Opinión

Los groseros errores políticos cometidos por el presidente Castillo le han pasado inmediata factura en la opinión pública. Según la última encuesta de Datum -publicada hoy y realizada entre el 2 y el 4 de agosto-, un 41% lo desaprueba frente a un 39% que lo aprueba.

Inclusive, en sus regiones más afectas, como el centro, sur y el oriente, a pesar de que allí la aprobación es mayor, los índices de desaprobación son significativos (27, 30 y 34%, respectivamente).

La cosa empeora al preguntársele a la ciudadanía sobre el Premier Bellido: un masivo 76% considera que no debe desempeñar ese cargo, con 61% en el centro, 62% en el sur y 73% en el oriente, las regiones donde “mejor” le va (en Lima, el 85% considera que no debe ocupar el cargo y en el norte el 82%).

Como resultado de ello, la mayoría del país no quiere que el Congreso le dé la confianza. Un 51% dice que hay que negársela frente a un 42% que considera que debe otorgársela. Inclusive, en el sur, que es donde mayores adeptos tiene, si bien el 56% considera que sí debe dársele la confianza, un robusto 37% considera que no.

Las consecuencias psicosociales son terribles. Un 44% del país ve un futuro totalmente incierto, un 27% ni prometedor ni incierto, y solo un 22% lo ve prometedor. Castillo ha destruido la confianza en la gobernabilidad en apenas una semana.

Hace bien por ello, como sugerimos, el Congreso en citar al Premier y a sus ministros antes de su presentación formal en el Legislativo. A este régimen mediocre hay que manejarlo con rienda corta, a sabiendas además de que la estrategia confrontacional del Ejecutivo es clara. Ya lo ha dicho con su habitual petulancia, el congresista Bermejo, ratificando lo dicho con anterioridad por quien corta el jamón, Vladimir Cerrón (un 48% cree que el verdadero poder lo ejerce el exgobernador de Junín): se trata de buscar la colisión para disolver el Parlamento y convocar a nuevas elecciones.

Este gobierno no va a gozar de luna de miel. Las ilusiones que pudo haber despertado en algunos incautos se han estrellado rápidamente por obra y gracia de una gestión cargada de honda medianía, oscura, confrontacional e incompetente. Pronto, las calles harán sentir su malestar y si el gobierno no enmienda rumbos lo más probable es que sea un régimen de corta duración, para bien del país.

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La ópera prima de Melina León ha sabido adaptarse a las condiciones que le han tocado. El cierre de las salas de cine durante la crisis sanitaria la llevó a convertirse en el primer film nacional en estrenarse en la plataforma Netflix. Antes de esto, ya había iniciado su viaje internacional con exhibiciones en países como Francia, Grecia y Gran Bretaña. Su llegada a Japón marca un paso importante en la difusión del cine que se realiza por estas tierras. 

La historia que alguna vez Melina escuchó investigar a su padre sobre el tráfico de niños se ha convertido en una cinta que “engrandece el cine peruano”, según palabras del diario El País de España. Desde su concepción que duró 10 años hasta los elogios periodísticos con el The New York Times que la define como “una película hermosamente compuesta” el film ha cosechado más luz que oscuridad. Una de las razones que salta a la vista sobre este éxito, es la presencia de Inti Briones, el director de fotografía y la decisión que tomaron junto con Melina de realizar la película en blanco y negro. Homenaje al periodismo que se realizaba en la época que transcurre la historia. 

A Inti Briones se le conoce no solo por su origen chileno-peruano sino por haber logrado reconocimientos en Venecia, Estados Unidos y Cuba. La revista Variety lo considera como uno de los 10 directores de fotografía en el mundo a seguir. Si el ojo de Briones es un elemento que trasciende, no solo por la estética, es porque todos los demás elementos del film mantienen coherencia en lo que pretende transmitir. Desde las actuaciones de Pamela Mendoza, Tommy Párraga y Lucio Rojas, pasando por la banda sonora de Pauchi Sasaki, sostenida además por una historia que conecta.   

Canción sin nombre habla de los olvidados y evoca también el film del director Luis Buñuel. Escarba en una sociedad marcada por los contrastes sociales, económicos y culturales en donde la justicia y el tener nombre y voz resultan ser un privilegio. Aunque el conflicto armado es un marco histórico en esta narración, contribuye con la desesperanza e impotencia de sus protagonistas que tratan de construir un mundo paralelo al que les ha tocado.

Conversamos con la realizadora sobre la ventana que se abre al otro lado del mundo y de lo que significa que su largometraje haya llegado tan lejos, incluso de manera literal. 

La última vez que conversamos fue en enero para el estreno de la película en Netflix, cuéntanos por favor ¿cómo ha funcionado en la plataforma?. 

Melina León: La plataforma no comparte estadísticas, pero nos felicitaron, estaban muy contentos, parece que la película ha ido muy bien. Nos ayudaron con la promoción, estuvimos en su podcast repetidas veces y en general ha habido una recepción bastante buena por parte de la prensa. Creo que fue un estreno positivo. También al ser un pequeño grupo nos sentimos abrumados con tanto cariño y quisimos siempre devolverlo, pero fue un poco difícil. Hemos realizado entrevistas para Bolivia, Chile, Guatemala y muchas para México. Así que, creo que ha salido bastante bien. 

¿Cómo se logró el estreno en Japón y qué significa esto para ti?

Melina León: Es un estreno muy importante y emotivo para mí porque como sabes Japón es la cuna de tantos maestros del cine como Ozu, Kurosawa, Mizoguchi. Hemos aprendido tanto del cine japonés. Ahora recientemente también del cine de Corea, pienso en el cine de Kitano en los noventas, el cine de Naomi Kawaze, en fin, tantos maestros del cine que nos han inspirado para la creación, que es conmovedor poder llevarles una película y que esté siendo tan bien recibida. 

Se logró porque tenemos un agente de ventas muy bueno, muy prestigioso, que se llama Luxbox. Ha logrado llevar la película a todas partes del mundo. Canción sin nombre llegó a todos los rincones del mundo, porque tenemos la cobertura de Mubi.com en todos los países donde no hay una distribución oficial. Entonces podemos decir que vamos a llegar a todas partes. Y como te digo lo de Japón, con Artfilms, a través del contacto con Luxbox, se han demorado en estrenarla obviamente por la pandemia pero han elegido una fecha especial. Un foco puesto en el Perú por el bicentenario. 

