con profundo odio de clase a todos los anteriores), hubo tamaño anticomunismo. Ni el cruzado Mario Vargas LLosa del 87-90 llego a tanto. 

Este clima, como señalaba Lilian Hellman en “tiempos de canallas” -cuando denunciaba “la caza de brujas Hollywood de los años 50-, busca producir una cultura paranoica de la sospecha, autocensura e inhibición política, además de proteger determinados intereses económicos específicos (en el caso norteamericano se trataba de “arrasar el new deal de Roosvelt”). 

Es por ahí donde encontramos la explicación de un fenómeno que ha marcado y distorsionado la política en nuestra democracia del siglo XXI: agitar la anti subversión cuando no hay subversión, el terruqueo cuando no hay terrorismo y, añadiría, el anticomunismo cuando no hay comunismo (comunismo el de mis tiempos!). De este paquete, el terruqueo es el que ha funcionado de manera más sistemática y sistémica para desactivar movilizaciones sociales, bloquear una agenda distributiva y liderazgos sociales y políticos. Fue un mecanismo casi perfecto para blindar un régimen político-económico incapaz de reformarse y de abrirse a legitimas demandas sociales. Pero como se sabe, lo reprimido emerge de maneras inesperadas y no precisamente en su mejor versión, y eso lo podemos ver hoy.

Creepshow. 

En ese marco, no causa mucha sorpresa que casi todos los medios limeños y sectores políticos -y no solo la llamada DBA- partan de un supuesto donde, actualmente y en las dos últimas décadas, hubieran actos, hechos políticos violentistas o terroristas. También esa es la base desde donde sale el tratamiento –con el forzado tono grave de la música de los programas dominicales- de atribuirle simpatías, alianzas, o incluso filiación senderista, sin contrastarlo con  orientaciones o políticas que puedan siquiera ser cercanas al prosenderismo. Todo ello, por supuesto, al margen que el actual ministro en cuestión tenga que aclarar sobre su pasado.

Tal vez el caso más extremo de la instrumentaliza paradójica de SL que hacen estos sectores, fue el titular de un diario limeño (Expreso), donde dice que “Sendero sigue vivo”,  algo que fácilmente podría ser suscrito por cualquier senderista. Acabamos de ver también como pasan del relato conspiranoico del fraude a la sospecha de conspiración del  gobierno, la INPE, la Fiscalía, y la propia Marina de Guerra!, exigiéndoles mostrar el cadáver de Guzmán, cuando es justamente esa  imagen la que buscan sus seguidores para que sea objeto de culto.

La mano derecha de la oscuridad

Digámoslo con claridad, el principal interesado en mantener la supuesta amenaza senderista,  ha sido y es una derecha que hoy no quiere reconocer su derrota y/o que  no acepta que las condiciones para gobernar el país han cambiado de manera sustancial. 

Ciertamente, no se debe permitir que los restos de Guzmán se conviertan en centros de peregrinación y homenaje, más aun considerando la naturaleza mesiánica de su liderazgo para sus seguidores. Pero para eso el Estado cuenta con amplios recursos legales y políticos que garanticen que no haya afrentas a la memoria de las víctimas del terror. No se necesita para ello coquetear con la barbarie. El Presidente, arrinconado en este, como en otros temas, decidió no decidir y terminó firmando la ley que permite la cremación de sus restos. Pero el tema aquí no es que Guzmán siga preso en una urna, ya que su culto a la personalidad post mortem puede expresarse de varias otras formas. El tema es que, el show morboso que se montó, expresaba una inseguridad y un miedo que no guarda relación ni con el tiempo histórico ni con los peligros reales del senderismo actual. 

Por ello, si hay un peligro real para la democracia no está en los fantasmas derridianos, ni en algún retorno senderista. Con un gobierno entrampado, sin consistencia táctica y estratégica para avanzar en lo que se ha propuesto (0 comunismo), está latente una salida autoritaria, amenaza real de la ultraderecha que ya ensayó usurpar el poder en noviembre del año pasado. Su soporte es una creciente agresiva narrativa Trumpista, Bolsonarista (Mileinarista?), con apoyo mediático y empresarial, que activa resortes que vienen de lo más reaccionario y oscuro de la sociedad peruana, algo que –otra paradoja- también hacía el senderismo. 

 

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muerte de Abimael Guzmán, prosenderismo, Terrorismo
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