El estreno en tierras niponas de Canción sin nombre coincide con la reapertura en Perú de las salas de cine. Luego de una reñida negociación entre exhibidores y el Minsa se logró acordar entre 50, 40 ó 30% de acuerdo a la zona de riesgo para el aforo en las salas y la restricción por el momento de bebidas y comidas. 

Mientras por estos lares, la cartelera apuesta por las grandes producciones hollywoodenses, al otro lado del mundo se exhibe un film peruano que ha conseguido ya 40 premios internacionales. Cuenta con una página web realizada por la distribuidora japonesa y con Facebook y Twitter para su difusión. 

http://namonaki.arc-films.co.jp/ 

https://twitter.com/namonaki_eiga 

https://www.facebook.com/namonaki.eiga 

¿Qué opinión te merece la reapertura de las salas de cine en Perú?

Melina León: Me alegra que regresen. Ojalá que este periodo sirva para dar un nuevo inicio y que toda crisis signifique un poco de reflexión. Ojalá que las salas se animen ya a contribuir a la educación de los peruanos trayendo el cine del mundo. 

No nos podemos quejar del estado de la educación en el Perú si desde cualquiera que sea nuestro rincón no contribuimos a ella. Yo creo que las cadenas alimentan más bien una especie de ceguera al público peruano exhibiendo solamente películas de Hollywood. Es muy difícil ver películas latinoamericanas, peruanas o de cualquier otra parte. 

Espero  que con este nuevo gobierno, estos nuevos aires y este golpe que ha sido la pandemia para todos nos haga entender de una vez que desde donde estemos tenemos que contribuir a la cultura y a la mejora de la situación de la educación en el Perú.

Canción sin nombre pudo llegar a los premios Oscar, de hecho estuvo preseleccionada en la última edición. Se hubiera convertido en el segundo film peruano nominado a la ansiada estatuilla. Pero quedó en la etapa de preselección. Once años atrás La teta asustada logró poner en vitrina al cine nacional bajo la dirección de Claudia Llosa. Hoy otra mujer también realizadora se abre paso, incluso en medio de la pandemia  y presenta ante el mundo lo que significa el cine desde otro punto de vista, el femenino.

Teníamos mucha expectativa por la pre nominación a los premios Oscar, ¿Cuál crees que fue la razón por la que no pasó el filtro?

Melina León: Creo que es un proceso complicado. No te puedo decir exactamente por qué no pasó el filtro, solamente puedo decirte que comenzamos tarde la campaña. Hubo un problema en el concurso que organiza DAFO. La Academia peruana se demoró en hacer el concurso y encima luego Promperú también en hacer la ayuda. 

La campaña recién comenzó el 7 de enero y los resultados de la primera ronda los daba la Academia el 8 de febrero. Tuvimos más o menos 3 semanas de campaña, que con un presupuesto tan bajo de menos de 50 mil dólares, pues era imposible. Para darte una idea la película chilena venía haciendo campaña me parece que desde octubre o noviembre del año pasado; mientras que nosotros comenzamos en enero de este año. Fue muy difícil que una película tan chiquita lo logré con tan poco. 

¿Existe la posibilidad de que se pueda estrenar en las salas peruanas ahora que se ha reabierto?

Melina León: No, Netflix no permite estreno en salas, ese es el negocio de ellos, pero sí que nos da excepcionalmente algunas proyecciones, más o menos 15 proyecciones en todo el Perú. Esperamos hacerlo a lo grande, en espacios lo más amplios posible para que más gente pueda verla como fue concebida, pero vamos a esperar todavía que pase un poco más la pandemia y haya más posibilidad de aforo.

 ¿Cómo va tu nuevo proyecto cinematográfico?                           

Melina León: Justo ahora me encuentro a punto de viajar a Cuzco para trabajar en ese proyecto que se llama San Blas. Lo estamos haciendo con una coproductora francesa y probablemente también trabajemos con una coproducción brasileña, eso todavía no está confirmado. Eso me alegra mucho porque es abrir un nuevo puente y una nueva forma de trabajar que esperamos sea fructífera para mi película pero también entre el cine peruano y francés.

Algo está sucediendo con el cine nacional y está conectado con esa búsqueda de identidad que permite proyectar mejor hacia el mundo un cine que diversifica, que pluraliza la cámara y permite escuchar diferentes voces. Esta apuesta que cineastas como Melina Leon están realizando y que ha dado tantas satisfacciones a directores como Alvaro Delgado-Aparicio con su Retablo, Oscar Catacora con Wiñaypacha por citar algunos; es la que está dando esa calidad y búsqueda sobre lo que realmente somos, sin temor a mirarnos, aún cuando tengamos que enfrentar lo más profundo del dolor. 

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La pandemia del Covid 19 será, después de los años del terror demencial de Sendero y el MRTA, el evento más traumático que recordaremos peruanos de muchas edades y condiciones. Casualidad o no, recordemos que estos sucesos fueron (y muy probablemente seguirán siendo) disparaderos creativos y artísticos. Las líneas que siguen quiero dedicarlas a Durará este encierro. Escritoras peruanas en cuarentena, una antología realizada por Anahí Barrionuevo, Ana María Vidal y Victoria Guerrero.

Más allá de la evidente (y legítima) marca de género que supone un libro de esta naturaleza, es preciso indicar que los relatos contenidos en el volumen se ubican en el inicio de la pandemia, en los primeros días del encierro obligatorio y todo el abanico de sentimientos provocados por esta situación, un amplio y sensible arco en el que caben el miedo, el desconcierto, la angustia, la soledad y otros ingredientes que juntos le dieron a esa coyuntura un perfil verdaderamente trágico.

Intimidad y cotidianidad limitadas espacialmente, libertades recortadas, el mundo social reducido a unas pocas paredes y a unos umbrales esquivos, la sensación de días que duran lo eterno y el cansancio que invoca esa repetición casi invariable de los días. Todos estos elementos están presentes, en mayor o menor medida en este libro, que más que una antología debía en realidad considerarse un coro: su ambición no es la de constituir un conjunto de relatos autónomos y marcados a fuego por el estilo individual, sino la de mostrar una estructura polifónica: cada voz constituye un plano de conciencia autónomo, es verdad, pero todas las voces se articulan, finalmente, alrededor del patetismo provocado por la peste.

Son 53 escritoras reunidas alrededor de una exploración común: el mundo que ocurre a puerta cerrada. Pero el volumen presenta una estructura que impide el encierro absoluto: ese mundo cerrado e invisible dialoga con textos que provienen del mundo fáctico, especialmente de fuentes periodísticas, que sirven de marco contextual, si se quiere. Hay entonces un tránsito, un ritmo que impulsa a las palabras a trenzarse, metafóricamente hablando, entre lo privado y lo público.

En el prólogo del libro, escrito a tres manos por las antologadoras, se lee: “…era importante ponernos a escribir la urgencia, documentar la incertidumbre de lo que nos estaba sucediendo, captar esos primeros días de encierro, de catástrofe. Anotar y aprender ese nuevo vocabulario que asfixiaba al mundo (…) La escritura nos daba la oportunidad de mostrar una sensibilidad, el pulso de autoras peruanas desde diversos puntos del país y del planeta. Esa condición de miradas perpetuas les daba también tal ventaja: la de ver todo desde distintos frentes” (p.14).

Esto explica con suficiencia el hecho de que se trate de un libro nacido de la urgencia, de la ansiedad por aprehender una realidad nueva y desafiante que era y es capaz de vulnerar la vida de cualquier mortal sobre la tierra. “Sensación de estar en una película apocalíptica cuyo guion está comenzando a escribirse” (p.44), dice Claudia Salazar desde un Manhattan reencarnado en la desolación; “las utopías que nacen en tiempos de crisis no duran” (p.66) anota Christiane Félip Vidal con notorio desencanto; “Recluida, pienso en Sor Juana, en Ana Frank, en mi abuela Inés, en mi gata, en cómo vivir entre cuatro paredes y una ventana abre territorios insospechados en el alma y la imaginación” (p.82) sentencia Grecia Cáceres trazando un puente en el que la literatura y la memoria familiar podrían ofrecer la calma de un conjuro; “conocimiento de mis límites: un gran ventanal,/ una habitación propia, dos manos y un balde. // Lo que sigue no tiene límite” (p.110) anota en un poema Valeria Marroquín con irónica esperanza; “Sueño con Galicia mientras estamos todos encerrados, esperando que el virus nos toque la puerta, mientras afuera los pájaros toan la playa, el mar y el cielo vuelven a ser puros, pero también mientras la gente muere en el mundo” (p.195), escribe la cineasta Rossana Díaz Costa.

Esta ha sido una pequeña muestra de lo que el lector encontrará en lo que dure la lectura de estas páginas: un coro que navega entre una enfermedad que doblega al mundo y la única palabra –presentada además en sus múltiples posibilidades semánticas– que puede hacerle frente: la esperanza. Desde ya, debo contar Durará este encierro en mi lista de mejores libros de 2021.

Durará este encierro. Escritoras peruanas en cuarentena. Anahí Barrionuevo. Ana María Vidal y Victoria Guerrero. Lima: Cocodrilo Ediciones, 2021.

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Durará este encierro, Libro, Pandemia

Dos eran los cuestionamientos principales que se le anteponían al actual Consejo de Ministros presidido por el cerronista Guido Bellido: uno era la predominancia de Vladimir Cerrón en la designación de ministros y funcionarios de segundo nivel, y el otro era la poca idoneidad moral y profesional de muchos de los designados.

Pues ha quedado claro luego de la conferencia de prensa del Premier, que Cerrón seguirá mandando y que los funcionarios de marras seguirán en sus cargos, porque ya aprenderán, pues, es más o menos lo que ha respondido Bellido.

Nadie es tan ciego para no percatarse que, a la par, hay decisiones sensatas. La autonomía partidaria del MEF o el manejo profesional de los relevos militares debe ser ponderado justamente. Pero tales decisiones no tienen la potencia para compensar la falta de probidad política y técnica de un gabinete mal constituido desde el inicio.

Es momento de que el Congreso tome cartas en el asunto. En principio, es perfectamente posible citar a los ministros al Congreso aún antes de que el gabinete en pleno se presente en el Legislativo, interpelarlos y eventualmente censurarlos, sin que el gobierno pueda hacer cuestión de confianza sobre ello, en la medida que sería una reacción posterior al hecho jurídico de la interpelación.

Sería una buena manera de librarse de ministros impresentables, puestos allí simplemente como parte de la cuota laboral de Perú Libre. Ya si el Premier insiste en quedarse a pesar de ello o nombra en su reemplazo a otros de la misma laya, pues lo correcto, políticamente hablando, es que el Congreso le niegue la confianza al gabinete Bellido.

Si uno lee correctamente las intervenciones ideológicas del influyente Vladimir Cerrón, deberá tener claro que la lógica es de colisión y que solo transitará por recodos de moderación para atontar a los opositores.

Es éste un gobierno que debe tener rienda corta por parte de la oposición congresal, política, social y mediática. Ya ha salido tontamente a calificar de “obstruccionista” a la prensa el Premier Bellido, sin percatarse que todo lo dado a conocer debiera haber sido tomado por el gobierno, más bien, como una labor bienvenida que los ayude a corregir errores. Pero claramente no es ese el camino elegido por un régimen diseñado para atizar la hoguera y radicalizar el conflicto.

Sería muy ingenua, y se merecería el peor de los destinos, la oposición, si cae rendida ante los modales mesurados que algunos voceros del gobierno han desplegado en las últimas horas, sin percatarse de la lógica política que está en juego.

EL PODCAST DIARIO DE OPINIÓN DE JUAN CARLOS TAFUR.

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Guido bellido, Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

UNO

Era gordo con pelo engominado y le encantaba fumar pipa. Había tenido una infancia miserable, en hospicios y la calle. Mientras crecía, se dio cuenta que tenía habilidad con los números. Esos años aciagos tuvieron su secuela lógica: falta de  escrúpulos. Rasgo intrínseco de un hombre de negocios exitoso. Eso sí, era pertinaz y dueño de una gran procacidad.

Ese era Allen Klein. un judío norteamericano. En 1965, a Mick Jagger le impresionó su cháchara y el conocimiento, que poseía, del mundo de la música. Se hizo su representante, y negoció, con la Decca, nuevos royalties para sus Majestades Satánicas. Mientras los negociaba, es que se hizo de los derechos de Let it Bleed y Beggers Banquet, entre otros.

Los RS lo despidieron en 1970 y montaron su propio sello discográfico: Rolling Stone Records. Ahí se vio la mano del mesócrata de los labios prominentes (estudiante aplicado de London School of Economics). Encargó el logo de la famosa lengua a John Pasche (estudiante de diseño). Le costó solo 50 libras.

Sin embargo, los Stones estaban inseguros. Debido, en gran parte, al trauma del concierto de Altamont. Y estaba la adicción de Keith.

DOS

Las arrugas disimiles surcan su rostro y cuello. Su pelo blanco, despeinado sujetado con una vincha. Que además luce, en su falange proximal derecho, un anillo con una calavera. Es su sello inconfundible. Es uno de los pocos rockeros que luce los años que realmente tiene: 77. No hay rastros de lifting.

Debe de ser un milagro que aún esté vivo, el más famoso rufián-rockero llamado Keith Richards. Capaz de liarse a golpes con la policía o cualquiera que se le pusiera en su camino. Hace 50 años estaba inmerso en la cocaína y heroína. Se drogaba religiosamente 3 veces al día. Junto a Anita Pallenberg, su mujer (antigua novia del extinto Brian Jones). Dícese que las Speedballs le ayudaban a componer.

Se enamoró de Nellcôte (mansión de 16 habitaciones y techos de 9 metros de altura), ubicada en la Costa Azul, y la alquiló sin titubear. Cuentan que los rufianes de la zona llegaron y los tantearon, previo pedido de autógrafos. Entonces, Keith y Anita decidieron emplearlos. Hasta el cocinero, el gordinflón Jacques, era dealer de la heroína. Recordar que cerca estaba Marsella (la capital europea de la droga).

TRES

Se casaron en mayo del 71 en Saint Tropez. Simbolizaron mejor que nadie los setenta. Bianca Pérez-Mora Macías representaba el glamour, el jet set europeo un mundo ajeno al Stone. Su belleza exótica munida a su inteligencia (estudio Ciencias Políticas en La Sorbona) eran sus armas de seducción. En su sentido más burgués, Jagger quería pertenecer a la Aristocracia Europea. Algo que Keith detestaba.

Por su parte, Anita odiaba a Bianca con pasión. Dícese que le mandó hacer brujería. No resultó.

El nuevo matrimonio alquiló un piso en París. Bianca sospechaba lo que ocurría en Nellcôte y se negó a ir, siquiera de visita.

CUATRO

Aunque parezca increíble, el productor Jimmy Miller no encontró un estudio adecuado en el Sur de Francia. Entonces optaron por lo más lógico: Usar los sótanos de la mansión de 16 habitaciones. Para soportar las exigencias eléctricas, el equipo se conectó a las líneas del ferrocarril que pasaba muy cerca. Todo precario.

Se grababa de acuerdo al humor del dueño de casa. Si se levantaban al mediodía, grababan hasta la noche. Si se levantaba a la medianoche, pues grababan toda la madrugada.

El verano de la Riviera Francesa llegaba a 40 grados. Por si no sabes, cuando el calor llega a 35 grados, el ventilador se va a la mierda.  En ese calor insoportable comenzaron a grabar. La canción Ventilador Blues era un homenaje al único ventilador de aquel sótano sombrío.

La humedad fue un problema. Las guitarras se desafinaban antes de llegar al final de la canción. Las mismas se grababan en la cocina, donde la acústica era mejor, por Las baldosas. Bill Wyman tenía un cuartito para su bajo, pero su amplificador debía dejarlo al otro lado de la puerta. Insólito.

Anita cuenta que la locura era tal que para almorzar eran veinticinco personas y, para la cena llegaban a 40.

“Creo que nadie durmió aquel verano” contó Pallenberg.  Se ocupaba de todo, prácticamente, al ser la única que hablaba perfectamente el francés.

Una noche a Keith, le salió lo hooligan y, echó a patadas de su casa a los rufianes.

Al finalizar el verano, Bill Wyman dijo basta. Idem Jagger.

Keith y Anita dejaron Nellcôte a tiempo. Les habían robado y la policía francesa estaba a punto de acusarlos de tenencia y tráfico de drogas.

En noviembre todos estaban en LA, en el Sunset Studio, terminando el disco.

Si bien “Sticky Fingers” se editó ese año, se formó de retazos o canciones desechadas del 69 y 70.

“Exile On Main St” se terminó de editar al año siguiente. Pero es hechura de 71. Era el álbum culmen de su carrera.

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Cuando Pedro Francke asumió la cartera del MEF el sábado pasado, no sólo apostó por las causas justas con la astucia y velocidad que corresponden, sino que juramentó en compromiso con el Buen Vivir. No es un detalle menor para quienes buscan cambios profundos, y da pie a una urgente conversación que el gobierno nos debe, sobre la filosofía económica que ofrece a los peruanos: ¿cuál es la utopía que ahora perseguimos y a través de qué medios queremos llegar a ella? ¿Cuáles son los nuevos valores que nos llevarán al desarrollo en las próximas décadas? Lo tendrá muy fácil el golpismo empresarial y sus militantes si no se ofrecen enunciados sólidos que justifiquen las decisiones siempre polémicas que tomará este gobierno. No hay, además, transformación posible si el sentido común capitalista y eurocéntrico no empieza a ceder su lugar a una conciencia más progresista.

Es claro que tenemos elementos para abrir esta imprescindible reflexión pública. El fracaso del capitalismo subdesarrollado y subordinado por el que apostamos hace 200 años está a la vista de todos: 80% o más de precariedad degradante y unos cuantos miles de millonarios (este orden viene desde 1535), rezago exponencial y degenerativo frente a las economías desarrolladas, tendencia cíclica a las crisis sistémicas, Estado estructuralmente incapacitado y centralista, insalubridad masiva, exclusividad para la buena educación y los servicios básicos, fragmentación social y territorial con alta conflictividad, depredación de nuestra riqueza natural, y la lista puede ser interminable si nos ponemos exhaustivos. Como se ve, sobra material para evidenciar en plazas y medios el fracaso del modelo económico liberal, y para advertir que su real objetivo fue siempre garantizar la acumulación millonaria de las potencias occidentales y nuestras élites corruptas, no el progreso de todos. A partir de esta realidad, que debería ser sublevante, hay que empezar la tarea de promover una convincente narrativa económica, porque es condición necesaria para que la presidencia de Pedro Castillo no sea sólo señal bicentenaria, sino energía inicial de verdadero cambio.

Los peruanos deben saber – sería ideal que por medio de su presidente  – que más que una reactivación (con importantes límites sistémicos en nuestro modelo), se está intentando desactivar un proyecto de subordinación económica que lleva siglos, y que es inviable en el Perú y en el mundo – incluso si no fuera tan corrupto y criminal -, porque promueve una cultura de ilimitado individualismo competitivo, lo que imposibilita todo acuerdo colectivo de responsabilidades, insumo ineludible para el inicio de cualquier apuesta material. El liberalismo económico tiende inconteniblemente a la gran concentración de riqueza, lo que está en frontal contradicción con el libre mercado que nos recomiendan sus pocos favorecidos. La regulación es un mito en los países pobres, que son la mayoría del planeta. Que va a presionar el Estado peruano a uno de sus conglomerados empresariales, si son dueños de bancos, proyectos mineros, universidades, negocios alimentarios masivos, farmacias, medios de comunicación, inmobiliarias y otros. ¿Cómo una autoridad de gobierno va a ser capaz de regular a los grupos peruano-extranjeros que financian ilegalmente sus campañas políticas, mientras aprovechan la ocasión para lavar millones exorbitantes? Más bien se asocian con ellos para delinquir, como todos sabemos. Obviamente, bajo este orden económico la democracia no es más que un derecho al pataleo con ritual de sufragio, y una institucionalidad pública permanentemente vulnerada por el gran capital, acostumbrado a decidir las políticas económicas gane o pierda elecciones.

También es necesario explicar a los peruanos, sobre todo a sus élites urbanas más informadas, que la globalización por sí sola no nos conviene, porque nos sujeta – con préstamos, chantaje diplomático y corrupción – a un orden primario-exportador que concentra riqueza para una pocos y eleva precariedades mayoritarias, además de ser altamente turbulento debido a su dependencia de la bonanza exterior. No hay país que haya salido adelante con esta receta. Ni los avanzados, que han hecho sustitución de importaciones y fomento para asegurar que sus empresarios evolucionen y puedan penetrar el mundo con productos de calidad superior, ni los rezagados, que no tienen futuro en un sistema gobernado por corporaciones mafiosas que imponen una división internacional del trabajo que nos subdesarrolla. Qué ganamos en este bloque de imperios transnacionales y gobernantes tele-dirigidos, que además de explotarnos degeneran nuestras economías para alimentar su voracidad acumulativa.

Frente a ello, y si efectivamente el Buen Vivir o Sumac Kawsay es la principal fuente del pensamiento económico del actual gobierno, tendría que empezar a informarse que la nueva premisa para las decisiones económicas y geopolíticas a tomar es la reciprocidad, entre seres vivos y con la naturaleza. Esto es entender que todos tenemos intereses personales y ánimo de preminencia, pero eso no puede pulverizar lo que es indispensable: nuestra necesidad física y emocional del otro, y del contexto físico-natural que nos garantiza la vida. Estamos ante una mirada donde no cabe la individualidad que acumula indefinidamente para excluir o excluirse, porque eso lleva al abuso por parte de los beneficiados, y deteriora la cultura del dar y recibir – deber y derecho, libertad y sujeción-, que es la mecánica conectiva de las redes de convivencia de las que dependemos. Es innegable que este esquema tolera sólo un máximo de diferencia socio-económica – de riqueza y de carencias -, pero está muy lejos de ser la caricatura de uniformizar y adocenar a todo el mundo desde un centro vertical, y de la desinteligencia de eliminar el mérito como principal asignador de recursos en mercados realmente libres. Y está más distante, todavía, de la expropiación compulsiva e irresponsable. Se trata, más bien, de incluir a todos en una red colectiva que nos garantice los mínimos materiales, y de lograr que la energía del emprendimiento y la competitividad no sólo nazca del utilitarismo (que quiere recibir mucho y no dar proporcionalmente), sino también del compromiso racional con el colectivo y el equilibrio ecológico, y de la búsqueda espiritual de cada ser humano. La felicidad no es un consumo exclusivo ni una explosión permanente, es una paz interior que nace de la certidumbre con respecto a la calidad de vida, de la comunión con el entorno y de la sabiduría.

Es éste el pensamiento que da soporte lógico a políticas de re-equilibrio sistémico como el impuesto a la riqueza o la limitación al volumen de las herencias, que pueden ser descartadas en algunos contextos por su dificultad operativa, pero no por su lógica progresista, que es la de reducir (y a la larga desaparecer) las grandes concentraciones de dinero o capital que perturban el orden recíproco y sostenible; es decir, el bienestar general. También es parte de esta trama la transformación de la estructura productiva del país, por medio de políticas que contribuyan a escapar de la exportación de materia prima y a industrializarnos – así se empiece con bajos niveles de productividad -, para que se produzca con cada vez más valor agregado en el territorio y, como consecuencia de ello, se eleve el empleo de calidad, que no llega a más del 15% de la población. Es la única forma de lograr simetría económica e inclusión general.  Los sonoros programas sociales del MIDIS y otros sectores, que no cuentan siquiera con capacidad logística para realizar focalizaciones prolijas, no pasan de ser un apoyo puntual en la pobreza insuperable. Un estado de bienestar sería otro camino serio a considerar, pero no tenemos condiciones para ello, por incapacidad administrativa en el sector público y por falta de tributación debido al pobrísimo nivel de productividad del 95% de nuestras unidades productivas, que son micro-empresariales y están impedidas de mejorar bajo las condiciones del modelo vigente; que por cierto las originó y las reproduce.

La nueva política industrial tendría que reforzarse con otras medidas también nucleares, porque todo debe contribuir al nuevo tejido socio-económico que pretende el Buen Vivir. Por ejemplo, que la función del BCR no sólo sea de control de la estabilidad macro-económica, sino también de expansión del empleo, porque sino se apoya sólo a los grandes inversionistas y se olvida al resto, a quienes también se debe gobierno económico, y acaso mucho más. No es verdad que esto traería descalabros inflacionarios, eso depende de la habilidad que se tenga para tomar medidas oportunas y prudentes. En ese mismo camino, el BCR debería ser el primer promotor de la banca de fomento para créditos baratos dirigidos a pequeños productores, lo que fue recomendado por los expertos internacionales que la crearon en el primer cuarto del siglo XX. Hoy sucede al revés, cuál orden colonial: el BCR es aliado de los grandes bancos de nuestro oligopolio crediticio – asociados a los grandes conglomerados que dominan el país – , y de las AFP, que no han hecho otra cosa que estafarnos constitucionalmente y hacernos mucho más lejana la posibilidad de tener un buen sistema jubilatorio universal. Entre ellos hacen circular los millones que ganan a costa nuestra, para sus expansiones y salvatajes. Al 90% del país, y me quedo corto con la cifra, jamás le dan créditos para sus negocios, más bien los exprimen a cambio de servicios administrativos de los que casi no puede escapar. También la minería, que hoy vuelve a tener utilidades altísimas y fuera de todo contexto previo, debe ser conminada e incentivada a invertir en sectores de mayor valor agregado, o a promoverlo con sus ingresos. Sí se acepta su muy importante inversión, pero sólo si ésta nos potencia en cantidad y calidad económica. No valen el precio de sacrificar nuestro desarrollo, tenemos con qué abastecernos sin ellos. Y en cuanto a los necesarios saltos de productividad por parte de nuestra muy precaria micro-empresarialidad, debemos empezar por promover – inocular – la cultura del cooperativismo emprendedor, increíblemente olvidada en nuestro subdesarrollo.

Como puede suponerse, el Buen Vivir entiende que no hay mejor camino para asegurarnos calidad de vida, sostenibilidad y competitividad mundial – sin degradarnos – que la agricultura. Pero no la del monocultivo en grandes concentraciones de territorio, que tiene los problemas macro-económicos intrínsecos a la exportación de materias primas, sino aquella que está en nuestras comunidades rurales, cuya mega-diversidad puede, por ejemplo, alimentarnos y optimizarnos nutricionalmente sin recurrir a la importación. A esa agricultura es a la que se debe apuntalar y dar valor agregado culturalmente funcional, porque esa actividad es la que nos garantizará el futuro, y porque ahí están el agua y los alimentos que pronto necesitará el mundo. Las ciudades colapsarán y  serán abandonadas, empezando por las grandes metrópolis. El futuro será ruralista y federativo, o no será.

A todo este derrotero progresista se oponen las grandes economías extranjeras que invierten aquí (corporaciones y Estados, juntos), en alianza con los conglomerados locales. Se aferran al modelo primario-exportador que los tiene de rentistas millonarios hace siglos, a costa de generaciones enteras que padecen el subdesarrollo. No ganamos nada en bloques internacionales que defienden este orden, opuesto al modelo de desarrollo que nos conviene. Son nuestros vecinos pan-andinos, Ecuador y Bolivia, los socios históricos y naturales con que contamos, así como todo pueblo que decida escapar de la tiranía del capitalismo global – y de su velo consumista liberal – para plegarse al Buen Vivir regional y mundial. Con dichos vecinos sí podríamos tener las relaciones internacionales recíprocas que nuestra dignidad merece, con acuerdos de mutuo progreso. Por eso, el ideal de una economía latinoamericana para el desarrollo sostenible de nuestras naciones es uno de los sueños más caros del progresismo pachamámico.

No se llega fácil al equilibrio estable de este desarrollo, menos tras 200 años de fracaso económico y estafa social, en gran parte explicados por la herencia y las terribles consecuencias del periodo virreinal. Hay una brecha económica inmanejable que nos separa de las grandes potencias, además de circunstancias históricas radicalmente distintas: colonizaron y desde entonces han optimizado los varios siglos de riqueza explotadora que tuvieron. Luego han seguido implementando políticas de similar finalidad, aunque más discretas. El Buen Vivir no aspira a esa realidad económica, pues como se sabe está en crisis mundial y aquí nunca ha dejado nada, pero sí necesitamos un nivel de productividad que nos permita el volumen y la calidad suficiente de bienes para lograr calidad de vida en el modelo. Y resulta que también estamos muy lejos de ese grado de competitividad, a décadas de trabajo organizado. De ahí que la única opción realista para transitar el largo trote pendiente es apelar, nuevamente, a la reciprocidad, sumada a una buena relación con la austeridad (googleen Gandhi y su sociedad del bien de todos), hasta que se puedan alcanzar los niveles productivos buscado. En ese lapso, lo único que debería llevarnos a sacrificar autonomía económica es que no se puedan solventar los pocos derechos sociales que el Estado garantiza hoy (a ellos se le debería sumar una pensión universal mínima, que cabe en el presupuesto). Sólo en ese desequilibrio habría que retroceder y calibrar de nuevo nuestra relación económica con el mundo – hacer un poco de lo que ellos quieren -, pero nunca cambiando la premisa de reciprocidad y sostenibilidad que nos guía. Es lo que intenta la Bolivia que fundó Evo Morales, por poner un ejemplo cercano.

Por último, y para cerrar este texto que no busca sino despertares, es muy importante que el Buen Vivir peruano sea un verdadero progresismo pachamámico, y no un conservadurismo milenario. Una prédica consecuente con el naturalismo contingente y la espiritualidad inclusiva de su fuente ancestral, y por eso abierto a la diversidad y al aprendizaje de lo conveniente. Una sabiduría de gobierno que se abre completamente a la participación ciudadana para optimizar el empinado camino de regeneración económica que tenemos por delante. Un discurso consciente de que el mercado es una dinámica estructural en el orden social – fuente de progreso cuando es verdaderamente libre -, y sensible al hecho innegable de nuestra occidentalidad republicana, cuya emocionalidad ha interiorizado las libertades civiles y las instituciones democráticas de fuente europea, así sea de grado según geografía.

Se dice fácil y estamos lejos, no se debe mentir al respecto. Pero no tenemos otro camino para perseguir las causas justas y el bienestar general, y para construir un país donde la libertad y la igualdad operen en equilibrio virtuoso. Sin duda estamos avanzando – más allá de lo que pueda pasar con el gobierno actual – pero el tejido inicial sólo se hará consistente cuando su sentido común y sus sueños de progreso empiecen a instalarse en las cabezas de más peruanos.

Si Castillo no deslinda de Cerrón, pronto sus propias bases populares se alejarán del respaldo que hasta el momento le vienen brindando. Según la última encuesta del IEP, el 39% de los sectores DE tiene esperanza en el gobierno de Castillo y un 21% siente confianza. Por regiones, en el sur y oriente 42% siente confianza.

Respecto de la aprobación al Presidente -la medición se ha efectuado antes de que asumiera el mando- el índice global es de 52.5%, pero crece en sectores DE a 60% y en zonas rurales a 68%.

Pero en lo que casi todos coinciden es en apreciar negativamente la presencia de Vladimir Cerrón en el gobierno. Un 85% está en contra. Y en el sector DE es adverso el 81% y en los sectores rurales el 77%.

En estos días del flamante gobierno se ha visto con nitidez la sobrepresencia del cacique de Junín en la designación del gabinete y en la de mandos medios de la administración pública. Casi todos los nombrados son cerronistas. Y por si fuera poco, ha impuesto como vocero de la bancada de Perú Libre a su propio hermano, Waldemar.

De hecho, los dos finalistas de la segunda vuelta iban a tener problemas sociales de conflictividad. En el caso de Keiko Fujimori, por discordancia ideológica de los sectores populares con su defensa del modelo económico. En el caso de Castillo por la eventualidad de sobre expectativas frustradas por una mala gestión. Ambos tenían la sombra de protestas como las sucedidas en Chile o en Colombia, al menor error político.

Se está allanando el camino para que prontamente ocurra ello, acicateado por los groseros despropósitos políticos del régimen, que, al parecer, no está en afán de enmendar. De seguir así, pronto veremos a las calles movilizadas no solo por la ultraderecha, sino por sectores sociales organizados que ya empiezan a manifestar su discordancia, por un lado, y por la propia ciudadanía general, que sin duda ve traicionada su confianza en el régimen por el papel protagónico que se le está dando a un personaje indeseado, como el señalado Vladimir Cerrón.

La dupla Castillo-Cerrón está jugando con fuego y puede terminar incendiando la pradera en contra de ellos mismos. Los respaldos ciudadanos en el Perú no son incondicionales ni eternos. Haría bien el Ejecutivo en percatarse de ello antes de que sea demasiado tarde.

 

EL PODCAST DIARIO DE OPINIÓN DE JUAN CARLOS TAFUR.

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Pedro Castillo, Vladimir Cerrón

La designación de Gino Bellido como Premier no sólo ha sido el primer gran error político del actual presidente, sino a la vez una decisión irresponsable con la gobernabilidad democrática, la paz, la igualdad y los derechos humanos.

Es preocupante y un pésimo inicio que el Primer Ministro no sea una persona con comprobada legitimidad y ética democrática. Un personaje con tan serios cuestionamientos, con una investigación en curso por apología al terrorismo, que ha promovido la discriminación hacia las mujeres y la población LGBTI, celebrado al patriarcado con total desparpajo de forma pública no debe estar en el Estado, mucho menos ser la mano derecha del presidente en la conducción del gobierno.

Más allá de las posturas políticas, de la brutal polarización que aún vivimos y la violencia racial que subyace en muchas resistencias al actual gobierno; no puede dejar se criticarse aquello que evidentemente está mal, resquebraja la confianza y genera mayor incertidumbre.

Tampoco puede dejar de evidenciarse que hay otros ministros con serios cuestionamientos, lo cual agrava el escenario: el titular del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, Juan Francisco Silva, fue denunciado en el 2011 por violencia física y psicológica contra su ex conviviente; así como el titular del Ministerio del Ambiente, en el 2019, fue denunciado por violencia psicológica y hostigamiento. De igual forma, otros  representantes levantan preocupaciones que no deben ser obviadas por el Presidente.

Sin embargo, no todo es gris. El Gabinete también ha sido integrado por profesionales con una amplia legitimidad, comprobada actitud democrática y ética como la titular del sector Mujer y Poblaciones Vulnerables, Anahí Durand, el actual Canciller Héctor Béjar, el titular del MEF Pedro Francke y el Ministro de Justicia Aníbal Torres.  Personas que han sentado una posición clara de rechazo frontal a los autoritarismos,  defensa de la democracia, el estado de derecho, la igualdad y los derechos humanos. Esto se ha reflejado no sólo en su trayectoria profesional sino además en sus juramentos y discursos que han devuelto – de alguna manera – la esperanza a muchos/as.

Pedro Castillo puede cambiar al premier y reconstituir su Gabinete (sin olvidar la paridad);  manteniendo a las personas probas en sus mismas carteras, no hay nada que se lo impida. El presidente está a tiempo de enmendar y tomar un mejor camino.

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Guido bellido, Pedro Castillo, Pedro Francke

Perú le agradece al Granada CF. Si no fuera por aquel pequeño equipo español, el 2021 sería un año nefasto en transferencias de jugadores al exterior. Un año más no se vendió a nadie, casi, a algún proyecto importante en el extranjero. E incluso en este caso, solo fue posible porque se alinearon los planetas.

En Granada, una ciudad española medieval sumergida en el tiempo, ha pasado algo sin precedentes en cincuenta años de fútbol. Quizás motivado por el Coronavirus. En este fútbol de la nueva normalidad, el equipo Graná ha dejado de competir por el descenso, la sobrevivencia, o por la segunda y tercera división. Ante la sorpresa de propios y extraños, los Nazaríes hoy pelean la media tabla en Primera, nada menos. Un salto cuántico.

Al Granada se le conoce también como el Matagigantes, aunque nunca ganó nada ni mucho menos arrazó con los grandes. Este apodo, a modo de consuelo, se hizo popular en los setenta por algunos buenos partidos contra el Real Madrid. Pero suenan más a leyendas urbanas. Desde esa época y hasta el 2020, el Graná no competía por nada grande. Hoy, tras dos temporadas atípicas por la pandemia, el Matagigantes logró entrar por primera vez en su historia a un torneo europeo.

La gesta ocurrida hace un año fue llamada por los hinchas y la prensa como Los Héroes de la EuroGranada, nada menos.

Y compitieron. Los Héroes pasaron la fase de grupos y llegaron hasta Cuartos de Final. Ahí ya no fueron rival para el legendario Manchester United de Pogba y Cavani, subcampeón del torneo. Este año, aunque pelearon igual la media tabla, no se pudo repetir la gesta europea, comprobando lo anecdótico de su ocurrencia. Por ello quizás Nehuén Pérez y Jesús Vallejos, dos defensas centrales, dejaron el equipo. Y pues, se hizo un hueco atrás. 

Es raro que un equipo competitivo de España de pronto se quede sin defensas centrales y se interese por un jugador peruano. De hecho, la única vez que pasó fue Miguel Rebosio cuando fichó por el Zaragoza hace veinte años. Pero del lado de Luis Abram, hoy nuevo refuerzo del Granada, también hubo mucha fortuna. Primero, consiguió su pasaporte europeo. Este documento le permite competir de igual a igual con cualquier defensa por cupos en Europa.

Lo otro que hizo Abram fue esperar que su contrato en Vélez Sarsfield caducara para no necesitar pagarle al club argentino por una transferencia. Incluso le tuvo que hacer frente a la presión de los hinchas y la directiva, ante las amenazas de incomodarlo y no dejarlo jugar si no renovaba. Así, el Granada evita pagar seis millones o más por un defensa, algo que nunca ha pasado. En toda su historia, el club español solo ha invertido esa cantidad en un delantero, el goleador colombiano Luis Suárez, precisamente para jugar la Europa League. Y ha sido su fichaje más costoso.

Luis Abram está ya lejos de ser una sorpresa. Más aún, llega a España para ganar un lugar de titular indiscutible, como el año pasado hizo Tapia. Debe ser la apuesta del técnico Roberto Moreno para acompañar al portugués Domingos Duarte, un central valorizado en doce millones de euros, de gran portento físico, anticipación y salida. Más bien, Abram debe quitarle el puesto a Germán Sánchez, un veterano referente del equipo. A sus 34 años, la prensa local ya lo distingue como un jugador decaído y cercano al retiro.

La segunda movida interesante del fútbol peruano en el extranjero es Advíncula. El lateral regresa a Sudamérica. Boca Juniors ha pagado dos millones de euros al Rayo Vallecano, hasta el momento la cifra más alta pagada para un jugador peruano en esta temporada de fichajes. Un sencillo en el fútbol internacional. Y aquí también se generó un hueco: se acaban de ir de Boca dos laterales derechos experimentados como Leonardo Jara y Julio Buffarini. Lucho pinta como titular.

Para Advíncula el camino se abrió y la decisión fue fácil. Dejar España donde iba a pelear el descenso y el puesto de titular, o por jugársela a sus 31 años en ser titular y referente del universo Boca, el mundo futbolístico más importante de América. Y en el equipo de Buenos Aires lo esperaban con los brazos abiertos, con un técnico que conoce el fútbol peruano y Carlos Zambrano como compañero. 

Paro de contar. Hasta el momento no se confirma del todo el pase de Sergio Peña al histórico Malmö FF de Suecia. Sin embargo, parece ya una realidad. En Suecia lo recibiría el técnico y legendario goleador danés, Jon Dahl Tomasson, para tratar de convertirlo en el diez del equipo. Pero seguro va a pelear el puesto. El Malmö FF compite en una liga pequeña, siempre sale campeón y sus jugadores son los mejores del país. 

Por suerte, los suecos están cerca de entrar a la Champions League. Le ganaron hoy al Rangers y están a un partido de jugar la fase de grupos más competitiva del mundo esta temporada. Y Peña, que ya debería ser un titular indiscutible en el Perú de Gareca, se puede convertir en uno de los muy pocos jugadores peruanos en competir a ese nivel, por una fortuna comparable con sacarse la Tinka. Sí, de descender en la liga holandesa a jugar la Champions, así como lo lee. 

A Wilder Cartagena lo chotearon de Turquía y tuvo que dejar Godoy Cruz igual para tentar volverse millonario en Emiratos Árabes Unidos. Aunque Carrillo haya demostrado que jugar en el Oriente Medio no es sinónimo de descender el nivel futbolístico, Cartagena se va a un fútbol donde la sombra de Jefferson Farfán sigue dando vueltas: ahí es donde casi entierra su carrera, en el Al-Jazira. 

La pequeña lista se está por acabar. El otro jugador peruano que se ha mudado a Europa es Kluiverth Aguilar. A sus 18 años, por fin llegó a Inglaterra para cumplir el contrato del Manchester City, pero ha sido rápidamente enviado al Lommel de la segunda división de Bélgica. Para tener más minutos. Este es un club casi filial del poderoso City. Ahí juega, por ejemplo, Diego Rosa, una joven promesa del fútbol de Brasil y del propio City. Aguilar, que tiene las condiciones para triunfar, empieza de esta manera un largo camino. 

Y, al final de la lista, un peruano formado en el fútbol español. Alessandro Burlamaqui a sus 19 años ha conseguido un contrato en el equipo filial del Valencia de España. El contrato es por tres años, y se espera que el volante pueda lucir su fútbol y tentar por una plaza en el primer equipo. Aunque en el equipo de Cheryshev, Wass, Soler y Musah eso suene a una hazaña titánica o monumental. 

Mientras tanto, al Perú aún llegan los rumores imposibles y nunca confirmados de jugadores vendidos a las mejores ligas del mundo. Como el de la promesa del Cantolao, Yuriel Celi, que la prensa local ya estuvo vendiendo al Sheffield United de Inglaterra. Así y todo, la única esperanza para levantar nuestro mercado futbolístico al mundo es Gianluca Lapadula, de quién aún no se sabe dónde jugará esta temporada. Ante tanto vacío, se espera esa buena noticia. ¿Llegará?

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Gianluca Lapadula, Granada, Luis Abram
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